Los israelíes están mayoritariamente bajo la influencia de una ideología colonial

Los israelíes están mayoritariamente bajo la influencia de una ideología colonial

Israel vota el 27 de octubre en medio de una «guerra» que ya dejó miles de muertos en Gaza. Desde 1977 la derecha nacionalista gobierna el país con pocas interrupciones, mientras la corriente colonial mesiánica –minoritaria en votos pero cada vez más influyente– impuso su relato. Entre emigración, crisis de salud mental y una campaña calificada como la más sucia de la historia, no todo se reduce a que el incombustible Benjamin Netanyahu gane o pierda la contienda electoral.

septiembre 12, 2026
Fragilidad económica, deuda y los límites del modelo actual

Fragilidad económica, deuda y los límites del modelo actual

La economía argentina enfrenta una transformación que va mucho más allá de la baja de la inflación o del equilibrio fiscal. Como advierte Pablo Manzanelli, detrás de los datos oficiales aparecen una crisis de ingresos, desindustrialización, fuga de capitales y un endeudamiento creciente que vuelve a colocar al FMI en el centro de la escena. El modelo de Milei no sólo está modificando la distribución del ingreso: está reconfigurando la estructura productiva en favor de los sectores concentrados, con una economía cada vez más dependiente de la exportación de recursos naturales y del ingreso de dólares. La pregunta decisiva ya no es cuánto crece la economía, sino qué economía está creciendo, quién se apropia de ese crecimiento y quién paga sus costos.

septiembre 12, 2026
Trump rearma el imperio y Milei entrega la periferia

Trump rearma el imperio y Milei entrega la periferia

Lapavitsas permite leer el momento actual del capitalismo mundial desde una perspectiva que va más allá de Trump como fenómeno político. Su tesis central es que Estados Unidos no está abandonando el imperialismo, sino reconfigurándolo frente al desgaste de su hegemonía. El dólar y el poder militar aparecen como dos dimensiones de una misma estructura de dominación: la coerción financiera, tecnológica y comercial se articula con la capacidad militar para sostener una posición de privilegio que ya no puede reproducirse exclusivamente mediante el consenso del viejo orden liberal. En este sentido, el trumpismo expresa una transformación del imperialismo norteamericano: menos universalismo liberal, más nacionalismo económico y una utilización mucho más explícita del poder estatal para defender los intereses estratégicos de Estados Unidos. Aranceles, sanciones, control tecnológico, presión sobre aliados, disputa por recursos estratégicos y despliegue militar no son políticas aisladas, sino instrumentos de una misma estrategia. La paradoja es que cuanto más se deterioran las condiciones que permitieron la hegemonía estadounidense posterior a 1945, mayor es la necesidad de recurrir a la coerción para preservarla. Desde una perspectiva gramsciana, podría decirse que cuando disminuye la capacidad de construir hegemonía mediante consenso aumenta el peso relativo de la coerción. Y esta transformación permite comprender mejor el papel de la Argentina de Milei. Trump busca reconstruir la primacía estadounidense desde el centro del sistema; Milei intenta insertar a la Argentina, desde la periferia, en esa nueva arquitectura de poder. No se trata simplemente de una política exterior alineada con Washington, sino de una concepción del desarrollo nacional subordinada a las necesidades estratégicas del capital y de Estados Unidos. Litio, petróleo, gas, Vaca Muerta, minerales críticos, infraestructura, alimentos y territorio adquieren así una dimensión geopolítica que excede ampliamente el intercambio comercial. La cuestión decisiva pasa a ser quién controla esos recursos, quién captura la renta y quién determina su destino estratégico. Allí aparece el problema de la soberanía. Si el nuevo imperialismo estadounidense combina dólar, tecnología, finanzas, energía y poder militar, una Argentina que ofrece sus recursos estratégicos y su política exterior a cambio de integración subordinada corre el riesgo de convertirse en una plataforma periférica de esa estrategia imperial. Por eso el fenómeno Milei no debería analizarse como una excentricidad ideológica ni solamente como una versión extrema del neoliberalismo: constituye también una respuesta periférica a la reorganización del capitalismo mundial. La paradoja histórica es contundente: mientras Estados Unidos procura recuperar margen de maniobra mediante un Estado más intervencionista y proteccionista, Milei propone precisamente lo contrario para la Argentina, desarmando capacidades estatales y entregando al mercado —y crecientemente al capital extranjero— áreas estratégicas. Trump intenta reconstruir el poder imperial desde el centro; Milei ofrece reorganizar la periferia en función de ese poder. En esa relación se encuentra una de las claves para comprender la actual disputa por los recursos, la soberanía y el lugar de la Argentina en el nuevo orden mundial. En la apertura la importancia de los apraratos ideológicos. Santiago Caputo adoctrinando, esto es consolidando la formación de cuadros afines en la Universidad Di Tella. Es su derecho.

septiembre 12, 2026