
No son solo los "pensadores" libertarios y sus acólitos. Existe un consenso historiográfico en que efectivamente hubo un sector de la intelectualidad francesa que, durante los años setenta, sostuvo posiciones hoy consideradas inaceptables respecto de las relaciones entre adultos y menores. También existe consenso en que esas posiciones fueron abandonadas posteriormente y que muchos de sus presupuestos fueron objeto de una fuerte revisión crítica. Lo que sigue siendo objeto de debate es cómo interpretar exactamente aquellas intervenciones: si constituyeron una defensa explícita de la pedofilia o si respondían —equivocadamente— a una concepción extrema de la liberación sexual y de la autonomía individual propia del clima cultural posterior a 1968.

Las homilías pronunciadas por Jorge García Cuerva en los Tedeum del 25 de Mayo y del 9 de Julio de 2026 tienen continuidad política y conceptual y constituyen probablemente la intervención pública más significativa de la Iglesia argentina desde el inicio del gobierno de Javier Milei. Sin mencionar al presidente ni polemizar directamente con el oficialismo, el arzobispo construye una crítica que opera simultáneamente en dos niveles: interpela al gobierno por sus prácticas políticas y sus consecuencias sociales, y cuestiona los fundamentos filosóficos del proyecto libertario que orienta su acción, un cuestionamiento de la Iglesia Católica, cuyos fundamentos filosóficos y teológicos confrontan con el liberalismo en cualquiera de sus variantes históricas incluida la variante "libertaria" que hoy dice orientar el gobierno de La Argentina.

El ensayo adquiere especial relevancia en el contexto de 2026 porque ofrece un marco teórico que articula fenómenos que suelen analizarse por separado: el declive relativo de la hegemonía de Estados Unidos, la creciente confrontación con China, las guerras en Oriente Medio y Europa, la desaceleración económica global y la crisis ecológica. Para Foster, no se trata de crisis independientes, sino de expresiones convergentes de una misma crisis estructural del capitalismo.
El largo artículo "The Global Structural Crisis of Capital", de John Bellamy Foster, funciona como la introducción al número especial de Monthly Review dedicado a la crisis estructural del capitalismo. Retoma y actualiza la teoría desarrollada por István Mészáros para sostener que el capitalismo atraviesa una crisis cualitativamente distinta de las crisis cíclicas tradicionales. El artículo dialoga con otros trabajos del mismo número de Monthly Review —como los de Prabhat Patnaik, Costas Lapavitsas y Martin Hart-Landsberg— que desarrollan dimensiones específicas de ese diagnóstico: estancamiento económico, resurgimiento del imperialismo, financiarización y el papel de la inteligencia artificial en un capitalismo en declive.

Una crítica de la teoría francesa debe ir de la mano de una crítica del marxismo occidental y su cuádruple retirada del materialismo, la dialéctica de la naturaleza, la clase y el antiimperialismo. El texto se inscribe claramente dentro de la tradición marxista de Monthly Review y adopta las interpretaciones de Foster y Rockhill que ya publicamos en el blog. Su mayor aporte es reconstruir el contexto político e institucional en el que la teoría francesa alcanzó enorme influencia y plantear una crítica consistente al abandono del análisis de clase.
Su tesis principal ha sido ampliamente aceptada respecto de la existencia de las operaciones culturales de la CIA, especialmente tras la desclasificación de documentos y las investigaciones periodísticas de finales de los años sesenta. El debate contemporáneo se centra menos en si esas redes existieron y más en el alcance de su influencia sobre la evolución del pensamiento crítico occidental. No obstante, varias de sus conclusiones son objeto de debate. Numerosos especialistas sostienen que autores como Foucault, Derrida o Deleuze desarrollaron críticas originales al poder, al saber y a las instituciones que no pueden reducirse simplemente a una estrategia cultural antimarxista. Asimismo, la relación entre estas corrientes y las políticas de identidad es más compleja de lo que el artículo presenta. Puede ser.
En suma, el texto propone una lectura fuerte: que la hegemonía intelectual del posestructuralismo contribuyó a desarticular el horizonte estratégico del marxismo occidental durante la Guerra Fría y que muchas de sus consecuencias siguen presentes en los debates contemporáneos sobre política, cultura e identidad . No parece tan alejado de la coyuntura, con diferencias en el nivel de la reflexión, algo de esto estamos sufriendo hoy : Un transformismo de las grandes líneas conceptuales y prácticas del kirchnerismo inaugural, insisto que mucho más módica, financiada por varias terminales

La recepción de Heidegger en este caso en España estuvo mediada por la lucha entre distintos bloques culturales e ideológicos; las élites franquistas encontraron en su crítica de la modernidad elementos útiles para legitimar un orden conservador y autoritario; otros sectores reapropiaron categorías heideggerianas para proyectos intelectuales muy diferentes, mostrando que ninguna filosofía mantiene un significado político fijo.
En otras palabras, el caso español confirma que una obra filosófica no posee una traducción política automática: su significado depende de las relaciones sociales, de las instituciones y de las fuerzas que la incorporan a sus propias disputas.
Desde ese punto de vista, el interés del libro no reside tanto en determinar si Heidegger fue "de derecha" o "de izquierda", sino en reconstruir la historia social de sus usos políticos en el caso que se analiza en España, desde la Guerra Civil hasta la actualidad. En La Argentina no somos originales: Lo mismo sucede desde Gramsci hasta Borges, su significado depende de las relaciones sociales, de las instituciones y de las fuerzas que la incorporan a sus propias disputas. Por algo al marxista italiano lo cita Agustín Laje, con la diferencia de que por ahora lo hace desde fuera de la cárcel.

¿Quién financió el marxismo occidental? ofrece un curso intensivo sobre la historia de la propaganda imperialista, así como sobre el método marxista para analizar la cultura y la ideología. El autor, Gabriel Rockhill, demuestra la superioridad explicativa y transformadora de un enfoque dialéctico y materialista histórico, al tiempo que dilucida cómo el mundo de las ideas constituye un espacio crucial para la lucha de clases.
A continuación, se embarca en una minuciosa contrahistoria de la Escuela de Frankfurt —que realizó una contribución fundamental al marxismo occidental— al situarla dentro de las relaciones globales de la lucha de clases y la guerra imperialista contra el socialismo existente. Con el respaldo explícito y directo de poderosos elementos de la clase dominante capitalista y del principal Estado imperialista del mundo, la Escuela de Frankfurt desarrolló una forma de teoría crítica compatible, ampliamente difundida, como sustituto del materialismo dialéctico e histórico. El volumen concluye destacando el proyecto positivo que sirve de marco metodológico rector para toda la obra: un marxismo profundamente anticolonial y antiimperialista dedicado a la construcción del socialismo en el mundo real. Basándose en una exhaustiva investigación de archivos para desvelar las maquinaciones de la clase dominante, el libro de Rockhill explica cómo la guerra intelectual mundial contra la alternativa socialista ha buscado apuntalar y promover una intelectualidad de «izquierda compatible» al tiempo que tergiversaba, difamaba e intentaba destruir a la izquierda revolucionaria. Este proceso de transformismo gramsciano puede ser rastreado en todos los movimientos de liberación regionales con mayor o menor intensidad.
Es un mecanismo habitual, Eduardo Basualdo escribió sobre el transformismo de intelectuales ( en especial economistas) en los años 90 que enamorados de la coyuntura y sus ofertas, se subieron al barco menemista. Hoy en La Argentina, las críticas a Cristina Kirchner y al kirchnerismo inaugural transitan un paradigma similar. Construir un peronismo dócil a las demandas del bloque en el poder, «colaboracionista» o «línea blanda» lo llamaba Cooke» ya en la primera resistencia.
Siempre fue un objetivo central desde el año 1946 hasta hoy y con Cristina presa y proscripta el objetivo parece al lacance de la mano.
Son 80 años de intentos de construcción de un peronismo adaptado. No siempre este intento ha fracasado y lo lamentamos.
Esta historia sobre la cooptación del Marximo a través del "Marxismo Occidental", tal vez inspire, pero como sabemos... ¡Este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene!
PD: En la apertura un largo, incómodo, a veces arbitrario, pero siempre sustancial video de Néstor Kohan sobre la traición teórica del «Marxismo Occidental» y las consecuencias políticas que supuso, hoy hay que tener paciencia y sino, seguir de largo. Cierra el Indio.

Que el peronismo está en crisis no es ninuna novedad, con su principal liderazgo preso y proscripto, el estado habitual es de turbulencia sistemática. Apenas conversada es la crisis del marxisto en general y del occidental en particular, crisis muy silenciada en estos tiempos donde parece que sus referentes ( algunes) "dan bien en las encuestas". En fin ...
Sobre la crisis del marxismo en general y el ocidental particularmente que es el que más conocemos, el filósofo y activista político Gabriel Rockhill en su libro Who Paid the Pipers of Western Marxism? (2025) sostienen que ta tan ta tan... el marxismo occidental no es una teoría revolucionaria legítima, sino un producto cultural domesticado y promovido por el núcleo imperialista para desarmar la praxis política real. Para comprender a fondo la postura de Rockhill frente a esta corriente, su tesis se puede desglosar en los siguientes ejes fundamentales:
Celebración de la "novedad comercializable".
La industria de la teoría: Rockhill sostiene que la academia y el mercado editorial del Norte global operan como una "industria de la teoría imperial".
Valor de cambio intelectual: En este ecosistema, las teorías complejas, oscuras y constantemente "novedosas" (como las de la Escuela de Frankfurt o el posestructuralismo francés) se premian por su valor de consumo intelectual, despojándolas de utilidad transformadora.
La pérdida de la relevancia práctica ( un señalamiento habitual de Cristina Kirchner): Al priorizar la estética y el debate puramente filosófico sobre la economía política, el marxismo occidental abandona la organización obrera y el análisis material de la lucha de clases.
Oportunismo autopromocional y academización (hoy de la mano de "la alta imagen positiva".
Retirada al "Gran Hotel Abismo": Retomando una famosa crítica del filósofo György Lukács, Rockhill fustiga a los intelectuales de izquierda que hicieron carreras sumamente lucrativas y prestigiosas en universidades de élite una especie de mercadeo de la lucha de clases donde se anotan varios.
La teoría ABS ("Anything But Socialism"): El autor argumenta que estos intelectuales practican un radicalismo seguro: critican los excesos del capitalismo de manera abstracta, pero rechazan sistemáticamente cualquier intento histórico de construir el socialismo real (etiquetándolo como "totalitarismo").
Esa era la gran crítica de John William Cooke en los años 60 a los marxistas de su generación, que veían en el peronismo una modalidad de nazifascismo populista, caracterización que maquillada de acuerdo a los tonos de éppoca, conceptualmente aún persiste.
Lo cierto es que esto les permite mantener a los marxistas occidentales su estatus respetable ante la burguesía sin arriesgar nada en la práctica, pero hay más.
Imperialismo cultural y desdén por el Sur Global
Eurocentrismo y chovinismo social: Según Rockhill, el marxismo occidental sufre de un sesgo profundamente eurocéntrico. Mira con superioridad e indiferencia los procesos revolucionarios de liberación nacional y los movimientos antiimperialistas del Tercer Mundo.
Una izquierda compatible con el Imperio: El libro examina cómo, históricamente, el aparato de inteligencia y fundaciones de los Estados Unidos (como la CIA a través del Congreso por la Libertad de la Cultura) promovió activamente una "izquierda compatible".
Al financiar y amplificar este marxismo dócil y casi exclusivamente cultural, lograron fragmentar y neutralizar el apoyo de los intelectuales hacia el marxismo-leninismo y los proyectos revolucionarios reales del Sur global.
Como contrapropuesta, Rockhill (siguiendo los pasos del historiador Domenico Losurdo) defiende la necesidad de recuperar un marxismo global, anticolonial y antiimperialista basado firmemente en el materialismo histórico y dialéctico enfocado en transformar las condiciones materiales de existencia.
Veamos esta nota sin apasionamientos injustificados, porque una revisión crítica de las "certezas", no le quita imagen positiva a nadie

El psichokiller lo agita como fantasma para seguir saqueando a La Argentina, pero acaso ... ¿saca de la galera un gato muerto?
La crítica común hacia el marxismo occidental (escuela de Frankfurt, estructuralismo marxista), es que el análisis cultural y la ideología totalizadora terminan por eclipsar la acción política. La dominación se percibe tan absoluta que la posibilidad de emancipación se desvanece en la teoría, paralizando la práctica.
Puntos clave de esta perspectiva:
Ideología como prisión: Al entender la ideología como un sistema que impregna todos los aspectos de la vida, se asume que la conciencia social está totalmente determinada por ella.
Parálisis de la praxis: Cuanto más se enfoca la teoría en explicar cómo el capitalismo cooptó la cultura, menos herramientas quedan para una transformación material.
De la crítica a la resignación: La teoría busca explicar el fracaso de la revolución, pero, según esta crítica, termina argumentando por qué la transformación es imposible.

En esta artículo Michael Roberts analiza algunos libros recientes de economía publicados por diversos autores, tanto marxistas como no marxistas. En el comienzo que es el final una cita de James O’Toole, como en su momento lo hizo Mark Fisher sugiere lo inimaginable y esperemos no se suicide por disentir con Alberto Benegas Lynch (h) : "Los humanos modernos llevamos unos 300 000 años en la Tierra. La sociedad de clases tiene unos pocos miles de años y el capitalismo solo unos cuantos cientos. No hay nada natural en este sistema. En esos pocos cientos de años, el capitalismo nos ha llevado a un punto en el que la codicia empresarial podría llegar a destruir los cimientos naturales de cualquier orden social avanzado. El tiempo corre. Este sistema no es natural. Podemos vivir de otras maneras. Nosotros, los trabajadores y trabajadoras, creamos este sistema. Está en nuestras manos. Los trabajadores y trabajadoras tenemos que tomar el control". En fin, como lo señala Esteban Schmidt "gente a favor de estar en contra".

En los últimos meses se habló de una posible candidatura a Presidente del Pastor y conductor de televisión, Dante Gebel, quien, a pesar de no participar de sus propios actos, mantiene reuniones con dirigentes y con el armado político que rodea su figura. En el video de apertura repasaremos su carrera, su historia personal, sus vínculos con las estructuras de poder y analizaremos también en qué contexto del país y del mundo planea llegar a la Casa Rosada.
¿Una experiencia de sionismo cristiano para gobernar el país aprovechando la fragmentación inducida por la proscripción de liderazgos popular democráticos?

El psicoanálisis tiene algo que decir sobre la cuestión palestina y el sionismo por una razón histórica: Moisés y el monoteísmo, la última gran obra teórica de Freud, un texto de los años treinta, examina lo que está en juego genealógicamente en la entonces creciente demanda de un Estado judío y, en general, sobre la llamada metapsicología específica de la condición judía.
La posición de Freud frente al judaísmo es bastante dialéctica: mientras que por un lado se afilió al club B’nai B’rith y en su discurso de afiliación subrayó que, siendo completamente ateo e incluso antirreligioso, le parecía crucial insistir en el hecho de que era judío; por otro, subrayó que los judíos debían dejar de situarse como la excepción y, por el contrario, asumirse como uno de los pueblos que conformaban el Occidente moderno, junto a la cultura grecolatina.

Este artículo se publicó originalmente como la introducción a Aymeric Monville y Gabriel Rockhill, Requiem for French Theory: Transatlantic Funeral Dirge in a Marxist Key (Monthly Review Press, 2026). Se afirma la necesidad de reconectar con el marxismo recogiendo experiencia de formaciones sociales y pensadores periféricos. "Es de hecho eurocéntrico afirmar que el marxismo es eurocéntrico, porque esto implica descartar la piedra angular de algunos de los movimientos y proyectos revolucionarios más transformadores de la historia reciente de la humanidad… Un acercamiento más fructífero a la historia nos instaría, en cambio, a aprender de las experiencias del Sur Global con el marxismo y a preguntarnos qué podemos aprender de su relevancia global». Aquí podemos recurrir a la teoría y la práctica de Mao Zedong, Ho Chi Minh, Amílcar Cabral, Fanon, Ernesto Che Guevara y muchos otros. Existe, por lo tanto, la necesidad de «reconectar con el marxismo como marco para analizar las múltiples crisis del capitalismo global y las perspectivas de cambio revolucionario, pero también como base para reimaginar un mundo más allá del capitalismo".

"La Megamáquina" es un concepto central que describe un sistema global descontrolado de capitalismo, militarismo, tecnología e ideología. En este sentido, para el autor, en Nuestra Tierra, Lucrecia Martel denuncia el ultraje a los pueblos originarios y, al escucharlos a propósito del crimen de un comunero, pone en discusión el modo tecnocrático de ver el mundo.

Un apunte sobre el carácter emancipatorio del realismo, que sugiere el poder anacrónico del arte para revelar el engaño en el que se fundan los despotismos.

Publicado justo antes de Navidad, el memorando de la Estrategia de Seguridad Nacional de Donald Trump es un manifiesto extraño y aterrador para el segundo mandato de MAGA. Para ayudar a entender el documento, se recurrió al historiador latinoamericano Greg Grandin. En el video de apertura Tucker Carlson en diálogo con Matthew Louis Gaetz (político, abogado y comentarista político estadounidense) desarrolla una variante de la defensa del "blanco estadounidense", base electoral de MAGA: "convertir el antisemitismo en un arma y demonizar a los blancos".

Según Alexánder Duguin, filósofo y politólogo ruso, Occidente libra guerras cada vez que siente el avance de polos soberanos, pero esta resistencia es la agonía de un mundo unipolar. En este episodio de 'Conversando con Correa' discutimos por qué Ucrania es un instrumento en el juego globalista, cuán posible es un tratado de paz entre Rusia y Ucrania, y si este dependería de Trump. Además, hablamos de la Cuarta Teoría Política y si sería adecuada para la civilización latinoamericana.

Cualquiera que sea su potencial revolucionario, Fanon, al igual que Gramsci (que ciertamente no le concede el monopolio revolucionario), subraya que sólo puede cumplir este papel a condición de un encuentro con los cuadros e intelectuales procedentes de las ciudades que rompen con el reformismo de los partidos nacionalistas tradicionales. Este encuentro sólo toma realmente forma cuando da lugar a una organización estructurada, dotada de una dirección unificada y centralizada.

Siempre que el exterminio reemprende su obra, el espíritu de Spinoza tiene mucho que decir. A través del arte, la filosofía, la religión o la política, el viejo topo resplandece con su insistencia de paz, del lugar de lo común, de la recomposición de las diferencias y del vivir juntos como porvenir. Ahora, mientras el genocidio en la Franja de Gaza sigue abierto, Spinoza es tan amigo del pueblo gazatí como de los judíos que claman “no en mi nombre”.

Conocido como el alma intelectual de la Reforma Universitaria de 1918, Deodoro Roca lo es menos como escritor político involucrado en los dramas y dilemas históricos de los que fue contemporáneo. Su prosa de intervención es una cantera de ideas críticas, de renovada actualidad ante un mundo en el que el imperialismo y el fascismo no son meras cosas del pasado.

La subjetividad supremacista es un dato a considerar para comprender "la nueva etapa" que diseña la política exterior de Trump. Un ejemplo muy didáctico es Michael Cernovich (nacido el 17 de noviembre de 1977) un estadounidense derechista y personalidad de las redes sociales, comentarista político y teórico de la conspiración. Aunque inicialmente se llamó a sí mismo extrema derecha, se disoció del movimiento después Richard Spencer se convirtió en su cara pública. Cernovich se describe a sí mismo como parte del nuevo derecho y algunos lo han descrito como parte del alt-lite. Acá un fragmento de la entrevista de ayer, muy transparente, con nuestro ya conocido Tucker Carlson.