Chile: El “centro” fallido

Tras la primera derrota en setiembre de 2022 del primer texto de reforma constitucional impulsado por el ejecutivo chileno y aliados, el presidente Gabriel Boric, dio un notable giro al centro conservador a su gobierno coaligado tanto en su política interna como exterior a punto de contradecir (junto al neoliberal presidente uruguayo Luis Lacalle Pou) a Luis Ignacio Lula da Silva en su posición respecto a la integración de Venezuela a un nuevo diseño de la Unasur. Anteriormente los resultados del giro conservador de la coalición oficialista fueron los esperables: El Partido Republicano –partido de derechas–, defensor de mantener la actual Constitución chilena, arrasó mayo de este año en las elecciones constituyentes con un 35,5 % y consiguió 22 de los 51 consejeros necesarios para tener poder de veto en el órgano constitucional. Finalmente cabe esperar que, de persistir el ajuste y la opacidad en su política exterior, el presidente Gabriel Boric y su coalición progresista no mantenga la unidad y sea finalmente derrotada en las próximas elecciones generales del 23 de noviembre de 2025 . El centro político no existe .

Hipocresía y cinismo:

Gabriel Boric ve la paja en el ojo ajeno en materia de DDHH y no la viga en el propio cuando se trata de las graves violaciones documentadas en Chile

POR SALIM LAMRANI /

Durante la reunión de los presidentes suramericanos en Brasilia, el mandatario chileno Gabriel Boric, quien posa de ‘progresista’, criticó la situación de los derechos humanos en Venezuela.

Desde su entronización a la Presidencia de Brasil en enero de 2023, Luiz Inácio Lula da Silva se ha esforzado por relanzar el proceso de cooperación regional en un continente fragmentado y dividido [1]. Con esta óptica organizó la Cumbre de Sudamérica que reunió a los presidentes de la zona el 29 y 30 de mayo de 2023 para reforzar la integración y el dialogo entre los diferentes vecinos, entre los cuales se destaca Venezuela. Este país sufre sanciones económicas extremadamente severas impuestas por los Estados Unidos desde hace años, que atentan gravemente contra los derechos fundamentales de los venezolanos [2].

El presidente Lula denunció el ostracismo y la guerra política, económica, diplomática y mediática de la cual es víctima Venezuela, señalando “la narrativa que se construyó contra Venezuela de la antidemocracia y el autoritarismo”, particularmente por razones ideológicas. También criticó el doble discurso de algunos países: es “muy extraño [que] las exigencias que el mundo democrático hace a Venezuela no son hechas a Arabia Saudita” [3].

El ultraconservador presidente de Uruguay Luis Lacalle Pou y su par chileno, Gabriel Boric, criticaron las palabras de Lula sobre Venezuela. Si la postura del dignatario neoliberal uruguayo, es poco sorprendente, la del mandatario chileno, supuestamente de ‘centro-izquierda’, suscitó más incomprensión. Insistió en “el dolor de cientos de miles de venezolanos que hoy día están en nuestra patria”, sin decir una palabra sobre las sanciones económicas estadounidenses que ahogan el país de Simón Bolívar y que son la principal causa de este éxodo. “Los derechos humanos (DDHH) deben ser respetados siempre y en todo lugar”, concluyó [4].

Boric, durante el año y tres meses de gestión en Chile, ha demostrado ser un aplicado ‘colaborador’ de Washington.

Dos realidades ponen en tela de juicio la sinceridad de las preocupaciones del Presidente chileno. Primero, el último Informe de Amnistía Internacional sobre la situación de los derechos humanos en América Latina es abrumador para muchos países. Si uno se basa en la realidad factual del estudio, no es posible señalar específicamente a Venezuela sobre esta cuestión. Las violaciones de los derechos humanos son numerosas y gravísimas en todo el continente [5].

Luego, para poder erigirse en juez, es imprescindible tener la autoridad moral necesaria. Ahora bien, el último Informe de Amnistía Internacional de 2022/23 sobre Chile habría debido llevar a Gabriel Boric a dar prueba de más humildad. En efecto, dicha organización denunció la impunidad de la cual se benefician los agentes del Estado responsables de “violaciones de derechos humanos”.

Amnistía Internacional también subrayó que las fuerzas del orden eran culpables de “crímenes contra la humanidad”, “de torturas y otros malos tratos” durante la crisis social de 2019. Del mismo modo, el reporte hizo partícipe de “arrestos arbitrarios: Muchas personas han sido absueltas por falta de pruebas tras pasar largos periodos en prisión preventiva”.

El informe de esta organización señaló también casos de “tortura y otros malos tratos” para con pacientes de un hospital psiquiátrico y subrayó que, lejos de perseguir a los responsables de esos crimines, “la Fiscalía de Valparaíso pidió la suspensión definitiva del caso” [6].

Frente a las cámaras de televisión Gabriel Boric expresó su compasión hacia los migrantes y refugiados venezolanos. Se trataba en realidad de una postura de fachada destinada a la prensa y desprovista de sinceridad. En efecto, Amnistía Internacional denunció las violaciones “de los derechos de las personas refugiadas o migrantes” en Chile.

“Las autoridades han reiniciado las expulsiones inmediatas de personas extranjeras sin evaluar su necesidad de protección internacional” [7]. Amnistía Internacional incluso publicó una carta abierta a Gabriel Boric expresando su “grave preocupación sobre la situación en la que se encuentran personas que necesitan una protección internacional en la frontera entre Chile y Perú”, denunciando el “despliegue de Fuerzas Armadas y la instauración de estado de excepción”, medidas contrarias “a las obligaciones internacionales de Chile” [8].

A la luz de estos elementos, Boric no dispone de autoridad moral para disertar sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela. Sus declaraciones están más motivadas por consideraciones políticas y la voluntad de complacer a ciertos sectores que por una preocupación sincera sobre la suerte de Venezuela.

Si al Presidente chileno le alarma el bienestar del pueblo venezolano y no asumiera un discurso hipócrita, debería condenar las sanciones económicas estadounidenses contra Caracas y exigir su levantamiento inmediato.

Notas

[1] Voz of America, «Presidentes sudamericanos buscan mayor integracion en Brasil», 29 de mayo de 2023. https://www.vozdeamerica.com/a/presidentes-sudamericanos-buscan-mayor-integracion-en-brasilia/7113727.html (sitio consultado el 1 de junio de 2023).

[2] Ministério das Relaçãos Exteriores, «Consenso de Brasília», 30 de mayo de 2023. https://www.gov.br/mre/pt-br/canais_atendimento/imprensa/notas-a-imprensa/consenso-de-brasilia-2013-30-de-maio-de-2023 (sitio consultado el 1 de junio de 2023).

[3] BBC News Mundo, «‘No es una construcción narrativa, es la realidad’: las críticas de los presidentes de Chile y Uruguay a Lula por sus palabras sobre Venezuela», 31 de mayo de 2023. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-65762357 (sitio consultado el 1 de junio de 2023).

[4] Ibid.

[5] Amnesty International, «Rapport annuel 2022/23. La situation des droits humains dans le monde», 27 de marzo de 2023. https://www.amnesty.org/fr/documents/pol10/5670/2023/fr/ (sitio consultado el 1 de junio de 2023).

[6] Amnesty International, «Rapport annuel. Chili 2022», 27 de marzo de 2023. https://www.amnesty.org/fr/location/americas/south-america/chile/report-chile/  (sitio consultado el 1 de junio de 2023).

[7] Ibid.

[8] Amnesty International, «Chili et Pérou. Lettre ouverte à la présidente Dina Boluarte et au président Gabriel Boric», 4 de mayo de 2023. https://www.amnesty.org/fr/latest/news/2023/05/chile-y-peru-carta-abierta-a-la-presidenta-dina-boluarte-y-el-presidente-gabriel-boric/ (sitio consultado el 1 de junio de 2023).

 

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