Queso ruso

El texto se inscribe en una tradición que interpreta la proscripción de liderazgos populares como un problema de calidad democrática. El centro de gravedad del argumento no está en la conveniencia electoral del kirchnerismo sino en la legitimidad del sistema político cuando sin fundamento juríco alguno el principal liderazgo opositor queda fuera de competencia.

La discusión de fondo, entonces, es si la consigna “Cristina Libre” debe entenderse como una reivindicación de derechos políticos y representación democrática o si, por el contrario, resulta insuficiente para articular una propuesta capaz de disputar el gobierno. Esa tensión atraviesa actualmente buena parte del debate interno del peronismo, donde el posibilismo, un pragmatismo sin objetivos que recorre buena parte de la historia no tan reciente del movimiento nacional sostiene que es una consigna "que electoralmente no suma", tranformando una reivindicación política es, apenas, una suma y de preferencias sostenidas por encuestas de muy dudosa confiabilidad. Por caso "Perón Vuelve", superaba la prueba del pragmatismo sin objetivos durante los 17 años de resistencia? ¿Y qué dirían las encuestas al respecto? En fin, fijate de qué lado de la mecha te encontrás, que con tanto humo, el bello fiero fuego no se ve.

Cristina Libre no es una consigna electoral

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