Salarios oscuros

Salarios oscuros

El informe de CEPA revela la dimensión del retroceso: el Salario Mínimo, Vital y Móvil perdió 40,8% de su poder adquisitivo desde noviembre de 2023 y hoy se encuentra en niveles reales similares a los de abril de 2002. No se trata simplemente del efecto de la inflación, sino de una decisión política: mientras las tarifas y los precios estratégicos se multiplicaron muy por encima de los salarios, el Gobierno intervino sistemáticamente para contener el piso salarial en línea con las demandas empresarias. El resultado es una modificación profunda de la relación de fuerzas entre capital y trabajo: salarios más bajos, menor capacidad de negociación de los trabajadores y mayor excedente disponible para el capital. La llamada “libertad de mercado” termina así funcionando como una política estatal de disciplinamiento laboral. El proyecto de Milei no sólo busca «estabilizar la economía»: busca redefinir cuánto vale el trabajo en la Argentina y se ve solo oscuridad
Concepto, Variación
SMVM, +158 %
Subte, +2.005 %
Colectivo +1.510 %
Tren, +1.090 %
«Electricidad, gas»,+856 %
Nafta súper,+631 %

septiembre 7, 2026
Oscurecido por las nubes

Oscurecido por las nubes

Hay una derecha que ya no pretende demostrar que el capitalismo y la democracia son naturalmente compatibles. Empieza a sostener lo contrario: que la democracia constituye un obstáculo para el funcionamiento eficiente del mercado. Ese es el núcleo político de la llamada “Ilustración oscura”, corriente analizada por Jacobin América Latina.

Nick Land, Curtis Yarvin y otros referentes de esta tradición imaginan sociedades organizadas más como empresas que como comunidades políticas. El ciudadano se transforma en cliente, el Estado en administrador y la política en una interferencia que debería reducirse al mínimo. La autoridad deja de surgir de la voluntad popular y comienza a legitimarse por la eficiencia.

Lo inquietante es que esta idea ya no circula solamente en círculos intelectuales marginales. Tiene vínculos con sectores centrales del capitalismo tecnológico y encuentra en gobiernos de extrema derecha un terreno de experimentación. Milei es uno de ellos.

Su discurso contra “la casta”, su descalificación de la política profesional, la exaltación del mercado y su entusiasmo por la inteligencia artificial y la desregulación pueden leerse como partes de una misma operación: quitarle a la sociedad capacidad de decisión sobre la economía y presentarla como un territorio reservado a los mercados, las empresas y los expertos.

Pero hay una mentira en la consigna libertaria: el Estado no desaparece. Se retira de la protección social, de la regulación económica y de la defensa de determinados derechos, pero permanece —y puede incluso fortalecerse— allí donde garantiza propiedad, contratos, seguridad jurídica y condiciones de acumulación. No es el fin del Estado. Es su reorganización en favor de determinadas clases.

La tecnología agrega una nueva capa. Si un algoritmo puede decidir mejor que una institución democrática, cabe preguntar quién controla el algoritmo. Si los datos son el nuevo petróleo, ¿quién los posee? Si la inteligencia artificial transforma la producción, ¿quién captura la riqueza que produce?

La respuesta no es tecnológica. Es política y de clase. La nueva derecha intenta presentar como inevitables decisiones que son profundamente políticas. La precarización se convierte en flexibilidad; la concentración, en eficiencia; la desigualdad, en mérito; el ajuste, en responsabilidad; y la pérdida de derechos colectivos, en modernización.

La operación es poderosa porque convierte relaciones sociales históricas en aparentes leyes naturales. Por eso la batalla contra esta nueva derecha no puede limitarse a defender las instituciones tal como existen. Necesita recuperar una idea sustantiva de democracia: democracia también es decidir quién controla la riqueza, la tecnología, la energía, los recursos naturales y las condiciones de trabajo.

La “Ilustración oscura” quiere una sociedad administrada por quienes poseen. El desafío democrático es exactamente el contrario: que quienes producen, trabajan y sostienen la sociedad puedan decidir sobre ella.

Y ahí aparece la cuestión de fondo del experimento Milei. No se trata solamente de cuánto Estado queremos. Se trata de quién tiene el poder cuando el Estado deja de poner límites al capital.

Porque cuando la política se retira, el poder no desaparece. Cambia de manos.

Y en la Argentina esa transformación tiene una paradoja difícil de ocultar: mientras el discurso libertario proclama la libertad individual como valor supremo, Cristina Kirchner permanece presa y proscripta, justamente la dirigente que conserva una de las mayores capacidades de representación política popular del país..

septiembre 7, 2026
Técnicamente hablando Trump es un pelotudo

Técnicamente hablando Trump es un pelotudo

Tras el derrumbe de la Unión Soviética, Occidente tuvo la oportunidad de construir una arquitectura de seguridad inclusiva que incorporara a Rusia. Según Jeffrey Sachs, Washington eligió en cambio preservar su hegemonía mediante la expansión de la OTAN y la lógica de bloques. Tres décadas después, la guerra en Ucrania y la emergencia de China expresan no sólo conflictos regionales, sino la crisis de un orden internacional que ya no puede sostener su antigua estructura unipolar. El Prof. Jeffrey Sachs analiza cómo el orden mundial posterior a la Guerra Fría se construyó sobre mentiras, que han cegado a Occidente ante las razones por las que todo se está derrumbando. En la apertura Jeffrey Sachs dialoga con Glenn Diesen: «Nunca hubo ni habrá un hegemón permanente»

septiembre 7, 2026