Un análisis de Paul Krugman sobre las consecuencias del reciente decreto de Donald Trump orientado a reducir las vacunas infantiles recomendadas en EE. UU., enmarcado en el crecimiento del escepticismo médico dentro del movimiento MAGA y la extrema derecha.
Puntos centrales:
Políticas de salud en retroceso: Basándose en la teoría desmentida sobre el vínculo entre vacunas y autismo, la medida de la administración estadounidense reduce la cobertura preventiva de enfermedades como el sarampión, las paperas y la rubéola, impulsando el peor brote de casos de sarampión en las últimas décadas.
La paradoja del autismo: Mientras se atacan las vacunas sin base científica, la ciencia ha documentado una fuerte correlación entre el trastorno del espectro autista y la exposición a la contaminación atmosférica (combustibles fósiles), una agenda que el sector conservador desregula activamente.
Una brecha puramente partidista: Datos de encuestas como Gallup revelan que el rechazo a la efectividad y seguridad de la vacunación infantil no es un fenómeno generalizado, sino concentrado casi exclusivamente entre los votantes y simpatizantes republicanos.
El negocio de la desinformación: Detrás del discurso antivacunas existe un «complejo industrial» muy lucrativo: un ecosistema mediático de derecha alimentado por la venta de remedios milagrosos, suplementos sin evidencia y charlatanería médica que lucra cuestionando la ciencia tradicional.
La herencia de la pandemia: La reacción contra la acción colectiva durante el COVID-19 derivó en un movimiento antiintelectual y conspirativo generalizado que hoy amenaza los logros históricos de la medicina pública.
PD: Todo tiene ,obviamente, su réplica berreta en La Argentina de Milei y su banda.
El texto de Esteban Schmidt es una pieza de opinión de alto voltaje, bien escrita y con una voz propia. Tiene el tono de alguien que conoce el oficio mediático desde adentro y que no se deja seducir por el «storytelling» de resiliencia y meritocracia que Hadad viene construyendo.
La tesis central —que Hadad es un simulador profesional, un jugador galáctico del periodismo como herramienta de poder y no como servicio público, y que ahora prueba el agua presidencial— está clara y se sostiene.
En fin que como señalara el gran Rene Lavand, frente a un público que (¡ay!) jamás descubría sus triquiñelas (?) : «No se puede hacer más lento»
El artículo de Bruno Sgarzini pone el foco en un caso especialmente revelador de la relación entre poder político, capital tecnológico y Estado: Trump compró acciones de Palantir y posteriormente salió públicamente a defender la cotización de la empresa. Los registros muestran compras por cientos de miles de dólares durante el primer trimestre de 2026, mientras Palantir se beneficiaba de contratos multimillonarios con el gobierno estadounidense.
El punto político de fondo es más importante que la operación bursátil: la administración Trump aparece como un espacio donde se entrecruzan decisiones estatales, intereses empresariales y valorización financiera. Palantir, fundada con financiamiento de la CIA y estrechamente vinculada al aparato de seguridad estadounidense, se convirtió en un proveedor estratégico de software para vigilancia, inmigración y defensa.
Trump no sólo gobierna: también invierte en empresas que se benefician de las políticas de su propia administración. El caso Palantir expone la creciente fusión entre Estado, capital tecnológico y complejo militar-securitario estadounidense, donde los contratos públicos alimentan las ganancias privadas y las decisiones del poder político pueden impactar directamente sobre la valorización financiera de las corporaciones.