La nota que publicamos se inscribe en un debate más amplio sobre la relación entre el Vaticano, el gobierno argentino y el peronismo. Desde la llegada de León XIV al pontificado existen especulaciones sobre una posible visita al país, impulsadas tanto por sectores eclesiásticos como por el propio gobierno. Diversas versiones periodísticas señalaron durante las últimas semanas que el viaje estaría siendo evaluado para fines de 2026, aunque sin confirmación oficial de la Santa Sede.
La intervención de De la Serna expresa una posición minoritaria dentro de la Iglesia institucional, pero significativa dentro de los sectores pastorales vinculados al trabajo territorial y a los movimientos populares. Su argumento central no es religioso sino político: considera que, en las actuales condiciones, la visita podría fortalecer simbólicamente a un gobierno que identifica con un proyecto de ajuste y exclusión social.
Más allá de la cuestión eclesial, el episodio refleja la creciente polarización argentina. La figura del Papa aparece convertida en un terreno de disputa simbólica: para el oficialismo, una eventual visita representaría un gesto de normalización de las relaciones con el Vaticano; para sectores opositores y del catolicismo social, existe el temor de que ese gesto sea utilizado para neutralizar críticas al rumbo económico y social del gobierno. En el cierre el avance del evangelismo nucleado en ACIERA que firmó un convenio marco de cooperación con el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI). El acuerdo fue suscrito por el presidente de la Alianza, pastor Christian Hooft, y el titular del INAI, licenciado Claudio Avruj, ( Secretario de Derechos humanos de Macri), entidad que depende del Ministerio del Interior.
El Partido Laborista pretende que la represión contra Palestine Action sirva de modelo político. ¿Por qué no encarcelar también a los líderes de la oposición y a cualquier ciudadano que proteste contra las políticas gubernamentales? Pero es un fenómeno global, facilmente detectable en la región y en nuestro país, por supuesto, por algo somos vanguardia en la entrega de la patria por algo tenemos al presidente «más sionista» del universo, marte y más allá …
¿Quién financió el marxismo occidental? ofrece un curso intensivo sobre la historia de la propaganda imperialista, así como sobre el método marxista para analizar la cultura y la ideología. El autor, Gabriel Rockhill, demuestra la superioridad explicativa y transformadora de un enfoque dialéctico y materialista histórico, al tiempo que dilucida cómo el mundo de las ideas constituye un espacio crucial para la lucha de clases.
A continuación, se embarca en una minuciosa contrahistoria de la Escuela de Frankfurt —que realizó una contribución fundamental al marxismo occidental— al situarla dentro de las relaciones globales de la lucha de clases y la guerra imperialista contra el socialismo existente. Con el respaldo explícito y directo de poderosos elementos de la clase dominante capitalista y del principal Estado imperialista del mundo, la Escuela de Frankfurt desarrolló una forma de teoría crítica compatible, ampliamente difundida, como sustituto del materialismo dialéctico e histórico. El volumen concluye destacando el proyecto positivo que sirve de marco metodológico rector para toda la obra: un marxismo profundamente anticolonial y antiimperialista dedicado a la construcción del socialismo en el mundo real. Basándose en una exhaustiva investigación de archivos para desvelar las maquinaciones de la clase dominante, el libro de Rockhill explica cómo la guerra intelectual mundial contra la alternativa socialista ha buscado apuntalar y promover una intelectualidad de «izquierda compatible» al tiempo que tergiversaba, difamaba e intentaba destruir a la izquierda revolucionaria. Este proceso de transformismo gramsciano puede ser rastreado en todos los movimientos de liberación regionales con mayor o menor intensidad.
Es un mecanismo habitual, Eduardo Basualdo escribió sobre el transformismo de intelectuales ( en especial economistas) en los años 90 que enamorados de la coyuntura y sus ofertas, se subieron al barco menemista. Hoy en La Argentina, las críticas a Cristina Kirchner y al kirchnerismo inaugural transitan un paradigma similar. Construir un peronismo dócil a las demandas del bloque en el poder, «colaboracionista» o «línea blanda» lo llamaba Cooke» ya en la primera resistencia.
Siempre fue un objetivo central desde el año 1946 hasta hoy y con Cristina presa y proscripta el objetivo parece al lacance de la mano.
Son 80 años de intentos de construcción de un peronismo adaptado. No siempre este intento ha fracasado y lo lamentamos.
Esta historia sobre la cooptación del Marximo a través del «Marxismo Occidental», tal vez inspire, pero como sabemos… ¡Este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene!
PD: En la apertura un largo, incómodo, a veces arbitrario, pero siempre sustancial video de Néstor Kohan sobre la traición teórica del «Marxismo Occidental» y las consecuencias políticas que supuso, hoy hay que tener paciencia y sino, seguir de largo. Cierra el Indio.