Dale la vuelta, dale la vuelta

Dale la vuelta, dale la vuelta

La lección de Lula no es que una campaña digital exitosa pueda resolver cualquier crisis política. Es que una fuerza popular no puede dar por garantizada la transmisión de su identidad histórica entre generaciones.

En la Argentina, esto obliga a pensar la relación entre el peronismo, la juventud y las nuevas formas de circulación de la política sin reducir el problema a una cuestión de marketing. No alcanza con invocar a Perón, a Néstor Kirchner o a Cristina Kirchner si esa tradición no logra traducirse en una experiencia contemporánea reconocible para quienes padecen la precarización laboral y la pérdida de ingresos.

Tampoco alcanza con acumular reproducciones, seguidores o tendencias. La pregunta estratégica es qué organización y qué proyecto social quedan cuando desaparece la urgencia electoral.

La tecnología puede ampliar la voz de una fuerza política, pero no reemplaza su inserción social. El desafío consiste en conectar la comunicación inmediata con una organización capaz de sostener conflictos, construir solidaridad y ofrecer un horizonte material. De lo contrario, la viralización puede producir una victoria circunstancial sin resolver la debilidad política que la hizo necesaria.

Ese es el punto más fértil de la experiencia brasileña: no la sustitución de la política por las redes, sino la posibilidad de utilizar las redes para reconstruir vínculos entre una tradición popular, las nuevas generaciones y las condiciones concretas de la lucha social.

octubre 28, 2026
La alternativa a una sociedad transformada, es la oscuridad

La alternativa a una sociedad transformada, es la oscuridad

Eric Hobsbawm, comunista pesimista e historiador de gran éxito, dejó un legado literario que encierra lecciones fundamentales para una izquierda que vive en un histórico repliegue global. No es de extrañar que se haya convertido en un héroe para jóvenes activistas de todo el mundo. Estuvo en Berlín cuando Adolf Hitler llegó al poder, en París durante el apogeo del Frente Popular y en el Partido Comunista cuando todo se derrumbó. La nueva biografía de Émile Chabal sigue la trayectoria de un historiador que siempre se preguntó qué seguía siendo posible tras la derrota.

octubre 28, 2026
¡Gracias Néstor!

¡Gracias Néstor!

La figura de Néstor Kirchner no puede separarse de la de Cristina Fernández de Kirchner sin mutilar el sentido histórico del proceso político que ambos protagonizaron. Néstor inauguró una etapa de recuperación de la iniciativa estatal y de recomposición de las condiciones de vida de las mayorías populares; Cristina profundizó esa experiencia, amplió derechos y llevó más lejos la confrontación con los intereses económicos concentrados. No fueron dos liderazgos idénticos, sino dos momentos de un mismo ciclo político, atravesado por continuidades, tensiones y transformaciones.

Imitar el ejemplo de Néstor implica también defender a Cristina. Porque la disputa no es solamente por la memoria de un gobierno, sino por la vigencia de un proyecto de país que cuestionó la subordinación de la política a los mercados y modificó la distribución del ingreso. La persecución judicial y la proscripción política de Cristina no pueden leerse al margen de esa historia: expresan también una disputa por los límites de lo que las mayorías populares pueden elegir y por la posibilidad de que el peronismo vuelva a construir una alternativa al orden neoliberal.

Néstor y Cristina representan, en ese sentido, una experiencia política común, aunque no exenta de contradicciones. Evocar al primero mientras se acepta la exclusión de la segunda supone convertir una tradición de confrontación en una memoria inocua, tolerable para quienes fueron adversarios de aquel proceso. No hay reivindicación consecuente de Néstor si se renuncia a defender la participación política de Cristina.

Imitar el ejemplo, entonces, no significa repetir consignas ni refugiarse en la nostalgia. Significa recuperar la capacidad de intervenir sobre las relaciones de fuerza, identificar a los beneficiarios y perjudicados de cada política económica y reconstruir una fuerza social capaz de disputar el rumbo del país. La memoria de Néstor cobra actualidad cuando se convierte en acción política; la defensa de Cristina forma parte de esa disputa por la continuidad, el balance crítico y la renovación de aquel proyecto. Esperemos que las nuevas generaciones, a las que Cristina Kirchner llamó a tomar en sus manos el destino del país, imiten su ejemplo cerrando filas junto a ella, como siempre lo indicó Néstor Carlos Kirchner. ¡Gracias Néstor!

octubre 27, 2026