Los pueblos de la región pagarán un alto precio, y quedará claro que esta guerra es inseparable de la que el régimen de Trump está librando actualmente contra los derechos de la población estadounidense y del resto del continente americano.

Mientras la atención de los medios de comunicación y los políticos se desvía de Palestina, el genocidio israelí que continúa en Gaza y la limpieza étnica militar y colonial de Cisjordania no harán más que acelerar la destrucción del pueblo palestino en su tierra natal. Esta guerra también tiene como objetivo dar un nuevo impulso a la coalición gubernamental de extrema derecha de Netanyahu y a la deriva neofascista de Israel.

El pueblo iraní, masacrado por un régimen asesino y estrangulado por las sanciones imperialistas, no será “liberado” por las bombas y los misiles Tomahawk de Estados Unidos e Israel.

 

Si la “República Islámica» se derrumbara tras el asesinato del “líder supremo” Jamenei y otros altos cargos -el destino del régimen es impredecible en esta fase preliminar-, su sustitución podría adoptar diferentes formas, desde el caos y la guerra civil que siguieron a la invasión estadounidense de 2003 en Irak, a un régimen monárquico o militar cliente apoyado por Washington, o incluso a la fragmentación del país, como parecen preconizar algunos ideólogos israelíes. En este último escenario, fuerzas como Al Qaeda y el Estado Islámico podrían ganar nuevos espacios de operación.

Si el régimen iraní sobreviviera, probablemente se volvería aún más brutal. Ninguna de estas opciones traería la libertad y la democracia por las que tantas y tantos iraníes valientes han salido a la calle.

Las repercusiones de la guerra en Estados inestables y divididos como Irak, Siria y Líbano, ya sometidos a constantes bombardeos israelíes y a una ocupación parcial, también podrían ser devastadoras.

Una guerra imperialista criminalY a pesar de todas las bravuconadas triunfantes de Trump, es posible que Estados Unidos no pueda controlar los resultados. Si la guerra se prolonga e Irán decide bloquear el estrecho de Ormuz, por ejemplo, las monarquías del Golfo podrían verse arrastradas a un conflicto regional más amplio.

Pero, ¿va más allá esta guerra imperialista criminal de la desmesurada ambición personal de Trump de “rehacer Oriente Medio” (y obtener enormes beneficios para su familia y sus acólitos)? En cierta medida, creemos que sí:

Eliminar a Irán como factor estratégico, dejando a Israel como potencia regional indiscutible, podría consolidar la alianza de Israel con Arabia Saudí y los reinos del Golfo y permitir que las prioridades políticas de Estados Unidos “giren” hacia otros lugares.

 

Sin embargo, esta guerra en sí misma podría arrastrar a Estados Unidos, durante mucho tiempo, al caos de Oriente Medio creado por Washington. Hemos visto otros ejemplos en los que la intervención imperialista crea contradicciones mortales que no puede resolver.

Sabemos que esta guerra en Irán está relacionada con acontecimientos más cercanos a nosotros. Después de tomar el control de Venezuela y proponer ahora una “toma de control amistosa” de Cuba, Trump, al estilo de un jefe mafioso, busca paralizar la independencia nacional de todos los países de América, desde Colombia y México hasta Canadá (mientras cede Ucrania a Vladimir Putin). Esto marca un momento particularmente peligroso en una nueva división del mundo.

Al mismo tiempo, continúa el reinado de terror de la banda de Trump contra las comunidades inmigrantes y su guerra contra los derechos democráticos de la población estadounidense. La guerra contra Irán también tiene como objetivo reforzar la tambaleante base interna de esta administración, así como llevar a cabo sus maniobras para amañar las elecciones de mitad de mandato mediante la supresión masiva de votantes y la posible violencia militar y mafiosa.

Defender nuestros derechos en nuestro país y oponernos a esta guerra imperialista forman parte de la misma lucha. Ambos objetivos deben estar en el centro de las movilizaciones del 28 de marzo, “No Kings Day”, y del 1 de mayo.

Estados Unidos debe dejar de interferir en los asuntos de los pueblos de Irán y Oriente Medio, Cuba y Sudamérica, así como en los de nuestras comunidades y en los asuntos relacionados con nuestros derechos civiles.

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Traducción de Ángeles Ramírez

(Publicado en Against the Current, el 1 de marzo de 2026, publicación respaldada por la organización Solidarity. Entre los redactores se encuentran Robert Brenner, David Finkel, Alan Wald, Susan Weissman, Dianne Feeley, entre otras. Traducción de la redacción de A l’Encontre).

https://alencontre.org/moyenorient/une-guerre-imperialiste-criminelle.html