Las tensiones geopolíticas entre la Santa Sede y la administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se han agudizado significativamente debido a sus visiones opuestas sobre los conflictos globales y la política exterior El pontífice Leon XIV, siguiendo el camino abierto por Francisco, se ha consolidado como un contrapeso y principal antagonista moral de la ultraderecha. Esta postura ha generado fuertes roces recientes con la administración de Donald Trump, especialmente por las críticas papales al uso de la religión para justificar la guerra, los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel en Medio Oriente. Una disputa ya no solo por diversidad de miradas sobre modelos socioeconómico, que amenaza escalar. Puntos clave de la disputa: Crítica a la guerra en Medio Oriente: León XIV ha mantenido una postura firme contra las intervenciones militares de la administración Trump, calificando de "verdaderamente inaceptables" las amenazas bélicas dirigidas contra Irán y rechazando la doctrina de la "guerra justa". Uso de la religión: El pontífice ha condenado abiertamente a quienes manipulan la fe y el nombre de Dios para justificar acciones armadas y actos de violencia. Acusaciones cruzadas: Trump ha arremetido contra el Papa en redes sociales tachándolo de ser "débil en política exterior" e insinuando falsamente que el líder religioso aprueba que Irán posea armamento nuclear. Respuesta del Vaticano: El Papa respondió de forma directa aclarando que la Iglesia no hace política internacional, sino que predica la paz del Evangelio, y recordó que la Santa Sede mantiene un rechazo histórico absoluto hacia todas las armas nucleares. Modelo socioeconómico y de derechos Continuidad de Francisco: Como sucesor elegido tras el fallecimiento de Jorge Bergoglio, León XIV ha dado continuidad a las denuncias de Francisco contra un modelo económico que margina a los vulnerables. Migración y tecnología: El Papa mantiene una postura crítica hacia el trato "inhumano" a los migrantes por parte de Washington y acaba de publicar su primera encíclica, Magnifica Humanitas, donde advierte sobre los peligros del uso desmedido de la tecnología y la Inteligencia Artificial en detrimento de la dignidad humana. ¿El catolicismo puede recobrar el protagonismo no solo religioso perdido? La moneda está en el aire.
El texto de León XIV denuncia una «cultura del poder» que impulsa la carrera por la IA, especialmente en el desarrollo de métodos cada vez más sofisticados de guerra a distancia.
Robert Francis Prevost, nombre de pila del líder de la iglesia católica, declaró que «no es permisible» confiar decisiones irreversibles y letales a los sistemas de IA, lo que supone una nueva incompatibilidad entre el papa estadounidense y la Administración de Donald Trump, que ha trabajado agresivamente para desregular el desarrollo de la inteligencia artifical, incluido el sector
«La búsqueda de mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente puestos de trabajo, porque la persona humana es un fin, no un medio, y el orden económico debe permanecer subordinado a la dignidad humana y al bien común», escribió León XIV.
El texto de León XIV insta a pasar de las palabras a los hechos. «No basta con invocar la ética en abstracto; se requieren marcos legales sólidos, supervisión independiente, usuarios informados y un sistema político que no eluda su responsabilidad», escribió el papa, antes de añadir: «Una IA más moral no es suficiente si esa moralidad la determinan unos pocos».
El pontífice sostuvo que la desinformación «encontró un poderoso amplificador» en la IA, gracias a su capacidad para «manipular contenido, imágenes y vídeos», que conducen a la población a «perspectivas sesgadas o engañosas» de la realidad.
El papa presentó el texto en un acto en el Vaticano al que asistió el cofundador de Anthropic, Christopher Olah, la empresa que sostiene una batalla legal con la Administración Trump después de que esta se negara a permitir que el Ejército estadounidense la utilizara sin restricciones.
La decisión de incluir a Anthropic en el lanzamiento en el Vaticano fue criticada por algunos que la consideraron un sello de aprobación papal a la empresa de inteligencia artificial.
Sin embargo, en su texto, el pontífice criticó repetidamente la concentración de poder y datos en manos de tan pocas personas en el sector privado, calificándola como un peligro, especialmente para los niños y los más vulnerables.
Las empresas competidoras en el sector de la inteligencia artificial, OpenAI y Anthropic, son la segunda y tercera empresas privadas más valiosas de Estados Unidos, cada una valorada en cientos de miles de millones de dólares, más que el PIB de muchos países.
To help people who might need to listen rather than read, I created an audio file of Pope Leo’s Magnifica Humanitas feel free to download and listen. pic.twitter.com/5mxbOdSA0E
— Pope Respecter (@poperespecter1) May 26, 2026
Expertos de la industria tecnológica, el mundo académico y la iglesia católica afirman que la encíclica «Magnifica humanitas» probablemente se convertirá en un referente en el debate sobre la IA, como una referencia para políticos, investigadores y ciudadanos.
Taylor Black, ejecutivo de IA de Microsoft y director del Instituto de IA de la Universidad Católica de América, aseguró que el pronunciamiento del papa «invita a las personas que están a la vanguardia de estas herramientas y que pueden ver las cosas increíbles que son capaces de hacer, a plantearse preguntas sobre su propio ‘¿Qué significa ser humano?».
En la misma línea, Paolo Carozza, profesor de derecho en la facultad de Derecho de Notre Dame y presidente del consejo de supervisión de Meta, se declaró «convencido de que este será un documento decisivo para nuestra era» y definió el texto como «profundo y profético».
«El papa León XIII ofrece una voz clara, completa y coherente que nos insta a asumir la responsabilidad de construir un mundo en el que la tecnología sirva a los seres humanos en lugar de degradarlos», añadió.
En sus capítulos más contundentes, la encíclica papal denuncia que la IA había contribuido a acelerar la «normalización de la guerra» al insensibilizar a la gente ante su costo. Sin mencionar conflictos específicos, habló de «imperialismos opuestos, entre potencias que desean preservar su supremacía y aquellas que aspiran a arrebatársela».
León XIV, crítico de las guerras en Irán, Gaza y Ucrania, exigió transparencia y rendición de cuentas a los desarrolladores de IA para que se conozca siempre la cadena de mando y responsabilidad por los ataques lanzados con esta tecnología. El pontífice declaró «obsoleta» la teoría de la «guerra justa» de la iglesia católica, que establece criterios específicos para justificar el uso de la fuerza, ya que los avances tecnológicos han cambiado la forma de entender los conflictos.
El líder del catolicismo firmó el texto el 15 de mayo de 2026, en el 135.º aniversario de la publicación de Rerum Novarum (Sobre las cosas nuevas), la encíclica más importante de su mentor y homónimo, el papa León XIII. El texto publicado en 1891, en plena revolución industrial, abordaba los derechos de los trabajadores, los límites del capitalismo y las obligaciones que los estados y los empleadores tenían para con los trabajadores.
Esa encíclica es considerada el fundamento del pensamiento social católico moderno. El actual papa la citó al inicio de su pontificado para vincularla con la revolución de la IA que, según él, plantea las mismas cuestiones existenciales que la Revolución Industrial planteó hace más de un siglo.
Así, «Magnifica humanitas» se interpreta como el capítulo más reciente de una historia centenaria de papas que adaptan la Rerum Novarum a las cuestiones sociales de su tiempo, aludiendo a menudo a la dignidad del trabajo para el florecimiento humano.
La disertación papal sobre el trabajo incluyó una sorpresiva disculpa por el papel que desempeñó la Santa Sede en la legitimación de la esclavitud en el pasado, una época que León XIV definió como una «herida en la memoria cristiana».
Aunque otros líderes de la iglesia católica se disculparon por la participación de los cristianos en el comercio transatlántico de esclavos, ninguno había reconocido públicamente —y mucho menos se había disculpado— por el papel que desempeñaron los propios papas al otorgar a los soberanos europeos autoridad explícita para subyugar y esclavizar a los «infieles».
León XIV invocó el pasado esclavista de la humanidad para hablar de lo que él denominó las nuevas formas de esclavitud y colonialismo que la revolución digital está alimentando, como el trabajo no regulado necesario para obtener minerales raros necesarios para los chips de IA.
Los funcionarios del Vaticano se negaron a revelar quiénes contribuyeron exactamente a la encíclica de León XIV. Sin embargo, funcionarios del Vaticano y de la iglesia han mantenido diálogos con empresas tecnológicas de Silicon Valley durante una década con el objetivo de evaluar el costo humano del desarrollo tecnológico.
Hacia el final de su pontificado, el papa Francisco comenzó a pronunciarse con mayor frecuencia sobre la inteligencia artificial y los riesgos que esta representa para la humanidad.
Brian Boyd, enlace con las religiones en Estados Unidos de la organización sin ánimo de lucro Future of Life Institute, interpretó la invitación del cofundador de Anthropic, Christopher Olah, al evento en el Vaticano como algo similar a una audiencia papal con un jefe de Estado: no como un respaldo.
Para el experto, «se trata más bien de un reconocimiento de que esta es una empresa extremadamente poderosa que actualmente está ganando la carrera por reemplazar a los trabajadores humanos».