
Estados Unidos es el rey del descontrol macroeconómico, pero sin mayores reprimendas ni amonestaciones de los organismos internacionales que tanta pulcritud fiscal y crediticia le reclaman a los países endeudados. Al igual que Europa, que debería auto sancionarse por no cumplir con sus tratados, Estados Unidos debería implementar un plan de austeridad de magnitudes indescriptibles si cayera bajo la supervisión del FMI. Pero no va a pasar, para pagar estamos nosotros. ¿No es una pena?

La Ciudad de Buenos Aires, gobernada durante los últimos veinte años por la derecha, constituye un claro ejemplo de lo que el neoliberalismo puede hacer cuando opera a sus anchas sin oposición real alguna. Pero para cambiar el estado de cosas no alcanza solo con presentarse a elecciones. Hay que efectivamente ser oposición lo que supone producir otros efectos que promuevan otras "ideas". No ha sucedido aún, esperemos el impacto.

Sueña, marinero, con tu viejo bergantín,
bebe tus nostalgias en el sordo cafetín...
Llueve sobre el puerto, mientras tanto, mi canción;
llueve lentamente sobre tu desolación...
Anclas que ya nunca, nunca más han de levar,
bordas de lanchones sin amarras que soltar...
Triste caravana sin destino ni ilusión,
como un barco preso en la botella del figón...

Insistir con nombres propios es un necesidad segunda, que requiere primero garantizar un programa y el respaldo de Cristina Kirchner al candidato. La única indicación explícita, el transvasamiento generacional como marco de selección. Todo lo demás, humo. Del malo. Lo de siempre.

¿Por qué la gente no hace lo que corresponde? ¿Cómo es que los jóvenes del conurbano votan a Milei? ¿Acaso nos atraen nuestros verdugos? ¿Por qué la sociedad no actúa con una racionalidad cartesiana? Preguntas inquietantes, respuestas parciales, lecturas necesarias. Aquí hay una. Duele, pero ¡Proceda!

El legado de esa derrota en 2015 y el renacimiento del capitalismo griego a expensas de los medios de vida de los trabajadores griegos sigue siendo una marca negra contra los líderes de Syriza. El precio de la torsión del rumbo comprometido, se sabe, es muy caro para las coaliciones progresistas. Hoy perdió contra la derecha neoliberal por más de 20 puntos, y Varoufakis ni siquiera entraría al parlamento. La debacle continúa.

Teniendo en cuenta que históricamente el proceso inflacionario ha sido, y lo sigue siendo actualmente, el principal instrumento del capital para garantizar la redistribución del ingreso a su favor, el shock distributivo debería estar acompañado de un acuerdo de precios relativos que sostenga la recuperación salarial y, en forma posterior, de un riguroso congelamiento de precios por seis meses en el que se despliegue todo el poder de policía con el que cuenta el Estado (incluida la aplicación de la Ley de Abastecimiento) y que podría estar articulado, eventualmente, por una reforma monetaria que imponga, entre otras cosas, un cambio de la denominación monetaria. No se trata como en otros períodos de obscurecer la implementación de un ajuste ortodoxo, sino por el contrario de desplegar instrumentos que permitan modificar la estructura de precios relativos en sentido progresivo y sostenerla en el tiempo limitando los mecanismos de inercia inflacionaria, cosa que aún no está pasando.

Es importante reconocer y estar consciente del sesgo de confirmación en el análisis político-electoral para buscar una comprensión más equilibrada y completa de los problemas políticos. Esto implica estar abierto a considerar diferentes perspectivas, buscar información de fuentes diversas y cuestionar constantemente nuestras propias creencias y suposiciones.

Para Cristina Fernández de Kirchner, ahora tienen la posta los hijos de la generación diezmada. ¿Pero qué significa ese concepto? ¿Quiénes entran en esa definición? Muchos, no todos.

Es importante reconocer y estar consciente del sesgo de confirmación en el análisis político para buscar una comprensión más equilibrada y completa de los problemas políticos. Esto implica estar abierto a considerar diferentes perspectivas, buscar información de fuentes diversas y nuestras propias creencias y suposiciones y eso no está pasando ni en extraños ni en propios. Un pena.

Las soluciones ofrecidas por máquinas tienen aureola de neutralidad ideológica, eficiencia tecnológica y cifran las nuevas capacidades para enfrentar antiguos problemas. La IA se presenta como gestión tecnológica de la organización de asuntos comunes. Es fácil enmarcarla dentro de la ideología no partidista del “solucionismo tecnológico”....pero, siempre hay un pero. En fin, los algoritmos resultan “opiniones encerradas en matemáticas”, como lo son las viejas "encuestas de opinión". Ces´t la vie.

Nunca se había esperado tanto una recesión inminente. Tal vez eso signifique que no sucederá, ¡dado el historial de los principales pronosticadores económicos! Pero esta vez parece que el consenso es correcto. Esto ya es mala suerte

Esta devaluación encubierta, que aún así a los que beneficia no les es suficiente, también acrecienta la deuda pública, porque el BCRA cambia a precio oficial y la diferencia es una Letra del Tesoro de la Nación, por un lado y perjudica a la población que paga los alimentos y el gas más caro. Se nota mucho.

La posibilidad de juicio político que pende sobre Guillermo Lasso es una de las manifestaciones de la crisis múltiple que vive el país sudamericano. A solo dos años de mandato, el presidente ecuatoriano se encuentra cada vez más aislado y su proyecto de centroderecha amenaza con naufragar. Y naufragará. Resistir al neoliberalismo. Plan B.

El vertiginoso y exponencial desarrollo de los más diversos sistemas de Inteligencia Artificial (IA) plantea múltiples desafíos: económicos, políticos, sociales, laborales, culturales y filosóficos. ¿Qué parte le toca al mundo en desarrollo? Sospechamos que, por ahora, poquito.

Más allá de lo que digan los parlamentarios y la Justicia, las miradas deben depositarse sobre todo en qué puede ocurrir en las calles. Si el pueblo ecuatoriano aceptará esta decisión de un gobierno que no contaba ya con apoyo popular, con un presidente sumamente degastado y frente a una enorme crisis económica y social, con picos de violencia y delincuencia (en especial narcos) como nunca se vieron antes. El neoliberalismo no puede gobernar.

Estos debates, incluido el alarmismo exhibicionista, son sobre todo humo. Pero los propios sistemas deben tomarse en serio. Pueden suplantar tareas de bajo nivel, tanto de escritura como de codificación, y podrían conducir a una descualificación cognitiva masiva, igual que la fábrica industrial desagregó e empobreció el trabajo físico. Dado que estos sistemas pueden escribir código, el «software» puede desaparecer como refugio para el empleo, al igual que ya ha ocurrido en el periodismo, donde Buzzfeed se ha comprometido a utilizar ChatGPT para la creación de contenidos. La automatización siempre es parcial, por supuesto, pero la reasignación de algunas tareas laborales a las máquinas es una constante del capitalismo. Cuando esas tareas son cognitivas, la máquina amenaza con difuminar los límites sociales cruciales entre trabajo y gestión y trabajo y «tiempo libre», entre otros.

E. Raúl Zaffaroni analiza las cautelares que la Corte Suprema de Justicia de la Nación dictó en los casos de las candidaturas de Sergio Uñac y Juan Manzur, que está entre los fundamentos de la renuncia de Cristina a ser candidata, ya que su efecto real es interrumpir el legítimo proceso democrático.

El sesgo de confirmación en el análisis político - electoral se refiere a la tendencia de las personas a buscar, interpretar y recordar información de manera selectiva de acuerdo con sus propias creencias, intereses y prejuicios políticos. En otras palabras, las personas tienden a buscar información que confirme sus puntos de vista existentes y a descartar o minimizar la información que contradiga sus creencias. Los efectos distorsivos de este sesgo se vieron el pasado domingo sobre propios y extraños.

Robert Lucas murió a la edad de 85 años. Lucas fue un destacado economista neoclásico de la corriente principal en la Universidad de Chicago, el bastión de la teoría económica neoclásica del equilibrio. En 1995, Lucas recibió un 'premio Nobel' por su teoría de las 'expectativas racionales'. Fue considerado por Greg Mankiw, el autor del principal libro de texto de economía convencional utilizado en las universidades, como "el macroeconomista más influyente del último cuarto del siglo XX". Así nos fue.