
La proliferación de cámaras inteligentes capaces de registrar cada movimiento de millones de vehículos reabre en Estados Unidos un debate crucial sobre los límites de la vigilancia estatal. Mientras sus defensores las presentan como herramientas para combatir el delito, sus críticos advierten que la recopilación masiva de datos sin sospecha previa erosiona la privacidad, favorece el control social y pone en tensión principios fundamentales de las democracias liberales tradicionales.

El artículo sostiene que la inteligencia artificial podría llevar al capitalismo a un límite que tanto la economía marxista como la neoclásica anticipan, por razones distintas, aunque reconoce que es partucularmente dificultoso extender los límites en el caso de España y los españoles. Rari.
Según Marx, el trabajo humano es la fuente del valor y de la plusvalía (la base de las ganancias). Si la IA reemplazara a casi todos los trabajadores, dejaría de generarse nueva plusvalía. En consecuencia, las ganancias tenderían a desaparecer, lo que pondría en crisis al propio capitalismo.
Desde la economía neoclásica, el problema no es la creación de valor sino la demanda. Si la IA concentra la riqueza en los propietarios de las máquinas y la mayoría de las personas pierde sus ingresos laborales, habrá muy pocos consumidores con capacidad de compra. Las empresas podrán producir mucho, pero no venderlo de forma rentable.
El autor, Branko Milanovic, destaca que ambas teorías llegan así a una conclusión similar: un capitalismo completamente automatizado sería difícil de sostener.
Sin embargo, no afirma que ese escenario sea inevitable. Recuerda que, en el pasado, cada gran ola de automatización destruyó algunos empleos pero también creó otros nuevos. La gran incógnita es si la IA será diferente porque puede reemplazar no solo tareas manuales, sino también una parte importante del trabajo intelectual y profesional.
En definitiva, el artículo plantea que el verdadero desafío no es que la IA produzca más bienes, sino cómo se distribuirán los ingresos y quién tendrá poder de compra en una economía donde el trabajo humano sea cada vez menos necesario. Esa cuestión, sostiene Milanovic, podría convertirse en la principal contradicción del capitalismo en la era de la inteligencia artificial.

La tesis central del artículo es que la "interdependencia confiable" constituye una respuesta geopolítica al ascenso de China, pero difícilmente pueda reemplazar la profunda interdependencia creada por décadas de globalización. Intentar separar las cadenas tecnológicas según criterios políticos genera mayores costos, nuevas vulnerabilidades y acelera la fragmentación del sistema económico internacional. Desde esta perspectiva, Pax Silica expresa la transición hacia un orden internacional caracterizado por la competencia entre bloques tecnológicos y por una creciente subordinación de la economía a los objetivos de seguridad nacional y de hegemonía estratégica de Estados Unidos

La tercera entrega de "250 Years: The United States – From Independence to Empire", publicada por el economista marxista Michael Roberts en The Next Recession, se concentra en la transformación de Estados Unidos desde una potencia industrial en ascenso hacia la principal potencia imperial del capitalismo mundial durante el siglo XX.
El texto sostiene que la expansión estadounidense no fue un producto accidental de su éxito económico sino una necesidad derivada de la acumulación de capital. A medida que la economía crecía, las empresas estadounidenses requirieron nuevos mercados, fuentes de materias primas, oportunidades de inversión y mecanismos para asegurar tasas de ganancia elevadas. En ese marco, el Estado pasó a desempeñar un papel decisivo en la protección de esos intereses.
Roberts describe cómo, tras la Guerra Hispano-Estadounidense, Estados Unidos comenzó a construir un imperio de ultramar mediante la ocupación o control de territorios como Puerto Rico, Filipinas y Guam. Paralelamente consolidó su influencia sobre América Latina mediante intervenciones militares, ocupaciones y respaldo a gobiernos favorables a sus intereses económicos.
El autor vincula este proceso con las interpretaciones clásicas del imperialismo desarrolladas por Vladimir Lenin y Rosa Luxemburg. Desde esa perspectiva, el imperialismo constituye una fase del capitalismo caracterizada por la concentración del capital, el predominio del capital financiero y la exportación de inversiones hacia el exterior.
La obra sostiene además que las dos guerras mundiales aceleraron el desplazamiento de Reino Unido como potencia hegemónica y consolidaron a Estados Unidos como el centro económico y financiero del sistema capitalista. Tras la Segunda Guerra Mundial, Washington impulsó un nuevo orden internacional basado en instituciones como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el sistema monetario de Acuerdos de Bretton Woods, instrumentos que, según Roberts, facilitaron la expansión global del capital estadounidense.
Otro eje del artículo es la estrecha relación entre poder económico y poder militar. El autor argumenta que el liderazgo internacional de Estados Unidos se sostuvo mediante una red mundial de bases militares, alianzas estratégicas y una capacidad de intervención que garantizó la estabilidad del orden económico favorable a sus corporaciones.
Finalmente, Roberts plantea que las contradicciones internas del capitalismo estadounidense —como la desaceleración de la productividad, la caída de la rentabilidad y el ascenso de competidores como China— anuncian el inicio de un período de declive relativo de la hegemonía estadounidense. No obstante, sostiene que ese debilitamiento no implica el fin inmediato de su predominio, sino una transición hacia un escenario internacional más conflictivo y multipolar, donde las disputas económicas, tecnológicas y militares adquieren un peso creciente.
En conjunto, la tercera parte completa el recorrido iniciado en las entregas anteriores: desde la independencia y la expansión continental hasta la constitución de Estados Unidos como la principal potencia imperial del capitalismo contemporáneo, interpretando esa evolución desde un enfoque de economía política marxista.

El artículo de E. Raúl Zaffaroni, "La cultura del poder según la encíclica Magnifica Humanitas", toma como eje el capítulo V de la primera encíclica de León XIV para desarrollar una interpretación política de la noción de "cultura del poder". El autor sostiene que el documento papal no se limita a una reflexión religiosa sobre la inteligencia artificial, sino que constituye una crítica estructural al orden mundial contemporáneo. El planteo de Zaffaroni presenta a Magnifica Humanitas como un documento con fuerte contenido político. La noción de "cultura del poder" funciona como una categoría para explicar un orden internacional caracterizado por la concentración de riqueza, tecnología y capacidad militar en pocos actores, fenómeno que debilita la democracia y subordina el derecho a relaciones de fuerza. Frente a ello, la encíclica propone reubicar a la persona humana, la solidaridad y el bien común en el centro de la organización política y económica.

El artículo de Axios sintetiza una tendencia que diversos estudios vienen registrando desde hace años: los estadounidenses socializan cada vez menos, independientemente de la edad. El dato central proviene de la American Time Use Survey y muestra que el tiempo promedio diario dedicado a la interacción social cayó de 45 minutos a 35 minutos en las últimas dos décadas. Este proceso tiene consecuencias políticas importantes. Una sociedad con menos espacios de encuentro tiende a presentar menor confianza interpersonal, mayor polarización, menor participación en organizaciones colectivas y una ciudadanía más expuesta a la fragmentación informativa y a las dinámicas algorítmicas de las redes sociales.
En conjunto, el artículo sugiere que la disminución de la sociabilidad no es un simple cambio de hábitos, sino un indicador de una transformación profunda de la estructura social estadounidense. En el contexto del 250.º aniversario del país del norte, esta tendencia dialoga con otros síntomas de malestar registrados recientemente, como el aumento del pesimismo sobre el futuro y la pérdida de confianza en las instituciones. No hay registros en nuestro país pero, podemos inferir que la tendencia es similar en sus consecuencias sociales y políticas: asilamiento y fragmentación.

🎥 Resumen del video:
En el video inicial se analiza la renuncia de Manuel Adorni como vocero presidencial, interpretándola como un síntoma de tensiones internas dentro del gobierno de Javier Milei.
Una lectura crítica, señalando que la salida de Adorni refleja una crisis en la estrategia comunicacional y un desgaste político acelerado.
Se mencionan las repercusiones mediáticas, con algunos medios interpretando la renuncia como un signo de debilidad y otros como una maniobra para reorganizar el discurso oficial.
El tono general es analítico y polémico, con énfasis en cómo esta renuncia puede afectar la percepción pública del gobierno y su capacidad para sostener el relato político.
🎥 Resumen del contenido
Tema central: La renuncia de Manuel Adorni como vocero del gobierno de Javier Milei.
Se interpreta la decisión como un síntoma de crisis comunicacional y desgaste político dentro del oficialismo.
Argumentos principales:
La figura del vocero se debilitó por la concentración del discurso en el propio presidente.
La salida busca recomponer la estrategia mediática ante crecientes tensiones internas.
Se mencionan las reacciones de distintos medios y analistas, que oscilan entre ver la renuncia como un signo de debilidad o como una maniobra de control.
En síntesis, el video plantea que la renuncia de Adorni no es un hecho aislado, sino parte de un proceso de reconfiguración del relato oficial y de centralización del liderazgo presidencial.
Se agregan comparaciones con episodios locales e internacionales similares y sus consecuencias inmediatas.
Cierra una breve descripción – prontuario de las últimas características centrales del modelo de acumulación que encarna el reemplazante de Manuel, el inefable Diego.

El supuesto acuerdo entre Irán y EE.UU es un verdadero misterio geopolítico. Dos enfoque, ambos travestidos bajo el formato periodístico permiten alejarnos aún más de lo efectivamente sucedido. El de Barak Ravid uno de los periodistas israelíes más influyentes en temas de política exterior y seguridad. Trabaja para Axios y mantiene una amplia red de fuentes en los gobiernos de Israel, Estados Unidos y países árabes.
Precisamente por esa cercanía recibe críticas desde distintos sectores. Sectores de izquierda israelí y algunos analistas internacionales le han reprochado haber mantenido una relación particularmente fluida con gobiernos como los de Benjamin Netanyahu, así como con funcionarios estadounidenses de las administraciones de Joe Biden y Donald Trump.
Sus defensores responden que esa cercanía es precisamente la que le permite obtener información exclusiva. Paradójicamente, sectores nacionalistas y partidarios de Netanyahu también lo han acusado en ocasiones de filtrar información sensible o de publicar noticias que perjudican al gobierno israelí. Esta es su evaluación del conflicto, insistimos, siempre bajo el formato de «informe periodístico».
Cierra la evaluación de la agencia Rusa RT , también como informe periodístico, mímesis en los formatos que muestra nuevamente que la pretensión de "objetividad" es parte de la mitología no solo occidental y una respuesta de Tucker Carlson al inefable Barack Ravid. ¯\_(ツ)_/¯

El artículo de Michael Roberts, “AI: Just One Big Trade?”, toma como punto de partida una preocupación creciente en los mercados financieros: que la inteligencia artificial se haya convertido en una apuesta especulativa única y dominante, capaz de arrastrar a gran parte de las bolsas mundiales. Roberts dialoga con análisis recientes de bancos de inversión que describen al mercado actual como “one big trade”, es decir, una concentración extraordinaria de capital en torno a la narrativa de la IA

Nuevo drone papal impacta en el corazón del poder mundial. León XIV acaba de designar en la conducción de la Comunicación del Vaticano a una periodista nacida en México, que se formó y trabaja en Estados Unidos.

Los estudios recientes publicados por el consorcio interuniversitario coinciden con las advertencias del Vaticano emitidas en la encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas, publicada el 25 de mayo. En dicho documento, el pontífice advirtió que la inteligencia artificial no es neutral y que, si se deja en manos de unos pocos, corre el riesgo de erosionar el juicio humano, profundizar la desigualdad y facilitar la guerra e introducir sesgos religiosos en su comportamiento.

Santo bombazo metió el Papa a sus paisanos en la Casa Blanca, el Pentágono y Silicon Valley, el ghetto de la Inteligencia Artificial.
León XIV y el Vaticano planificaron toda la puesta en escena de este glorioso lunes 25 de mayo. Al detalle y al punto tal que la iglesia encarnó el Pentecostés.
Pocos vieron salir los drones pontificios el domingo 24, en el Ángelus, que impactaron en China directamente a los oídos del líder Xi Jinping, cuando le dijeron que el Sumo Pontífice había saludado a la comunidad católica por el día de María Auxiliadora.
El otro que recibió el impacto de los drones papales fue Benjamín Netanyahu cuando supo del saludo del Pontífice a las comunidades de Tierra Santa. En el video de apertura Lucas Schaerer reflexiona sobre la encíclica y desmiente al gobiern0o nacional sobre la probabilidad de que el Papa llegue a La Argentina.

El Gobierno anunció el “Gemelo Digital Social”, uno de los productos que, casualmente, ofrece Palantir, la compañía del magnate tecnológico Peter Thiel. El sistema integrará en una base unificada datos de ANSES, salud, educación, trabajo, migraciones y territorio. Se trata de un salto hacia el “Estado predictivo”. La ambición es total, como total es el sueño de control que anima a los tecnolibertarios, escribe Hernán Borisonik. En este texto, el autor repasa los antecedentes en otros países y advierte, entre otros peligros, sobre la ausencia de un marco legal en Argentina para la protección de datos y el riesgo de que el sistema derive en un amplio esquema de vigilancia social que prediga el hambre en lugar de dejar de producirlo.

El Papa León XIV ha fijado la postura oficial más contundente de la Iglesia católica sobre la inteligencia artificial con la publicación de su primera encíclica, titulada Magnifica humanitas ("Humanidad magnífica"). En este histórico documento de 110 páginas —firmado en conmemoración de la célebre encíclica social Rerum novarum de León XIII—, el Pontífice lanza un llamado urgente a "desarmar" la inteligencia artificial para evitar que se convierta en un instrumento de dominación, exclusión y muerte. Un caso concreto es la utilización de IA para perpetrar el genocidio en GAZA.

Con Magnifica humanitas, León XIV convirtió a la inteligencia artificial en la nueva cuestión social de la Iglesia. La encíclica actualiza a Rerum novarum: ya no mira solo la fábrica industrial, sino el algoritmo, los datos, las plataformas, la guerra automatizada y la concentración privada del poder digital.
Tal como adelantó Y ahora qué? el viernes 22 de mayo, el licenciado en Matemáticas por la Universidad de Pensilvania León XIV terminó publicando una encíclica que, para Javier Milei, podría rozar la instigación al delito. Así sería por la definición presidencial según la cual la justicia social no solo “no es justa”. Además, es “una idea intrínsecamente injusta porque es violenta”.
El problema es que, para el Papa, la justicia social no es un delito ni una desviación colectivista: es uno de los principios fundamentales de la doctrina social de la Iglesia y una condición para pensar el mundo de la inteligencia artificial.

Las tensiones geopolíticas entre la Santa Sede y la administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se han agudizado significativamente debido a sus visiones opuestas sobre los conflictos globales y la política exterior El pontífice Leon XIV, siguiendo el camino abierto por Francisco, se ha consolidado como un contrapeso y principal antagonista moral de la ultraderecha. Esta postura ha generado fuertes roces recientes con la administración de Donald Trump, especialmente por las críticas papales al uso de la religión para justificar la guerra, los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel en Medio Oriente. Una disputa ya no solo por diversidad de miradas sobre modelos socioeconómico, que amenaza escalar. Puntos clave de la disputa: Crítica a la guerra en Medio Oriente: León XIV ha mantenido una postura firme contra las intervenciones militares de la administración Trump, calificando de "verdaderamente inaceptables" las amenazas bélicas dirigidas contra Irán y rechazando la doctrina de la "guerra justa". Uso de la religión: El pontífice ha condenado abiertamente a quienes manipulan la fe y el nombre de Dios para justificar acciones armadas y actos de violencia. Acusaciones cruzadas: Trump ha arremetido contra el Papa en redes sociales tachándolo de ser "débil en política exterior" e insinuando falsamente que el líder religioso aprueba que Irán posea armamento nuclear. Respuesta del Vaticano: El Papa respondió de forma directa aclarando que la Iglesia no hace política internacional, sino que predica la paz del Evangelio, y recordó que la Santa Sede mantiene un rechazo histórico absoluto hacia todas las armas nucleares. Modelo socioeconómico y de derechos Continuidad de Francisco: Como sucesor elegido tras el fallecimiento de Jorge Bergoglio, León XIV ha dado continuidad a las denuncias de Francisco contra un modelo económico que margina a los vulnerables. Migración y tecnología: El Papa mantiene una postura crítica hacia el trato "inhumano" a los migrantes por parte de Washington y acaba de publicar su primera encíclica, Magnifica Humanitas, donde advierte sobre los peligros del uso desmedido de la tecnología y la Inteligencia Artificial en detrimento de la dignidad humana. ¿El catolicismo puede recobrar el protagonismo no solo religioso perdido? La moneda está en el aire.

El periodista Lucas Schaerer explica como el Papa León con su nueva encíclica va poner límites a la carrera armamentista, con IA, que impulsa el presidente Trump junto al Pentágono y la élite de Silicon Valley. Los líderes políticos, económicos y militares, están expectantes por lo que ocurrirá este lunes 25 de mayo en la casa central del catolicismo, el Vaticano, cuando el Papa de origen estadounidense, León XIV, presente su primer documento doctrinal, dedicado a ponerle límites a la carrera armamentista con Inteligencia Artificial (IA), que hoy lidera Estados Unidos, en una alianza del presidente Donald Trump, Pentágono y una élite de empresas de Silicon Valley, que es el área de la bahía de San Francisco de California, donde se instalaron muchas empresas de tecnología, entre ellas Apple, Facebook y Google. Es la primera acción de Roberto Prevost, el nombre civil del Papa, es sumar su primera carta, “Magnifica humanitas”, a la extensa doctrina social de la iglesia, que nutrieron ocho Sumo Pontífices, a lo largo de 135 años. “Magnifica Humanitas”, el título de la primera carta encíclica del primer papa norteamericano, dedicada a la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial (IA). Se abre el debate en torno al rechazo del uso de la IA para la vigilancia masiva interna y el desarrollo de máquinas autónomas para matar. Un acto inédito, de fuerte contenido no solo simólico, en medio del genocidio que la coalición estadounidense-isrelí perpetúan en GAZA y amenaza con extenderse, al menos, desplazando las fronteras actuales existentes en medio oriente y hacerlo de manera indefinida.

El artículo de Enrique Carpintero en Topía sostiene que la inteligencia artificial no es neutral, sino una herramienta del tecnocapitalismo que concentra poder, mercantiliza la subjetividad y profundiza la precarización laboral.
Desde una perspectiva marxista y psicoanalítica, plantea que la llamada “IA” no posee inteligencia propia: funciona sobre conocimiento social producido colectivamente y apropiado por grandes corporaciones tecnológicas. El riesgo principal no sería que las máquinas se humanicen, sino que los humanos adopten una lógica maquínica basada en eficiencia, control y cuantificación permanente.
El autor defiende la “singularidad de lo vivo”: cuerpo, deseo, vínculos, conflicto y experiencia humana irreductibles a algoritmos. La disputa central sobre la IA sería política y de clase: quién controla la tecnología y para qué fines sociales se utiliza.

Palantir influye en los procesos electorales a través de su capacidad para analizar cantidades masivas de datos (Big Data) y usar inteligencia artificial para identificar patrones de comportamiento y manipular el sentimiento público. Sus intervenciones han generado un intenso debate político y ético, operando principalmente de las siguientes maneras: Microsegmentación y manipulación psicológica: Mediante algoritmos predictivos, la tecnología de la empresa permite trazar perfiles detallados de los votantes. Esto facilita el diseño de campañas de mensajes hiper-personalizados para influir emocionalmente en el electorado, similar a tácticas polémicas de elecciones pasadas. Asociaciones de alto riesgo para candidatos: Los vínculos históricos de la empresa (cofundada por Peter Thiel) con agencias gubernamentales, como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE), pueden convertirse en un lastre político. Candidatos asociados a la empresa a menudo enfrentan campañas en su contra por estas colaboraciones.Impacto geopolítico y nuevas democracias: Expertos y analistas han expresado preocupación sobre el rol de la tecnológica y sus figuras en la influencia sobre decisiones gubernamentales, sistemas de vigilancia poblacional y posibles manipulaciones de elecciones en distintos países, como Argentina. Cuestionamientos a la privacidad: Las plataformas de Palantir son frecuentemente criticadas por sectores progresistas y defensores de las libertades civiles por socavar los sistemas democráticos y facilitar la vigilancia poblacional a gran escala. Ya con Cristina Kirchner fuera de competencia, ahora sí llega la hora de Peter Thiel para intervenir en el proceso electoral, no tanto para obligar a que los hombres marchen, sino para que marchen solos. Veremos como le va.

La relación entre la campana de Gauss (o distribución normal) y la política se basa en la idea de que la mayoría de los votantes se agrupan en posiciones moderadas (centro), mientras que pocos votantes se encuentran en los extremos.
La falacia del voto al centro político surge cuando se asume automáticamente que moverse al "centro" es la única estrategia ganadora, ignorando la realidad de la polarización, la abstención o que el centro puede estar vacío. Veamos algunos apuntes sobre la caducidad del modelo centrista basado en la campana de Gauss en sociedades polarizadas. PD: Si quedáran dudas de la persistencia de la polarización en la sociedad argentina, mídase la profundidad de la misma por la necesidad del bloque en el poder de apresar y proscribir a la principal opositora Cristina Fernández de Kirchner.