Lula y los límites de la política reducida a las redes sociales

"Los que tienen vocación de profetas dicen que @LulaOficial ganó gracias a las redes. Seguramente les gustaría ser @AndreJanonesMG.
Pero no es cierto. Las redes (y todo a lo que obligan) ya son condición necesaria, pero no suficiente para ganar unas elecciones. En los 10 millones extra de la segunda vuelta está la fuerza de Lula, las victorias en los debates, la reforma laboral, la prohibición de los casinos, la defensa de la soberanía, la educación y sanidad públicas... y millones de jóvenes que salieron a la calle a defender su democracia de los mafiosos Bolsonaro. La política no se reduce a las redes y la política de izquierdas aún menos." Juan Carlos Monedero

En la apertura video de Juan Carlos Monedero analiza el tema específico del desplazamiento hacia las redes de los efectos de la práctica política y Amado Boudou señala los fundamentos y efectos política y socialmente disruptivos del sostenimiento de los objetivos irrenunciables del Perón Vuelve y Cristina Libre.

Monedero cuestiona el determinismo tecnológico que reduce la victoria de Lula a una operación de comunicación digital. Las redes sociales son hoy una condición necesaria de la disputa política, pero no sustituyen la construcción de mayorías sociales ni la confrontación de proyectos.

La clave de su argumento es material y política: los diez millones de votos adicionales de la segunda vuelta deben leerse junto con las propuestas laborales, la defensa de la soberanía, la educación y la sanidad públicas, y la movilización callejera de los jóvenes. La comunicación digital puede amplificar una identidad política, pero difícilmente puede crearla por sí sola.

La cuestión de fondo es la relación entre representación y organización social. Una izquierda que confunde la política con la gestión de redes corre el riesgo de convertir a los ciudadanos en audiencias y a la militancia en una estrategia de marketing. La disputa por el sentido común no se libra únicamente en las pantallas: también se juega en los salarios, los derechos sociales, las condiciones de vida y la capacidad de movilización colectiva.

La lección es que la tecnología no reemplaza la política: es un terreno donde se expresa una correlación de fuerzas que se construye también fuera de ella. Sin organización, demandas materiales y presencia popular, la viralidad puede producir visibilidad sin producir poder.

Finalemente recordemos que despolitizar es la modaliada específica que asume en esta etapa la ideología dominante y ese camino esta pavimentado adjudicando a las redes los efectos de la práctica popular-democrática.

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