Estás Frito Angelito

Estás Frito Angelito

La promesa de libertad económica convive con una paradoja: mientras se reivindica la autonomía individual, millones de personas quedan condicionadas por sus obligaciones financieras. La libertad del acreedor para cobrar tiene como contracara la pérdida de margen de decisión del deudor.

El artículo de Gatti acierta al proponer la politización de la deuda y la organización colectiva del malestar. Su principal aporte consiste en desplazar la discusión desde la responsabilidad individual hacia las relaciones sociales que producen el endeudamiento.

Una precisión importante: no toda deuda es idéntica ni todo endeudamiento constituye automáticamente explotación. Es necesario distinguir entre crédito productivo, endeudamiento público, financiamiento del consumo y préstamos usurarios. La cuestión de clase pasa por identificar quién presta, quién se beneficia, quién asume el riesgo y quién termina pagando los costos.

La conclusión política: no alcanza con enseñar a administrar mejor las deudas. También hay que discutir por qué los ingresos del trabajo resultan insuficientes, cómo se distribuye el excedente y qué poder adquieren los acreedores sobre la vida social. La educación financiera popular puede ser una herramienta de defensa; sin embargo la transformación de las condiciones que producen el endeudamiento exige organización y disputa política que de no ocurrir, estás frito angelito.

octubre 11, 2026
España: Guerra sucia

España: Guerra sucia

La amenaza de una victoria electoral de la derecha no se enfrenta solamente en las urnas. La huelga general expresa una fuerza que el poder económico preferiría mantener invisible: la capacidad de la clase trabajadora para interrumpir la producción y disputar quién paga los costos de la crisis. Frente a esa ofensiva, la huelga general puede convertirse en mucho más que una protesta sindical. Es una demostración de fuerza social capaz de cuestionar la normalidad económica sobre la que se sostiene el poder empresarial. Pero su eficacia depende de que no sea un gesto aislado: necesita organización, continuidad y objetivos políticos que articulen las reivindicaciones laborales con las demandas del conjunto de los sectores populares.

En Argentina, el gobierno de Milei impulsa un programa de disciplinamiento laboral, reducción de derechos y transferencia de ingresos hacia los sectores económicos dominantes. Enfrentarlo exclusivamente mediante la competencia electoral supone aceptar que la disputa se limite a los tiempos y las reglas de las instituciones, mientras la reorganización regresiva de la sociedad continúa avanzando.

Esto no significa contraponer la calle a las urnas, sino comprender que ambas dimensiones se condicionan mutuamente. Sin movilización y organización desde abajo, una victoria electoral puede resultar insuficiente; sin una alternativa política capaz de transformar esa fuerza social en un proyecto de mayorías, la protesta corre el riesgo de agotarse.

La cuestión estratégica es, por lo tanto, quién logra organizar el descontento y darle una dirección política. La derecha convierte las frustraciones sociales en resentimiento contra los sectores más vulnerables. Una alternativa emancipadora debe hacer lo contrario: identificar las relaciones de poder que producen la desigualdad y construir una respuesta colectiva.

La huelga general no garantiza por sí sola una derrota electoral de la reacción. Pero renunciar a la capacidad de lucha popular significa dejarle a las clases dominantes la iniciativa en el terreno donde ejercen su poder más concreto: la economía ,las relaciones sociales de producción el parlamento y la autodenominada «Justicia».

octubre 11, 2026
Pensar Brasil: ¿cómo gestionar al monstruo impredecible?

Pensar Brasil: ¿cómo gestionar al monstruo impredecible?

El autor sostiene que el auge de la capacidad de soñar entre los sectores populares de Brasil en los últimos años ha chocado con una realidad de trabajo precario que multiplica las ilusorias promesas de emancipación a través del emprendimiento en plataformas y redes sociales. El bolsonarismo se nutre de este deseo de autonomía y libertad, pero el voto de las clases aspiracionales refleja, sobre todo, sentimientos sobre la presencia o ausencia del Estado y el valor atribuido al esfuerzo individual.

octubre 11, 2026