En las últimas horas del 2011 el «Indio» Solari publicó una carta en el sitio www.redonditosdeabajo.com.ar en la cual le responde a todos los colegas quejosos por no entender las letras de sus canciones que como vimos en su despedida, sí «entendió» el pueblo ricotero.
El escrito comienza con una cita del dramaturgo Bertolt Brecht: “Quien quiere ver solo lo que puede entender, no tendría que ir al teatro, tendría que ir al baño”.
«Escribo canciones en la creencia de que:
-El efecto poético se produce por la capacidad de un texto de continuar generando lecturas diferentes sin ser consumido nunca por completo.
-La poesía no debe invitar solo a escuchar, debe invitar fundamentalmente a imaginar.
-La poesía es subjetiva, se vuelve objetiva cuando sus destinatarios, después, se dejan envolver por ella.
-La principal regla poética es conmover, todas las demás no se han inventado si no para conseguir eso.
-La poesía no puede ser definida con precisión porque no nos es dado conocer su esencia sino sentirla.
-La poesía crea realidades intelectuales que se presentan emocionalmente. No como un pensamiento reflexivo ni filosófico sino como un pensamiento rítmico.
-Una buena canción (su lírica) debe parecer que no pudo ser escrita de otra manera. Debe tener poder de seducción y comportarse como un enigma del cual uno presenta, para su resolución, solo indicios.
PD: En mi caso me interesan las partes del cerebro que se ponen a trabajar bajo condiciones de ambigüedad. Por eso he elegido escribir en libertad con cambios deliberados e irreverentes de sintaxis. En definitiva, la poesía, como la ciencia es nada más que una interpretación del mundo. Mientras acabo con esto escucho la voz de Tita Merello: “… Si el bulto no interesa por qué pierden la cabeza ocupándose de mí.” Indio
Este año la FIFA va a ganar trece mil millones de dólares con un solo torneo. Es un 72% más que en Qatar — el salto más grande en la historia del fútbol. Para lograrlo necesitaban un anfitrión. Y encontraron al mejor: el país más caro del mundo, gobernado por el hombre más poderoso del mundo, que además quería protagonizar el espectáculo más grande del planeta. El problema es que ese hombre tiene sus propias reglas. Y la FIFA no dijo nada. Porque trece mil millones de dólares compran mucho silencio.
Étienne Balibar nos ofrece aquí una reflexión crítica sobre las relaciones entre el derecho, la memoria histórica y el conflicto palestino-israelí, a partir del análisis del proyecto de ley presentado en Alemania que pretende tipificar como delito la negación del derecho a la existencia del Estado de Israel. El autor cuestiona los supuestos jurídicos y morales de tal disposición, que considera susceptibles de difuminar las distinciones entre crítica política, antisionismo y antisemitismo. ¿Cómo redefinir entonces el papel de los Estados europeos en la protección de las poblaciones judías y en la comprensión del conflicto en Oriente Próximo?