Lo más interesante de estos artículos que publicamos no es solamente mostrar la ambición presidencial de Vance, sino la fractura que comienza a manifestarse dentro de la derecha estadounidense que mostramos reiteradamente en este blog. En la apertura Tucker Carlson explica las razones de la derrota electoral del Partido Republicano y profundiza la fractura de MAGA.
El trumpismo había conseguido reunir intereses sociales diferentes bajo una consigna nacionalista: trabajadores industriales desplazados, sectores populares empobrecidos, pequeñas empresas, capital nacional y fracciones del gran capital enfrentadas con la globalización liberal.
La guerra, la inflación y el costo económico de la política exterior ponen en tensión esa coalición.
Vance intenta recuperar su componente nacionalista y popular, pero sin cuestionar las relaciones económicas y de propiedad que sostienen el poder de las grandes corporaciones. Su crítica apunta a la orientación del gobierno, no a las estructuras económicas que producen el malestar social.
Hay una contradicción adicional: pretende representar la rebelión contra el intervencionismo mientras integra una administración responsable de esa misma política.
La cuestión de fondo es quién heredará el trumpismo: el nacionalismo económico que promete priorizar a Estados Unidos o los sectores del poder político, financiero y militar que siguen defendiendo su proyección imperial.
La disputa por 2028 comienza, así, antes de que termine el segundo mandato de Trump. Y la guerra contra Irán se convierte en uno de sus principales campos de batalla.
Zohran Mamdani comprendió algo que nadie más entendió: la mayoría de los votantes de Donald Trump tenían sus razones para apoyarlo, y esas razones eran económicas. Mamdani lo vio y encontró la manera de recuperarlos. Le dio un nombre: asequibilidad. En la apertura Carlos Waisman, sociólogo por la Universidad de Harvard, politólogo especialista en política comparada y profesor emérito de la Universidad de California en San Diego, analiza en diálogo en piso con Jorge Fontevecchia el histórico impacto del revés electoral sufrido por el Partido Republicano. Durante la entrevista, evalúa las razones detrás del voto de repudio hacia la gestión de Donald Trump impulsado por la inflación, la política exterior y los operativos migratorios, desglosa la fractura en las bases de apoyo demográficas del conservadurismo y proyecta las fuerzas centrífugas que amenazan la cohesión interna del Partido Republicano frente a la eventual consolidación de nuevos liderazgos populistas de derecha.
William Nordhaus recibió el Premio Nobel de Economía en 2018 por sus investigaciones sobre la relación entre crecimiento económico y cambio climático. Su propuesta consistió en incorporar los daños ambientales a los modelos económicos y calcular cuánto cuesta contaminar falleció la pasada semana. En una nota tributo Michael Roberts sostiene que el problema es el capitalismo, no solamente el carbono. La discusión tiene una dimensión que va más allá de la economía ambiental.
El capitalismo transforma la naturaleza en un insumo de producción y subordina su utilización a la rentabilidad privada. Cuando aparecen los costos ecológicos, intenta convertirlos en variables monetarias, como si el mercado pudiera administrar indefinidamente las consecuencias de su propia expansión.
Pero hay una contradicción desplazada en los modelos de William Nordhaus : quién produce el deterioro ambiental, quién obtiene los beneficios de esa producción y quién paga sus consecuencias.
Las grandes corporaciones energéticas e industriales concentran beneficios, mientras los costos de la degradación recaen desproporcionadamente sobre los trabajadores, los sectores populares y las poblaciones periféricas del capitalismo mundial.
También hay una contradicción geopolítica: los países centrales construyeron su riqueza mediante siglos de industrialización intensiva en recursos fósiles, mientras hoy pretenden administrar la transición ecológica sin alterar las jerarquías económicas internacionales.
La tesis más potente que puede extraerse de Roberts es que no alcanza con ponerle precio a la naturaleza: hay que discutir las relaciones sociales de producción que determinan su explotación.