El artículo «250 years: the United States – from independence to empire», publicado por el economista marxista Michael Roberts en su blog The Next Recession, propone una lectura histórica de los 250 años de Estados Unidos desde la perspectiva de la economía política marxista. El eje central es que el país pasó de ser una república nacida de una revolución anticolonial a convertirse en la principal potencia imperialista del capitalismo global. La conclusión de Roberts es que los 250 años de historia estadounidense ilustran el recorrido del capitalismo moderno: una revolución burguesa que impulsó un desarrollo económico sin precedentes terminó dando lugar a una potencia imperial cuya supremacía comienza a mostrar signos de agotamiento. El autor sostiene que las tensiones económicas internas y la competencia internacional hacen cada vez más difícil sostener el orden unipolar construido tras 1945, abriendo una etapa de transición hacia un sistema internacional con hegemonías en disputa.
Una crítica de la teoría francesa debe ir de la mano de una crítica del marxismo occidental y su cuádruple retirada del materialismo, la dialéctica de la naturaleza, la clase y el antiimperialismo. El texto se inscribe claramente dentro de la tradición marxista de Monthly Review y adopta las interpretaciones de Foster y Rockhill que ya publicamos en el blog. Su mayor aporte es reconstruir el contexto político e institucional en el que la teoría francesa alcanzó enorme influencia y plantear una crítica consistente al abandono del análisis de clase.
Su tesis principal ha sido ampliamente aceptada respecto de la existencia de las operaciones culturales de la CIA, especialmente tras la desclasificación de documentos y las investigaciones periodísticas de finales de los años sesenta. El debate contemporáneo se centra menos en si esas redes existieron y más en el alcance de su influencia sobre la evolución del pensamiento crítico occidental. No obstante, varias de sus conclusiones son objeto de debate. Numerosos especialistas sostienen que autores como Foucault, Derrida o Deleuze desarrollaron críticas originales al poder, al saber y a las instituciones que no pueden reducirse simplemente a una estrategia cultural antimarxista. Asimismo, la relación entre estas corrientes y las políticas de identidad es más compleja de lo que el artículo presenta. Puede ser.
En suma, el texto propone una lectura fuerte: que la hegemonía intelectual del posestructuralismo contribuyó a desarticular el horizonte estratégico del marxismo occidental durante la Guerra Fría y que muchas de sus consecuencias siguen presentes en los debates contemporáneos sobre política, cultura e identidad . No parece tan alejado de la coyuntura, con diferencias en el nivel de la reflexión, algo de esto estamos sufriendo hoy : Un transformismo de las grandes líneas conceptuales y prácticas del kirchnerismo inaugural, insisto que mucho más módica, financiada por varias terminales
Después de un largo conteo, Keiko Fujimori ganó la Presidencia, en su cuarto intento, por una diferencia de alrededor de 45.000 votos. La hija del dictador, cuyo partido ha tenido un fuerte peso en un Congreso marcado por la corrupción y el autoritarismo, buscará ahora superar la crónica inestabilidad política peruana, lo que a la luz de su trayectoria conlleva grandes riesgos democráticos, como le agrada al compañero Trump.
En el cierre, la advertencia de Cristina Kirchner en la Universidad de Río Negro, sobre la fragmentación política y electoral con el ejemplo peruano de fondo.