Alemania: La socialdemocracia en camino a la irrelevancia

Alemania: La socialdemocracia en camino a la irrelevancia

Sajonia-Anhalt, una región de dos millones de habitantes situada en el este de Alemania, renovaba este domingo su Parlamento regional. Según las primeras proyecciones publicadas a las 18:00, Alternativa para Alemania (AfD, ESN) aún tiene posibilidades de gobernar la región. AfD roza la mayoría absoluta y depende del apoyo del partido de la izquierda nacionalista BSW para asumir el poder. Los democristianos del canciller Friedrich Merz se desploman y pasan de 40 a 16 diputados.

septiembre 6, 2026
Estás frito, angelito

Estás frito, angelito

Se analizan las tensiones internas dentro del peronismo y se traza un paralelismo histórico sobre los intentos de construir alternativas por fuera de los liderazgos mayoritarios:

“Esto viene desde 1955 con el primer intento de neoperonismo de Bramuglia tras el derrocamiento de Perón, criticándolo por ‘personalista’ y por tomar decisiones ‘a dedo’.

Si hacés un esfuerzo, parece exactamente lo que se discute hoy. No me llama la atención que, en medio de la proscripción de Cristina Kirchner, surjan intentos de desconocer su conducción, pero es una tradición donde todos los ensayos terminaron mal”.

Se desestian las comparaciones con figuras históricas como Augusto Timoteo Vandor y remarcan la falta de volumen político de los armados actuales:

“Comparar la emergencia de neoperonismos o dirigentes que intentan alternativizar la conducción de Cristina con lo que fue Vandor es un exabrupto insostenible; la UOM de los 60 tenía una fuerza territorial e industrial que hoy nadie tiene.

En la interna Cafiero-Menem no había un liderazgo constituido, pero con Perón sí lo había y se lo desafió igual. Desconocer liderazgos populares consolidados en momentos de persecución política siempre condujo al fracaso”.

Mirá el programa en el video de apertura.

septiembre 6, 2026
Brasil como batalla estratégica de América Latina

Brasil como batalla estratégica de América Latina

La entrevista de Alan Coelho y Valter Pomar parte de una constatación que excede largamente la política brasileña: la derecha latinoamericana ha dejado de ser una suma de experiencias nacionales para constituirse en un espacio político regional articulado. Bolsonaro, Milei, Kast y las derechas que avanzan en otros países expresan, con sus particularidades, una misma disputa por redefinir la relación entre Estado, mercado, trabajo y soberanía.

Brasil ocupa en ese tablero una posición decisiva. No sólo por su dimensión económica y demográfica, sino porque el resultado de la elección puede alterar el equilibrio político continental. La eventual victoria de Flávio Bolsonaro significaría mucho más que la continuidad de una familia política: supondría la reconstrucción institucional del bolsonarismo después del fracaso del intento de ruptura del 8 de enero de 2023.

Por eso resulta significativa la decisión de sectores situados a la izquierda del PT de brindar un apoyo crítico a Lula desde la primera vuelta. No se trata necesariamente de una adhesión al programa del gobierno ni de desconocer sus límites. Es una decisión de carácter estratégico: impedir que la derecha radical convierta el desgaste de un gobierno progresista en una restauración política de mayor alcance.

La contradicción es evidente. Lula representa un gobierno con fuertes límites para las expectativas de transformación social de la izquierda brasileña, pero al mismo tiempo constituye una barrera institucional frente a una derecha que pretende avanzar mucho más allá de una alternancia electoral.

Ahí aparece una cuestión particularmente relevante para Argentina. El gobierno de Milei no observa esta elección desde la neutralidad diplomática: su alineamiento ideológico con el espacio bolsonarista convierte al resultado brasileño en un asunto de política regional. La propia campaña argentina ha quedado involucrada en la disputa brasileña mediante el respaldo de Milei a Flávio Bolsonaro.

Desde una perspectiva de clase, entonces, la discusión no debería reducirse a “Lula sí o Lula no”. La pregunta es qué relación de fuerzas sociales permite cada escenario. El problema que enfrentan las izquierdas es cómo sostener una posición independiente del lulismo sin desconocer que una victoria de la ultraderecha puede modificar drásticamente las condiciones de la lucha popular.

Y aquí aparece una enseñanza particularmente importante para el peronismo argentino: la crítica al gobierno progresista no puede confundirse con la indiferencia frente a la posibilidad de una restauración reaccionaria. Una izquierda que sólo mide la política por la distancia entre su programa ideal y el gobierno existente corre el riesgo de no percibir las diferencias cualitativas entre distintos bloques de poder.

La elección brasileña plantea, en definitiva, una disyuntiva latinoamericana: reformismo progresista con límites estructurales o una derecha radical que busca transformar esos límites en una nueva correlación de fuerzas favorable al capital concentrado y subordinada a la nueva estrategia estadounidense para la región.

Y allí Brasil vuelve a ser central. Porque si Lula logra contener al bolsonarismo, la experiencia argentina de Milei quedará políticamente más aislada en Sudamérica. Si triunfa Flávio Bolsonaro, en cambio, podría consolidarse un eje regional de derechas radicalizadas con capacidad para disputar simultáneamente la agenda económica, cultural y geopolítica del continente.

septiembre 6, 2026