La proscripción de un liderazgo con fuerte arraigo social no solo condiciona la competencia electoral: también debilita la capacidad de quienes intentan sucederlo para construir una legitimidad propia. A partir de la experiencia argentina entre 1955 y 1973 y de los aportes de la teoría política contemporánea, este trabajo propone el concepto de déficit de legitimidad sustitutiva para explicar por qué la exclusión de un liderazgo central produce efectos que trascienden al dirigente proscripto y comprometen la calidad de la representación democrática.
El artículo de Jacobin, titulado «The Iran War Had Plenty of Cheerleaders in the Media. We Shouldn’t Forget How Spectacularly, Destructively Wrong They Were», constituye una crítica al papel desempeñado por buena parte del establishment mediático estadounidense durante la guerra con Irán y a la posterior ausencia de autocrítica cuando muchas de las justificaciones de la intervención quedaron desmentidas por los hechos. La tesis central del artículo es que el verdadero problema no reside únicamente en que numerosos analistas hayan apoyado una guerra que terminó mostrando resultados muy distintos a los prometidos. Lo preocupante, según Jacobin, es que el sistema político-mediático estadounidense reproduce cíclicamente los mismos incentivos: las voces que impulsan la intervención militar conservan prestigio y espacio público incluso cuando sus diagnósticos fracasan, mientras que las posiciones críticas suelen quedar marginadas hasta que el conflicto ya ha producido consecuencias irreversible. ¡¡Por suerte en La Argentina esto no pasa!!
El texto de Tucker Carlson toma como punto de partida la historia de los músicos del Titanic, quienes continuaron interpretando música mientras el barco se hundía. Esa escena funciona como una metáfora para describir una situación en la que personas e instituciones mantienen una apariencia de normalidad frente a acontecimientos que el autor considera de gran gravedad.
A partir de esa imagen, el autor sostiene que los medios de comunicación occidentales estarían concentrando su atención en noticias de política interna, espectáculos o acontecimientos deportivos, mientras relegan otros hechos que considera estratégicamente más relevantes.
Entre esos acontecimientos menciona la posibilidad de que Irán vuelva a cerrar el estrecho de Ormuz, lo que, según el texto, podría afectar el mercado energético mundial y generar consecuencias económicas para Estados Unidos. También señala que las reservas estratégicas de petróleo estadounidenses se encontrarían en niveles inferiores a los de décadas anteriores, lo que reduciría su capacidad de respuesta ante una crisis.
El artículo incorpora además referencias a declaraciones atribuidas a dirigentes y asesores rusos sobre la posibilidad de ataques nucleares contra aliados europeos de Estados Unidos. Según el autor, este tipo de informaciones no ocuparía un lugar destacado en la cobertura mediática.
Como contraste, el texto afirma que los principales medios dedican sus portadas a temas como la suspensión de una campaña electoral, la boda de una figura del espectáculo o competiciones deportivas, presentando estos asuntos como ejemplos de una agenda informativa desconectada de los riesgos geopolíticos.
En su tramo final, el autor plantea dos posibles explicaciones para esta situación. La primera es que la exposición permanente a imágenes de conflictos armados habría generado una insensibilización social frente a la violencia. La segunda es que la población habría optado por desconectarse de los acontecimientos internacionales debido al agotamiento producido por la sucesión de crisis.
El texto concluye con un llamado dirigido tanto a la ciudadanía como a los dirigentes políticos para que presten mayor atención a los acontecimientos internacionales que, según el autor, tienen consecuencias estructurales sobre la seguridad y la estabilidad global.