El control absoluto que ejerce el nefasto multimillonario James Dolan sobre una de las franquicias deportivas más importantes está frenando el progreso de los New York Knicks. ¿La solución? Exacto: la propiedad pública de los Knicks. El artículo de Jacobin, “Everyone Loves the Knicks. Everyone Hates James Dolan”, utiliza el extraordinario momento deportivo de los New York Knicks para plantear una discusión política más amplia que llega hasta La Argentina y más allá : ¿por qué una institución tan importante para la identidad, la economía y la cultura de una ciudad debe estar controlada por un multimillonario? Hoy Juan Román Riquelme y Mauricio Macri representan la rivalidad política e institucional más importante de la historia contemporánea de Boca Juniors. El enfrentamiento comenzó en la década de 1990 y se transformó en una disputa total por el control del club que alcanzó su punto máximo en las elecciones de diciembre de 2023. Está en tus manos nene.
Roberts sostiene que las crisis capitalistas no se explican principalmente por la falta de consumo, la especulación financiera o los errores de política económica. Estos fenómenos existen, pero son manifestaciones de un problema más profundo: la tendencia del capital a reducir su propia rentabilidad mediante el aumento de la composición orgánica del capital (más inversión en tecnología y maquinaria en relación con el trabajo vivo, única fuente de plusvalor). La IA y sus efectos sobre la tasa de ganacia es un ejemplo perfecto de esta hipótesis.
Detrás de la Copa Mundial de Fútbol de 2026 hay una historia de poder: la del ascenso futbolístico de Estados Unidos sobre el viejo predominio mexicano. El país que fuera el «gigante de la CONCACAF» participa hoy como socio menor. Con el T-MEC en crisis, el torneo puede ser el epitafio de una América del Norte integrada. Hoy, detrás de la Copa Mundial de Fútbol de 2026 hay una historia de poder asimétrico que galvaniza aquella sentencia: la del ascenso futbolístico de Estados Unidos sobre el viejo predominio mexicano. El país que fuera el «gigante de la CONCACAF» participa hoy como socio menor. Con el T-MEC en crisis, el torneo puede ser el epitafio de una América del Norte integrada.