SúperTrump

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El inefable Ravid dice que informa que la tregua entre Israel e Irán atravesó su momento más crítico cuando un intercambio de ataques amenazó con reabrir una guerra regional de gran escala. El detonante fue un ataque israelí contra un objetivo de Hezbollah en Beirut, al que Irán respondió con una nueva oleada de misiles sobre territorio israelí, argumentando que Israel había violado el alto el fuego.
Ante la escalada, Donald Trump se comunicó directamente con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para exigir moderación y evitar represalias que hicieran fracasar las negociaciones con Teherán. Según Axios, el presidente estadounidense intentó convencer a Israel de limitar o cancelar nuevas operaciones militares.
Sin embargo, Netanyahu mantuvo que los ataques respondían a necesidades de seguridad israelí y continuó autorizando operaciones contra infraestructura iraní y objetivos vinculados al eje proiraní. La decisión dejó en evidencia diferencias estratégicas entre Washington y Jerusalén respecto de cómo administrar la confrontación con Irán.

Trump declaró públicamente que tanto Irán como Israel debían «dejar de disparar inmediatamente» y sostuvo que aún existía margen para preservar el proceso diplomático. También reveló que Teherán había transmitido, mediante intermediarios, su disposición a cesar los ataques si Israel hacía lo mismo.
El episodio refleja una contradicción creciente entre los intereses de Washington y los del gobierno israelí. Mientras Trump procuraba consolidar una tregua que le permitiera reducir la implicación militar estadounidense en Oriente Medio, Netanyahu buscó preservar la capacidad de acción israelí contra Irán y Hezbollah. Axios presenta el incidente como una demostración de que, aunque Estados Unidos sigue siendo el principal aliado de Israel, su capacidad para condicionar las decisiones estratégicas del gobierno israelí enfrenta límites cada vez más visibles

julio 7, 2026
Elige tu propia aventura: Comunismo, catástrofe climática o una aniquilación nuclear (Parte III)

Elige tu propia aventura: Comunismo, catástrofe climática o una aniquilación nuclear (Parte III)

La tercera entrega de «250 Years: The United States – From Independence to Empire», publicada por el economista marxista Michael Roberts en The Next Recession, se concentra en la transformación de Estados Unidos desde una potencia industrial en ascenso hacia la principal potencia imperial del capitalismo mundial durante el siglo XX.

El texto sostiene que la expansión estadounidense no fue un producto accidental de su éxito económico sino una necesidad derivada de la acumulación de capital. A medida que la economía crecía, las empresas estadounidenses requirieron nuevos mercados, fuentes de materias primas, oportunidades de inversión y mecanismos para asegurar tasas de ganancia elevadas. En ese marco, el Estado pasó a desempeñar un papel decisivo en la protección de esos intereses.

Roberts describe cómo, tras la Guerra Hispano-Estadounidense, Estados Unidos comenzó a construir un imperio de ultramar mediante la ocupación o control de territorios como Puerto Rico, Filipinas y Guam. Paralelamente consolidó su influencia sobre América Latina mediante intervenciones militares, ocupaciones y respaldo a gobiernos favorables a sus intereses económicos.

El autor vincula este proceso con las interpretaciones clásicas del imperialismo desarrolladas por Vladimir Lenin y Rosa Luxemburg. Desde esa perspectiva, el imperialismo constituye una fase del capitalismo caracterizada por la concentración del capital, el predominio del capital financiero y la exportación de inversiones hacia el exterior.

La obra sostiene además que las dos guerras mundiales aceleraron el desplazamiento de Reino Unido como potencia hegemónica y consolidaron a Estados Unidos como el centro económico y financiero del sistema capitalista. Tras la Segunda Guerra Mundial, Washington impulsó un nuevo orden internacional basado en instituciones como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el sistema monetario de Acuerdos de Bretton Woods, instrumentos que, según Roberts, facilitaron la expansión global del capital estadounidense.

Otro eje del artículo es la estrecha relación entre poder económico y poder militar. El autor argumenta que el liderazgo internacional de Estados Unidos se sostuvo mediante una red mundial de bases militares, alianzas estratégicas y una capacidad de intervención que garantizó la estabilidad del orden económico favorable a sus corporaciones.

Finalmente, Roberts plantea que las contradicciones internas del capitalismo estadounidense —como la desaceleración de la productividad, la caída de la rentabilidad y el ascenso de competidores como China— anuncian el inicio de un período de declive relativo de la hegemonía estadounidense. No obstante, sostiene que ese debilitamiento no implica el fin inmediato de su predominio, sino una transición hacia un escenario internacional más conflictivo y multipolar, donde las disputas económicas, tecnológicas y militares adquieren un peso creciente.

En conjunto, la tercera parte completa el recorrido iniciado en las entregas anteriores: desde la independencia y la expansión continental hasta la constitución de Estados Unidos como la principal potencia imperial del capitalismo contemporáneo, interpretando esa evolución desde un enfoque de economía política marxista.

julio 7, 2026
El Líbano y la paradoja de Hezbollah

El Líbano y la paradoja de Hezbollah

La idea principal del artículo es que el Líbano es un Estado cuya soberanía ha permanecido permanentemente condicionada desde su nacimiento.
Francia diseñó un Estado con equilibrios internos extremadamente frágiles.
Israel pasó a considerar el sur libanés como un espacio estratégico para su seguridad.
Las potencias regionales utilizaron el territorio libanés como escenario de confrontaciones indirectas.
Las divisiones confesionales impidieron consolidar una autoridad estatal plenamente soberana.
En consecuencia, el Líbano aparece como un ejemplo de cómo las fronteras surgidas del colonialismo pueden generar estructuras políticas vulnerables, susceptibles de intervención externa durante décadas.
En este contexto, Hezbollah ocupa una posición paradójica. Para una parte significativa de la sociedad libanesa y del mundo árabe, representa la principal fuerza de resistencia frente a Israel y un factor de disuasión militar. Para otros sectores, su autonomía armada cuestiona el monopolio estatal de la fuerza y dificulta la consolidación de instituciones plenamente soberanas. Esta tensión expresa una contradicción más profunda: la coexistencia de un Estado formalmente independiente con estructuras de poder condicionadas por equilibrios regionales que exceden ampliamente sus fronteras.

julio 6, 2026