
Rocco Carbone sostiene que en torno a las lecturas sobre el fascismo que viene proponiendo en sus artículos se da un debate, y una polémica, sobre los usos de la historia. Carbone afirma que se puede pensar en la historia bajo la modalidad del historiador profesional, o hurgar en la historia de un modo experiencial para imaginar algunos motivos posibles de lucha emancipatoria para nuestro presente. Como señalara León Trotsky; "Es posible confiar en las analogías, sí, no puedes prescindir de ellas si quieres aprender del pasado y no tener que empezar la historia de nuevo"

A fuerza de admisión social el show del freak actual ha llegado a ocupar nada menos que el aparato de Estado y su poderosa máquina represiva.

El fascismo es una herramienta del capitalismo en crisis que opera bajo el precepto cognitivo y político de una permanente contradicción, aspecto que aparece nítidamente si pensamos en el gobierno del presidente Milei: un aparato de Estado ubicado en el corazón de la estatalidad para destruir el Estado social.

Artemio López sostiene en este artículo que si CFK no puede reconducir la crisis en una perspectiva popular democrática, no podrá hacerlo, esta vez, ningún dirigente que se ofrezca como alternativa.

En la década de 1970, Étienne Balibar elaboró una de las defensas más rigurosas y sofisticadas del pensamiento de Lenin sobre el Estado. Sin embargo, su análisis también revela con mayor claridad las limitaciones de este enfoque. Este artículo forma parte la serie «La izquierda ante el fin de una época», una colaboración entre Revista Jacobin y la Fundación Rosa Luxemburgo. Ed Rooksby, un joven escritor e investigador socialista, falleció prematuramente a los 46 años durante la pandemia de COVID-19. Sus trabajos se distinguieron por su originalidad, lucidez, rigor e inteligencia, y su blog recopila muchas de sus valiosas contribuciones a la teoría socialista. En Jacobin, hemos traducido algunos de sus textos y publicado una semblanza tras su lamentable fallecimiento. En este artículo presentamos dos entradas de su blog: una dedicada al libro Sobre la dictadura del proletariado de Balibar y otra que ofrece una crítica desde el pensamiento de Poulantzas.

Aunque Poulantzas no planteó un programa acabado ni se propuso establecer una estrategia partidaria definida, la perspectiva relacional del Estado le permitió dejar sentadas ciertas intuiciones que constituirán las llaves maestras del pasaje al neomarxismo. En el Coloquio Internacional en memoria de Nicos Poulantzas: «Le politique aujourd’hui», realizado en Atenas, el 29 de septiembre de 1999, el que fuera uno de los pilares centrales de la empresa de reconstrucción del marxismo en términos «estructurales», y quien fuera redactor, junto con Louis Althusser de Lire le capital, publicado en 1967, me refiero a Ettiene Balibar, crítico agudo por esos días del euroomunismo y defensor de un «neoleninismo» a la europea recuerda, en ese Coloquio de 1999, pasado ya el fragor de los debates, que la huella del desacuerdo fundamental con Poulantzas fue su último libro Estado, poder y socialismo.

La fórmula con valor de hashtag “No la ven” nunca fue una manera de entablar discusiones, sino un recurso rudimentario para no tener que vérselas con la realidad.

Podemos adelantar que por cada punto de aumento en la pobreza y caída en la participación de los trabajadores en la distribución del ingreso, la imagen del personaje que hoy engalana el sillón de Rivadavia crece no uno sino dos puntos. Se trata de consultoras libertarias aunque de inspiración netamente trotskista, que curten el “Cuánto peor, mejor”

En 2001, Néstor fue pura aleatoriedad y brillante construcción de coyuntura, pero su liderazgo aún no existía. El único activo potencialmente decisivo que se dispone hoy para enfrentar una coyuntura de crisis social –y la que viene será mayor-, es poseer un liderazgo histórico.

En este trabajo se sostienen, fundamentalmente, dos cosas: 1) partiendo del pensamiento político de Cerdeiras se puede hablar de la política como acontecimiento, con lo cual se conceptualiza la política como una práctica disruptiva que se produce al margen del condicionamiento social y puede provocar una ruptura e introducir una novedad radical que no es posible ser pensada como una consecuencia lógica de las reglas dadas al interior de una situación; y 2) esta concepción de la política como acontecimiento conlleva una perspectiva ontológica que enfatiza en la contingencia como condición ontológica en la que se instituye lo social. El objetivo es establecer en términos teóricos una intrínseca relación entre el acontecimiento político y el estatus ontológico de la contingencia en lo social.

Cuando los videojuegos se generalizaron, el Pentágono vio su potencial como herramienta de promoción y gastó cientos de millones de dólares en juegos basados en la guerra. Ahora se cerró el círculo y se utilizan interfaces similares a las de los juegos para herramientas bélicas de la vida real.

El motivo principal del pensamiento cartesiano era buscar un nuevo comienzo para la filosofía que asegurase ciertas certezas, es decir, su objetivo era conseguir un grado de seguridad similar al que empezaban a conseguir las ciencias físicas aquellos años con sus descubrimientos científicos. Esta pretensión, fallida, que niega la aleatoriedad de los acontecimientos políticos, sigue dominando parte del pensamiento de analistas y dirigentes, siempre dispuestos para asignar racionalidad cartesiana al porvenir. No parece este ser un método sostenido en la evidencia.

"Lanzallamas: Milei y el fascismo psicotizante", publicado por la editorial Debate, es el nuevo libro del escritor Rocco Carbone, en el que invita a pensar el fascismo como un modo de acción política que, en sus formas y efectos, se verifica en el poder que encarna Javier Milei en la Argentina. Este ensayo explica por qué buena parte del país parece abducida por un fascismo "celular", en un doble sentido: por su penetración en cada célula social y por los dispositivos móviles que lo diseminan y reproducen.

El fascismo que nos gobierna es una herramienta del capitalismo que ayuda a perpetuar la dominación de una nueva clase social de características globales: la aristocracia financiera y tecnológica configurada por figuras como Elon Musk y Mark Zuckerberg.

Por la ira de Aquiles ardió Troya, por la de Nerón ardió Roma y por la del actual presidente en la Casa Rosada puede arder nuestra Argentina, envuelta en una espiral creciente de crueldad y violencia ejercida desde el poder.

Pablo Vasco ⭐⭐⭐
@vascopablo
Te amo, viejo loco.
Te podrías haber escondido, pero elegiste exponerte sin filtros, ni auto tune ni IA.
Como con el Diego gordo y con las rodillas rotas, cada destello de magia se festeja el doble.
Felicitaciones: somos contemporáneos a Charly García.
Bebamos por el carácter.

Caracterizar el apoyo a la extrema derecha como una lección popular sobre los errores y fracasos de «la política» se ha convertido en una moda intelectual. Pero sin tomar en consideración las relaciones de dominación de clase, el análisis político subestimará siempre la batalla por la colonización simbólica del mundo burgués sobre el popular.

Los algoritmos están por todas partes, a un ritmo desenfrenado. Mientras vivimos en un vértigo que podríamos llamar aceleración algorítmica, una gigantesca literatura clama contra «la dictadura de los algoritmos» (Benasayag, 2019), los «algoritmos de opresión» (Noble, 2018) o las «armas de destrucción matemática» (O’Neil, 2020). Procedente de distintos orígenes, el pesimismo está muy extendido. Es habitual escuchar que estamos en un mundo «silicolonizado» (Sadin, 2016) donde el «auge de los datos [determina] la muerte de la política» (Morozov, 2018).

Durante el gobierno de Javier Milei nadie aspira a más salario, apenas a superar la línea de pobreza tomando como indicador el salario pretendido formal. El ajuste opera a nivel subjetivo. ¿Por qué no escala el conflicto social?

Los desafíos que plantea la emergencia de un mundo digital hacen oportuno retroceder hasta el diagnóstico que tempranamente Lyotard diera del mismo para señalar el modo en el que la reflexión política sobre la técnica parece hoy estar dominada por una imaginación técnica desatada, de tendencia catastrofista o redencionista, pero “atada” en su imaginación política. La pregunta pasa por nuestras angustias: ¿Se vinculan a un problema de naturaleza predominantemente técnica o política?