Desde una óptica marxista, Roberts sostiene que la desaceleración refleja las contradicciones propias de una economía donde conviven mecanismos de mercado con una fuerte planificación estatal.
A diferencia de las economías capitalistas occidentales, argumenta, el Estado chino conserva herramientas para orientar el crédito, sostener la inversión estratégica y evitar que las crisis financieras deriven en colapsos generalizados del empleo o del sistema bancario.
El desafío central pasa por elevar los ingresos de los hogares y fortalecer la demanda interna sin abandonar la inversión pública ni la estrategia de desarrollo tecnológico.
Para Roberts, la desaceleración china constituye un reacomodamiento estructural, no el inicio de una crisis terminal. El crecimiento probablemente continúe siendo menor que el de décadas anteriores, pero China seguiría expandiéndose por encima de la mayoría de las grandes economías mientras consolida un patrón de desarrollo basado en innovación, industria de alta tecnología y planificación estatal. La discusión, concluye, no es si China «colapsa», sino cómo gestiona las tensiones propias de su nueva etapa de desarrollo.
La guerra entre Estados Unidos e Irán reconfiguró el escenario estratégico en Medio Oriente. Según un análisis de Jacobin, el eje del conflicto ya no pasa exclusivamente por el programa nuclear iraní, sino por la capacidad de Teherán para amenazar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
El artículo sostiene que la ofensiva impulsada por Donald Trump no logró imponer una derrota decisiva a Irán y terminó fortaleciendo la importancia geopolítica de Ormuz como instrumento de presión. La posibilidad de interrumpir el flujo energético mundial otorga a Teherán una herramienta de negociación con impacto directo sobre la economía global.
Desde esta perspectiva, la estrategia estadounidense enfrenta una contradicción: cualquier escalada militar destinada a neutralizar a Irán incrementa el riesgo de una crisis energética internacional y eleva los costos políticos y económicos para Washington y sus aliados.
Para Jacobin, el conflicto demuestra los límites del poder militar estadounidense para resolver disputas regionales y anticipa una etapa de mayor inestabilidad en Medio Oriente, donde el control de las rutas comerciales y energéticas adquiere una relevancia estratégica incluso superior a la cuestión nuclear. En el cierre en una reveladora entrevista para Canal Abierto, la filósofa Silvana Rabinovich, autora del libro La Biblia y el dron, desarmó los discursos teológicos que sostienen el actual conflicto en Medio Oriente y cuestionó con dureza la asimilación forzada entre judaísmo y sionismo.
El verdadero trasfondo de la feroz pelea entre la FIFA y la UEFA no es deportivo sino una guerra geopolítica total por el control del poder y las multimillonarias ganancias del fútbol mundial. Mientras la FIFA expande sus fronteras aliándose fuertemente con Estados Unidos al punto de violar sus propios reglamentos por presiones directas de Donald Trump para perdonar sanciones a su figura Folarin Balogun, la UEFA y la Unión Europea estallan denunciando que se cruzó una línea roja. En el cierre una pregunta notable ¿Por qué no hay negros en la selección de La Argentina? …