USA: Bad Moon Rising

La ruptura de Tucker Carlson con Donald Trump es mucho más que el quiebre entre un principal impulsor del América First y el presidente. El quiebre expone una contradicción central de la nueva derecha estadounidense: el discurso de America First prometía terminar con las guerras y colocar los intereses de los trabajadores y votantes estadounidenses por encima de los compromisos exteriores, pero la política internacional de Trump vuelve a quedar atrapada en la lógica geopolítica tradicional de Washington. Carlson convierte esa contradicción en una acusación política: el trumpismo puede terminar enfrentándose con su propia base social cuando la promesa nacional-populista choca con las prioridades estratégicas de Estados Unidos en Medio Oriente.

Lo interesante no es solamente la predicción electoral de Carlson —que no debe confundirse con un resultado establecido— sino el conflicto dentro de la coalición social y política que llevó a Trump al poder. Su argumento señala una fractura entre una derecha nacionalista que reclama repliegue exterior y sectores del aparato político estadounidense que mantienen compromisos internacionales de largo alcance. Esa tensión aparece además en un contexto electoral especialmente conflictivo: las elecciones legislativas de noviembre están siendo acompañadas por disputas sobre las reglas electorales y por preocupaciones de funcionarios estatales respecto de posibles interferencias federales.

Desde una perspectiva de clase, allí aparece una cuestión más profunda: ¿qué significa “America First” cuando los costos económicos y sociales de una política exterior militarizada recaen sobre las mayorías mientras las decisiones estratégicas permanecen concentradas en las elites políticas, militares y económicas? Carlson está llevando esa contradicción al interior mismo del campo conservador.

La ruptura también es significativa porque Carlson había sido una de las voces mediáticas más importantes del trumpismo. Su desplazamiento desde la defensa de Trump hacia una crítica frontal muestra que el conflicto no es simplemente personal: expresa una disputa por el sentido del nacionalismo estadounidense y por quién define cuáles son los intereses que deben ser considerados prioritarios.

En ese sentido, el problema de Trump no es únicamente electoral: es la tensión entre la promesa de ruptura con el establishment y la reproducción de estructuras fundamentales del poder estadounidense. Y esa contradicción empieza a ser señalada desde dentro de la propia derecha.

En el inicio Tucker Carlson da su visión sobre las elecciones de noviembre. La mano viene densa para Trump.

 

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Tucker Carlson pronostica derrota republicana en noviembre: “Trump eligió un país extranjero antes que a sus propios votantes”

El influyente comentarista conservador, antes uno de los aliados más visibles de Trump, intensifica su ruptura con el Partido Republicano a semanas de las elecciones legislativas.

El presentador Tucker Carlson volvió a arremeter contra el expresidente Donald Trump, esta vez pronosticando que los republicanos perderán las elecciones de noviembre. “Los republicanos van a perder en noviembre porque Trump eligió un país extranjero antes que a sus propios votantes”, escribió el conductor, agregando: “Así de profunda es la traición”. X

La declaración acompañó un episodio de su programa emitido el 9 de septiembre, en el que Carlson desarrolla el argumento de que Trump rompió sus promesas a las bases republicanas en materia de política exterior, señalando que las escaladas militares en el extranjero contradicen sus promesas de campaña de mantener a Estados Unidos al margen de conflictos foráneos. Before It’s News

Una ruptura que viene escalando

No es la primera vez que Carlson toma distancia del mandatario. En junio, durante una entrevista en el pódcast Can’t Be Censored, había afirmado que no había “ninguna posibilidad” de que apoyara al Partido Republicano, señalando que la dirigencia republicana colocó la lealtad hacia Israel por encima de los intereses de Estados Unidos, respaldando la guerra de Trump contra Irán bajo presión del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Newsweek

En esa misma aparición, Carlson fue tajante: se preguntó cómo podría un votante estadounidense respaldar a un partido que no es leal a Estados Unidos y que antepone los intereses de un país extranjero a los de sus propios ciudadanos. La legisladora Marjorie Taylor Greene salió a respaldar públicamente su postura en la red social X. MS NOW

Impacto político

                                                           

El quiebre de Carlson llega en un momento delicado para el oficialismo. La aprobación general de Trump cayó a cerca del 40%, con un 57% de desaprobación, cifras que analistas de la Institución Brookings consideran suficientes para que la Cámara de Representantes pase a manos demócratas si se mantienen hasta noviembre. Además, una mayoría del 53% de los votantes considera que la acción militar de EE.UU. en Irán fue más bien un fracaso. ForbesForbes

Analistas señalan que la defección de una de las voces más influyentes del ala derecha podría desmovilizar a parte del electorado republicano justo antes de los comicios de mitad de mandato.

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