Simulacro: Votar, pero no elegir

Cuando el poder judicial se arroga la facultad de tachar nombres de las boletas electorales de por vida bajo ficciones jurídicas, no sólo juzga a una persona, sino que mantiene amputado el derecho de las mayorías a elegir su propio destino. La tesis del artículo es que la proscripción de Cristina Fernández de Kirchner no representa únicamente la exclusión de una dirigente política, sino una restricción del derecho democrático de la sociedad a elegir a sus representantes, configurando un mecanismo de disciplinamiento político que fortalece a los poderes económicos y judiciales por encima de la voluntad popular. Así las cosas, debilidad estructural de origen que afectará a los eventuales candidatos, estará anclada en la lógica del simulacro democrático donde es posible votar, pero no elegir. Habrá consecuencias.

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