Museo de novedades: Palantir en los 70

Museo de novedades: Palantir en los 70

Los archivos desclasificados del Ministerio de Asuntos Exteriores británico muestran que Gran Bretaña llevó a cabo una ofensiva de propaganda encubierta para impedir que el líder chileno Salvador Allende ganara dos elecciones presidenciales democráticas, y ayudó a preparar el terreno para el brutal régimen militar del general Augusto Pinochet.

agosto 31, 2026
Milei entrega la soberanía por partes: Israel, petróleo y el nuevo saqueo de malvinas

Milei entrega la soberanía por partes: Israel, petróleo y el nuevo saqueo de malvinas

Este artículo de Sgarzini tiene un eje muy potente : Malvinas, petróleo, Israel y el alineamiento geopolítico de Milei. Sgarzini sostiene que Navitas Petroleum controla el 65% del proyecto Sea Lion junto a la británica Rockhopper, y que la inversión avanzó mientras el Gobierno argentino no adoptaba nuevas medidas administrativas o judiciales para frenarla.

agosto 31, 2026
Vannacci y la nueva derecha italiana: de lucha de clases a guerra cultural

Vannacci y la nueva derecha italiana: de lucha de clases a guerra cultural

El texto de Le Grand Continent es especialmente interesante porque permite ir más allá de la caracterización de Roberto Vannacci como un dirigente de “extrema derecha” y reconstruir la arquitectura ideológica de la nueva derecha europea. El programa de Futuro Nazionale, presentado de cara a las elecciones de 2027, combina nacionalismo identitario, conservadurismo católico, soberanismo, crítica a la UE y una política económica que conserva elementos del liberalismo.
Vannacci rechaza explícitamente el mundo unipolar estadounidense y reivindica un orden multipolar. El programa sostiene que las doctrinas de Wolfowitz y Brzezinski buscaron impedir el surgimiento de potencias autónomas y debilitar a Rusia y a los países europeos.
Y propone algo particularmente significativo: reabrir los canales de comunicación con Rusia, incluso por razones energéticas.
La argumentación es geopolítica y económica: Italia necesita energía barata y debe evitar que la confrontación europea con Moscú empuje a Rusia definitivamente hacia China.
Esto coloca a Vannacci en una posición que, aunque no sea idéntica, tiene puntos de contacto con sectores de la derecha soberanista europea y con determinados sectores de la administración Trump.
Europa sí, pero una Europa de naciones soberanas; Occidente sí, pero sin subordinación automática a Washington; mercado sí, pero subordinado al interés nacional.
Vannacci quiere una Italia soberana, pero no plantea una transformación de las estructuras económicas que producen dependencia.
Por eso su nacionalismo puede ser entendido como una tentativa de recomponer la hegemonía de las clases dominantes mediante una nueva alianza social.
La cuestión social no desaparece: cambia de lenguaje. En lugar de capital versus trabajo la nueva derecha propone italianos productivos versus globalistas, burócratas, inmigrantes y élites cosmopolitas.
Ese desplazamiento es políticamente decisivo y aquí aparece una comparación particularmente útil con Javier Milei.

Vannacci y Milei son diferentes y no deben confundirse, especialmente porque Vannacci reivindica un Estado con capacidad estratégica, políticas industriales, negociación colectiva, energía nacional y protección del empleo.
Pero ambos participan de una transformación más amplia de la derecha occidental: la construcción de una identidad política que combina reacción cultural, liderazgo fuerte y ruptura con el liberalismo cosmopolita tradicional.
La diferencia fundamental es que Milei mantiene un discurso mucho más radicalmente libertario en materia económica, mientras Vannacci intenta ocupar el espacio de una derecha nacional-productivista.
Por eso Vannacci puede resultar incluso más interesante como fenómeno político: busca responder al deterioro material de las clases populares sin entregar la conducción de ese descontento a la izquierda.
Y ése es probablemente el núcleo estratégico del fenómeno. La nueva derecha europea está intentando hacer algo que históricamente hizo la izquierda: hablarle al trabajador sobre su salario, su empleo, su vivienda y su futuro. La diferencia es que lo hace sustituyendo la conciencia de clase por conciencia nacional.

agosto 31, 2026