La disputa por la bandera argentina aparece, según el análisis de Diego Genoud en El Destape, como un fenómeno político que excede la simbología patriótica y comienza a expresar un creciente malestar social con el gobierno de Javier Milei. El episodio de los jugadores de la Selección mostrando la bandera argentina en el Mundial habría funcionado como catalizador de un sentimiento nacional que venía acumulándose y que ahora empieza a traducirse en movilización política.
El artículo vincula ese fenómeno con la reciente derrota parlamentaria del oficialismo en torno a la Ley de Manejo del Fuego y la venta de tierras rurales a extranjeros. La presión social surgida desde las provincias afectadas logró modificar posiciones de gobernadores que inicialmente acompañaban al Gobierno y dejó al oficialismo sin los votos necesarios. Para Genoud, lo significativo no es solamente el fracaso de una iniciativa legislativa, sino que la movilización social comenzó a imponer límites concretos a la estrategia gubernamental.
En este proceso, la bandera adquiere una dimensión política. El sentimiento nacional se estaría desplazando desde el terreno simbólico hacia la acción colectiva, en particular frente a políticas percibidas como contrarias a intereses nacionales. El artículo relaciona esta reacción con la política exterior de Milei, sus estrechos vínculos con Estados Unidos y la discusión sobre los recursos estratégicos argentinos, particularmente las tierras, la energía y el Atlántico Sur.
Genoud sostiene además que el Gobierno enfrenta un deterioro de su capacidad de comunicación política. Un informe citado en la nota señala que el impacto de las publicaciones de Milei en redes sociales cayó un 62% respecto del comienzo de su gestión, mientras crece un clima de conversación menos favorable al oficialismo. La pérdida de centralidad comunicacional resulta especialmente relevante para un gobierno cuya construcción política se apoyó fuertemente en las redes y en la comunicación directa del Presidente.
El artículo también describe una creciente fragmentación dentro del oficialismo y dificultades para coordinar la relación con los gobernadores. La derrota legislativa sería, en ese sentido, el resultado de una combinación entre presión social, cambios de posición de dirigentes provinciales y dificultades internas de la Casa Rosada para anticipar el comportamiento de sus propios aliados.
El planteo central de la nota es que la principal amenaza para Milei no reside necesariamente en perder una votación parlamentaria, sino en que se consolide una interpretación social del Gobierno como representante de intereses externos en conflicto con los intereses nacionales. En esa lectura, la bandera funciona como un significante capaz de articular demandas diversas: defensa de los recursos naturales, soberanía territorial, rechazo a la extranjerización de la tierra y cuestionamiento a una política exterior percibida como excesivamente subordinada a Washington.
El conflicto alrededor de la bandera, por lo tanto, adquiere una dimensión política mayor: expresa la posibilidad de que una demanda nacional-popular, nacida fuera de los canales tradicionales de representación, se transforme en un factor capaz de modificar la correlación de fuerzas. La calle aparece así como un espacio donde pueden recomponerse identidades políticas que las estructuras partidarias todavía no logran representar plenamente. En la apertura y cierre" tras "La campaña antiargentina", ahora"Se viene la lucha armada", y ya no importa cuando veas esto.
Por Diego Genoud
El jueves 6 de agosto, a las cinco de la tarde, Karina Milei estaba convencida de que la ley de Manejo del Fuego tenía las horas contadas. Mientras en la Plaza de los Dos Congresos empezaba a llover y los manifestantes cantaban “la patria no se vende”, la secretaria general de la Presidencia recibía información equivocada de los principales funcionarios del gobierno y se la transmitía a empresarios amigos que estaban pendiente de la definición. Algo similar repetía Luis Caputo.
A la misma hora, Sergio Massa propagaba entre amigos y no tanto el anticipo de que el gobierno iba a fracasar con otro de sus objetivos. La Casas Rosada siguió mal informada hasta último momento, tal como lo confirmó Luis Juez cuando a las 21.50 habló con LN + y dijo confiar en que la ley impulsada por Máximo Kirchner iba a ser derogada. En el medio, producto de la impotencia, el sadismo y/o el extravío político, los Milei desataron una represión brutal acordada con Jorge Macri y la policía de la ciudad que dejó 1500 heridos. Un operativo a la manera de la cacería que desató Patricia Bullrich en 2025, cuando una cartucho de gas en línea horizontal impactó en la cabeza de Pablo Grillo y casi le cuesta la vida. Esta vez, imagenes impactantes del fotógrafo Martin Vega revelaron que un policía de civil portaba un arma larga a metros del Congreso. La ministra Alejandra Monteoliva todavía no lo explicó.
La derrota había empezado cuando Milei bajó el artículo de la venta de tierras rurales a extranjeros y fue sintomática. Lo admitió Bullrich a las 2 de la mañana cuando le echó la culpa a Manuel Adorni para no descargar el error en el timing de la extrema derecha cupular. “Seguramente en ese momento se hubiera aprobado con todo”, le dijo la ex ministra a TN, en el juego de ucronía que no lleva a ningún lado.
Obligados por la presión social, los gobernadores aliados se dieron vuelta y dejaron al gobierno solo. A eso se sumó el rol de Victoria Villarruel, que también juntó voluntades en contra del plan Milei. Pero todo fue producto de la movilización que surgió desde los territorios afectados por el proyecto de Federico Sturzenegger y se espiralizó incluso hasta incomodar a Tini Stoessel y Emilia Mernes.
Puertas adentro del gobierno, el balance es preocupante y algunos -que en público se muestran alineados- reconocen en privado que el proyecto político entró en zona de riesgo y no sale. “El presidente está en un cumple. Se está alejando de la gente desde hace rato y no lo quiere ver”, cuenta un funcionario que siente un declive pronunciado desde hace por lo menos tres meses. Hay algo peor, dice: nadie se anima a plantearle a Milei que las cosas van mal porque todos lo conocen y saben cómo se pone.
La única que está en condiciones de despertar al presidente es su hermana, jefa política y responsable principal del desgobierno generalizado. Todo tiene costo. Cada vez que Karina se impone sobre Javier, la fraternidad estalla y durante varios días no se hablan. La que gobierna es ella, ya se sabe. Pero los interlocutores con los gobernadores son demasiados, Diego Santilli, los Menem, Santiago Caputo. “Ninguno tiene poder propio y no se sabe con quién acordar”, se queja un gobernador que comparte el rumbo pero toma distancia. En la Rosada lo que más duele es el eclipse de Carlos Rovira, el gran garante que financiaba Blender y Carajo a través de Augusto Marini y dominaba hasta hace poco al radical Hugo Passalacqua.
Hay algo más que una cuestión provincial. No es casual que Gerardo Zamora haya decidido por primera vez hablar de colaboracionismo para cuestionar a mandatarios provinciales con los que coincidió más de una vez. La bandera que mostraron los jugadores de la Selección en el césped de Atlanta interpretó y potenció un sentimiento que viene creciendo, incluso desde antes de que asumiera Milei. Las relaciones carnales, los 16 viajes a Estados Unidos de un presidente que no conoce su país, el desprecio por lo argentino y el proyecto Sea Lion de israelíes y británicos para llevarse el petróleo de Malvinas profundizaron una reivindicación que descoloca al gobierno. Indiferentes y empecinados, los Milei decidieron caminar hacia la derrota con un tema indefendible, que no tuvo voceros, salvo por el papel accidentado que interpretó Pablo Quirno. La consigna “Es exactamente lo que voté” cada vez se ve menos en las redes.
La gran novedad de los últimos meses tiene que ver con ese sentimiento nacional que se agiganta cuando muta en protagonismo social. La dirigencia política va muy por detrás. Un informe de Sustantiva Digital en base a 350 mil posteos de más de 70 cuentas muestra que la palabra de Milei pesa cada vez menos en las redes. Si se compara con el arranque de la gestión, un tuit típico del presidente perdió 62% de impacto comunicacional y sus visualizaciones pasaron de 447.000 a 93.000 en el marco de un menor interés de la política en X y de una caída de la influencia de sus funcionarios. Según el estudio, mirado como un todo, el ecosistema oficialista sostuvo su alcance y los medios y voceros de la derecha mantuvieron y aumentaron su influencia.
Si al inicio de la gestión un tuit de Milei rendía 5 veces más que el del Gordo Dan, hoy rinden parecido. El trabajo de Sustantiva Digital tomó como base el estudio de New York Times que registró una fractura interna y pérdida de audiencia en la maquinaria de medios MAGA. El relevamiento también muestra que faltan dirigentes opositores que impongan su voz en las redes pero que hay demanda y predominio opositor en el panorama mediático. Es un clima de conversación desfavorable al oficialismo que nadie capitaliza. Entre los streams, predominan la oposición y aparecen destacados Gelatina y El Destape.
Después de la sesión que convocó a miles de personas en las calles de todo el país, el cristinismo eligió salir a poner en valor a Massa. El operativo que lanzaron Gregorio Dalbon y Juliana Di Tullio jamás puede contradecir el deseo de Cristina. Con la presentación ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, CFK volvió al centro de la escena, sacudió el tablero político y confirmó que tiene capacidad de crear agenda incluso desde detenida y proscripta. Pero demasiado cerca de 2027 regresa un deja vu de algo que comenzó a vivirse hace 4 años exactos.
A partir de agosto de 2022, Massa se quedó con el rédito del capital de Cristina, que lo avaló en forma determinante para que llevara adelante su accidentada gestión como superministro. Si al filo del cierre de listas de 2023 CFK bajó a Wado de Pedro para que Massa fuera el único candidato a presidente, ¿por qué no lo haría ahora que Kicillof se le insubordina y no la va a visitar? Los que visitan San José 1111 dicen que el plan A sigue siendo un fallo favorable del Comité de Derechos Humanos de la ONU que le permita a Cristina ser candidata.
La venta sin límites de tierras rurales a extranjeros busca convertir en norma el modelo de enclave que Joe Lewis levantó en las 12 mil hectáreas que adquirió en Lago Escondido hace 30 años. Las denuncias por la compra fraudulenta de las tierras y la clausura del acceso al Lago tramitan obtuvieron fallos favorables que nunca se cumplieron. La legisladora rionegrina Magdalena Odarda inició una demanda hace 20 años para que los argentinos dejen de ser extranjeros en la zona, ubicada a 19 kilómetros de la ruta 40.
Lewis privatizó un espacio público: cerró el camino más corto al lago y hoy hay que caminar durante 4 días para recorrer los 80 kilómetros ida y vuelta que tiene el camino largo de montaña. Así el multimillonario inglés viola viola el articulo 73 de la Constitución de Rio Negro que garantiza libre acceso a los espejos de agua, con el aval de la justicia de la provincia que responde al gobernador Alberto Weretilneck.

Desde 2023, la causa por el libre acceso está en manos de la Corte Suprema y Odarda teme que Juan Bautista Mahiques interceda ante Horacio Rosatti y el resto de los supremos para hacerle un nuevo favor a Lewis. Hay antecedentes. En 2021, Carlos “Coco” Mahiques sobreseyó al hijo del magnate britanico y en 2022 padre e hijo viajaron a la mansión de Lewis en el avión privado que pagó el Grupo Clarín.
La peor derrota de Milei no está en el fracaso de una ley sino en que madure una conclusión social: que las mayorías lo adviertan como un representante de intereses externos, opuestos a los de los argentinos que lo votaron y lo padecen. El presidente no está solo: se postula como peón de una estrategia mayor diseñada en Washington.
Un caso testigo estalló la semana pasada cuando la distribuidora de energía eléctrica más grande de la Patagonia denunció la presión de la embajada de Estados Unidos para que interrumpa su contrato con Huawei bajo amenaza de retirarle la visa a 18 de sus directivos. La Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén Limitada (CALF) difundió un mensaje que el encargado de negocios de La Embajada le envió a su gerente Sergio Fernandez Novoa. Los equipos de fibra óptica que Huawei le vende a la cooperativa amenazada le dan conectividad a todo Neuquén y sus servidores, disco rígidos y equipos de wifi alimentan sus data centers.
La revelación que Andres Lerner hizo en el canal Se Viene generó un choque diplomático entre Estados Unidos y China -que dice defender el libre mercado- y llegó hasta Financial Times y The Washington Post. En los 25 años que Huawei lleva en Argentina, nunca se conoció una intimación tan burda y explícita como la que reivindicó el cubano americano Peter Lamelas. La compañía está en la mira de Donald Trump desde su primer mandato cuando en 2018 la directora financiera e hija del fundador de Huawei, Meng Wanzhoula, fue detenida en Canadá a pedido del gobierno republicano.
Huawei no solo provee la infraestructura de CALF. Además tiene 300 distribuidores en todo el país y miles de clientes. Entre ellos está la YPF de mayoría estatal, como lo señaló Fernández Novoa. En abril de 2025, Huawei y BGH Tech Partner inauguraron el Centro de Procesamientos de Datos Modular de la petrolera estatal en la refinería de YPF en Ensenada. Es el principal data center que tiene en Argentina la empresa que conduce Horacio Marin. Además, Huawei es el principal proveedor del Grupo Clarín en la carrera por el 5G, un rubro en el que Estados Unidos no tiene compañías para competir con ellos.
En un informe sobre el tema, la consultora Epyca recordó que Fernández Novoa aludió a la soberanía tecnológica y advirtió que la batalla es por ver quién controla la infraestructura digital que sostiene la operación. “Vaca Muerta dejó de ser únicamente un activo energético y pasó a operar como una pieza de posicionamiento geopolítico, con Estados Unidos y China disputando espacios de influencia sobre la infraestructura crítica de la cuenca”, dice el trabajo elaborado por Martín Kalos y Alejo Pasetto.
Un diplomático de larga experiencia que conoce Washington y Beijing considera inédito el contexto. “Es una cuestión estructural. Es la primera vez en décadas que una superpotencia mira la región con rayo láser. Hoy la región tiene alta prioridad para el Departamento de Estado”, dice. Dentro de la llamada doctrina Donroe, Trump decidió incorporar los aranceles y las visas como parte de la diplomacia del garrote en una operación que no tiene frenos inhibitorios. Según el diplomático, el nivel de autonomía que tuvieron los gobiernos de la región en la primera década del siglo XXI hoy no hubiera sido posible. En ese momento, Washington estaba aturdido por el 11S y concentrado lejos de su patio trasero. Ahora, los recursos estratégicos, la transición energética y el principal corredor militar bioceánico del continente en el Atlántico Sur ubican a Argentina como un territorio clave en el escenario geopolítico.
En ese marco, se da el conflicto con Lula en medio de la campaña electoral. Itamaraty le negó a Estados Unidos las visas del subsecretario del Departamento de Estado Riley M. Barnes, y el subsecretario adjunto Samuel Samson bajo la sospecha de que pretendían reunirse con Flavio Bolsonaro y poner en duda la legitimidad de los comicios. En respuesta, Washington decidió revocar la visa a la embajadora brasileña, María Luiza Ribeiro Viotti. Trump reclama que Lula apruebe el pliego de otro cubano americano, Daniel Perez, como embajador.
El caso CALF-Huawei no es una excepción. En enero pasado, el ministro de Telecomunicaciones de Chile, Juan Carlos Muñoz, entregó por decreto la concesión por 30 años a la empresa China Mobile International para un cable submarino de fibra óptica entre Hong Kong y Concón. Todavía gobernaba Gabriel Boric. Dos días después del anuncio, el decreto fue anulado por presión de Estados Unidos.