
El artículo de Bruno Sgarzini plantea una tesis que se aparta de las explicaciones puramente geológicas sobre los terremotos en Venezuela. Su argumento central es que el desastre natural se convierte rápidamente en un hecho geopolítico porque ocurre en un país sometido desde hace años a sanciones económicas, aislamiento financiero y disputa internacional por sus recursos estratégicos. En otras palabras, el artículo privilegia una interpretación geopolítica del desastre más que una explicación multidimensional que sí existe y debe tenerse en cuenta. Su aporte consiste en recordar que los desastres naturales nunca ocurren sobre un "territorio neutro": impactan sobre sociedades con determinadas condiciones económicas, políticas e institucionales, y esas condiciones influyen decisivamente en el número de víctimas y en la velocidad de la reconstrucción.

El ensayo adquiere especial relevancia en el contexto de 2026 porque ofrece un marco teórico que articula fenómenos que suelen analizarse por separado: el declive relativo de la hegemonía de Estados Unidos, la creciente confrontación con China, las guerras en Oriente Medio y Europa, la desaceleración económica global y la crisis ecológica. Para Foster, no se trata de crisis independientes, sino de expresiones convergentes de una misma crisis estructural del capitalismo.
El largo artículo "The Global Structural Crisis of Capital", de John Bellamy Foster, funciona como la introducción al número especial de Monthly Review dedicado a la crisis estructural del capitalismo. Retoma y actualiza la teoría desarrollada por István Mészáros para sostener que el capitalismo atraviesa una crisis cualitativamente distinta de las crisis cíclicas tradicionales. El artículo dialoga con otros trabajos del mismo número de Monthly Review —como los de Prabhat Patnaik, Costas Lapavitsas y Martin Hart-Landsberg— que desarrollan dimensiones específicas de ese diagnóstico: estancamiento económico, resurgimiento del imperialismo, financiarización y el papel de la inteligencia artificial en un capitalismo en declive.

Una crítica de la teoría francesa debe ir de la mano de una crítica del marxismo occidental y su cuádruple retirada del materialismo, la dialéctica de la naturaleza, la clase y el antiimperialismo. El texto se inscribe claramente dentro de la tradición marxista de Monthly Review y adopta las interpretaciones de Foster y Rockhill que ya publicamos en el blog. Su mayor aporte es reconstruir el contexto político e institucional en el que la teoría francesa alcanzó enorme influencia y plantear una crítica consistente al abandono del análisis de clase.
Su tesis principal ha sido ampliamente aceptada respecto de la existencia de las operaciones culturales de la CIA, especialmente tras la desclasificación de documentos y las investigaciones periodísticas de finales de los años sesenta. El debate contemporáneo se centra menos en si esas redes existieron y más en el alcance de su influencia sobre la evolución del pensamiento crítico occidental. No obstante, varias de sus conclusiones son objeto de debate. Numerosos especialistas sostienen que autores como Foucault, Derrida o Deleuze desarrollaron críticas originales al poder, al saber y a las instituciones que no pueden reducirse simplemente a una estrategia cultural antimarxista. Asimismo, la relación entre estas corrientes y las políticas de identidad es más compleja de lo que el artículo presenta. Puede ser.
En suma, el texto propone una lectura fuerte: que la hegemonía intelectual del posestructuralismo contribuyó a desarticular el horizonte estratégico del marxismo occidental durante la Guerra Fría y que muchas de sus consecuencias siguen presentes en los debates contemporáneos sobre política, cultura e identidad . No parece tan alejado de la coyuntura, con diferencias en el nivel de la reflexión, algo de esto estamos sufriendo hoy : Un transformismo de las grandes líneas conceptuales y prácticas del kirchnerismo inaugural, insisto que mucho más módica, financiada por varias terminales

¿Quién financió el marxismo occidental? ofrece un curso intensivo sobre la historia de la propaganda imperialista, así como sobre el método marxista para analizar la cultura y la ideología. El autor, Gabriel Rockhill, demuestra la superioridad explicativa y transformadora de un enfoque dialéctico y materialista histórico, al tiempo que dilucida cómo el mundo de las ideas constituye un espacio crucial para la lucha de clases.
A continuación, se embarca en una minuciosa contrahistoria de la Escuela de Frankfurt —que realizó una contribución fundamental al marxismo occidental— al situarla dentro de las relaciones globales de la lucha de clases y la guerra imperialista contra el socialismo existente. Con el respaldo explícito y directo de poderosos elementos de la clase dominante capitalista y del principal Estado imperialista del mundo, la Escuela de Frankfurt desarrolló una forma de teoría crítica compatible, ampliamente difundida, como sustituto del materialismo dialéctico e histórico. El volumen concluye destacando el proyecto positivo que sirve de marco metodológico rector para toda la obra: un marxismo profundamente anticolonial y antiimperialista dedicado a la construcción del socialismo en el mundo real. Basándose en una exhaustiva investigación de archivos para desvelar las maquinaciones de la clase dominante, el libro de Rockhill explica cómo la guerra intelectual mundial contra la alternativa socialista ha buscado apuntalar y promover una intelectualidad de «izquierda compatible» al tiempo que tergiversaba, difamaba e intentaba destruir a la izquierda revolucionaria. Este proceso de transformismo gramsciano puede ser rastreado en todos los movimientos de liberación regionales con mayor o menor intensidad.
Es un mecanismo habitual, Eduardo Basualdo escribió sobre el transformismo de intelectuales ( en especial economistas) en los años 90 que enamorados de la coyuntura y sus ofertas, se subieron al barco menemista. Hoy en La Argentina, las críticas a Cristina Kirchner y al kirchnerismo inaugural transitan un paradigma similar. Construir un peronismo dócil a las demandas del bloque en el poder, «colaboracionista» o «línea blanda» lo llamaba Cooke» ya en la primera resistencia.
Siempre fue un objetivo central desde el año 1946 hasta hoy y con Cristina presa y proscripta el objetivo parece al lacance de la mano.
Son 80 años de intentos de construcción de un peronismo adaptado. No siempre este intento ha fracasado y lo lamentamos.
Esta historia sobre la cooptación del Marximo a través del "Marxismo Occidental", tal vez inspire, pero como sabemos... ¡Este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene!
PD: En la apertura un largo, incómodo, a veces arbitrario, pero siempre sustancial video de Néstor Kohan sobre la traición teórica del «Marxismo Occidental» y las consecuencias políticas que supuso, hoy hay que tener paciencia y sino, seguir de largo. Cierra el Indio.

Roberts sostiene que las crisis capitalistas no se explican principalmente por la falta de consumo, la especulación financiera o los errores de política económica. Estos fenómenos existen, pero son manifestaciones de un problema más profundo: la tendencia del capital a reducir su propia rentabilidad mediante el aumento de la composición orgánica del capital (más inversión en tecnología y maquinaria en relación con el trabajo vivo, única fuente de plusvalor). La IA y sus efectos sobre la tasa de ganancia es un ejemplo perfecto de esta hipótesis.

En este texto Gastón Fabián presenta a Cooke como un precursor de la izquierda peronista y del socialismo nacional, cuya preocupación fundamental era evitar la integración del peronismo al orden establecido. Desde esta lectura, la principal enseñanza de Cooke para el presente sería que ninguna fuerza popular puede sostener un proyecto transformador sin cuadros políticos formados, organización permanente y una estrategia capaz de enfrentar a los poderes dominantes. Todas preocupaciones y acciones de absoluta actualidad, obviamente.

Laura Camargo Fernández analiza en Viento Sur cómo la retórica de Donald Trump redefine la comunicación política global y normaliza posturas autoritarias mediante el secuestro semántico y el desplazamiento de la Ventana de Overton. El texto identifica una estrategia que, a través de la construcción de un enemigo interior y el consenso con élites económicas, valida el autoritarismo reaccionario. En el video de apertura la doctora en en Filología Hispánica (especialidad Lingüística Aplicada) por la Universidad de Alcalá Laura Camargo Fernández,conferencias en las Universidades de la Habana, de Nuevo León (México), de Sevilla, de Chile, en la City University of New York y de Guadalajara (México) analiza el trumpismo discursivo, y ofrece un mapa entre el auge de la extrema derecha y la crisis del capitalismo en el ámbito comunicativo.

Que el peronismo está en crisis no es ninuna novedad, con su principal liderazgo preso y proscripto, el estado habitual es de turbulencia sistemática. Apenas conversada es la crisis del marxisto en general y del occidental en particular, crisis muy silenciada en estos tiempos donde parece que sus referentes ( algunes) "dan bien en las encuestas". En fin ...
Sobre la crisis del marxismo en general y el ocidental particularmente que es el que más conocemos, el filósofo y activista político Gabriel Rockhill en su libro Who Paid the Pipers of Western Marxism? (2025) sostienen que ta tan ta tan... el marxismo occidental no es una teoría revolucionaria legítima, sino un producto cultural domesticado y promovido por el núcleo imperialista para desarmar la praxis política real. Para comprender a fondo la postura de Rockhill frente a esta corriente, su tesis se puede desglosar en los siguientes ejes fundamentales:
Celebración de la "novedad comercializable".
La industria de la teoría: Rockhill sostiene que la academia y el mercado editorial del Norte global operan como una "industria de la teoría imperial".
Valor de cambio intelectual: En este ecosistema, las teorías complejas, oscuras y constantemente "novedosas" (como las de la Escuela de Frankfurt o el posestructuralismo francés) se premian por su valor de consumo intelectual, despojándolas de utilidad transformadora.
La pérdida de la relevancia práctica ( un señalamiento habitual de Cristina Kirchner): Al priorizar la estética y el debate puramente filosófico sobre la economía política, el marxismo occidental abandona la organización obrera y el análisis material de la lucha de clases.
Oportunismo autopromocional y academización (hoy de la mano de "la alta imagen positiva".
Retirada al "Gran Hotel Abismo": Retomando una famosa crítica del filósofo György Lukács, Rockhill fustiga a los intelectuales de izquierda que hicieron carreras sumamente lucrativas y prestigiosas en universidades de élite una especie de mercadeo de la lucha de clases donde se anotan varios.
La teoría ABS ("Anything But Socialism"): El autor argumenta que estos intelectuales practican un radicalismo seguro: critican los excesos del capitalismo de manera abstracta, pero rechazan sistemáticamente cualquier intento histórico de construir el socialismo real (etiquetándolo como "totalitarismo").
Esa era la gran crítica de John William Cooke en los años 60 a los marxistas de su generación, que veían en el peronismo una modalidad de nazifascismo populista, caracterización que maquillada de acuerdo a los tonos de éppoca, conceptualmente aún persiste.
Lo cierto es que esto les permite mantener a los marxistas occidentales su estatus respetable ante la burguesía sin arriesgar nada en la práctica, pero hay más.
Imperialismo cultural y desdén por el Sur Global
Eurocentrismo y chovinismo social: Según Rockhill, el marxismo occidental sufre de un sesgo profundamente eurocéntrico. Mira con superioridad e indiferencia los procesos revolucionarios de liberación nacional y los movimientos antiimperialistas del Tercer Mundo.
Una izquierda compatible con el Imperio: El libro examina cómo, históricamente, el aparato de inteligencia y fundaciones de los Estados Unidos (como la CIA a través del Congreso por la Libertad de la Cultura) promovió activamente una "izquierda compatible".
Al financiar y amplificar este marxismo dócil y casi exclusivamente cultural, lograron fragmentar y neutralizar el apoyo de los intelectuales hacia el marxismo-leninismo y los proyectos revolucionarios reales del Sur global.
Como contrapropuesta, Rockhill (siguiendo los pasos del historiador Domenico Losurdo) defiende la necesidad de recuperar un marxismo global, anticolonial y antiimperialista basado firmemente en el materialismo histórico y dialéctico enfocado en transformar las condiciones materiales de existencia.
Veamos esta nota sin apasionamientos injustificados, porque una revisión crítica de las "certezas", no le quita imagen positiva a nadie

A cinco años de su partida física, Roberto Baschetti escribe en primera persona una semblanza sobre Alcira Susana Argumedo, una socióloga que dejó una huella no solo en el ámbito de las ciencias sociales, sino también en la política y la militancia del campo nacional y popular.

La burocracia, más allá de ser un sistema administrativo, puede entenderse como un estilo de vida, de trabajo y de pensamiento que organiza la realidad mediante normas racionales. Este enfoque estructuralista, popularizado por Max Weber, y en los 60 por John William Cooke, busca la máxima eficiencia a través de la formalidad y la división del trabajo y es histórico, cambiante.
Aquí se presentan apuntes sobre la burocracia concebida como un estilo de gestión y conducta:
El Estilo Burocrático: Características Principales
Impersonalidad: El trato y las decisiones son objetivos, basados en normas técnicas y no en emociones, afinidades o relaciones personales.
Jerarquía Estricta: Existe una cadena de mando clara y definida, donde cada cargo inferior está bajo el control y supervisión de uno superior.
Formalización (Escritura): Todo procedimiento, decisión o norma se documenta por escrito para asegurar la estandarización. Especialización Funcional: El trabajo se divide en tareas rutinarias y delimitadas, donde cada funcionario se vuelve experto en su área.
Profesionalización: Los funcionarios son seleccionados por méritos y competencia técnica, no por influencias..
La Burocracia como Cultura Organizacional
La «Jaula de Hierro»: Weber describió el impacto de la burocracia como una «jaula de hierro» o «cárcel», donde el individuo se ve inmerso en una estructura impersonal y rígidamente ordenada que limita la autonomía y en sus «Apuntes a la militancia, John William Cooke la definió como «estilo».
Dominación Racional-Legal: Es la forma pura de dominación en el mundo moderno, donde el poder se ejerce a través de la legalidad de las normas, no por carisma o tradición.
Previsibilidad: El objetivo es reducir la incertidumbre al máximo; todo está diseñado para que cada acción sea predecible y uniforme. Ventajas y Disfunciones (El Estilo en la Práctica)
Ventajas: Ofrece precisión, velocidad, claridad, continuidad y reducción de costos (eficiencia).
Disfunciones (Los «problemas» del estilo): Rigidez: La adherencia extrema a las reglas puede dificultar la adaptación a situaciones nuevas. La necesidad de documentar todo en estatutos inabordables puede y logra ralentizar la toma de decisiones e impedir el cambio de la trama burocrática.
Despersonalización: La atención al cliente o ciudadano se vuelve fría y mecánica, priorizando el formulario sobre la persona.
Ritualización: Tiende a deshistorizar su comportamiento y extenderlo sini die en el tiempo a pesar de coyunturas cambiantes y hay que remover la vieja trama burocrática de manera muchas veces traumáitca.
Origen del Concepto
El término proviene del francés bureau (escritorio/oficina) y el griego cratie (poder), significando el «poder del escritorio». Se aplica tanto a instituciones públicas (estado) como a organizaciones privadas (grandes empresas, partidos) o mixtas (gremiales).
En resumen, el «estilo burocrático» es la expresión máxima de la racionalización moderna, que busca eliminar los elementos arbitrarios de la administración humana, a menudo a costa de la flexibilidad y proximidad grupal y personal así como la perpetuación en sus posiciones.

Detrás del fervor popular republicano por Donald Trump existe un aparato intelectual que aspira a redefinir la política estadounidense mucho más allá del actual presidente. ¿Qué tradiciones alimentan los imaginarios de la derecha radical, pese a su aparente antiintelectualismo? ¿Cómo se combinan estas corrientes entre sí? ¿Qué futuro imaginan para Estados Unidos?

El psicoanálisis tiene algo que decir sobre la cuestión palestina y el sionismo por una razón histórica: Moisés y el monoteísmo, la última gran obra teórica de Freud, un texto de los años treinta, examina lo que está en juego genealógicamente en la entonces creciente demanda de un Estado judío y, en general, sobre la llamada metapsicología específica de la condición judía.
La posición de Freud frente al judaísmo es bastante dialéctica: mientras que por un lado se afilió al club B’nai B’rith y en su discurso de afiliación subrayó que, siendo completamente ateo e incluso antirreligioso, le parecía crucial insistir en el hecho de que era judío; por otro, subrayó que los judíos debían dejar de situarse como la excepción y, por el contrario, asumirse como uno de los pueblos que conformaban el Occidente moderno, junto a la cultura grecolatina.

De mendigo a millonario en dos años es algo que no se tolera ni siquiera acá, tierra de oportunidades para aventureros. A la Jefatura de Gabinete se llega siendo millonario, no en medio del trámite; y con cicatrices, habiendo pasado algunas veces del honor al horror, de la luz a la vergüenza. Se llega con los hijos entrenados en el arte de la simulación, y no aprendiendo de golpe, un domingo a la noche, las nuevas rutinas que no se pueden contar el lunes en la escuela.

El profesor David Harvey es un geógrafo y teórico económico marxista de gran influencia, cuya obra abarca varias décadas. Es autor de numerosos libros importantes que analizan el capitalismo y sus características y contornos en constante evolución. A pesar de haber cumplido 90 años el pasado octubre, sigue impartiendo clases en el Graduate Center de la City University of New York. Ha iniciado un gran debate y muy actual cuando el modo de producción capitalista parece seguir la lógica de los jazmines: "Cuando agoniza, más perfuma"

Este artículo se publicó originalmente como la introducción a Aymeric Monville y Gabriel Rockhill, Requiem for French Theory: Transatlantic Funeral Dirge in a Marxist Key (Monthly Review Press, 2026). Se afirma la necesidad de reconectar con el marxismo recogiendo experiencia de formaciones sociales y pensadores periféricos. "Es de hecho eurocéntrico afirmar que el marxismo es eurocéntrico, porque esto implica descartar la piedra angular de algunos de los movimientos y proyectos revolucionarios más transformadores de la historia reciente de la humanidad… Un acercamiento más fructífero a la historia nos instaría, en cambio, a aprender de las experiencias del Sur Global con el marxismo y a preguntarnos qué podemos aprender de su relevancia global». Aquí podemos recurrir a la teoría y la práctica de Mao Zedong, Ho Chi Minh, Amílcar Cabral, Fanon, Ernesto Che Guevara y muchos otros. Existe, por lo tanto, la necesidad de «reconectar con el marxismo como marco para analizar las múltiples crisis del capitalismo global y las perspectivas de cambio revolucionario, pero también como base para reimaginar un mundo más allá del capitalismo".

"La Megamáquina" es un concepto central que describe un sistema global descontrolado de capitalismo, militarismo, tecnología e ideología. En este sentido, para el autor, en Nuestra Tierra, Lucrecia Martel denuncia el ultraje a los pueblos originarios y, al escucharlos a propósito del crimen de un comunero, pone en discusión el modo tecnocrático de ver el mundo.

En su último libro el historiador Enzo Traverso aborda el genocidio sobre el pueblo palestino desde diferentes aristas. El ensayo es una contundente denuncia del accionar del Estado de Israel de los últimos meses sin perder la perspectiva histórica de los debates.

Una reseña revolucionaria de Eurocentrismo: modernidad, religión y democracia, de Samir Amin. El eurocentrismo no es un defecto, es el software del capitalismo global. Samir Amin detona su núcleo ideológico, exponiendo cómo sirve al imperio, blanquea la historia e infecta incluso la tradición marxista. Esta revisión no es solo una crítica, es una insurgencia. La obra de Amin nos da la teoría. El resto es praxis. Derribemos sus mapas. Quememos sus libros de texto. Rompamos sus líneas temporales. Pronunciemos los nombres que enterraron. Y escribamos la historia en el lenguaje de los desdichados. No como una crítica, sino como un grito de guerra.

Este estudio contradice la percepción de que los propios capitalistas prefieren la democracia como forma política. De hecho, las declaraciones recientes de muchos capitalistas de gran éxito, especialmente aquellos asociados con la economía digital, lo hacen explícito. Los capitalistas digitales libertarios como Peter Thiel han argumentado que la "libertad", efectivamente del capital, y la democracia ya no son compatibles. Los grandes capitalistas globales, a menudo aquellos asociados con las corporaciones digitales más nuevas, buscan cada vez más crear nuevas jurisdicciones legales que eliminen todos los obstáculos a su poder y funcionamiento al tiempo que reducen los derechos de los sectores subalternos. Su influencia política en realidad se ve reforzada por los estados que buscan regular y controlar cualquier oposición a tales movimientos. El estado libertario es un Leviatán contra los pueblos.

¿Quiénes son las feministas liberales que participan de la nueva derecha argentina? ¿Qué leen y cómo insertan esos libros en su batalla cultural? ¿Qué opinan sobre el aborto, las identidades trans y el lugar del mérito en la vida de las mujeres? En esta entrevista, las investigadoras Melina Vázquez y Carolina Spataro explican las ideas y las formas de acción de este feminismo «incómodo», que propone el empoderamiento femenino desde el mercado y desliza apoyos a la libre portación de armas como respuesta a los femicidios