Los usos de la inmigración – en La Argentina también se consigue –

Ceuta expresa la contradicción entre un capitalismo profundamente desigual y un régimen de fronteras extremadamente selectivo.

Europa necesita mano de obra migrante para diversos sectores productivos, pero procura administrar esos flujos de forma estrictamente controlada. Marruecos, por su parte, convierte esa capacidad de control en un recurso de negociación con Bruselas, obteniendo financiamiento, reconocimiento diplomático y ventajas económicas a cambio de contener los movimientos migratorios.

En ese esquema:

los trabajadores migrantes constituyen la parte más vulnerable;
Marruecos obtiene capacidad de presión internacional;
la Unión Europea busca preservar la estabilidad política interna frente al crecimiento de fuerzas antiinmigración;
las derechas europeas capitalizan electoralmente cada episodio de presión fronteriza.

En consecuencia, Ceuta es una crisis geopolítica porque la migración fue utilizada como herramienta de presión estatal; pero esa estrategia sólo es posible porque existen profundas desigualdades económicas entre ambas orillas del Mediterráneo que generan una oferta permanente de personas dispuestas a migrar. Reducir el fenómeno únicamente a la seguridad o únicamente a la pobreza deja fuera una parte esencial del problema. En La Argentina el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU 681/2026) mediante el cual el gobierno de Javier Milei modificó aspectos de la Ley de Migraciones se inscribe en esta tendencia de usos de la inmigración por parte de la ultraderecha para actuar un nacionalismo del que en la práctica abjura, como veremos en la nota de Rovelli. La norma xenófoba fue publicada a fines de julio de 2026 y generó un intenso debate político y jurídico.

Los principales cambios son:

Se habilita a impedir el ingreso o cancelar la residencia de extranjeros que incurran en conductas consideradas de "odio", discriminación o agravio contra los argentinos o los símbolos nacionales.
Se amplían las causales de expulsión para personas extranjeras que ya se encuentren en el país.
El Gobierno sostiene que la medida no alcanza a las críticas políticas, académicas o ideológicas, sino únicamente a expresiones que constituyan incitación al odio o a la violencia.
Los argumentos del Gobierno

El Poder Ejecutivo justificó el DNU afirmando que existió una "campaña antiargentina" durante el Mundial de Fútbol 2026 y que era necesario proteger a los ciudadanos argentinos frente a manifestaciones xenófobas o discriminatorias provenientes del exterior.

Las principales críticas

Diversos constitucionalistas, organizaciones de derechos humanos y sectores de la oposición cuestionaron la medida por varias razones:

La amplitud e indeterminación del concepto de "agravio", que podría permitir interpretaciones discrecionales.
El uso de un DNU para modificar aspectos sensibles de la política migratoria, evitando el debate parlamentario.
El posible conflicto con garantías constitucionales sobre libertad de expresión y debido proceso.
El riesgo de utilizar la política migratoria como herramienta de política exterior o de confrontación política.
Una lectura política

Desde una perspectiva comparada, el decreto se inscribe en una tendencia observable en distintos gobiernos de derecha radical y nacionalista —como los de Donald Trump en Estados Unidos o varios ejecutivos europeos— que vinculan la política migratoria con la seguridad nacional y la defensa de la identidad nacional.

Desde una perspectiva crítica de clase, puede interpretarse como parte de un proceso de securitización de la migración: el fenómeno migratorio deja de abordarse principalmente como una cuestión de derechos humanos o de mercado de trabajo para convertirse en un problema de orden público y soberanía. Al mismo tiempo, sus críticos sostienen que este tipo de medidas puede contribuir a desplazar el debate público desde los problemas económicos y sociales internos hacia la identificación de amenazas externas o de "enemigos" simbólicos, una derva de "La campaña antiargentina" que soportamos tras la derrota en la final del mundial 2026 donde los argentino volvimos a ser derechos y humanos ... un ratito, hasta este decreto nefasto, por ejemplo. ¯\_(ツ)_/¯i

Por qué Ceuta no supone una crisis migratoria para Europa

Las imágenes y las cifras son impresionantes: entre 40.000 y 50.000 migrantes han llegado en pocos días, con al menos 19 muertos. Para comprender esta situación, ¿por dónde empezaría?

Sobre la situación geopolítica de este enclave de la Unión Europea en territorio africano.

Se trata de una excepción absoluta: no existe ninguna otra situación de este tipo. Ceuta y Melilla forman parte del espacio oficial europeo de Schengen; su frontera con Marruecos constituye una frontera exterior, mientras que los departamentos franceses de ultramar, por ejemplo, no forman parte de él. La única particularidad es que se mantienen los controles de identidad y de documentos en las conexiones marítimas y aéreas entre ambas ciudades y la península.

Así pues, en primer lugar está este hecho fundamental: un enclave europeo en territorio africano, con una frontera terrestre. La dimensión es geopolítica, porque es, ante todo, geográfica. Una frontera marítima es mucho más fácil de controlar que una frontera terrestre, que se puede cruzar simplemente a pie. A esto se suma una especie de excepción a la descolonización: el norte de Marruecos era un territorio colonial, y España conservó estas dos ciudades.

La crisis actual, con sus decenas de miles de llegadas, es, por tanto, espectacular, pero se repetirá con regularidad mientras España conserve esos territorios. No es ninguna sorpresa: es una cuestión geopolítica y estructural.

De hecho, es la única frontera terrestre de la Unión con África, y además es una frontera que sigue siendo objeto de disputa, ya que Marruecos reclama la soberanía sobre la totalidad del territorio que anteriormente fue colonizado.

Marruecos reivindica esa soberanía, pero no nos encontramos en una situación de guerra, ni siquiera de tensión: España y Marruecos cooperan. Simplemente, esa cooperación no basta para contener el deseo de emigrar a Europa que tiene una parte de África. Todos aquellos que, por motivos ideológicos, afirman que la apertura de las fronteras no provocaría un aumento de la migración quedan desmentidos por lo que acaba de ocurrir. Desmentidos rotundamente.

Lo que sí está claro, en cambio, es que, al margen de esta situación tan particular, el sistema europeo de control migratorio no funciona tan mal.

Sin embargo, el imaginario de la «inundación migratoria», sobre el que ha trabajado tanto, se ve alimentado por esas imágenes…

Claro, pero para mí es exactamente lo contrario: este suceso lo desmiente. 40.000 entradas en un solo día no tienen nada que ver con lo que se observa en cualquier otro lugar: a lo largo de todo el año 2025, Frontex registró unas 178.000 entradas irregulares en el conjunto de las fronteras exteriores de la Unión, la cifra más baja desde 2021. 1 El aumento del número de cruces irregulares se debe únicamente a una configuración geopolítica extremadamente particular.

A lo largo de la valla de Tarajal, miles de personas bajan de las colinas hacia la costa por los diques de rocas, bajo la mirada de los agentes españoles apostados en el muelle, el jueves 30 de julio de 2026. © AP Photo/Antonio Sempere/SIPA
Los últimos metros se recorren a nado: una vez superado el dique, la frontera queda a solo unas brazadas. © AP Photo/Antonio Sempere/SIPA

Por lo demás, no hay una avalancha: hay flujos, bastante bien controlados, bastante bien gestionados —y que, por supuesto, podrían gestionarse aún mejor—, a veces a costa de medidas mal diseñadas. Todo debe verificarse, tanto desde el punto de vista de los controles como del respeto a los derechos humanos y al Convenio Europeo de Derechos Humanos, que es uno de los límites absolutos que Europa debe fijarse, y que, de hecho, se fija.

Lo que está ocurriendo en Ceuta demuestra precisamente que solo en circunstancias excepcionales este sistema no funciona. Evidentemente, esta crisis reforzará un discurso y una imagen general que provienen de la extrema derecha. Precisamente por eso advierto: está relacionada con una situación excepcional, que no refleja en absoluto la gestión habitual de los flujos migratorios en Europa.

¿Debe interpretarse esta crisis como una respuesta marroquí a la visita de Pedro Sánchez a Argel el 20 de julio y a la reconciliación entre España y Argelia tras años de distanciamiento, habida cuenta de que España ha apoyado el plan marroquí para el Sáhara Occidental? ¿Se trata del regreso del «chantaje migratorio»?

No creo en absoluto en esta interpretación que, al carecer de datos objetivos, se limita a una mera especulación intelectual. Además, hay un hecho importante que la contradice: ayer era día festivo en Marruecos, se celebraba la Fiesta del Trono. 2 Esta crisis no podía llegar en peor momento para el Reino. Imaginar que el rey o las autoridades marroquíes hayan orquestado o favorecido esta crisis en este momento es absolutamente inverosímil.

 La sociología de quienes se marchan podría confirmar este punto…

Por supuesto, hay que ser prudentes: no he investigado sobre el terreno, y las imágenes de jóvenes cruzando a nado no bastan para establecer un perfil. Pero parece claro que la gran mayoría son marroquíes. Y si quieren abandonar su país, es porque no ven futuro allí. Es un verdadero problema para Rabat, y no es nada que le haga honor. Ahora bien, para llegar hasta Ceuta hay que pagar el transporte, a veces a los traficantes: se necesitan recursos. Por lo tanto, probablemente no se trate de los jóvenes más pobres de Marruecos, sino más bien de jóvenes titulados que no encuentran trabajo.

En la noche del 29 de julio, el láser de la Guardia Civil barre la bahía para localizar a los nadadores que intentan llegar a Ceuta, bajo el foco de un helicóptero. © AP Photo/Antonio Sempere/SIPA
El ejército español y sus vehículos blindados se despliegan a lo largo de la valla, el jueves 30 de julio, ante la mirada de una multitud congregada en el lado marroquí. © AP Photo/Antonio Sempere/SIPA

Tampoco creo que la visita a Argel haya supuesto un golpe para Rabat. Marruecos no exige que España rompa relaciones con Argelia. Con el reconocimiento del Sáhara Occidental, Madrid ya le ha dado lo que más pedía Rabat.

Para las élites marroquíes, el viaje del presidente del gobierno español a Argel podría incluso ser una buena noticia, ya que confirma la viabilidad de su estrategia: se puede reconocer el carácter marroquí del Sáhara sin llegar a enemistarse con Argelia.

En este punto, el contraste con 2021 resulta, por otra parte, llamativo: la ministra de Defensa, Robles, había hablado entonces de «chantaje» marroquí y de «agresión». 3 Hoy en día, el gobierno español habla más bien de cooperación.

Exacto. En este asunto, el entendimiento entre Rabat y Madrid es real: los dos gobiernos han acordado organizar la repatriación de las personas que actualmente se encuentran retenidas en el territorio de Ceuta en condiciones espantosas, en una especie de campamentos donde están, literalmente, hacinadas, sin instalaciones sanitarias adecuadas.

Es urgente, por razones humanitarias, que abandonen el lugar.

¿Ha surtido efecto el decreto del gobierno de Sánchez, de principios de 2026, que preveía una regularización extraordinaria de la que podrían beneficiarse unos 500.000 extranjeros en situación irregular?

Me parece que, en primer lugar, se trata de la sentencia de 8 de julio de 2026 del Tribunal Supremo español relativa a las devoluciones inmediatas en la frontera de las personas que llegan por mar a Ceuta y Melilla. 4 Aunque su lectura resulta un tanto ardua —no es posible ninguna devolución automática, ya que cada situación debe ser objeto de un examen—, en el contexto de la gran regularización decidida por Sánchez, ha enviado una señal que se ha difundido ampliamente en las redes sociales: es el momento de entrar.

Aletas y flotador con forma de neumático: ahora se cruza la frontera con el equipamiento de playa, jueves 30 de julio de 2026. © AP Photo/Antonio Sempere/SIPA
Ante la mirada de una patrulla de la Guardia Civil —que ya no puede llevar a cabo devoluciones inmediatas desde la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio—, un nadador continúa su travesía hacia el enclave. © AP Photo/Antonio Sempere/SIPA
Tras la travesía, el mar conserva las huellas: boyas, zapatos y ropa abandonados por quienes han llegado a la otra orilla o por quienes no han logrado cruzar. © AP Photo/Antonio Sempere/SIPA
Al otro lado de la valla, un joven se lleva las boyas que le han servido para cruzar. © AP Photo/Antonio Sempere/SIPA

Estas entradas podrían haber sido facilitadas por pasadores y traficantes de ambos países que operan en estas dos ciudades, muy atractivas para ellos, quizá con la complicidad de funcionarios. Desde el punto de vista fiscal, constituyen una especie de zona franca: allí no se aplica el IVA, y la fiscalidad muy baja ha permitido durante mucho tiempo el tráfico con el vecino Marruecos. Sin embargo, estos territorios con régimen fiscal excepcional siguen formando parte íntegramente del espacio Schengen. Esto supone una especie de paradoja: Europa podría exigir a España que estos territorios se convirtieran en igual de excepcionales desde el punto de vista migratorio.

En la práctica, ¿cómo funcionaría eso?

Esto implicaría normas más estrictas. Por ejemplo, las solicitudes de asilo y de permiso de residencia podrían tener que tramitarse obligatoriamente in situ y no en el territorio europeo de España como si se tratara de solicitudes presentadas en la frontera, como si estuvieran fuera del espacio Schengen. Debería llevarse a cabo la instalación de dispositivos físicos disuasorios para las solicitudes de asilo por mar, autorizada por la sentencia del tribunal español. Todo ello con el apoyo y el control de la Unión Europea. 5

La administración de Trump parece haberse fijado como uno de sus objetivos la cesión de estos territorios españoles a Marruecos. Un informe del influyente Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes ha afirmado recientemente que Ceuta y Melilla, «administradas por España, están situadas en territorio marroquí», y ha respaldado la labor del secretario de Estado «en relación con el futuro estatuto de estas ciudades». 6 ¿Cuál es el papel de Estados Unidos en esta crisis?

La verdadera cuestión es saber quién está aprovechando este momento en su propio beneficio. ¿Se ha alineado Marruecos con Washington para respaldar su reivindicación? Al día de hoy no veo ningún indicio de ello. Ya se ha dicho: esta crisis no favorece en absoluto a un país que goza de una imagen —real, por cierto— de desarrollo y crecimiento. Por lo tanto, tampoco me creo la idea de que Rabat haya aceptado la propuesta estadounidense pensando que lo que el Reino necesitaba era una escalada fronteriza con España.

Más bien es la administración de Trump la que cree haber encontrado un momento propicio para intentar desestabilizar a España.

En una publicación en X, ya eliminada, el embajador israelí ante las Naciones Unidas, Danny Danon, se burló de España, «que nunca pierde la oportunidad de dar lecciones a Israel» y que haría mejor en «explicar al mundo por qué sigue manteniendo enclaves coloniales en África»… 7 ¿Cree que esta presión internacional podría tener algún efecto sobre el enclave?

Que los adversarios políticos de España aprovechen la ocasión, en distintos foros internacionales, para cuestionar su presencia en esos territorios, es totalmente lógico. Pero lo que ha ocurrido es independiente de esas instrumentalizaciones políticas.

Vista a través de la valla fronteriza: bajo la mirada de los agentes, decenas de nadadores rodeaban el extremo de la valla para llegar a las rocas de Ceuta, el jueves 30 de julio de 2026. © AP Photo/Antonio Sempere/SIPA
Sobre las rocas del muelle, la frontera se convierte en una operación de rescate: la Guardia Civil y la Cruz Roja ayudan a sacar del agua a los migrantes tras la travesía. © AP Photo/Antonio Sempere/SIPA

Porque, más allá de la coyuntura, sigue planteándose una cuestión estructural: ¿podrá España mantener durante mucho tiempo su soberanía sobre este pedazo del continente africano, no una isla frente a las costas de África, sino precisamente una parte del continente? Se trata de un asunto muy antiguo, que atañe a la historia y la política de Marruecos, España y la Europa ibérica (pues Ceuta y Melilla fueron en un principio portuguesas), y en el que no quiero entrometerme. Pero, vista desde fuera, la sostenibilidad de esta situación plantea interrogantes.

Hablemos ahora de Schengen. Giorgia Meloni ha amenazado con «suspender el acuerdo de Schengen con España». 8 

El gobierno de Meloni reacciona ante una opinión pública agitada por unas imágenes que circulan ampliamente en las redes de la extrema derecha internacional y que le instan a tomar posición. Pero, más allá de esta lógica puramente política, esta postura es absurda.

¿Por qué?

¿Podrán realmente las personas que acaban de llegar a Ceuta cruzar a la España peninsular? Evidentemente no, ya que Marruecos y España han acordado repatriarlas.

Por otra parte, para aquellos que fueran trasladados a la España peninsular, antes de llegar a Italia, los migrantes tendrían que pasar por Francia. Ahora bien, Francia, en el marco de lo que permiten los acuerdos de Schengen, ha restablecido los controles en sus fronteras desde hace más de diez años, y los de la frontera española pueden reforzarse desde ya mismo.

Sobre todo, hay que valorar realmente lo que está pasando.

¿En qué sentido? ¿No diría que se trata de una crisis?

Se trata de una crisis muy grave para los territorios de Ceuta y Melilla; es una prueba para Marruecos y España que parecen estar gestionando conjuntamente. En el caso de la Unión, no es así.

Tomemos el ejemplo de Francia: recuerdo que cada año entran más de 100 millones de extranjeros solo en el territorio francés. 9 —ni siquiera me refiero a la Unión Europea ni al espacio Schengen— y la inmensa mayoría de ellos se marchan o permanecen en situación regular tras haber pasado por los trámites habituales.

En el lado marroquí, la magnitud del movimiento: miles de personas cubren las colinas y los terraplenes que conducen a la frontera, mientras que los primeros nadadores ya están en el agua. © AP Photo/Antonio Sempere/SIPA
En la playa del Tarajal, un hombre se escapa del cordón policial que bloquea el acceso a la orilla, el viernes 31 de julio; en el tercer día de la crisis, la Guardia Civil concentra ahora a los recién llegados a la orilla. © AP Photo/Antonio Sempere/SIPA

Por lo tanto, hay que mantener la cordura ante el mito de la «inundación». Estamos en pleno verano: hay que mirar a nuestro alrededor. La única «inundación» visible es la de turistas, y eso no preocupa a nadie: los vecinos, los comerciantes y los hoteleros los reciben más bien con los brazos abiertos.

¿Refleja la crisis de Ceuta y Melilla algo de la estrategia europea de externalización del control migratorio?

Más bien afirma que esta estrategia funciona. En Ceuta, por otra parte, no se trata de una externalización: es una situación geopolítica estructuralmente disfuncional que España y Marruecos intentan gestionar conjuntamente de forma pragmática.

¿No resulta, pues, pertinente considerar la «arsenalización» de la migración —como instrumento de presión de terceros Estados— a la hora de interpretar esta secuencia?

La Unión mantiene relaciones estructurales con países vecinos encargados de frenar la inmigración hacia Europa; por lo tanto, estos países disponen de margen para ejercer presión sobre ella, incluso en otros ámbitos distintos al de la migración.

Esto es lo que este asunto puede recordar a toda Europa: la importancia de estos acuerdos y el poder que otorgan a los Estados que los custodian. Pero esta cooperación, por el momento, funciona.

Notas al pie
  1. Frontex, «Irregular border crossings down 26 % in 2025, Europe must stay prepared», comunicado de prensa, Varsovia, 15 de enero de 2026.
  2. La Fiesta del Trono, que se celebra el 30 de julio, conmemora la entronización del rey Mohammed VI en 1999. Es una de las principales fiestas nacionales marroquíes.
  3.  En mayo de 2021, tras la entrada de unas 10.000 personas en Ceuta en 48 horas, en un contexto de crisis diplomática relacionada con la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, la ministra española de Defensa, Margarita Robles, acusó a Marruecos de «chantaje» y de «agresión» (Entrevista en TVE, 20 de mayo de 2021).
  4. «El Tribunal Supremo confirma que la ley no permite las «devoluciones en caliente» de los migrantes que intentan entrar a nado en Ceuta y Melilla», CGPJ, 8 de julio de 2026.
  5. Desislava Dimitrova, «The Spanish Supreme Court on Rejection at the Borders of Ceuta and Melilla: What About Human Rights at Sea?», EJIL: Talk!, 30 de julio de 2026.
  6. «La Comisión señala que las ciudades de Ceuta y Melilla, administradas por España, están situadas en territorio marroquí y son objeto de una reivindicación de larga data por parte de Marruecos. La Comisión respalda los esfuerzos realizados por el secretario de Estado para fomentar un diálogo diplomático entre Marruecos y España sobre el futuro estatuto de estas ciudades». House Appropriations Committee, Committee Report, FY2027 National Security, Department of State, and Related Programs Appropriations Act, 119e Congress, 28 de abril de 2026, págs. 86-87.
  7. Danny Danon, publicación en X eliminada, 30 de julio de 2026. Ya en mayo de 2019, durante un anterior enfrentamiento entre Madrid y Jerusalén, Yair Netanyahu, hijo del primer ministro israelí, había comparado explícitamente en X a Ceuta y Melilla con «Judea y Samaria».
  8. ANSA, «A Ceuta esplode il modello Sánchez. Meloni : pronti a sospendere Schengen con la Spagna», 30 de julio de 2026.
  9. Bilan touristique de l’année 2025 : Avec 102 millions de visiteurs, la France, pays le plus visité du monde, enregistre une nouvelle hausse massive de ses recettes touristiques (+9 %), Ministerio de Economía, Finanzas y Soberanía Industrial y Digital, 19 de febrero de 2026.
  10. ————————————————————————————————–

Patrick Weil historiador y politólogo francés Patrick Weil sostiene en su libro De l’immigration en France (Grasset, 2026) que no existe una «sumersión» migratoria en Europa ni en Francia. Afirma que las imágenes de crisis son espectaculares pero no reflejan la realidad demográfica, y critica la falta de una política migratoria global y organizada por parte de los gobiernos

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