El electorado húngaro ha destituido al hombre fuerte de extrema derecha Viktor Orbán, poniendo fin a sus casi 16 años de carrera como primer ministro y autócrata electoral. Ahí van seis lecciones que el mundo puede aprender de ello.

En primer lugar, una democracia iliberal puede ser derrotada en unas elecciones. Orbán preparó el modelo de lo que denominada “democracia iliberal” (o autocracia electoral), emulado por muchos otros, entre ellos Donald Trump y Narendra Modi. Estos regímenes generan una impresión de la popularidad imparable e invencibilidad electoral del Gran Líder… o lo que podemos llamar el efecto “aayega to Orbán hi”1/. Esto genera apatía: votar es una muestra de vasallaje o un ejercicio de futilidad.

El pueblo húngaro ha destruido esta ilusión e India ha de tomar nota.

Afirmación de resiliencia democrática

En segundo lugar, los obituarios por la democracia universal moderna son prematuros. Expertos realistas, al igual que líderes e ideólogos iliberales nos cuentan que la democracia no tiene validez universal, que es elitista e impopular para la mayoría. incluso en Occidente, como demuestran los mandatos populares a favor del Brexit, de Trump, Orbán y Modi, y la estabilidad de los regímenes de China y Rusia.

Péter Magyar, quien derrotó a Orbán, es probablemente tan enemigo de los derechos LGBTQIA+ como Orbán y todavía más de la inmigración. Sin embargo, la elección no iba de su persona2/, sino de la afirmación, por parte del pueblo húngaro, de que una mayoría puede votar contra el mayoritarismo; que el cambio de régimen frente a los tiranos es un impulso humano irreprimible.

En tercer lugar, un mandato a favor de Ucrania. Lo que salta a la vista en Europa no lo hace tanto en India: Ucrania ganó las elecciones húngaras.

Al vencer en las elecciones de 2022, Orbán afirmó que había “superado” no solo a sus rivales inmediatos, sino también al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky. Viendo los carteles electorales de su partido en la campaña de 2026, un visitante podía pensar que el rival de Orbán era Zelensky, no Magyar. Orbán preguntaba a la población húngara “¿Quién queréis que forme gobierno, Zelensky o yo?”

Echó la culpa de la crisis económica de Hungría a la ayuda de la Unión Europea (UE) a Ucrania, un pretexto para un plan de paz que era una lista de deseos del presente ruso, Vladímir Putin. Es significativo que el electorado húngaro rechazara esta noción, pese a estar legitimada por ciertos analistas geopolíticos y económicos. En vez de ello, el pueblo húngaro atribuyó la responsabilidad de la ruina económica al amiguismo corrupto de Orbán, que era inseparable de su posicionamiento como pretor de Putin en Europa. Utilizó los beneficios del petróleo ruso para financiar el centro de estudios de extrema derecha más rico de Europa3/, que ha canalizado fondos a partidos como Reform UK.

El vicepresidente de EE UU, J.D. Vance, afirma que la supresión de la ayuda a Ucrania es “uno de los logros que más nos enorgullece” del gobierno de Trump. Para él, como para gran parte de la extrema derecha europea, una victoria de Rusia sobre Ucrania sería una victoria de lo que Vance, en su discurso de apoyo electoral a Orbán, llamó “defensa de la civilización occidental/cristiana y sus valores”4/. Al igual que Trump y Putin, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, también apoyó a Orbán porque respalda el proyecto de integrar Europa en una Eurasia cristiana y supremacista blanca dirigida por Rusia, lejos de la Unión Europea “funesta y globalista”.

Algunas de las acusaciones formuladas

En cuarto lugar, las acusaciones de cambio de régimen son confesiones. Vance acusó a la UE de dar “uno de los peores ejemplos de injerencia electoral extranjera”. Orbán acusó a Ucrania de financiar al partido de oposición Tisza, del mismo modo que culpó a las manifestaciones del Día del Orgullo de impulsar un “cambio de régimen” y de injerencia “colonial” por parte de la UE. Como sucede una y otra vez, a menudo las acusaciones más estridentes son confesiones. No solo Netanyahu, Trump y Vance participaron activamente en la campaña a favor de Orbán, sino que este invitó asimismo a agentes del servicio secreto ruso y a expertos en desinformación en línea a alimentar campañas masivas de noticias falsas. La propia embajada rusa ha sido acusada de organizar una operación de propaganda a favor de Orbán.

En quinto lugar, Orbán ha perdido el poder y el presidente chino Xi Jinping ha perdido un amigo. Xi había calificado personalmente a Orbán de amigo. En 2024, cuando visitó Hungría, la policía reprimió duramente a un grupo de tibetanos para atajar cualquier manifestación. Esta amistad no fue meramente pragmática, sino ideológica. El fundador de una importante plataforma china de noticias, Eric Xun Li5/, escribe en un periódico internacional de izquierda que aunque el movimiento MAGA de Trump ve en China a un rival, comparte la visión que tiene China de Ucrania, Europa y la democracia universalista, del mismo modo que Putin y Orbán. Y afirma entusiasta que “Hungría destaca como el gobierno más prochino de Europa” y que también es “el país más estrechamente alineado con Rusia”.

Xi ha ensalzado la “cooperación mutuamente beneficiosa” y la asociación “a prueba de inclemencias” entre Hungría y China. Sin embargo, el pueblo húngaro se ha percatado de que los proyectos de la Nueva Ruta de la Seda benefician a Lőrinc Mészáros6/, amigo de la infancia de Orbán y hombre de negocios más rico de Hungría, y son ruinosos para la economía húngara. A pesar de las enérgicas protestas de los y las estudiantes, el régimen de Orbán ha seguido impulsando un proyecto apoyado personalmente por Xi: un campus de la Universidad Fudan de Shanghái en Hungría. Los costes de construcción antes de impuestos de este campus “se cifran en 1.800 millones de dólares, más que lo que ha gastado del gobierno húngaro en la totalidad del sistema de educación superior en 2019”7/.

Mantener el impulso

En sexto lugar, es hora de descartar el mapamundi de “Occidente contra el resto”, al que nos habemos acostumbrado y por tanto nos hemos adherido. En ese mapa no hay sitio para Hungría, que ha sido el campo de batalla en que se decidía si Europa debía ser una delegación desdemocratizada de  Trump, Netanyahu, Putin y Xi. Orbán era el único líder europeo que hizo caso omiso de las órdenes de detención de Netanyahu y Putin emitidas por la Corte Penal Internacional por el delito de genocidio8/.

El pueblo húngaro no solo ha derrotado a un tirano nacional, sino también una alianza iliberal internacional9/. Esperemos que las gentes de todo el mundo que están por la democracia se unan para hacer lo mismo10/.

20/04/2026

ESSF

https://www.europe-solidaire.org/spip.php?article78579

Traducción: viento sur

Kavita Krishnan es activista marxista-feminista y escritora residente en Delhi.

Notas de Adam Novak

1/ En la jerga política india, “aayega to Modi hi” (“solo vendrá Modi”) fue el lema electoral inoficial del Bharatiya Janata Party (BJP) en las elecciones generales de 2019, ideado para transmitir la inevitabilidad de la victoria de Modi. Krishnan adapta la expresión para describir el aura de invencilidad que Orbán cultivó en Hungría. Véase Shivam Vij, “2019 will be known as the ’Aayega To Modi Hi’ election”, The Print, 23 de mayo de 2019, disponible en: https://theprint.in/opinion/2019-will-be-known-as-the-aayega-to-modi-hi-election/239264/

2/ Sobre la trayectoria de Péter Magyar de miembro de Fidesz a líder de Tisza, y sobre los límites de lo que supone su supermayoría para la izquierda húngara, véase “Hungary 2026: An Autopsy of Sixteen Years of Illiberalism”, entrevista a Adam Novak, Europe Solidaire Sans Frontières, abril de 2026. Disponible en: http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article78532

3/ Se refiere al Mathias Corvinus Collegium (MCC), la fundación educativa con sede en Budapest y alineada con Orbán. Dispone de una cartera de activos del Estado de muchos miles de millones de euros y ha fundado la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), invitando a figuras internacionales de extrema derecha. Véase Paul Lendvai, “Orbán’s State-Funded Right-Wing Propaganda Machine”, Journal of Democracy, enero de 2023.

4/ Vance viajó a Budapest el 7 de abril de 2026 y habló en un mitin de Fidesz junto a Orbán, llamando al electorado a “apoyar a Viktor Orbán” frente a “los burócratas de Bruselas”.

5/ Eric Xun Li (Li Shimo) es un capitalista de riesgo de Shanghai y comentarista político, fundador y presidente de la web de noticias nacionalista china Guancha.cn y patrono del Instituto China de la Universidad de Fudan. Es un prolífico corresponsal de Foreign AffairsForeign Policy, el New York Times y The Economist, donde sostiene que la democracia liberal es un constructo ideológico occidental y que “líderes fuertes” como Orbán, Modi, Putin, Duterte y Sisi representan una parternativa posliberal. Véase Jude Blanchette, “An International Spokesman for Chinese Nationalism”, Dissent Magazine, invierno de 2024.

6/ Lőrinc Mészáros, que fue instalador de equipos domésticos de gas en el pueblo de Felcsút, donde nació Orbán, ocupó la alcaldía local y devino el hombre de negocios más rico de Hungría, dueño de un imperio que abarca los sectores de la construcción, el turismo, la agricultura y los medios, construido en gran medida a partir de los contratos otorgados por el Estado y la UE. Sus empresas poseen participaciones significativas en proyectos vinculados a la Nueva Ruta de la Seda, incluida la modernización del ferrocarril Budapest-Belgrado.

7/ La cifra de 1.800 millones de dólares (aproximadamente 1.500 millones de euros) fue revelada por el centro de investigación húngaro Direkt36 en abril de 2021, sobre la base de unos documentos informativos filtrados del gobierno; la construcción iba a financiase principalmente mediante un préstamo de un banco público chino, a devolver con cargo a las y los contribuyentes húngaros. El presupuesto de 2019 para la educación superior ascendía a unos 1.300 millones de euros. Véase Szabolcs Panyi y András Pethő, “Huge Chinese loan to cover the construction of Fudan University in Budapest”, Direkt36, 6/4/2021. Disponible en: https://www.direkt36.hu/en/kinai-hitelbol-keszul-a-magyar-felsooktatas-oriasberuhazasa-a-kormany-mar-oda-is-igerte-egy-kinai-cegnek/

8/ La CPI emitió una orden de detención contra Vladímir Putin el 17 de marzo de 2023 por la deportación ilegal de niños y niñas ucranianas, y contra Benjamin Netanyahu el 21 de noviembre de 2024 por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Gaza. Orbán recibió a Netanyahu en una visita de Estado a Budapest en abril de 2025 y anunció la retirada de Hungría del Estatuto de Roma. Sobre la pauta de impunidad y el eje global neofascista, de que formaba parte Orbán, véase Gilbert Achcar, “Para los neofascistas solo tiene sentido la ley de la jungla”, Viento sur, 28 de abril de 2025. Disponible en: https://vientosur.info/para-los-neofascistas-solo-tiene-sentido-la-ley-de-la-jungla/

9/ Para un análisis más amplio de Krishnan con respecto a esta “internacional iliberal” y la convergencia ideológica entre Putin, Xi, Modi, Orbán, Trump, Netanyahu y Meloni, véase “Walking a Tightrope on Ukraine: How India Is Balancing Ties to Russia and the United States”, entrevista de Democracy Now! a Amy Goodman y Nermeen Shaikh, Europe Solidaire Sans Frontières, 6 de octubre de 2022. Disponible en: https://www.europe-solidaire.org/spip.php?article64258

10/ Sobre las bases ideológicas de esta alianza global autoritaria, aplicables específicamente a India, véase Kavita Krishnan, “Ambassador for Anti-Democracy: Kavita Krishnan reports on Aleksandr Dugin’s India tour”, Europe Solidaire Sans Frontières, abril de 2024. Disponible en http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article73071