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La «buena vida»: Keynes y los límites del crecimiento sin justicia social

El artículo de Roberts recupera la idea de Keynes (en "Economic Possibilities for our Grandchildren") de que el crecimiento no es un fin en sí mismo, sino un medio para resolver la escasez y liberar tiempo para una vida digna (cultura, vínculos, realización personal).

Desde una perspectiva marxista, Roberts señala la contradicción: mientras la inversión dependa de la rentabilidad privada, el aumento de la productividad no se traduce automáticamente en menos trabajo ni en bienestar colectivo. El excedente lo capturan los propietarios del capital; se produce según demanda solvente y expectativa de ganancia, no según necesidades sociales; y las prioridades las deciden las correlaciones de fuerza, no un criterio colectivo.

En Argentina, el programa de Milei (recorte del gasto público, debilitamiento laboral y fe en la iniciativa privada) parte de la premisa de que la rentabilidad individual genera beneficios generales. Keynes ya cuestionaba esa equivalencia; la crítica marxista va más lejos: no alcanza con estimular la demanda si no se discute quién controla la inversión y cómo se distribuye el excedente.

La pregunta central no es cuánto crece la economía, sino quién decide para qué se produce y quién disfruta de la riqueza generada colectivamente y esa pregunta no admite una respuesta de dos tiempos del tipo "crecer para distribuir" ya que como señaló el mismísimo míster Keynes ante la crisis de los años 30, "en el largo plazo estamos todos muertos"... y eso sí que no es vida, ni buena, ni mala.

El posibilismo es un sueño eterno: cuando la “responsabilidad” se convierte en defensa del orden

El texto de Samuel Farber sobre Max Weber y la política revolucionaria permite recuperar una discusión que conserva una enorme actualidad: ¿qué significa actuar responsablemente en política cuando se enfrentan proyectos sociales antagónicos? La célebre distinción weberiana entre una «ética de la convicción» y una «ética de la responsabilidad» suele presentarse como una oposición entre quienes actúan guiados por principios absolutos, sin considerar las consecuencias de sus actos, y quienes asumen las consecuencias concretas de sus decisiones. Sin embargo, Farber muestra que esta lectura resulta insuficiente cuando se aplica a la política revolucionaria. El marxismo, lejos de constituir una política basada exclusivamente en la pureza de los principios, parte precisamente del análisis de las condiciones materiales, las contradicciones sociales y, sobre todo, de las relaciones de fuerza. La política revolucionaria no consiste en actuar ignorando la realidad en nombre de una doctrina, sino en intervenir sobre ella intentando modificar la correlación de fuerzas.

El problema aparece cuando la noción de «responsabilidad» se transforma, consciente o inconscientemente, en una defensa de los límites del orden existente. Ser responsable comienza entonces a significar negociar, moderarse, aceptar las reglas establecidas y renunciar a transformar las estructuras fundamentales de poder. La cuestión central pasa a ser entonces otra: ¿responsabilidad ante quién? ¿Ante el Estado existente, ante las instituciones tal como están organizadas, ante los mercados y las clases dominantes, o ante las mayorías sociales que padecen las consecuencias de esas mismas estructuras?

El ejemplo de Brest-Litovsk resulta particularmente significativo. En 1918, los bolcheviques enfrentaron una disyuntiva dramática: continuar una guerra que podía destruir las bases mismas de la revolución o aceptar un tratado con Alemania que implicaba enormes pérdidas territoriales y políticas. Lenin defendió la segunda alternativa. No porque considerara deseables las condiciones impuestas, sino porque entendía que la supervivencia del poder soviético constituía una condición indispensable para cualquier desarrollo posterior de la revolución. Se trataba de una retirada táctica para preservar la capacidad estratégica. La decisión implicaba asumir costos concretos, reconocer una correlación de fuerzas desfavorable y abandonar temporalmente objetivos considerados fundamentales. Precisamente por eso constituye un ejemplo de política revolucionaria entendida como estrategia y no como voluntarismo.

Aquí hay una cuestión fundamental: retroceder no es necesariamente capitular. Una política puede aceptar compromisos sin abandonar sus objetivos estratégicos. La diferencia está en determinar si el compromiso permite acumular fuerzas para una nueva disputa o si, por el contrario, desarma políticamente al sujeto que pretende transformar la realidad. La táctica solamente adquiere sentido en relación con una estrategia.

Farber también permite cuestionar la supuesta neutralidad política de Weber. El sociólogo alemán suele aparecer como un observador situado por encima de las luchas ideológicas, preocupado exclusivamente por las condiciones racionales del ejercicio del poder. Pero Weber fue también un liberal nacionalista alemán, defensor de un Estado fuerte y de los intereses nacionales de Alemania. Su concepción de la responsabilidad política, por lo tanto, no estaba suspendida en un vacío social. También él tenía una posición frente al conflicto de clases, frente al Estado y frente al poder.

Esto resulta especialmente importante. La política nunca se desarrolla en un espacio neutral. Las instituciones, las leyes, el Estado, los medios de comunicación y las relaciones económicas forman parte de una estructura histórica de poder. Por eso, cuando una determinada clase utiliza la coerción estatal para preservar sus intereses, suele denominarse «orden», «gobernabilidad» o «responsabilidad». Cuando las clases subalternas desafían ese orden, con frecuencia las mismas categorías se transforman en «radicalismo», «irresponsabilidad» o «extremismo». La diferencia no está necesariamente en los medios empleados, sino en quién los emplea, contra quién y para qué proyecto social.

Aquí Weber puede ser confrontado con Marx y Gramsci. Marx permite comprender que las relaciones sociales no son simplemente relaciones entre individuos, sino relaciones estructurales entre clases. Gramsci agrega que la dominación tampoco descansa exclusivamente en la coerción: necesita construir consenso, sentido común y hegemonía. Por eso la política transformadora no puede reducirse a la toma del poder estatal. También supone construir una fuerza social, cultural y política capaz de disputar la dirección de la sociedad.

Desde esta perspectiva, la verdadera oposición no es entre una supuesta «ética de la responsabilidad» y una «ética de la convicción». Esa formulación puede ocultar la cuestión decisiva: ¿de qué responsabilidad estamos hablando y frente a qué proyecto histórico? Existe una responsabilidad frente al orden existente y existe otra responsabilidad frente a quienes padecen sus consecuencias. La primera puede conducir a la administración permanente de lo dado; la segunda puede exigir transformar aquello que precisamente se presenta como inevitable.

La enseñanza política de Brest-Litovsk es, en este sentido, mucho más profunda que una simple disputa histórica entre Lenin y sus adversarios. Una estrategia revolucionaria seria no puede desconocer las relaciones de fuerza. Al contrario: debe analizarlas con mayor rigor que cualquier política reformista, porque pretende modificarlas. La cuestión no consiste en negar la realidad en nombre de los principios, sino en determinar qué concesiones son necesarias, cuáles son admisibles y cuáles destruyen la posibilidad misma de transformación.

Por eso, la crítica a Weber no debería llevar a reivindicar una política irresponsable o voluntarista. Lleva exactamente en la dirección contraria: una política de transformación necesita más análisis, más estrategia y más conciencia de las consecuencias, no menos. Pero debe definir su responsabilidad desde otro lugar. No se trata simplemente de administrar las condiciones existentes de la manera más eficiente posible, sino de construir las condiciones políticas para que esas condiciones puedan ser modificadas.

La pregunta decisiva, entonces, no es si la política debe tener responsabilidad o convicciones. Toda política necesita ambas. La cuestión es ante quién se es responsable y qué relaciones de poder se pretende conservar o transformar. Allí comienza la verdadera disputa entre una política destinada a administrar el mundo tal como existe y una política orientada a cambiarlo.

Brasil como batalla estratégica de América Latina

La entrevista de Alan Coelho y Valter Pomar parte de una constatación que excede largamente la política brasileña: la derecha latinoamericana ha dejado de ser una suma de experiencias nacionales para constituirse en un espacio político regional articulado. Bolsonaro, Milei, Kast y las derechas que avanzan en otros países expresan, con sus particularidades, una misma disputa por redefinir la relación entre Estado, mercado, trabajo y soberanía.

Brasil ocupa en ese tablero una posición decisiva. No sólo por su dimensión económica y demográfica, sino porque el resultado de la elección puede alterar el equilibrio político continental. La eventual victoria de Flávio Bolsonaro significaría mucho más que la continuidad de una familia política: supondría la reconstrucción institucional del bolsonarismo después del fracaso del intento de ruptura del 8 de enero de 2023.

Por eso resulta significativa la decisión de sectores situados a la izquierda del PT de brindar un apoyo crítico a Lula desde la primera vuelta. No se trata necesariamente de una adhesión al programa del gobierno ni de desconocer sus límites. Es una decisión de carácter estratégico: impedir que la derecha radical convierta el desgaste de un gobierno progresista en una restauración política de mayor alcance.

La contradicción es evidente. Lula representa un gobierno con fuertes límites para las expectativas de transformación social de la izquierda brasileña, pero al mismo tiempo constituye una barrera institucional frente a una derecha que pretende avanzar mucho más allá de una alternancia electoral.

Ahí aparece una cuestión particularmente relevante para Argentina. El gobierno de Milei no observa esta elección desde la neutralidad diplomática: su alineamiento ideológico con el espacio bolsonarista convierte al resultado brasileño en un asunto de política regional. La propia campaña argentina ha quedado involucrada en la disputa brasileña mediante el respaldo de Milei a Flávio Bolsonaro.

Desde una perspectiva de clase, entonces, la discusión no debería reducirse a “Lula sí o Lula no”. La pregunta es qué relación de fuerzas sociales permite cada escenario. El problema que enfrentan las izquierdas es cómo sostener una posición independiente del lulismo sin desconocer que una victoria de la ultraderecha puede modificar drásticamente las condiciones de la lucha popular.

Y aquí aparece una enseñanza particularmente importante para el peronismo argentino: la crítica al gobierno progresista no puede confundirse con la indiferencia frente a la posibilidad de una restauración reaccionaria. Una izquierda que sólo mide la política por la distancia entre su programa ideal y el gobierno existente corre el riesgo de no percibir las diferencias cualitativas entre distintos bloques de poder.

La elección brasileña plantea, en definitiva, una disyuntiva latinoamericana: reformismo progresista con límites estructurales o una derecha radical que busca transformar esos límites en una nueva correlación de fuerzas favorable al capital concentrado y subordinada a la nueva estrategia estadounidense para la región.

Y allí Brasil vuelve a ser central. Porque si Lula logra contener al bolsonarismo, la experiencia argentina de Milei quedará políticamente más aislada en Sudamérica. Si triunfa Flávio Bolsonaro, en cambio, podría consolidarse un eje regional de derechas radicalizadas con capacidad para disputar simultáneamente la agenda económica, cultural y geopolítica del continente.

Iforme energético CEPA

La energía vuelve a ocupar el centro de la disputa por el modelo de desarrollo argentino. A veinte años del Plan Nuclear de 2006, el país enfrenta una encrucijada entre planificación estratégica y lógica de mercado: mientras se frenan proyectos de infraestructura, avanzan privatizaciones, se sinceran tarifas y se busca convertir a Vaca Muerta en una plataforma exportadora. El informe energético del CEPA plantea que el desafío no es solamente producir más energía, sino decidir quién controla los recursos, quién captura la renta y quién paga los costos. La cuestión energética aparece así como una dimensión central de la soberanía, la estructura productiva y la justicia social.

Los niños ricos que tenían tristeza, han crecido

El artículo adjunto analiza críticamente un informe publicado por la revista The Economist el 23 de junio de 2026. Dicho informe defiende que los milmillonarios actuales se han ganado su fortuna de forma más justa y meritocrática en comparación con el pasado. El texto rebate esta postura señalando las deficiencias lógicas del argumento y cuestionando los intereses de la publicación.
Antes, la opinión pública respetable se preocupaba por distinguir entre los pobres "merecedores" y los "no merecedores". Hoy, ante el creciente sentimiento anti-ultraricos, The Economist argumenta que, de hecho, son los multimillonarios quienes merecen nuestra gratitud, compasión y protección. Tal como advirtiera Carlos en su momento, gobernaremos para , "los niños ricos que tienen tristeza", han crecido. Abracémoslos muy fuerte.

La Siberia

En medio de un severo ajuste económico, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) atraviesa una crisis marcada por despidos masivos y reducción de presupuesto. Más de 60 trabajadores fueron cesanteados en junio de 2026, en un clima de tensión que incluyó presencia policial en la sede central. La medida, impulsada por el gobierno de Javier Milei, es interpretada como un desmantelamiento institucional que pone en riesgo la seguridad de las centrales y la continuidad de proyectos estratégicos.

Mientras tanto, experiencias como el reactor RA-4 de Rosario —administrado por la Universidad Nacional de esa ciudad— muestran el potencial educativo y científico de la energía nuclear. Allí se forman ingenieros y científicos, se producen materiales radioactivos y se desarrollan aplicaciones que van desde la medicina hasta la industria naval, pasando por la descontaminación de obras de arte.

El debate sobre la viabilidad de la energía nuclear se intensifica. Sus defensores destacan que no emite gases de efecto invernadero y garantiza producción constante. Sus críticos, como el especialista Pablo Bertinat, advierten sobre los altos costos de seguridad, la dependencia de un recurso limitado como el uranio y la posibilidad de reemplazar su aporte —apenas un 7 a 8% de la matriz energética nacional— con fuentes renovables más limpias y baratas.

La paradoja es evidente: mientras se impulsa un nuevo reactor en Ezeiza, se recortan fondos y se despide personal altamente capacitado en otros centros. El futuro de la energía nuclear en Argentina aparece así atravesado por contradicciones: entre su valor estratégico y científico, y la fragilidad que impone el ajuste económico.

Estados Unidos fue una «democracia carcelaria». Ahora dudo que llamarla «democracia» siga siendo válido

El aporte más original del artículo consiste en conectar dos fenómenos habitualmente analizados por separado: el castigo creciente sobre los sectores populares; y en paralelo, la creciente impunidad de las grandes empresas. Nada de esto ocurre en La Argentina por suerte.

El sistema penal estadounidense deja de aparecer como un mecanismo neutral de aplicación de la ley y pasa a entenderse como una institución que criminaliza prioritariamente la pobreza mientras protege las formas de acumulación de capital que generan daños sociales de enorme magnitud, totalmente distinto a lo que ocurre en nuestro país..

En ese sentido, el encarcelamiento masivo cumple una doble función: administrar los conflictos derivados de la desigualdad y reforzar un orden económico en el que los delitos de cuello blanco reciben un tratamiento mucho más benigno que los delitos cometidos por individuos de bajos ingresos, lejos de nuestra realidad. Esta tesis se inscribe en una tradición crítica de la criminología y de la economía política que interpreta el derecho penal como parte de las relaciones de poder propias del capitalismo contemporáneo, puro marxismo opacado por un pátina erudita, los conocemos bien.
En el cierre en Siga Siga, Marcelo Sain, doctor en Ciencias Sociales y especialista en seguridad, analiza uno de los debates más importantes de la agenda santafesina.
📌 Las leyes de seguridad de Pullaro ¿Reforma o riesgo institucional?
🔎El alcance de las reformas impulsadas por el Gobierno santafesino, sus efectos sobre el funcionamiento de las instituciones y el equilibrio entre las políticas de seguridad y las garantías democráticas

¿Cómo trata el gobierno israelí financiado por EE.UU. a los cristianos en Tierra Santa?- apuntes sobre sionismo evangélico –

Existe amplia documentación de un incremento de la hostilidad, las agresiones y las restricciones que afectan a comunidades cristianas en Tierra Santa, especialmente a los cristianos palestinos y al clero visible. La interpretación de las causas y del grado de responsabilidad del gobierno israelí es objeto de intenso debate político, pero la existencia de esos incidentes y la preocupación expresada por las propias iglesias están respaldadas por múltiples fuentes.

La propaganda bajo formato periodístico

La publicidad bajo formato periodístico es lo habitual Al respecto, la narrativa expuesta en este fragmento revela un profundo sesgo de clase al naturalizar dinámicas de precarización laboral y desplazamiento demográfico como meros indicadores de éxito de mercado, validada por la absoluta complacencia de un entorno periodístico que renuncia a su rol de confrontación. Al analizar el discurso de Federico Sturzenegger en el canal de Carlos Burgueño en YouTube, se evidencia una brecha analítica entre la abstracción macroeconómica y el impacto social real.
En definitiva, la migración definitiva del debate político y económico hacia el ecosistema de las plataformas digitales ha modificado de raíz las reglas de juego de la comunicación. La subordinación del criterio editorial humano a las métricas de distribución de los algoritmos de recomendación está transformando la información en un bien de consumo rápido, donde la densidad analítica cede terreno frente a la espectacularidad. En plataformas como YouTube, TikTok o X (antes Twitter), el éxito de un contenido ya no se mide por su rigor metodológico o la pluralidad de sus fuentes, sino por su capacidad de retención. Esta dinámica altera la estructura misma de la entrevista periodística, transformándola en propaganda muy poco encubierta, por otra parte. De todas formas siempre es muy grato escuchar a Fede Sturze.

La solidaridad se convirtió en un delito capital

Entre las brumas del otoño y las lecciones de la historia, este texto recorre la relación entre emancipación, reacción y memoria para reflexionar sobre el presente. Desde Marx y Trotsky hasta el genocidio en Gaza y la detención de integrantes argentinos de la Global Sumud Maghreb, el texto plantea una defensa de la solidaridad internacional como práctica indispensable frente al horror.

Crisis en MAGA: El futuro será decisivo

La derrota de Massie, sumada a caídas recientes de otros congresistas disidentes como el senador Bill Cassidy en Luisiana, reafirma el control absoluto de Donald Trump sobre las estructuras partidarias. La Casa Blanca ha dejado en claro que la lealtad política total es el requisito indispensable para sobrevivir bajo las siglas del partido, cerrando casi por completo el margen para legisladores con criterios de voto independientes. En interesante el proceso pues profundiza el quiebre de la coalición MAGA, no tanto a nivel dirigencial, sino respecto a su base electoral. Es tan profundo el desencxuentro como señalan encuestas y analistas? Noviembre se acerca y Trump no parece inmutarse, solo no parece. ¿Les recuerda algo? En el cierre de la nota lo debatimos.

Un error histórico

Abundan en este momento los diagnósticos acerca de la situación de nuestro país, de nuestra América y del mundo, algunos bastante sesudos y otros algo superficiales, pero en general proveen una sensación de desconcierto que al fin nos interroga: ¿Estamos fuera de órbita los que pensamos de cierta manera? ¿O son los otros los extraviados? En el video de apertura a propósito del interrogante planteado por Zaffa, una nueva locura se ha desatado en el país. ¿Y van..?

Argentina circular: De «Perón vuelve» a «Cristina Libre»

Juan Domingo Perón tuvo el ingreso prohibido a la Argentina durante gran parte de su exilio (1955-1972) debido a la proscripción impuesta por las sucesivas dictaduras militares. Durante este periodo, fue perseguido judicialmente y se le impidió presentarse a elecciones, con un intento fallido de regreso en 1964 donde fue retenido en Brasil por el gobierno idemocrático del radical Illía. Todos sabían de la imposibilidad coyuntural de realización, pero la consigna fue "Perón Vuelve".
"Perón Vuelve" entonces, NO era una consigna electoral, fue una condición necesaria para restaurar la democracia plena, una señal de resistencia y reconocimiento de su conducción cuando los peronismos sin Perón abundaban ( yo conté tres, deben haber más. El mecanismo para discutir la conducción era ayer "literalizar" esa consigna emblemática. Hoy todos sabemos de la imposibilidad de realización coyuntural, pero la consigna es "Cristina Libre".
"Cristina libre", entonces NO es una consigna electoral, es una condición necesaria para restaurar la democracia plena, una señal de resistencia y el reconocimiento de su conducción cuando los peronismos sin Cristina abundan ( yo conté tres, debe haber más). El mecanismo para discutir la conducción es hoy, "literalizar" esa consigna emblemática. En otras palabras estamos frente a un museo de novedades.

IA: El reconocimiento de la amenaza

Gobiernos y magnates tecnológicos han invertido cientos de miles de millones en inteligencia artificial. Si esta tecnología cumple lo que promete, tendremos que replantearnos radicalmente el funcionamiento de la economía global.

El Papa comprende la compleja relación entre religión y política en Estados Unidos

León XIV contrasta notablemente con Francisco, quien podía acaparar titulares con declaraciones provocadoras, pero no lograba adaptarlas cuidadosamente al contexto estadounidense.
"Se trata de algo más que poder leer y escuchar lo que dicen los políticos estadounidenses sin depender de informes o traducciones. León comprende la compleja relación entre religión y política en Estados Unidos".
León no se limita a dar frases hechas, sino que incluye mensajes, como hizo en su  homilía del Domingo de Ramos en respuesta al uso político y militarista de la Biblia por parte del secretario de Defensa, Pete Hegseth, en su oración del 26 de marzo.

¿Quién está detrás de la nueva versión del «representante del maligno en la tierra» … y por qué?

Bill Pulte, un estafador inmobiliario, fue el inspirador del meme herético que Trump publicó el domingo por la noche, antes de eliminarlo el lunes.
Según ha podido saber el portal Axios, antes de que el presidente Trump publicara una imagen suya como un sanador semejante a Cristo, habló del meme con su controvertido jefe de finanzas de vivienda, Bill Pulte.
En el video de apertura una mirada sobre por qué Trump como en su momento Milei contra Francisco- ataca al Papa.

Gebel y el sionismo cristiano

En los últimos meses se habló de una posible candidatura a Presidente del Pastor y conductor de televisión, Dante Gebel, quien, a pesar de no participar de sus propios actos, mantiene reuniones con dirigentes y con el armado político que rodea su figura. En el video de apertura repasaremos su carrera, su historia personal, sus vínculos con las estructuras de poder y analizaremos también en qué contexto del país y del mundo planea llegar a la Casa Rosada.
¿Una experiencia de sionismo cristiano para gobernar el país aprovechando la fragmentación inducida por la proscripción de liderazgos popular democráticos?

«No las escucharé»

No es sólo económico, el fuerte componente religioso de la guerra en medio oriente es insoslayable, su intensidad y duración también lo incorpora.
Al respecto Israel impidió el Domingo de Ramos, la entrada de un grupo de sacerdotes a la Iglesia del Santo Sepulcro.
Esta medida obturó que los fieles celebraran el Domingo de Ramos en el lugar de la crucifixión y sepultura de Jesús por primera vez en siglos. Esta historia para muchos, marca el último capítulo del ataque contra Jesús y la verdad que representa.
La cancelación de las celebraciones de Semana Santa en el lugar más sagrado de la cristiandad es una señal de la creciente hostilidad que enfrentan los cristianos.
En el video de apertura, el obispo Joseph Strickland participó ayer en The Tucker Carlson Show y da su opinión sobre el cierre del Santo Sepulcro, hace recordar a todos lo que Dios piensa sobre la guerra, y explica por qué la limpieza étnica de Gaza es el “holocausto de nuestro tiempo” y mucho más. Cerrando la nota el obispo Barron sobre el nuevo Papa, la persecución religiosa y por qué los jóvenes se acercan a Cristo.

Guerra: Popular y prolongada

El accionar militar iraní obliga a ensayar una lectura que exceda la crónica bélica inmediata, para adentrarse en el terreno de las estrategias en curso y la dialéctica de su enfrentamiento. En ese sentido, diversos reportes coinciden en que Teherán no estaría actuando bajo la lógica de un golpe único, espectacular y decisivo, sino mediante una secuencia sostenida, graduada y selectiva de lanzamientos de misiles y drones. El objetivo no parecería ser solamente infligir daño directo, sino producir desgaste, saturar las defensas enemigas, obligar al adversario a sostener un enorme costo económico y logístico, trasladando el conflicto a una temporalidad más larga que aquella que preferirían Washington y Tel Aviv. En el video de apertura Tucker Carlson dialogaba hace 8 meses con el ex funcionario del pentágono Dan Cladwell sobre lo que vendría en una guerra entre Israel e Irán con involucramiento de EE.UU.

La «coalición real»

La semana legislativa en Argentina consolidó, en un mismo movimiento político, una ofensiva que reconfigura relaciones de poder en torno a los bienes comunes estratégicos, la concepción misma del trabajo y más punitivismo.
El comportamiento parlamentario mostró que los límites partidarios tradicionales ya no dan cuenta de proyectos compartidos, emerge entonces una coalición que cuyas fronteras en su mayoría ya no son la de las patrias partidarias tradicionales, que desbordadas dan origen - una vez más en la historia parlamentaria reciente-, a "la coalición real". Cruje entonces el viejo "tipo de unidad histórica" que se dieron las formaciones partidarias tradicionales.