Aparatos mediáticos. De la conversión de Tucker Carlson a la normalización del «Gran Israel»

El "Gran Israel" (Eretz Yisra'el Hašlemah) es una visión ideológica, política y, para algunos, religiosa, que promueve la expansión territorial del Estado de Israel más allá de sus fronteras actuales, abarcando áreas históricas descritas en la Biblia o la Palestina bajo mandato británico.
Esta concepción irredentista busca el control de toda la Palestina histórica (Cisjordania, Gaza, Jerusalén Este) y, en interpretaciones extremas, tierras que van desde el río Nilo en Egipto hasta el Éufrates en Irak, incluyendo partes de Líbano, Siria y Jordania.
Aspectos clave del Gran Israel: Fundamento Ideológico: Se basa en una interpretación del sionismo revisionista y textos bíblicos que consideran la tierra como un derecho divino y la "tierra prometida" al pueblo judío.
Visión de la Derecha Radical: Es defendida por sectores ultraderechistas y colonos, incluyendo figuras influyentes dentro del actual gobierno israelí, como Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir. Expansionismo y Colonización: Esta ideología promueve la construcción de asentamientos ilegales y la anexión de los territorios ocupados, lo que amenaza la viabilidad de un Estado palestino.
Diferentes Versiones:Versión Moderada (del Sionismo Revisionista): Abarca la Palestina histórica (Israel, Cisjordania y Gaza).Versión Bíblica/Extrema: Abarca desde el Nilo hasta el Éufrates, abarcando áreas de múltiples países vecinos.
Contexto Actual: Algunos analistas ven en las políticas del gobierno de Benjamín Netanyahu un acercamiento a este concepto, denominado en ocasiones como un "nuevo Oriente Medio", buscando la hegemonía regional. La idea del Gran Israel es un punto central en el conflicto israelí-palestino, ya que su implementación implica la ocupación continua y la negación de un Estado palestino independiente.
En el video de apertura el impacto de los aparatos de medios en la construcción de sentido. De la "conversión" de Tucker Carlson y su posición crítica a Trump, hasta la "naturalización" de la posición extrema de los colonos israelíes y su visión del "Gran Israel". Vean también que no somos originales tampoco en el funcionamiento de los aparatos mediáticos locales: Conversión y Naturalización.

El concepto de Gran Israel constituye uno de los pilares más persistentes y controvertidos del sionismo político. No se trata de una simple aspiración territorial, sino de una visión estratégica, religiosa e ideológica que ha orientado las decisiones de los dirigentes israelíes desde la fundación del Estado y que continúa alimentando sus políticas expansionistas.

Esta idea no fija unas fronteras precisas, pero comparte un denominador común: Israel nunca ha considerado definitivos sus límites actuales y ha buscado expandir su dominio cuando las circunstancias lo permitían.

Las raíces del Gran Israel se remontan a los primeros ideólogos sionistas, que concebían la Tierra Prometida como un espacio mucho más amplio que el contemplado por las potencias coloniales europeas. Los textos bíblicos fueron la primera fuente de legitimación territorial.

En el Génesis, Dios promete a Abraham una tierra que se extiende “desde el río de Egipto hasta el Éufrates”, mientras que en el Deuteronomio y en Samuel se describen reinos que abarcan Palestina, el Líbano, partes de Jordania, Siria y Egipto. Estas referencias dotaron al sionismo de un imaginario expansivo que, aunque adoptó formas variables, nunca desapareció.

Sin embargo, los sionistas comprendieron desde el inicio que debían ajustar temporalmente sus ambiciones a la realidad geopolítica. Por esta razón aceptaron soluciones pragmáticas y prácticas en las que renunciaban al territorio que aspiraban a ocupar a cambio de un Estado con soberanía política.

Para ampliar: El origen del sionismo: del sionismo cristiano al proyecto colonizador

Chaim Weizmann, en 1919, asumiría esta misma lógica cuando presentó un mapa que no correspondía a la “tierra prometida”, sino a un espacio diseñado para controlar los principales recursos hídricos de la región, desde el Hermón hasta el golfo de Aqaba.

Este principio –aceptar menos hoy para poseer más mañana– se convirtió en una constante. David Ben-Gurion lo expresó con brutal claridad al defender que un Estado judío parcial sería solo “el comienzo”, ya que los límites de las aspiraciones sionistas no podían ser fijados por ninguna entidad externa.

Mapa del Gran Israel, también conocido como Eretz Israel, una noción ideológica y expansionista que se ha integrado en la agenda política del sionismo y, por ende, del gobierno israelí.

Mapa del Gran Israel, también conocido como Eretz Israel, una noción ideológica y expansionista que se ha integrado en la agenda política del sionismo y, por ende, del gobierno israelí.

La guerra de los Seis Días en 1967 brindó la oportunidad soñada. Israel ocupó la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén oriental, la península de Sinaí y los Altos del Golán, corrigiendo lo que calificaba como “fronteras Auschwitz” y abriendo un nuevo ciclo colonizador impulsado por el movimiento mesiánico Gush Emunim.

A partir de entonces, la expansión dejó de ser solo un proyecto territorial para convertirse en una estrategia de dominación regional. La doctrina Yinon, formulada en 1982, propuso fragmentar los Estados árabes en entidades sectarias para facilitar la hegemonía israelí. No era necesario conquistar físicamente todo el territorio bíblico: bastaba con debilitar, dividir y neutralizar a quienes lo habitaban.

Hoy, el Gran Israel ya no es solo una noción ideológica. Se ha integrado en la agenda política del gobierno israelí. Ministros como Bezalel Smotrich o Itamar Ben-Gvir reivindican abiertamente un Gran Israel sin fronteras definidas, promocionan la colonización permanente y esbozan planes para extender el control israelí sobre la Franja de Gaza, Cisjordania, el sur del Líbano y zonas limítrofes de Siria.

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