
En este texto Gastón Fabián presenta a Cooke como un precursor de la izquierda peronista y del socialismo nacional, cuya preocupación fundamental era evitar la integración del peronismo al orden establecido. Desde esta lectura, la principal enseñanza de Cooke para el presente sería que ninguna fuerza popular puede sostener un proyecto transformador sin cuadros políticos formados, organización permanente y una estrategia capaz de enfrentar a los poderes dominantes. Todas preocupaciones y acciones de absoluta actualidad, obviamente.

Sectores del peronismo creen que no se debe confrontar con el poder económico y buscan maniobrar en los márgenes del modelo mileísta. En este artículo Ricardo Aronskind plantea una crítica severa a una parte importante de la dirigencia peronista posterior a la derrota electoral de 2023. Según el autor, frente al avance del gobierno de Javier Milei, sectores del peronismo han adoptado una actitud defensiva, adaptativa e incluso resignada ante el nuevo programa económico y cultural de la derecha.

Analizamos algunas de las tensiones internas dentro del oficialismo encabezado por el presidente Javier Milei, focalizándose en la disputa entre Patricia Bullrich y Karina Milei. La hipótesis central sostiene que esta confrontación expresa diferencias estratégicas entre fracciones del poder económico que, aunque coinciden en el programa de ajuste fiscal y liberalización económica, difieren en sus formas de construcción política y articulación institucional.
Desde una perspectiva político-económica, el sector asociado a Bullrich aparece vinculado al empresariado tradicional, las corporaciones multinacionales y los sectores del denominado “círculo rojo”, que privilegian la estabilidad institucional, la previsibilidad regulatoria y los acuerdos políticos amplios. En contraste, el espacio liderado por Karina Milei y el denominado “Triángulo de Hierro” se relaciona con capitales financieros globales, fondos de inversión, empresas tecnológicas y actores económicos que favorecen una profundización más acelerada de la desregulación y una menor dependencia de las estructuras políticas tradicionales.
La disputa adquirió relevancia institucional a partir del tratamiento del pliego de la jueza María Verónica Michelli en el Senado. La decisión de la Casa Rosada de retirar su candidatura provocó una fractura pública dentro del bloque oficialista, evidenciada por la abstención de Bullrich y la aprobación final del pliego con apoyo opositor. Este episodio puso de manifiesto las dificultades del oficialismo para sostener disciplina parlamentaria y garantizar mayorías en cuestiones estratégicas.
En el plano electoral, el conflicto se expresa en dos estrategias divergentes. Mientras Karina Milei impulsa la consolidación de una estructura partidaria autónoma de La Libertad Avanza, desplazando aliados tradicionales del PRO, Bullrich promueve una integración más amplia de las fuerzas de centroderecha para maximizar competitividad electoral y gobernabilidad: Se señalan las tensiones entre el Gobierno y el grupo industrial Techint, originadas por decisiones de contratación en proyectos vinculados a Vaca Muerta. Estas diferencias reflejan un conflicto entre una lógica de competencia global basada en costos y la defensa de sectores industriales nacionales. Al mismo tiempo, se destaca que la seguridad jurídica continúa siendo una demanda central de los grandes inversores, especialmente en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Finalmente, la interna entre Bullrich y Karina Milei trasciende una disputa personal y representa una puja por la orientación política del oficialismo, con consecuencias sobre la gobernabilidad, la construcción partidaria, las relaciones entre Estado y capital, y la capacidad del Gobierno para sostener consensos legislativos e institucionales. Desde una perspectiva de análisis de clases, la controversia puede interpretarse como una expresión de las tensiones entre distintas fracciones del capital —financiero, tecnológico e industrial— que buscan influir en la configuración del proyecto político libertario y en la distribución futura de beneficios derivados de las reformas económicas en curso, todas perjudiciales para el interés nacional y el conjunto de los sectores populares, obviamente.

“Se insiste por un camino que causa daños irreparables a la estructura económica y social del país. La llamada Ley de Reforma Laboral es un dato más de esta tragedia”, que nos llevará a arenas movedizas, dispersión salarial, precarización laboral y escasa productividad económica, analiza el economista Rubén Lo Vuolo.

Michael Roberts sostiene que las ganancias corporativas globales mostraron una aceleración a fines de 2025, después del estancamiento observado en 2024. Al analizar Estados Unidos, China, Japón, Alemania y Reino Unido, encuentra que el crecimiento promedio de las ganancias en la primera mitad de la década de 2020 fue significativamente superior al de la década de 2010.
No hay señales inmediatas de una crisis general de ganancias en las principales economías capitalistas. Salvo Alemania, donde la rentabilidad acompaña un contexto recesivo, las utilidades empresariales muestran fortaleza.
Estados Unidos y Japón lideran la recuperación de beneficios, mientras que Alemania y Reino Unido presentan un desempeño mucho más débil. China continúa creciendo, pero muy por debajo de las tasas extraordinarias que registró antes de 2008.
En Estados Unidos, la rentabilidad del capital productivo (excluyendo finanzas, seguros, inmobiliarias y sector público) cayó durante los años 2010 y tocó fondo en la pandemia, pero luego se recuperó.
Roberts discute la tesis de que el auge de las ganancias estadounidenses se explica principalmente por los déficits fiscales y el gasto público. Según esa visión, el Estado estaría impulsando la inversión y, por esa vía, las ganancias empresariales.
Su posición es la contraria.
-Las ganancias no aumentan por el déficit público.
-Son las ganancias las que impulsan la inversión.
-El factor decisivo detrás de la mejora de la rentabilidad es el aumento de la participación de las ganancias en el ingreso nacional y la caída de la participación de los salarios.
Desde una óptica marxista, Roberts interpreta la recuperación de la rentabilidad como resultado de una mayor tasa de explotación del trabajo: una proporción creciente de la riqueza producida se apropia como beneficio empresarial y una proporción menor va a salarios. Señala que la participación salarial en Estados Unidos se encuentra cerca de mínimos históricos, mientras que la participación de las ganancias está en niveles récord.
El autor considera que el próximo factor decisivo será la inteligencia artificial. Si las enormes inversiones en IA y centros de datos permiten reducir empleo y costos laborales, la rentabilidad del capital podría aumentar aún más. En ese sentido, describe a la economía estadounidense como una gran apuesta al éxito económico de la IA.
Finalmente Roberts argumenta que el capitalismo global atraviesa una fase de recuperación de ganancias, especialmente en Estados Unidos, y que esa mejora se explica principalmente por la caída de la participación de los salarios en el ingreso, con la inteligencia artificial apareciendo como la próxima gran fuente potencial de rentabilidad.

La confianza del consumidor en las principales economías mundiales se ha desplomado a mínimos históricos debido a que la prolongación de la guerra en Irán intensifica los temores inflacionarios. El conflicto bélico y las consiguientes interrupciones de suministro en el Estrecho de Ormuz han disparado de forma directa los precios globales del combustible, impactando negativamente las perspectivas financieras de los hogares. Los Indicadores Clave de la Caída El impacto de la prolongación del conflicto se refleja de manera severa en las últimas métricas económicas globales: Mínimos de la Universidad de Michigan: El índice final de confianza del consumidor en los Estados Unidos descendió en mayo de 2026 hasta los 44.8 puntos, estableciendo su peor nivel histórico desde la década de 1970. Retroceso en The Conference Board: El indicador de confianza de esta organización disminuyó a 93.1 puntos en mayo, arrastrado por la creciente frecuencia de menciones de los consumidores sobre el encarecimiento de la energía y los riesgos de la geopolítica actual. Índice Económico de Gallup: La medición de las condiciones económicas generales de EE. UU. se situó en -45, donde solo el 16% de la población califica la situación financiera del país como "buena" o "excelente". Canales de Impacto en los Consumidores Presión energética en el hogar: El aumento acumulado de los precios de la gasolina —que superó subidas drásticas desde el inicio del conflicto en Medio Oriente— es el detonante principal que deteriora la confianza de las familias. Planificación de gasto a la baja: Ante la incertidumbre, los planes domésticos para la adquisición de bienes mayores, tales como automóviles nuevos, viviendas y electrodomésticos grandes, se han contraído fuertemente. Riesgo sistémico global: El Banco Central Europeo (BCE) ha calificado la guerra en Irán como el principal peligro para la estabilidad financiera internacional, advirtiendo que los efectos de segunda ronda y el repunte de los precios industriales merman la confianza a largo plazo.Aunque las bolsas han mostrado repuntes intermitentes por expectativas de un acuerdo diplomático para restablecer el tráfico en Ormuz, los economistas coinciden en que mientras las hostilidades continúen, la percepción de los bolsillos familiares seguirá bajo una presión severa. En la nota a esta desconfianza generalizada de los consumidores, se han agregado los CEO´S respecto a la evolución de la economía norteamericana. A cargar con ese peso....

En la Argentina del Psycho Killer suceden hechos atípicos tan rápidamente que la anormalidad produce un efecto social de anonadamiento. Mientras el escándalo Adorni nos cautiva, las Privatizaciones de AySA, de las centrales nucleares, de la Hidrovía, o la salida de la Organización Mundial de la Salud, que agrava el desmantelamiento del sistema público de salud – entre otros hechos – lo que se normaliza es precisamente el estado de anonadamiento que padecemos. Por supuesto entonces, en el video de apertura, Pato da Torre nos "anonada".

Edmund Phelps criticó duramente las políticas de Donald Trump por promover un enfoque corporativista que coaccionaba a las empresas y centralizaba el control, llegando a equiparar estas prácticas de interferencia con el modelo fascista de la década de 1930. Defendió hasta el final la innovación, el libre comercio, la prudencia fiscal y la total independencia de la Reserva Federal.

La confianza del consumidor en Estados Unidos cayó a niveles mínimos históricos, registrando en mayo su peor lectura en la historia del índice de la Universidad de Michigan y mínimos no vistos desde 2022 según Gallup. Las principales causas de este pesimismo son el fuerte incremento en el costo de vida, los históricos precios de la gasolina y las crecientes preocupaciones inflacionarias derivadas del conflicto en Irán. Me matán limón.

Laura Camargo Fernández analiza en Viento Sur cómo la retórica de Donald Trump redefine la comunicación política global y normaliza posturas autoritarias mediante el secuestro semántico y el desplazamiento de la Ventana de Overton. El texto identifica una estrategia que, a través de la construcción de un enemigo interior y el consenso con élites económicas, valida el autoritarismo reaccionario. En el video de apertura la doctora en en Filología Hispánica (especialidad Lingüística Aplicada) por la Universidad de Alcalá Laura Camargo Fernández,conferencias en las Universidades de la Habana, de Nuevo León (México), de Sevilla, de Chile, en la City University of New York y de Guadalajara (México) analiza el trumpismo discursivo, y ofrece un mapa entre el auge de la extrema derecha y la crisis del capitalismo en el ámbito comunicativo.

El tipo de cambio de la rupia ha superado las noventa y seis por dólar, y aún no hay señales de que su caída vaya a detenerse. Se habla de que podría superar las cien en los próximos días; actualmente es la moneda con peor desempeño en Asia y una de las peores del mundo. El gobierno de Modi ha culpado a la guerra de Asia Occidental de la caída de la rupia, pero si bien no cabe duda de que la guerra ha tenido un grave efecto adverso en las expectativas sobre el tipo de cambio y, por ende, en el tipo de cambio real, la caída de la rupia había comenzado mucho antes de esta guerra. A finales de 2024, el tipo de cambio era de 85,47 rupias por dólar; para el 27 de febrero, justo antes del ataque a Irán, ya había caído a 91,08.

El economista de extracción radical Horacio Rovelli, advierte en "El Cohete a la Luna" que la política económica del gobierno argentino, basada en la capitalización de intereses, genera una deuda insostenible que triplica el superávit primario y encamina al país hacia un inminente cese de pagos. El análisis señala que la estrategia actual, combinada con recortes en el gasto público y la apertura cambiaria, busca cubrir intereses impagables mientras fomenta la fuga de capitales y la entrega de activos a grandes fondos internacionales. En el video de apertura el abogado Juan Manuel Olmos, de extracción peronista, plantea algunas diferencias. ¡Esto sí que es democracia!🙋♂️

En mayo de 2018, el gobierno argentino recibió el mayor préstamo en la historia del FMI: 57.000 millones de dólares. En los tres meses siguientes, el peso perdió el 40% de su valor. El poder adquisitivo de los salarios cayó a un ritmo que los trabajadores argentinos no habían visto en más de una década. Los fondos de inversión que habían invertido capital en Argentina durante el auge del carry trade anterior se retiraron con rendimientos extraordinarios, capitalizando la misma crisis que habían contribuido a generar. El FMI llegó tarde, como siempre. Pero los mercados financieros llegaron a tiempo.

Las críticas sobre la influencia desproporcionada de las élites económicas en la política no son nuevas. Informes recientes de organizaciones internacionales, como el informe de Oxfam que agregamos en el cierre, señalan que la creciente concentración de riqueza permite a ciertos grupos moldear las agendas públicas. Esto genera un debate global constante sobre la independencia de los medios y el funcionamiento democrático.La percepción de que el sistema recompensa a las élites y que estas utilizan diversas herramientas para preservar el statu quo es compartida por múltiples observadores y movimientos sociales: Concentración mediática: El debate gira en torno a cómo un número reducido de milmillonarios controla gran parte de las redes sociales y cadenas de noticias, limitando la pluralidad y el acceso a la información. Influencia institucional: Diversos análisis políticos sostienen que la financiación de campañas y el cabildeo (lobby) inclinan la balanza legislativa a favor de los intereses corporativos por encima de las demandas populares. Aparato de seguridad: Críticos sociales argumentan que los recursos estatales, policiales y de vigilancia suelen desplegarse para sofocar protestas y frenar cambios estructurales profundos. Analistas de distintas corrientes argumentan que esta dinámica crea una brecha entre la ciudadanía y sus representantes, alimentando la desconfianza generalizada en las instituciones representativas tradicionales.

El debate sobre si la economía actual representa un neofeudalismo (o tecnofeudalismo) impulsado por gigantes tecnológicos o la evolución hacia el hipercapitalismo se centra en cómo las grandes corporaciones obtienen sus ganancias. Quienes argumentan que vivimos en un neofeudalismo (como Yanis Varoufakis) sostienen que el capitalismo tradicional ha muerto. Señalan que las plataformas digitales actúan como "señores feudales" que cobran rentas o peajes por el uso de sus ecosistemas, mientras que los usuarios generan valor simplemente existiendo y navegando en ellos. En contraposición, académicos marxistas y teóricos de la economía política sostienen que calificarlo de feudalismo es un error. Desde esta perspectiva, la economía moderna sigue basándose en la maximización de ganancias, la extracción de plusvalía y la explotación capitalista clásica. Las llamadas "rentas" tecnológicas son simplemente nuevas estrategias de acumulación y monopolio dentro del hipercapitalismo

Que el peronismo está en crisis no es ninuna novedad, con su principal liderazgo preso y proscripto, el estado habitual es de turbulencia sistemática. Apenas conversada es la crisis del marxisto en general y del occidental en particular, crisis muy silenciada en estos tiempos donde parece que sus referentes ( algunes) "dan bien en las encuestas". En fin ...
Sobre la crisis del marxismo en general y el ocidental particularmente que es el que más conocemos, el filósofo y activista político Gabriel Rockhill en su libro Who Paid the Pipers of Western Marxism? (2025) sostienen que ta tan ta tan... el marxismo occidental no es una teoría revolucionaria legítima, sino un producto cultural domesticado y promovido por el núcleo imperialista para desarmar la praxis política real. Para comprender a fondo la postura de Rockhill frente a esta corriente, su tesis se puede desglosar en los siguientes ejes fundamentales:
Celebración de la "novedad comercializable".
La industria de la teoría: Rockhill sostiene que la academia y el mercado editorial del Norte global operan como una "industria de la teoría imperial".
Valor de cambio intelectual: En este ecosistema, las teorías complejas, oscuras y constantemente "novedosas" (como las de la Escuela de Frankfurt o el posestructuralismo francés) se premian por su valor de consumo intelectual, despojándolas de utilidad transformadora.
La pérdida de la relevancia práctica ( un señalamiento habitual de Cristina Kirchner): Al priorizar la estética y el debate puramente filosófico sobre la economía política, el marxismo occidental abandona la organización obrera y el análisis material de la lucha de clases.
Oportunismo autopromocional y academización (hoy de la mano de "la alta imagen positiva".
Retirada al "Gran Hotel Abismo": Retomando una famosa crítica del filósofo György Lukács, Rockhill fustiga a los intelectuales de izquierda que hicieron carreras sumamente lucrativas y prestigiosas en universidades de élite una especie de mercadeo de la lucha de clases donde se anotan varios.
La teoría ABS ("Anything But Socialism"): El autor argumenta que estos intelectuales practican un radicalismo seguro: critican los excesos del capitalismo de manera abstracta, pero rechazan sistemáticamente cualquier intento histórico de construir el socialismo real (etiquetándolo como "totalitarismo").
Esa era la gran crítica de John William Cooke en los años 60 a los marxistas de su generación, que veían en el peronismo una modalidad de nazifascismo populista, caracterización que maquillada de acuerdo a los tonos de éppoca, conceptualmente aún persiste.
Lo cierto es que esto les permite mantener a los marxistas occidentales su estatus respetable ante la burguesía sin arriesgar nada en la práctica, pero hay más.
Imperialismo cultural y desdén por el Sur Global
Eurocentrismo y chovinismo social: Según Rockhill, el marxismo occidental sufre de un sesgo profundamente eurocéntrico. Mira con superioridad e indiferencia los procesos revolucionarios de liberación nacional y los movimientos antiimperialistas del Tercer Mundo.
Una izquierda compatible con el Imperio: El libro examina cómo, históricamente, el aparato de inteligencia y fundaciones de los Estados Unidos (como la CIA a través del Congreso por la Libertad de la Cultura) promovió activamente una "izquierda compatible".
Al financiar y amplificar este marxismo dócil y casi exclusivamente cultural, lograron fragmentar y neutralizar el apoyo de los intelectuales hacia el marxismo-leninismo y los proyectos revolucionarios reales del Sur global.
Como contrapropuesta, Rockhill (siguiendo los pasos del historiador Domenico Losurdo) defiende la necesidad de recuperar un marxismo global, anticolonial y antiimperialista basado firmemente en el materialismo histórico y dialéctico enfocado en transformar las condiciones materiales de existencia.
Veamos esta nota sin apasionamientos injustificados, porque una revisión crítica de las "certezas", no le quita imagen positiva a nadie

En los últimos días, a raíz del encuentro del Peronismo Federal, y en medio de la vorágine habitual por candidaturas, reapareció en el debate interno del peronismo una definición económica que genera una tensión evidente con la tradición doctrinaria del justicialismo. Sostener que el progreso social depende primordialmente del orden macroeconómico, que el equilibrio fiscal constituye la condición previa del crecimiento estable y que la distribución sólo puede venir después de la generación de riqueza implica establecer una jerarquía de prioridades en la que la estabilidad ocupa el lugar de principio ordenador.

A cinco años de su partida física, Roberto Baschetti escribe en primera persona una semblanza sobre Alcira Susana Argumedo, una socióloga que dejó una huella no solo en el ámbito de las ciencias sociales, sino también en la política y la militancia del campo nacional y popular.

El presidente estadounidense Donald Trump viaja a China para reunirse con el presidente chino Xi Jinping. Será la primera vez que un presidente estadounidense visite China en casi una década, siendo la última visita de Trump en 2017. Los temas prioritarios para ambos líderes se pueden resumir en: 1) la guerra comercial iniciada por Trump; 2) la guerra con Irán iniciada por Trump; y 3) la tensión en torno a Taiwán, fomentada por Trump.

La Justicia de clase suspendió la cautelar por el financiamiento universitario tras un recurso presentado por el Gobierno nacional y dejó en suspenso la ejecución de la medida cautelar vinculada a la ley de financiamiento universitario hasta que resuelva la Corte Suprema con sus ritmos vaticanos. Hoy se marcha.