En Francia tampoco trabajar no alcanza para vivir

En Francia tampoco trabajar no alcanza para vivir

Lo que sucede en Francia tiene una proyección europea y también latinoamericana. La promesa neoliberal de que el empleo y el crecimiento terminarán derramando bienestar muestra sus límites.

Cuando trabajar no alcanza para vivir, el problema deja de ser individual y se convierte en político. La cuestión ya no es cómo incorporar a los excluidos al mercado laboral, sino quién se apropia de la riqueza producida por quienes trabajan.

La huelga francesa pone sobre la mesa una pregunta de fondo: ¿puede sostenerse un orden económico que necesita trabajadores cada vez más baratos, pero también consumidores capaces de comprar lo que producen? Ese es el núcleo de la contradicción.

En el cierre el grupo INTI-ILLIMANI entona un tema tradicional hoy recargado en la huelga nacional francesa.

noviembre 6, 2026
Trump: cuando la guerra y los negocios chocan con el bolsillo popular, la batalla cultural se vuelve bizarra

Trump: cuando la guerra y los negocios chocan con el bolsillo popular, la batalla cultural se vuelve bizarra

La interpretación de Axios – un house organ de la Casa Blanca hasta … – que publicamos presenta el resultado de las elecciones de medio término en Estados Unidos como una reacción del sentido común ciudadano frente a los excesos de los políticos. Pero la cuestión es más profunda.

La guerra contra Irán no representa solamente un error de cálculo presidencial: compromete recursos públicos, encarece la energía y traslada sus costos a los hogares y a los sectores productivos. Mientras tanto, los beneficios de la economía de guerra se distribuyen entre intereses empresariales, financieros y militares que no soportan proporcionalmente esas consecuencias.

La corrupción tampoco puede reducirse a una cuestión de conducta individual. Hay que examinar la relación entre poder político, negocios privados y apropiación de recursos públicos.

La contradicción del trumpismo es que prometió defender a los trabajadores estadounidenses frente a las élites y terminó reproduciendo conflictos y políticas cuyos costos recaen sobre esos mismos sectores.

La elección estadounidense como cualquier otra también expresa ese conflicto, aunque no significa la adhesión automática a un programa alternativo. El propio Axios advierte que Estados Unidos sigue siendo una sociedad electoralmente dividida y que los demócratas también pueden ser castigados si interpretan el resultado como un cheque en blanco.

La lección política es que el malestar social no desaparece con la propaganda ni con la polarización cultural cuando las condiciones materiales de vida contradicen las promesas electorales.

noviembre 6, 2026
Estados Unidos: la derrota de Trump y la trampa de la inteligencia artificial

Estados Unidos: la derrota de Trump y la trampa de la inteligencia artificial

Este artículo de Michael Roberts permite ir más allá de la explicación de la elecciones estadounidenses en su aspecto electoral.

La fractura estadounidense no enfrenta simplemente a republicanos y demócratas. También expresa una contradicción entre una economía que genera enormes riquezas para los propietarios de activos financieros y tecnológicos y una población trabajadora que encuentra cada vez mayores dificultades para reproducir sus condiciones de vida.

Roberts aporta cifras elocuentes: entre 2022 y 2025, el patrimonio mediano del 10% más rico habría aumentado aproximadamente un 30%, mientras los sectores del 40% inferior perdieron terreno.

La victoria demócrata recoge ese malestar, pero no significa necesariamente que exista un programa capaz de modificar las relaciones de propiedad y distribución que lo producen.

El propio Roberts advierte que los demócratas no plantean una ruptura con el gasto militar, la política exterior estadounidense ni las condiciones estructurales que alimentan la desigualdad.

Hay, además, una precisión electoral: la participación fue cercana al 49% del electorado habilitado, una cifra elevada para una elección de medio término, aunque todavía dejó fuera a más de la mitad de los ciudadanos habilitados.

La derrota de Trump demuestra que el malestar económico puede convertirse en rechazo electoral. Pero cambiar la mayoría parlamentaria no equivale a transformar el régimen económico.

La pregunta que plantea Roberts es más profunda: ¿puede la economía de la inteligencia artificial producir bienestar social cuando sus decisiones fundamentales están subordinadas a la rentabilidad privada?

noviembre 6, 2026