No hay apuro

La proscrpción de Cristina Fernández y el Cepo al voto popular , junto al desdoblamiento de la elección bonaerense y la intervención del Tesoro Norteamericano para sugerir el voto al oficialismo consolidó la ficción de fortaleza electoral del gobierno. Pero no es todo, la utilización para medir niveles de precios de un Índice de Precios al Consumidor (IPC) con poderadores de gasto del hogar obsoletos de dos décadas atrás consolida otra ficción: la magnitud de la baja en la inflación. En efecto, desde la asunción del gobierno de La Libertad Avanza (LLA) la inflación ha sido utilizado como el caballito de batalla para incidir en el debate público. Esto se debe a que el gobierno nacional afirma estar combatiendo el fenómeno con herramientas drásticas de ajuste, mientras utiliza los datos oficiales del INDEC como prueba de sus logros en el plan de estabilización. Sin embargo, lo que se mide depende de cómo se mide. Y en este caso, una discusión técnica que parece menor (los ponderadores del índice de precios) puede cambiar, en parte, la interpretación del rumbo económico actual. Es por esto por lo que en el presente artículo se propone como ejercicio ver los mismos datos pero utilizando ponderadores más actualizados para construir el índice de precios, y prestar especial atención a lo que pasa en matria de impacto sobre el poder adquisitivo utilizando el valos de salarios privados registrados en el Conurbano de la Provincia de Buenos Aires, distrito clave para observar niveles de precios e ingresos, tan clave es el distrito que con la sola mención de su candidatura se efectivizó la proscripción de Cristina Fernández.

Por qué la inflación del INDEC no refleja la realidad de los hogares? | Se conoció el IPC de octubre 2024 | Página|12

La inflación medida desde el presente: por qué cambiar los ponderadores del IPC cambia también el diagnóstico económico

Arnaldo Ludueña*

 

¿Qué son los ponderadores y por qué importan?

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) que publica el INDEC cada mes mide cómo varían los precios de una canasta de bienes y servicios representativa del consumo de los hogares. Para calcularlo, no solo se necesita saber cuánto subió cada precio, sino también cuánto pesa cada uno dentro del presupuesto familiar promedio. Es decir, no pesa lo mismo el aumento del pan que el de un electrodoméstico si el primero representa un gasto cotidiano y generalizado, mientras que el segundo es esporádico y menos extendido.

Ese “peso” de cada bien o servicio es lo que se llama ponderador, y se construye a partir de encuestas de gastos de los hogares. El problema es que el IPC oficial del INDEC sigue utilizando ponderadores derivados de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2004/2005, realizada hace ya dos décadas. Desde entonces, la estructura de consumo de la sociedad argentina cambió significativamente ya que han cambiado los hábitos alimentarios, la utilización de servicios tecnológicos, del transporte, el consumo energético y muchos otros aspectos cotidianos. Es por esto por lo que utilizar ponderadores viejos implica representar una realidad de consumo que ya no existe, lo cual distorsiona la forma en que interpretamos la inflación actual.

Una alternativa: actualizar los ponderadores

Desde nuestro trabajo como investigadores-docentes de la universidad pública del conurbano bonaerense, presentamos entonces un índice de precios alternativo, utilizando los mismos datos de precios difundidos por el INDEC, pero con nuevos ponderadores basados en la ENGHo 2017/2018 y poniendo el foco en exclusivamente en lo que sucede en la región del Gran Buenos Aires. Esta encuesta, mucho más reciente, permite capturar mejor la estructura de gastos de los hogares actuales y circunscribirlo geográficamente a lo que ocurre en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en los 31 aglomerados urbanos de la Provincia de Buenos Aires donde el INDEC recaba información (de ahora en más, GBA).

Hay una limitación metodológica importante: el INDEC publica la evolución de precios a un nivel de desagregación máxima de “divisiones” (por ejemplo: alimentos y bebidas, transporte, salud, etc.), pero no ofrece datos desagregados públicamente dentro de esas divisiones. Por eso, los nuevos ponderadores se aplican solo a nivel de división, y dentro de cada una se mantiene la estructura interna del INDEC basada en 2004/2005.

Ejemplo:

Si se tienen en cuenta todas las consideraciones, el impacto del cambio metodológico es significativo. En este sentido, este índice de precios pensado para GBA muestra que hay incrementos de precios que no son contemplados por el IPC que publica el INDEC actualmente. Efectivamente, al utilizar los nuevos ponderadores para calcular el IPC desde la asunción del actual gobierno (diciembre de 2023) hasta junio de 2025, encontramos que la inflación acumulada para GBA con los nuevos ponderadores fue de 341,4%, mientras que el INDEC publica un 320,4%. La diferencia es de 21 puntos porcentuales. Estos valores implican un 7% acumulado más de inflación de lo que publica el INDEC para el período, si se toma en cuenta cómo efectivamente consumen hoy los hogares argentinos y no subestimando los gastos como lo hace la actual medición.

¿Cómo afecta esto al poder adquisitivo?

La medición de la inflación no es solo una cuestión técnica: tiene impacto directo sobre la evaluación del poder adquisitivo de la población. En este sentido, siguiendo con el ejemplo, si se toma el el dato disponible de salarios privados registrados para el Gran Buenos Aires (marzo de 2025), la variación salarial acumulada desde la asunción de Milei fue de 319%. Ahora, si se lo compara con la inflación oficial acumulada hasta ese mes (301%, según INDEC), parece haber una leve mejora en el ingreso real. Pero si usamos el IPC con ponderadores actualizados, la inflación acumulada fue del 320%, lo que sugiere una variación real levemente negativa. Debemos tener en cuenta, además, de marzo a esta parte los salarios han venido creciendo con un ritmo cada vez menor.

Este ejercicio señala las inconsistencias de una metodología anclada en una realidad social ya superada. En contextos de alta inflación y ajuste, la actualización de los ponderadores no es un detalle metodológico, sino un acto de responsabilidad estadística.

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* Investigador- docente del área de Economía Política de la Universidad Nacional de General Sarmiento y del Grupo de Estudios Sociales de la FUNAS.

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