Groenlandia, la gran piñata

Según el libro de John Bolton, la propuesta de comprar Groenlandia se originó en una reunión en el Despacho Oval cuando Trump, en su primera presidencia, anunció que "un prominente empresario acababa de sugerirle que Estados Unidos compre Groenlandia."

¿Quiénes son los amigos millonarios de Trump detrás de su «idea» de comprar Groenlandia?

Ese empresario era Ronald Lauder, heredero de la empresa de cosméticos Estée Lauder con una fortuna estimada en $29 mil millones. Bolton recibió instrucciones de evaluar la propuesta y encargarle a Fiona Hill, funcionaria del Departamento de Estado, el liderazgo de un pequeño equipo que mantuviese conversaciones secretas con el embajador estadounidense en Dinamarca.

Tiempo después, cuando le consultaron al magnate, devenido en primer mandatario, sobre la autoría de la disparatada idea, él afirmó que no era muy distinta a su versión como emprendedor inmobiliario: “dije ‘¿Por qué no tenemos eso?’. Soy promotor inmobiliario, veo una esquina y digo: ‘Tengo que conseguir esa tienda para el edificio que estoy construyendo”. Lauder, también un emprendedor inmobiliario, en el último tiempo, ha lanzado una agresiva campaña para justificar el renovado intento de tomar, por la fuerza, Groenlandia. En su opinión; “el concepto de Groenlandia de Trump nunca fue absurdo, sino estratégico. Bajo su hielo y roca se esconde un tesoro de tierras raras esenciales para la inteligencia artificial, el armamento avanzado y la tecnología moderna. A medida que el hielo retrocede, surgen nuevas rutas marítimas que transforman el comercio y la seguridad globales”.

Para John Bolton, exasesor de seguridad de Trump, la idea de “adquirir de forma hostil” Groenlandia es un ejemplo de cómo funciona el presidente estadounidense. «Toma como cierta la información que escucha de sus amigos y no puede cambiar su opinión». Lauder es su amigo desde que estudiaron juntos en la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania. También ha sido uno de sus grandes donantes; en 2016, por ejemplo, aportó 100 mil dólares a su primera campaña presidencial y en marzo de 2025, un total de cinco millones para Maga Inc, una organización de recaudación de fondos para el movimiento trumpista. Un mes después pagó un millón de dólares para estar entre los invitados a una cena exclusiva con Trump a la luz de las velas.

Esta cercanía, por ejemplo, lo convirtió en uno de los beneficiados con el tratado de minerales, firmados con Ucrania, cuando una de las empresas que es accionista, TechMet, se quedó con Dobra, un enorme reservorio de litio en Ucrania. Por supuesto, con Groenlandia, Lauder también está primero en una larga fila para beneficiarse de una eventual compra por parte de Estados Unidos o una ocupación por la fuerza; en poco tiempo, se ha convertido en accionista de Greenland Investment Group, un consorcio empresarial presidido por Josette Sheeran, exsubsecretaria de Estado estadounidense durante la gestión de Condolezza Rice. Greenland ofertó para hacerse de un proyecto hidroeléctrico en el lago Tasersiaq, el más grande de Groenlandia, que abastecería a un enorme planta de aluminio. Sin embargo, este no es su negocio principal; hace poco tiempo, compró la mayoría accionaria de la empresa de agua embotellado de lujo, Imivik, a los empresarios groenlandeses Svend Hardenberg y Jørgen Wæver Johansen, según una investigación del medio danés Politiken. Los antiguos dueños se vieron atraídos por la oferta debido a la oportunidad de que Lauder coloque la marca de agua de lujo en el mercado estadounidense y de otros países.

Imivik, quien extrae agua del manantial Lyngmark en la isla de Disko, no es una empresa groenlandesa más; Hardenberg y Johansen, aún accionistas minoritarios de la compañía, son pesos pesado de la política de la isla. “Hardenberg es un ex alto funcionario y ejecutivo del sector energético, mientras que Wæver Johansen es exministro y ahora preside el partido gobernante Siumut en Nuuk. Su esposa, Vivian Motzfeldt, ministra de Asuntos Exteriores de Groenlandia, formó parte de la junta directiva del Banco de Agua de Groenlandia”, según Artic Today. Hace dos años, la empresa de agua fue elegida, además, para representar a Groenlandia en un evento comercial de 2023 en Washington. La inversión de Lauder, por supuesto, no puede separarse de la iniciativa geopolítica de Trump; antes de que suceda cualquier cosa, ya tiene una pata en la isla a través de un importante consorcio y una empresa con vínculos estrechos con la política groenlandesa.

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Tanbreez Mining Greenland, además, firmó una asociación estratégica con Greentech Minerals Holdings Inc (GreenMet), un consorcio donde algunos accionistas son George Sorial, quien trabajó 17 años para Trump Organization como Vicepresidente Ejecutivo y Consejero de Cumplimiento, y Keith Schiller, guardaespaldas personal de Trump, durante décadas, que dirigió operaciones del Despacho Oval en su primer mandato y fue señalado de acercar a Jordan Goudreau a la Casa Blanca para realizar el primer intento de secuestro de Nicolás Maduro en 2020 a través de su contratista militar, Silvercorp. El director ejecutivo de la compañía es Drew Horn, “quien fue asesor de Mike Pence, vicepresidente del primer mandato de Trump, y funcionario de seguridad nacional durante esa administración”, según la ong Proyecto de denuncia de la corrupción y el crimen organizado (OCCPR).

Horn, el 24 de enero, justificó el intento de anexión estadounidense en la cadena Fox, porque en su opinión: “los groenlandeses están absolutamente cansados ​​de ser explotados y oprimidos por los daneses como lo han sido durante los últimos 100 años». Otra conexión importante de la empresa es con Ned Mamula, quien hace unos meses era asesor y exjefe de Geología de GreenMet. Mamula, nombrado por la Administración Trump como director del Servicio de Geología de Estados Unidos, escribió un libro titulado “Undermining Power”, prologado por el director ejecutivo de GreenMet, donde promueve que Estados Unido se haga con el control de las tierras raras en todo el mundo por razones de seguridad nacional.

La compañía de todos estos exfuncionarios trumpistas sería una de las principales beneficiadas con cualquier anexión de Groenlandia.

Pero las puertas giratorias no quedan aquí; las visitas a Groenlandia del vicepresidente, JD Vance, y Donald Trump JR fueron gestionada por Thomas Dans, exfuncionario del Departamento del Tesoro en el primer mandato trumpista. Dans, quien trabajó en la construcción de rompehielos después de su paso por la la Administración Trump, organizó el viaje a través de American Daybreak, una organización exenta de impuestos que ha recibido donaciones por 160 mil dólares de donantes ocultos. Se sospecha que, en realidad, es una fachada para destinar dinero hacia el lobby a favor de Estados Unidos en la isla y un eventual movimiento separatistas.

Lo que alimenta esto es su nombramiento como director “de la Comisión de Investigación del Ártico de Estados Unidos, un organismo científico generalmente dirigido por académicos que asesora al presidente sobre la región más septentrional, que incluye Groenlandia”, de acuerdo a OCCPR. Otra designación polémica es la de Jeff Landry, gobernador de Luisiana, como enviado especial a Groenlandia después de que su estado anunciara una inversión de $850 millones para construir una refinería de minerales críticos de la empresa ElementUSA, la primera de su tipo en Estados Unidos. El anuncio no específico de dónde vendría el suministro de los minerales raros para la refineria; por lo que se sospecha que la gestión de Landry está enfocada en asegurar un corredor directo entre Groenlandia y su estado para convertir a Luisiana en un actor importante de la geopolítica de minerales críticos de Estados Unidos.

Los principales beneficiarios proyectados incluyen a Lockheed Martin, fabricantes del sistema antimisiles THAAD y los cazas F-35; , Northrop Grumman, quien tiene contratos clasificados para suministrar misiles interceptores, L3Harris, quien ha expandido sus operaciones para integrar a sus sistemas, la integración satelital y Boeing, fabricante de defensas antimisiles. SpaceX, la empresa aeroespecial de Elon Musk, recibiría $2 mil millones para una constelación de 600 satélites, mientras que Anduril Industries y True Anomaly (esta última respaldada por un fondo de capital de riesgo del vicepresidente estadounidense JD Vance) también han recibido contratos clasificados.

Groenlandia es para Trump, y sus amigos, una gran piñata para enriquecerse con negocios de todo tipo.

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