Progresistas somos nosotros, esa es la realidad efectiva

El 27 de agosto de 2008, el presidente Néstor Kirchner expresaba en la provincia de San Juan, en el Foro Generación del Bicentenario, Federalismo y Desarrollo Regional, una sentencia que devendría en histórica: “Progresistas somos nosotros, ésta es la realidad concreta” En este sentido preciso, el peronismo kirchnerista, no siendo un progresismo conceptual – ni tampoco organizativa y políticamente – , desplegó desde el gobierno y como nunca antes la agenda del progresismo real. La inversión de la sentencia por parte de Kirchner es de una precisión notable. "Nosotros somos progresistas" no tiene igual significado que "Progresistas somos nosotros" y para reforzar el sentido de la inversión, el presidente Kirchner agregaba "esa es la relalidad efectiva". En otras palabras, los progresistas efectivos somos nosotros, que ... no somos progresistas.

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El pobre hombre inventa el apocalípsis,

me habla del día de la revolución

tiene una frase genial: “cada día falta menos…”

Juan Carlos Onetti “El Pozo”

Mientras Milei continúa aboliendo la Patria, en el microcosmos del streaming está de moda el debate “progresismo sí, progresismo no” porque pareciera que “cada día falta menos” para la toma del poder. Rara percepción.
Para intervenir en esa mini controversia, recordamos aquello que Néstor Kirchner señalaba en San Juan y mostraba de manera objetiva, un hecho que ya en 2007 era indiscutible: El kirchnerismo peronista, desde la inauguración de su gestión en 2003, superó en los hechos la agenda progresista tradicional de La Argentina, que la última experiencia del progresismo no peronista encarnada en el gobierno Frepaso-UCR, no sólo no se cumplió sino, muy por el contrario, se la contradijo durante su breve gestión, en todas y cada una de las propuestas.
Agenda “progre” que regresa casi como farsa audiovisual que para negarla o afirmarla, aún perdura aunque ya agonizando, incluso en algunos emergentes colaterales, muy menores, del ciclo iniciado tras la crisis del año 2001 y que se consolidara a partir de mayo del año 2003.
Recordemos que mientras que el progresismo no peronista devolvía el gobierno a fines de 2001 con 24% de desempleo y 54% de pobreza y 28% de indigencia, una brecha de ingresos entre el 10% más rico y más pobre de los perceptores de ingreso de treinta y dos veces, y dejando 27 muertos en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de ese año, desde la inauguración del proyecto kirchnerista bautismal se produjo el mayor ciclo de reversión de la pobreza con crecimiento económico de los últimos cincuenta años, sin represión de la protesta social y defensa irrestricta de los derechos humanos.
Punta a punta, el kirchnerismo encarnó la defensa más efectiva de los derechos sociales de segunda generación, desplegando un enérgico ciclo antipobreza con caídas del 54,7% al 19,3% en los niveles de pobreza y del 27,6% al 4,5% en el indicador de indigencia, al tiempo que atenuó drásticamente la inequidad distributiva, pasando de un índice de GINI de 0,5 en 2003 y una brecha entre ricos y pobres de 31 veces a los valores de 2013 de un índice de GINI de 0,44 y la brecha entre el 10% más rico y más pobre de los perceptores de ingreso de 17 veces, los mejores valores desde la recuperación democrática.
Con respecto a los derechos de primera generación, también típicos de la agenda progresista, desde el año 2003 el kirchnerismo encarnó las más eficaces políticas en defensa de los derechos humanos y de sanción a la impunidad, que hoy están siendo atacados por el neoliberalismo , sólo comparables con el emblemático juicio a las juntas, que materializara con gran coraje y en los años duros de la recuperación democrática Raúl Alfonsín.
Contrario sensu, durante el último gobierno progresista no peronista Frepaso-UCR nada se hizo, en orden a lograr mayor justicia y equidad distributiva y por la defensa de los derechos humanos y el cierre del ciclo de impunidad.
Respecto de los derechos de tercera generación, como el matrimonio igualitario, un reclamo que poblaba la agenda progresista tradicional, también fue realidad durante el gobierno del peronismo en su fase kirchnerista.
En síntesis, rememorando las viejas polémicas existentes a mediados del siglo pasado, donde mientras la autoría intelectual de los derechos de segunda generación, los sociales y laborales se atribuían al socialista Alfredo Palacios, pero la puesta en práctica efectiva la realizaba el gobierno del general Perón, la agenda propuesta por el discurso tradicional del progresismo argentino fue desarrollada en la realidad efectiva por el ciclo de gobierno kirchnerista que inaugurara Néstor Kirchner en mayo de 2003 y continuó Cristina Kirchner, a partir de diciembre de 2007 y hasta finalizar su segundo mandato en el año 2015.
En este sentido preciso, el peronismo kirchnerista, que no es un progresismo conceptual – ni organizativa ni políticamente –, desplegó como ninguna otra experiencia de gobierno durante doce años, la agenda tradicional del progresismo argentino y dió consistencia en la gestión a la sentencia del ex presidente Néstor Kirchner en el Foro anual 2008 que abrió esta columna, y ya cobró dimensión histórica: “Progresistas somos nosotros”.
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Néstor Kirchner , clase magistral de teoría en acto, en el Foro Anual del Progresismo 2008.

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