Siete puntos abajo y arrepentidos

Raúl Timerman, de Grupo de Opinión, sostiene que “tanto la opinión sobre la gestión de gobierno como la opinión sobre Milei cayeron 7 puntos. Estaban en 55 por ciento de aprobación y ahora están en 48”. Las conclusiones surgen de una encuesta realizada por Shila Vilker. “Pero hay un dato interesante -continúa Timerman- : entre los que votaron a Milei en el balotaje, hay un 10 por ciento que nos dice que está arrepentido. Hay que ver cómo evoluciona eso”, plantea el analista.

Nueve puntos abajo

Roberto Bacman es el titular del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP). Según sus datos, “el presidente perdió 9 puntos de imagen positiva en dos meses. Tenía 61 por ciento de aprobación y ahora tiene 52. Una caída muy fuerte. Pero hay otro fenómeno. La sociedad se polariza. Es habitual en procesos electorales: la gente está a favor de tal y en contra de tal. Pero esa polarización no sigue después. Ahora tenemos 47 que se dice oficialista y 40 por ciento que se considera opositor. En el medio, apenas 10 por ciento que afirma ser independiente. No es normal”.

Al mismo tiempo hay otro proceso en marcha. Las principales preocupaciones son inflación y salarios que consideran bajos o muy bajos. En ambos casos las cosas empeoraron con el actual gobierno, especialmente con los aumentos que el encuestado considera más importantes: alimentos, bebidas, luz, gas, celulares. En ese marco, apenas hay un 20 por ciento que dice que llega a fin de mes y el 50 por ciento afirma que tiene que ajustar gastos para llegar. Esto explica la polarización y una mala perspectiva para el gobierno, a menos que las cosas mejoren. Lo real hoy es que Milei está empezando a perder votantes propios y votantes que no eran propios que los agregó al asumir. Lo que se viene es complejo”, redondea.

Balcanización y el futuro atado a la inflación

Hugo Haime, titular de Haime y Asociados, analiza oficialismo y oposición. “Hoy tenemos una balcanización política que, por un lado, fortalece al gobierno en su prédica anticasta pero, por otro, lo condiciona. Y el escenario de fondo, es un gobierno que cada día pierde opiniones positivas ¿Qué significa balcanización? Un outsider como Milei está en el gobierno. El no-peronismo es mayoritario en términos de gobernadores. Dentro del peronismo tenemos rupturas como las de Jaldo y un peronismo cordobesista que se comporta en forma independiente. Hay diez provincias gobernadas por quienes antes participaban de JxC. Todo esto se expresa en la Cámara de Diputados con un peronismo que suma la mayor cantidad de senadores y diputados pero no es mayoría. La balcanización se traduce en que Milei manda una ley de 600 artículos, le votaron la mitad y no se sabe qué va a pasar. En términos de opinión pública ya sabemos que es un gobierno que no suma adhesiones sino que lentamente las va perdiendo. Su destino está atado a la baja de la inflación”.

Sin luna de miel y Milei sin tiempo

“Luna de miel no hay -afirma Analía Del Franco, de Del Franco Consultores-. Estos meses parecen haberse convertido en un período para tratar de sostenerse y no desmoronarse por debajo del 45 por ciento de opinión positiva. Es verdad que Milei nunca transitó por altos niveles de aprobación, de manera que está acostumbrado. Hay una franja que votó a Milei en el balotaje y que empieza a mostrarse decepcionada. Mantiene su núcleo duro: varones de sectores populares, menores de 30 años y sobre todo del interior del país. Comparado con otros inicios de gestión, la perfomance es regular o mala. La opinión pública tiende a darle entre seis meses y un año para conseguir logros. Parece muy poco, porque Milei habla de que necesita períodos mucho más largos”.

Signos de desilusión y desesperación

Eduardo Fidanza, de Poliarquía, analiza que “el análisis de los primeros 60 días es ambiguo y depende de quién lo haga. Si nos atenemos a los datos de opinión pública, se observa una rápida y significativa caída de la aprobación del gobierno, desde niveles altos, lo que le permite al oficialismo seguir sosteniendo, con razón, que dispone de una base de apoyo. Sin embargo, más allá de las estadísticas, los estudios cualitativos y la conversación cotidiana, empiezan a evidenciar sentimientos de desilusión, entre los votantes a Milei, y, en general, angustia y desesperación por la magnitud del ajuste y el aumento sideral de precios, que ha dejado a los presupuestos familiares, de diversos estratos sociales, muy por debajo de la cobertura de las necesidades de alimentación, salud y educación”.

“Desde la perspectiva política, el juicio sobre la marcha del gobierno muestra a un presidente, y su núcleo más cercano, convencido de que está en el camino correcto, y una oposición que, con matices, expresa escepticismo y apunta a las debilidades del programa oficialista, básicamente en el plano económico y político. En resumen, no cierra la magnitud de la transformación a la que aspira Milei, con el escaso apoyo político que dispone, y una sociedad que empieza a mostrar signos de desilusión, temor y desesperación. Lo que viene dependerá de que el gobierno obtenga resultados pronto, que permitan una baja significativa de la inflación sin que ocurra una demoledora recesión. De lo contrario, el proyecto libertario podría debilitarse mucho más pronto de lo que sus artífices llegan a imaginar”, explica el titular de Poliarquía.

Caos y pérdida de apoyo social

“El inicio de la nueva gestión está siendo caótico en lo político, social, económico y comunitario -afirma Marina Acosta, de Analogías- Paradojalmente es un caos planificado por el propio Gobierno. El objetivo: imposición de su agenda y remoción de las correlaciones de fuerza. Pero lo más importante es que estamos asistiendo al impacto que tienen las consecuencias del brutal programa de ajuste en los sectores medios y bajos; irremediablemente, eso hará que vaya perdiendo apoyo social. En este sentido, de los datos de nuestro último estudio se desprende que Milei cuenta con un acompañamiento social relativamente bajo si se tiene en cuenta el poco tiempo que lleva en el gobierno”.

¿Cuánto va a durar esto?

Alfredo Serrano Mansilla del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), hace un análisis más global. “Lo primero y principal es que mintieron respecto a terminar con la casta, entendiéndose casta como la vieja política. En la CELAG hemos calculado el índice de casta de este gobierno. De 78 altos cargos, 55 son hombres y mujeres que ya estuvieron en gobiernos y en gestiones anteriores con una alta responsabilidad. Por lo tanto, lo primero es que hay un gran fraude electoral. Lo segundo es que libran una batalla cultural para que se naturalice el sacrificio hasta el extremo, con un país en que el 95 por ciento está cada vez peor, lo que incluye a la clase media. Y con una democracia militarizada. Lo que sí han logrado es construir una megacoalición, en la que no tendríamos que hablar de opositores blandos. Estos sectores son gobernantes blandos más que opositores. ¿Cuánto va a durar esto? No lo sabemos porque también es difícil de saber: no sabemos si hay resignación o voluntad de cambiar la actual situación”.

Una catástrofe social

Artemio López, de Equis, hace un diagnóstico duro. “Tras dos meses de gobierno en plena cuarta ola neoliberal, sucede lo obvio: La catástrofe social avanza.  El INDEC ha dado a conocer el IPC (Índice de precios al consumidor) de diciembre del año 2023, medido luego del fogonazo inflacionario donde el León llevó el dólar de $366 a $800. Una devaluación del 118%.

El número es conocido, a nivel general el IPC de diciembre alcanzó el 25,3%, la mayor desde el año 1990 y casi seis veces el índice de  la Venezuela chavista. El nivel de enero será similar. Sin embargo, volviendo a diciembre si el nivel general del IPC fue catastrófico en sí mismo, en el estratégico rubro “alimentos y bebidas” fue aún peor y trepó al 29,7% mensual, totalizando el 251,3% anual.

En diciembre de 2023, la canasta básica total (CBT) aumentó un 27%. Esto significa que en la zona metropolitana una familia de dos adultos y dos niños necesitó un ingreso mensual de $495.798 netos para no caer bajo la línea de pobreza y la línea de indigencia alcanzó a los $240.679 para el mismo hogar. El mes de enero cuando el INDEC informe, tendrá un aumento similar

En ese mismo lapso, los salarios privados formales promedio, ascendían a mediados de diciembre a $394.000 bruto, aplicando los descuentos de ley, llegaban a $315.000 neto, apenas el 62% del valor de la canasta de pobreza de diciembre.

Esa relación difícilmente mejore en los meses sucesivos para el promedio de los salarios formales, aunque dada la dispersión existente algunos sectores mejorarán más que otros, pero el promedio será catastrófico.

Ni hablar de jubilaciones, pensiones, cuentapropistas y salarios informales. Sólo un ejemplo, para mostrar el desastre que llega.

Se estima que en marzo la jubilación mínima aumentará entre 32% y 35% En caso de que se respetaran esos porcentajes de aumentos de ANSES para jubilados, estos pasarían a cobrar desde los $105.713 de mínima que tienen hoy a $142.712 o $139.541, dependiendo del porcentaje elegido. En ambos cálculos por debajo del valor de la canasta de sobrevida para un hogar tipo del mes de diciembre. Insólito.

A partir de marzo se congelará el poder adquisitivo real de la jubilación mínima y se aumentará por inflación. Lo dicho, una catástrofe social se avecina.

Respecto a la imagen de Javier Milei, aún se mantiene ligeramente positiva 55% pero, obviamente, la violencia del ajuste pasó la motosierra sobre el pico de imagen inicial, que lleva a los presidentes recién asumidos a orillar los 70 puntos de imagen. Con el pibe motosierra no sucedió.

Respecto a la evaluación de la gestión, ya se invierten los porcentajes y un 55% considera que el ajuste lo afecta de manera negativa, pero aún espera “la luz al final del túnel”, imagen que popularizara la inolvidable Gabriela Michetti.

Esta brecha entre imagen y gestión inexorablemente tenderá a cerrarse y la imagen presidencial caerá de la mano del ascenso de la imagen negativa del ajuste hasta hacerse insostenible.

El tiempo en que esto suceda no lo podemos determinar sin caer en vaticinios sin sustento, pero parece que viene ligero el tema. El mismo Javier Milei, en una reciente entrevista con The Wall Street Journal advirtió: “Este proceso puede durar cerca de dos años, y es cierto que hay una luz de alerta que dice que es difícil aguantar más de un año”

Él sabrá por qué lo dijo, por algo de dedicó a las matemáticas sin descanso.”

A los dos meses de haber asumido, la mayoría de los presidentes se acercaban al 70 por ciento de popularidad. Pese al discurso oficial, basado en encuestas de consultoras que no registran antecedentes, la imagen de Milei sufre un notorio deterioro. El dato adicional es que esas relativamente malas evaluaciones se producen en tiempos en que todavía una parte de la población afronta los aumentos con el aguinaldo de fin de año, pero en vísperas de los golpes que se preparan para febrero y marzo. En especial las tarifas y los altísimos costos que implicarán el regreso a clases y la secuencia de despidos que asoman en el panorama.