
En este trabajo se sostienen, fundamentalmente, dos cosas: 1) partiendo del pensamiento político de Cerdeiras se puede hablar de la política como acontecimiento, con lo cual se conceptualiza la política como una práctica disruptiva que se produce al margen del condicionamiento social y puede provocar una ruptura e introducir una novedad radical que no es posible ser pensada como una consecuencia lógica de las reglas dadas al interior de una situación; y 2) esta concepción de la política como acontecimiento conlleva una perspectiva ontológica que enfatiza en la contingencia como condición ontológica en la que se instituye lo social. El objetivo es establecer en términos teóricos una intrínseca relación entre el acontecimiento político y el estatus ontológico de la contingencia en lo social.

Cuando los videojuegos se generalizaron, el Pentágono vio su potencial como herramienta de promoción y gastó cientos de millones de dólares en juegos basados en la guerra. Ahora se cerró el círculo y se utilizan interfaces similares a las de los juegos para herramientas bélicas de la vida real.

El motivo principal del pensamiento cartesiano era buscar un nuevo comienzo para la filosofía que asegurase ciertas certezas, es decir, su objetivo era conseguir un grado de seguridad similar al que empezaban a conseguir las ciencias físicas aquellos años con sus descubrimientos científicos. Esta pretensión, fallida, que niega la aleatoriedad de los acontecimientos políticos, sigue dominando parte del pensamiento de analistas y dirigentes, siempre dispuestos para asignar racionalidad cartesiana al porvenir. No parece este ser un método sostenido en la evidencia.

"Lanzallamas: Milei y el fascismo psicotizante", publicado por la editorial Debate, es el nuevo libro del escritor Rocco Carbone, en el que invita a pensar el fascismo como un modo de acción política que, en sus formas y efectos, se verifica en el poder que encarna Javier Milei en la Argentina. Este ensayo explica por qué buena parte del país parece abducida por un fascismo "celular", en un doble sentido: por su penetración en cada célula social y por los dispositivos móviles que lo diseminan y reproducen.

El fascismo que nos gobierna es una herramienta del capitalismo que ayuda a perpetuar la dominación de una nueva clase social de características globales: la aristocracia financiera y tecnológica configurada por figuras como Elon Musk y Mark Zuckerberg.

Por la ira de Aquiles ardió Troya, por la de Nerón ardió Roma y por la del actual presidente en la Casa Rosada puede arder nuestra Argentina, envuelta en una espiral creciente de crueldad y violencia ejercida desde el poder.

Pablo Vasco ⭐⭐⭐
@vascopablo
Te amo, viejo loco.
Te podrías haber escondido, pero elegiste exponerte sin filtros, ni auto tune ni IA.
Como con el Diego gordo y con las rodillas rotas, cada destello de magia se festeja el doble.
Felicitaciones: somos contemporáneos a Charly García.
Bebamos por el carácter.

Caracterizar el apoyo a la extrema derecha como una lección popular sobre los errores y fracasos de «la política» se ha convertido en una moda intelectual. Pero sin tomar en consideración las relaciones de dominación de clase, el análisis político subestimará siempre la batalla por la colonización simbólica del mundo burgués sobre el popular.

Los algoritmos están por todas partes, a un ritmo desenfrenado. Mientras vivimos en un vértigo que podríamos llamar aceleración algorítmica, una gigantesca literatura clama contra «la dictadura de los algoritmos» (Benasayag, 2019), los «algoritmos de opresión» (Noble, 2018) o las «armas de destrucción matemática» (O’Neil, 2020). Procedente de distintos orígenes, el pesimismo está muy extendido. Es habitual escuchar que estamos en un mundo «silicolonizado» (Sadin, 2016) donde el «auge de los datos [determina] la muerte de la política» (Morozov, 2018).

Durante el gobierno de Javier Milei nadie aspira a más salario, apenas a superar la línea de pobreza tomando como indicador el salario pretendido formal. El ajuste opera a nivel subjetivo. ¿Por qué no escala el conflicto social?

Los desafíos que plantea la emergencia de un mundo digital hacen oportuno retroceder hasta el diagnóstico que tempranamente Lyotard diera del mismo para señalar el modo en el que la reflexión política sobre la técnica parece hoy estar dominada por una imaginación técnica desatada, de tendencia catastrofista o redencionista, pero “atada” en su imaginación política. La pregunta pasa por nuestras angustias: ¿Se vinculan a un problema de naturaleza predominantemente técnica o política?

Diego Tatián sostiene que los poderosos de la Argentina enmascaran como avance de la libertad el retroceso de la igualdad, que debe ser extremo si aspira a que la jerarquía se convierta en naturaleza de las cosas y el abandono de la imaginación plebeya sea finalmente irreversible. Desde otra perspectiva más mundana se trata de una crítica a gobernar por encuestas y encadenarse así al sentido común dominante: "No es el deseo de igualdad lo que produce igualdad; es el avance de la igualdad lo que produce deseo de igualdad."

Horacio González a mitad de 2007 en www.rayandolosconfines.com escribió “Fascismo como consigna”. A manera de inspiración recuperamos esa reflexión para darla vuelta y pensar el momento muy agudo de crítica antidemocrática ante el cual nos sitúa el poder de gobierno. El antifascismo como consigna es una pequeña chispa para imaginar como interrumpir nuestra tolerancia ante la incertidumbre.

La narración, la palabra, sutura la herida social primigenia. En nuestro presente, lo que ocurre es que hemos vuelto a la Edad de Piedra y allí no hay narración sino ley de la selva. Por eso, es necesario insistir en la narración y en la justicia social como lazos de las contiendas entre humanos.