Se acabó el “aire metalero”

La derrota en las elecciones generales de La Libertad Avanza (LLA) cambió radicalmente la estrategia política de Javier Milei. La búsqueda desesperada de votos lo llevó a modificar profundamente su discurso. Ya no hablará más de “la casta”, ni de los “zurdos de mierda” y desaparecerán los numerosos exabruptos que le dieran ese aire “metalero” que fascinó a los más jóvenes.

Reconfiguraciones de cara al balotaje

Por Arturo Laguado Duca*

Investigador y docente del Área Estado y Políticas Públicas de FLACSO Argentina

La remontada de Unión por la Patria (UxP) en las elecciones generales del 22 de octubre no sólo fue una gran sorpresa para propios y extraños -incluyendo las encuestadoras- sino que cambió el mapa político nacional.

En lo institucional el movimiento que, actualmente, se referencia en Sergio Massa logró la primera minoría en la Cámara de Diputados y, posiblemente, la mayoría en el Senado si es capaz de sumar algunas de las numerosas deserciones que se dieron en Juntos por el Cambio (JxC) a raíz del zarpazo que el expresidente Macri dio al partido de Milei1.

Sin embargo, el impacto más notorio es el fin de la alianza de derecha construida por el PRO, la UCR y la CC. Si dudas, los dos principales socios de JxC -PRO y UCR- venían en un crescendo de tensiones relacionado con proyectos de ley donde la vigorosa actitud obstruccionista del PRO desembocó en la oposición a medidas con alto respaldo popular como la eliminación de la cuarta categoría del impuesto a las ganancias. La ambigua actitud del expresidente Macri con los candidatos de su propio partido -apoyando al candidato libertario sobre la de JxC- o el destrato a los que sometía a los referentes radicales, profundizó esa crisis que, sin embargo, estalló solo cuando el expresidente, en una acción inconsulta, decidió apoyar explícitamente a Javier Milei en el balotaje.

Macri vampiriza a Milei

La derrota en las elecciones generales de La Libertad Avanza (LLA) cambió radicalmente la estrategia política de Javier Milei. La búsqueda desesperada de votos lo llevó a modificar profundamente su discurso. Ya no hablará más de “la casta”, ni de los “zurdos de mierda” y desaparecerán los numerosos exabruptos que le dieran ese aire “metalero” que fascinó a los más jóvenes.

Desde el mismo momento en que la candidata de JxC reconoció el tercer lugar que la dejaba fuera del balotaje, mostró su afinidad ideológica con el libertario. Lo sorprendente, sin embargo, no fue que la derrotada se pusiera a las órdenes de un triunfador que, en última instancia, era otra cara de su propio ideario, sino que, un desangelado Milei leyera un tibio discurso aceptando a su exrival como si él fuera el perdedor.

Ese fue el inicio de una metamorfosis donde el libertario -en una acción patética- llegara a ofrecer ministerios a la izquierda en su desesperada búsqueda de votos2. Un gesto que marcará la nueva campaña. Si el ascenso meteórico de Milei se dio de la mano de la honestidad brutal que lo caracterizó, la campaña del balotaje -ahora asesorada por el muy profesional equipo del macrismo- se trasmutó en lo más típico del accionar político de Macri: fake news y cinismo. Un estilo que no lo definía.

El abrazo de Patricia Bullrich no fue de entrega, sino el abrazo de oso que terminaría por asfixiar a LLA. Los equipos de Macri comenzaron por intervenir en la campaña para llegar, incluso, a diseñarle el plan económico con expertos que Milei había repudiado públicamente. Como era de esperar, el equipo del libertario, conducido por Carlos Rodríguez, recibió la noticia como una bofetada.

Lacunza, Sanderis y Sturzenegger son la base del equipo económico que Macri le impuso a Milei a cambio de su apoyo. Los mismos nombres que el libertario había denostado por “crear las bombas de las Leliq” o haber defaulteado la deuda en pesos que ellos mismos habían tomado3.

Así las cosas, el apoyo de Macri a Milei no sería tan incondicional como se trató de plantear ante los medios de comunicación. Según trascendidos, en la reunión que organizó Macri con Milei -una emboscada donde propios y extraños ignoraban con quién se iban a encontrar- se oficializó las exigencias de Macri a cambio del apoyo electoral y parlamentario en caso de triunfo4. A todas demandas habría cedido Milei con la única condición de que no se hicieran públicas. Según fuentes periodísticas, el equipo de Macri continúa diseñando el plan económico sin participación de los economistas de LLA5.

El hecho de que Macri tomará el control de Milei no fue bien recibido en LLA ni en JxC. Entre estos últimos se despegaron de la decisión de Macri una parte mayoritaria de la UCR, las CC de Carrió y el Partido Socialista, además de una cantidad importante de personalidades -intelectuales, artistas, dirigentes sociales- que vieron en la alianza con Milei un riesgo para el sistema republicano.

Pero, si para los sectores más democráticos de JxC la ultraderecha de Milei fue el límite, para los de LLA el acuerdo con Macri fue una claudicación ante “la casta”. Así, pocos días después de la elección, diputados y senadores elegidos bajo el paraguas del libertario abandonan masivamente la agrupación6 al tiempo que muchos de sus voceros -p.e. Lemoine o Mondino, quien defendiera el tráfico de órganos o las cloacas autofinanciadas en barrios populares- se resisten a la nueva moderación del candidato en sus apariciones públicas7. Tomando nota del malestar interno, Milei trató de contener a los suyos afirmando que ni la dolarización ni la eliminación del Banco Central estaban en discusión8.

Este éxodo, si embargo, tiene un significado muy diferente para Macri que para Milei. Para el primero, el romper con la UCR y la CC significa sacarse de encima aliados incómodos9 que, usualmente sotto voce, se oponían a las medidas más reaccionarias como, por ejemplo, la privatización de la educación pública. Para el libertario, en cambio, implica que, en el caso de llegar al gobierno, su gestión estará totalmente condicionada por el macrismo que puede ofrecerle un bloque potente, experiencia de gestión y conocimiento del Estado, tres elementos despreciados por los libertarios pero indispensables para llevar adelante cualquier plan de gobierno.

Es difícil de entender por qué Milei entregó su movimiento al expresidente cuando tenía la posibilidad de sumarlo sin casi condicionamientos dado el temor de Macri a las numerosas causas judiciales en su contra10, a menos que la inexperiencia política del libertario lo lleve a creer que después podrá revertir esta situación. En todo caso, el espaldarazo del macrismo coincide con una notable recuperación de la intención de voto de Milei de cara al balotaje, aunque, si el sumar apoyo de dirigentes fuera determinante para la elección, mucho más éxito tuvo Sergio Massa11 en ese ítem. Sin embargo, las elecciones recientes en Argentina dejan dos enseñanzas fuertes: las encuestas están lejos de ser predictores del comportamiento electoral y los dirigentes no tienen capacidad de endosar los votos de los ciudadanos.

Votos y estrategias electorales

Superada la sorpresa dada por el inesperado -para las encuestadoras- resultado obtenido por el candidato oficialista, llegó el momento de hacer cuentas de cara al balotaje. Según Serrano Mansilla, director de la CELAG, grosso modo, a Sergio Massa le faltarían 3.5 millones de votos para ganar la segunda vuelta, los que podrían salir de la dudosa suma de los votos de Schiaretti, de la izquierda y de mayor participación, aunados a la suma de algunos radicales y otros votantes de JxC asustados por la deriva antidemocrática de Javier Milei. Territorialmente, sería importante que se mejorara el resultado de Córdoba, Santa Fe y la PBA. En cambio, los votos que le faltan a Milei necesariamente tendrían que salir de los votantes de Patricia Bullrich, lo que podría explicar la entrega de su partido a Mauricio Macri a cambio de su apoyo público12.

Sea porque bajó la espuma que dejó el efecto arrastre que suele favorecer al triunfador inmediatamente después de los comicios -efecto que se suele diluir transcurridos pocos días-, que el apoyo irrestricto de Macri y Bullrich haya ayudado a la migración de votos o que las operaciones contra el gobierno hayan producido resultado -en esta ocasión, el desabastecimiento de nafta durante un fin de semana-, la mayoría de las encuestadoras da, actualmente, una ligera ventaja para Javier Milei. Dada la poca fiabilidad de las encuestas esto no deja de ser un dato de color de cara a las elecciones.

Sí son visibles, en cambio, las diferentes estrategias políticas. Massa continuó con el mismo tipo de campaña que antes del balotaje: llamado a la unidad nacional, énfasis en su perfil de tomador de decisiones para solucionar problemas -paradójicamente el desabastecimiento de nafta permitió que Massa mostrara, otra vez, su capacidad de gestión ante coyunturas críticas, como lo hiciera anteriormente con la solicitud de swap con China cuando el FMI presionó para la devaluación favoreciendo una corrida hacia el dólar- y énfasis en su moderación, distanciándose del kirchnerismo. Aunque gracias a la renovación de su equipo de campaña con los expertos brasileños que asesoraron a Lula da Silva13 mejoró muchísimo su perfil comunicacional en las redes sociales – donde destaca la tendencia fascistoide de su contrincante- su campaña no introdujo grandes variaciones respecto a la primera vuelta. La reunión con actores políticos locales y regionales -intendentes y gobernadores- continuó siendo su estrategia principal.

No fue el caso de Milei. Desde que llegó a un acuerdo con Macri, el candidato libertario sufrió una trasmutación que, indudablemente, debe sorprender a sus seguidores. Al igual que hiciera el expresidente en 2015, negó enfáticamente afirmaciones hechas en su época de candidato antisistema: desde la dolarización hasta el fin de los subsidios se trasladaron a un hipotético futuro. El discurso “anti casta” -eje de su campaña anterior e, incluso, de su identidad política- fue reemplazado por la palabra cambio y una apelación a enfrentar el kirchnerismo hasta el extremo de que en ocasiones parecía ser hablado por Patricia Bullrich. El estilo contestatario fue reemplazado por las banderas argentinas y las palabras gruesas desaparecieron del discurso. El enérgico candidato antisistema se ve ahora con una calma que ha sido atribuido a un exceso de sedación.

En resumen, también en lo comunicacional el nuevo aliado de LLA marcó el rumbo. Igual que Jair Bolsonaro -cuyo hijo, Eduardo, estuvo apoyando a Milei el día de elecciones- ante Lula y Trump ante Biden, el libertario, ahora asesorado por Roger Stone -uno de los principales estrategas de Trump14– comenzó a hacer circular noticias falsas de distinta índole: la existencia de un supuesto fraude en las elecciones pasadas es una de ellas. En el abandono del estilo propositivo para volcarse a una campaña basada en fake news se ve, nuevamente, el estilo del expresidente Macri. Las infundadas acusaciones contra el diputado Tailhade sobre una supuesta espía a jueces o los rumores de una nueva corrida hacia el dólar hacen parte de esta lógica.

Sin lugar para los tibios

Dos estilos discursivos -uno llamando a la unidad nacional, la reconstrucción y la salvaguarda del pacto democrático- el otro a borrar el kirchnerismo y el “populismo”, son la expresión de diferentes proyectos de país que no sólo se diferencian en el modelo económico.

Ciertamente Massa se posiciona como un neo desarrollista pragmático, haciendo de la reindustrialización el eje de su propuesta -una característica que reconocen, incluso, furibundos antiperonistas como Rocca15– para lo cual parece dispuesto a aprovechar las oportunidades que ofrece un mundo multipolar como lo demuestran sus excelentes relaciones con China o las concesiones al sector exportador cuando la necesidad de divisas así lo ameritaba.

De hecho, a pesar de los problemas de la gestión de Massa para controlar la inflación, es innegable que logró un crecimiento sostenido del empleo privado de la mano del sector industrial -según datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, en agosto el empleo industrial creció 2,9% interanual y 0,2% respecto de julio- acumulando 25 meses de crecimiento ininterrumpido, configurando el período de expansión más largo desde 200916.

Milei, en cambio, según demuestra Guillermo Oglietti, subdirector de Celag, es una reedición de las propuestas de las distintas experiencias neoliberales que ya fracasaron en la Argentina17. Según detalla Oglietti, “el programa económico de Milei coincide en un 70 por ciento con la política económica impulsada por Cavallo; un 68 por ciento con el que puso en funcionamiento Martínez de Hoz; y tiene un 63 por ciento de coincidencias con el del gobierno de Macri”18. En resumen, apertura comercial y financiera, flexibilización laboral, privatización, entre otras medidas neoliberales.

La novedad se restringiría a la eliminación del Banco Central y de la coparticipación -que implica una reforma constitucional- y la implementación de los váuchers educativos. Para lograr sus reformas, Milei desarrolló un plan en tres etapas para ejecutarse durante 35 años, según la plataforma que presentó ante la Justicia Nacional Electoral.

Esta vocación anti industrial explica algunos gestos sorprendentes del candidato de la LLA. Se destacan la afirmación reiterada de que romperá relaciones con Brasil -el principal socio comercial de la Argentina- dado que “Lula es comunista y corrupto”19 o el desplante hecho a la Unión Industrial Argentina. Sí participará, en cambio, en un almuerzo con los ceos del Consejo para el Comercio y la Producción (CICYP), una entidad que está dirigida por Marcos Pereda Born, vicepresidente de la Sociedad Rural e incondicional de Macri20.

A pesar de las grandes diferencias en lo discursivo y en el proyecto económico, las discrepancias entre los dos candidatos atañen al país futuro en un sentido más profundo. Milei radicaliza una deriva que ya habían iniciado algunos sectores del macrismo: la ruptura del pacto democrático nacido con la caída de la dictadura -su candidata a vicepresidenta es una defensora de los militares genocidas- y el fin de una tradición argentina basada en la protección social.

Actualmente es difícil saber de qué manera afecta a cada uno de los candidatos el cambio de la configuración política ocurrido después de las generales de octubre. Es una incógnita, por ejemplo, cómo influirá entre los votantes más jóvenes de Milei el rechazo manifestado por celebrities juveniles al candidato libertario o su abrazo con la casta que tanto denostara un par de meses atrás. Cómo lo es también la repercusión que pueda tener la fuga de voluntades entre los legisladores recientemente elegidos por LLA como repudio al pacto con Macri o, desde la otra orilla, la capacidad del expresidente para transferir sus votos a Milei.

El balotaje del próximo 19 de noviembre, según todas las encuestas, muestra una intención de voto polarizada con ligera ventaja para el libertario. La jugada del expresidente Macri, estallando la colación de derecha -JxC- e, incluso, el partido que fundara a inicios del S. XXI -el PRO- para apoderarse de la agrupación de ultraderecha dirigida por Milei, cambió toda la configuración política nacional, debilitando profundamente el liderazgo de Javier Milei. La ruptura del bloque parlamentario del libertario -antes incluso de su estreno- generaría, en caso de imponerse en las elecciones, una simbiosis entre el liberalismo fundamentalista propugnado por la escuela austríaca de economía con el capitalismo de amigos que caracterizó a la “ceocracia21” macrista. Un doble comando que traería una novedad fundamental respecto al gobierno que encabezó JxC -entonces bajo la sigla Cambiemos– entre 2015 y 2019: este nuevo experimento se alinearía sin ambages con la ultraderecha con su correlato de represión, desindustrialización y sometimiento al capital financiero internacional.

Considerando la magnitud del desafío a la democracia que representa la alianza Macri/Milei no debería haber lugar para la prescindencia en el balotaje que se avecina. Trabajadores de la cultura y el espectáculo, intelectuales de diferentes vertientes políticas, pymes y organizaciones sociales parecen advertir la dimensión del riesgo que enfrenta el país llamando a votar contra Milei. Sorprendentemente otros -p.e. parte de la izquierda o de la UCR- mantienen una actitud elusiva convocando al voto en blanco.


1 https://www.pagina12.com.ar/603222-congreso-el-peronismo-conservara-la-primera-minoria-en-las-d?utm_source=P%C3%A1gina12+-+Socios+%28Unite+a+P%C3%A1gina%7C12%29&utm_campaign=51d3963af4-EMAIL_CAMPAIGN_2023_10_23_01_47&utm_medium=email&utm_term=0_-51d3963af4-%5BLIST_EMAIL_ID%5D

2 https://www.pagina12.com.ar/609513-el-respaldo-de-macri-y-bullrich-a-milei-hace-crujir-el-inter

3 https://www.lapoliticaonline.com/economia/sturzenegger-detona-la-propuesta-economica-de-milei/

4 Macri habría pedido además de YPF, Justicia, y Seguridad, Salud, Capital Humano entre otros, además del gabinete económico. https://www.lapoliticaonline.com/politica/exclusivo-el-golpe-de-acassuso-con-el-que-macri-capturo-a-milei/

5 https://www.lapoliticaonline.com/ignacio-fidanza/ignacio-fidanza-el-experimento/

11 https://www.pagina12.com.ar/609521-massa-continua-sumando-apoyos-para-el-balotaje

12 https://www.pagina12.com.ar/603792-la-pecera-del-balotaje-donde-iran-a-buscar-massa-y-milei-los

13 https://www.lanacion.com.ar/politica/el-triunfo-de-sergio-massa-nid24102023/

14 https://www.ambito.com/politica/javier-milei-suma-asesor-trump-al-operativo-fraude-n5867236

15 https://www.pagina12.com.ar/614068-milei-deja-plantada-a-la-union-industrial

16 https://www.pagina12.com.ar/613389-por-que-el-poder-economico-esta-en-silencio-con-el-balotaje

17 https://www.pagina12.com.ar/611489-el-plan-economico-de-javier-milei-un-recetario-conocido

18 Íbid.

19 https://www.ambito.com/politica/milei-dijo-que-lula-es-comunista-y-corrupto-e-insistio-que-rompera-relaciones-brasil-n5867960

20 https://www.pagina12.com.ar/614068-milei-deja-plantada-a-la-union-industrial

21 El concepto de ceocracia se refiere a la apropiación de Estado por los gerentes de las corporaciones y ha sido desarrollado por Laguado, Cao y Rey en El Estado en cuestión. Ideas y política en la Administración Pública Argentina. 1958-2015. Buenos Aires: Prometeo.

Un comentario

  1. Parece que el experimento neomenemista sin peronismo que fogoneaba Milei comienza a rendir examen. El joven liberal, prócer de la impugnación, sufre su bautismo de fuego ante las lides reales del poder, esa áspera selva donde sólo sobreviven los avezados.

    El porteñismo amarillo que ayer Milei decapitaba con hiriente ironía ante el entusiasmado gallinero de los imberbes libermilitantes, hoy maneja los hilos de su campaña y delinea su hoja de ruta. ¿Cómo habrá trasnochado el autodenominado “León” al enterarse de tan heterodoxa alianza?

    No es éste un mero traspaso de votos, como aquel que en su momento realizara el Dr. Duhalde, el zabeca de Banfield, al pingüino Nestor. Mauricio no le cede espacios a Milei, sino que pretende invadirlos y colonizarlos con su gerencia experta en marketing político. Y el antisistema patético pasa de rebelde disruptor a peón de la cúpula que tanto denostara.

    Es la vieja historia de la revancha de la Casta que termina domesticando a todo novato en el comercio mefistofélico del poder. Aunque LLA se jacte de su independencia, sus diputados ya deambulan sin rumbo luego de cambiar las patrias por las dádivas del establishment.

    De hecho, con su pomposo discurso final de las elecciones generales, Milei ya parecía Massa clonado, con eses emponderadas, típico de charlas TED. Habrá que imaginar su cara de desconcierto al verse de pronto obligado a predicar el socialismo amarillo de almohada macrista en lugar de impugnarlo.

    En suma, esta alianza sugiere una Casta reaccionaria apoderándose de la rebeldía callejera para su disciplinado disciplinamiento. Un retorno a la praxis menemista con obsecuentes Chicago Boys y cinismo posmo. Y el avatar original del cambio se reduce a mero prestanombre del Grupismo hegemónico. Un episodio más en esta marcha fatal hacia la uniformidad y el torpor. Por lo pronto, el pichón libertario ya eligió sumiso cautiverio antes que la heroicidad.

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