Durante décadas, las reglas de la economía global —y de la disciplina económica— parecieron inamovibles. Pero ahora, con la ayuda de Donald Trump, este entramado se derrumba. Hablamos con el economista heterodoxo Ha-Joon Chang para comprender los dogmas en extinción y las alternativas emergentes. Ha-Joon Chang es uno de los economistas heterodoxos más influyentes del mundo. Profesor de la SOAS University of London y autor de obras como Kicking Away the Ladder , Bad Samaritans y Economics: The User’s Guide , entre otras, ha dedicado décadas a cuestionar la ortodoxia del desarrollo impuesta al Sur Global y a desenmascarar los mitos que subyacen al pensamiento económico convencional.
Asher Dupuy-Spencer, de Jacobin , conversó con Chang sobre el estado de la disciplina económica, el estrechamiento de las vías de desarrollo en la era de China, las perspectivas de los gobiernos de izquierda en el mundo avanzado y las consecuencias económicas de la guerra en Irán.
El artículo del house organ Axios describe una fractura significativa dentro del movimiento MAGA en torno a la política de Donald Trump hacia Irán. La paradoja es que Trump llegó al poder prometiendo una línea dura contra Teherán, pero tras la guerra de 2026 y el desgaste económico derivado del conflicto, ahora impulsa un acuerdo que una parte de su propia base considera una concesión inaceptable.
El detonante es un memorando de entendimiento negociado entre Washington y Teherán después de la denominada «Operation Epic Fury». El acuerdo incluiría la reapertura del estrecho de Ormuz, compromisos iraníes sobre el programa nuclear y alivio de algunas sanciones económicas. La Casa Blanca sostiene que el objetivo es estabilizar la región y evitar una nueva guerra prolongada.
Sin embargo, sectores neoconservadores y fuertemente alineados con Israel dentro del universo MAGA consideran que Trump está abandonando la estrategia de «máxima presión» sobre Irán. Figuras mediáticas conservadoras como Ben Shapiro han expresado preocupación por la posibilidad de que el acuerdo termine fortaleciendo a Teherán.
El ala nacionalista «America First» quiere evitar nuevas guerras en Medio Oriente, reducir compromisos militares externos y concentrarse en problemas internos.
El ala proisraelí y neoconservadora considera que Irán debe ser mantenido bajo presión permanente y rechaza cualquier acuerdo que implique alivio de sanciones o reconocimiento diplomático.
Durante años estas corrientes convivieron dentro de MAGA porque compartían enemigos comunes. Pero cuando la cuestión pasa de la retórica a la negociación concreta con Irán, emergen intereses divergentes.
La disputa también refleja tensiones entre Washington y el gobierno de Benjamin Netanyahu. Diversos informes recientes señalan que Trump busca cerrar el conflicto y estabilizar los mercados energéticos, mientras Netanyahu tendría incentivos para mantener una política más confrontativa hacia Irán.
Para Trump, el costo puede ser limitado porque conserva una fuerte autoridad personal sobre su base. El problema es más serio para dirigentes que aspiran a sucederlo, como J. D. Vance, quienes quedan atrapados entre las distintas facciones del trumpismo. Axios señala que esta disputa podría convertirse en uno de los primeros grandes debates sobre la orientación del movimiento MAGA en la etapa posterior a Trump.
En términos más amplios, la controversia muestra una contradicción histórica de la derecha estadounidense: la tensión entre el aislacionismo nacionalista («no más guerras») y la defensa global de los intereses estratégicos de Estados Unidos e Israel. La cuestión iraní ha vuelto visible una fractura que permanecía latente dentro de la coalición trumpista. Por supuesto, todo esto hay que creérselo, eso ya excede el marco de esta nota. En el cierre la posición de Tucker Carlson, ex MAGA aislacionista, sobre la influencia de Isrel en la política exterior norteamericana y la impertinencia de dar apoyo estadounidense a un país extranjero «sin excepciones». En la apertura «Animals» la masterpiece de Pink Floyd con imágenes de «Rebelión en la Granja» de George Orwell.
La publicidad bajo formato periodístico es lo habitual Al respecto, la narrativa expuesta en este fragmento revela un profundo sesgo de clase al naturalizar dinámicas de precarización laboral y desplazamiento demográfico como meros indicadores de éxito de mercado, validada por la absoluta complacencia de un entorno periodístico que renuncia a su rol de confrontación. Al analizar el discurso de Federico Sturzenegger en el canal de Carlos Burgueño en YouTube, se evidencia una brecha analítica entre la abstracción macroeconómica y el impacto social real.
En definitiva, la migración definitiva del debate político y económico hacia el ecosistema de las plataformas digitales ha modificado de raíz las reglas de juego de la comunicación. La subordinación del criterio editorial humano a las métricas de distribución de los algoritmos de recomendación está transformando la información en un bien de consumo rápido, donde la densidad analítica cede terreno frente a la espectacularidad. En plataformas como YouTube, TikTok o X (antes Twitter), el éxito de un contenido ya no se mide por su rigor metodológico o la pluralidad de sus fuentes, sino por su capacidad de retención. Esta dinámica altera la estructura misma de la entrevista periodística, transformándola en propaganda muy poco encubierta, por otra parte. De todas formas siempre es muy grato escuchar a Fede Sturze.