Según Axios, la recuperación física y mental óptima a través del turismo de sueño de lujo, la medicina de longevidad y el couching ejecutivo se ha convertido en un nuevo símbolo de estatus para los estadounidenses medios y altos y no solo estadounidenses.
Esta tendencia resalta un cambio donde el agotamiento de la "cultura del esfuerzo" (hustle culture, como la de Macri por ejemplo) se enfrenta con soluciones de bienestar exclusivas y de alto costo. Cierra la entrada un notable texto de Esteban Schmidt que es atrapante ab initio: "Milei pasará, si dios nos ayuda, pero las bandas de la política sobrevivirán; más cerca Espinoza, más allá Insfrán; a los más alfabetizados nos toca Yacobitti. El rol de Radio con Vos. Insufribles y +..."
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Si Yaco, como se lo conoce en el ambiente, se anima a ascender, sería el primer franjista neto que llega a Rector de la UBA, uno que arrancó poniendo la mesita de la agrupación en el pasillo, entregando volantes, contando votos en los escrutinios y que escaló en la organización mientras en paralelo liquidaba el tema escolar y se convertía en Contador Público Nacional.
Y es de los muy pocos políticos, sino el primero, que logra dar vuelta una imagen amarga y patibularia. La curva más reconocible es la contraria. Martín Sabatella, por ejemplo, unos añitos mayor, arrancó como un ángel y se fue desprestigiando hasta casi no quedar nada de él. Yacobitti proyectó desde muy joven la imagen del bravucón y hombre de avería. Y nada menos que en la cuna del saber, contraste que consolidó su fama ensombrecida, como la de un bárbaro. Además, su nombre, por denuncias periodísticas, fue asociado demasiadas veces con los de quienes usan recursos públicos para financiar actividades políticas o torcer voluntades, el negativo de lo que se espera de la universidad en cuanto a cuidado de las formas.
Tuvo mala suerte porque lo agarró la época de los escándalos televisados, amplificados por redes, y porque la Facultad de Económicas fue la cuna de muchos periodistas que lo vieron de cerca y hablaron pestes y aun cuando no son periodistas, los economistas profes, para mover su trabajo, pasan muchas horas patrullando las redes sociales, no hay odontólogos en Twitter, se sabe, ¡porque están trabajando! El economista hace horas taxi en Twitter, hila reflexiones, anuncia catástrofes, o llama la atención; en fin, toda gente calificada, que además arma reuniones en sus casas, que se likea, entre sí, se felicita, brinda por una nueva vuelta al sol y ahí, Yaco, con sus malos modales, caía siempre en el anecdotario y con el boca en boca se arma una reputación.

La Franja Morada y sus cuadros más convencidos, como Yaco, de estar haciendo una carrera en la política, o en hacer de la política un trabajo, que no es lo mismo, pero se volvió lo mismo, lograron para la organización un éxito electoral perenne. Así, una de las segundas marcas más conocidas de este ciclo democrático, no fue afectada por la decadencia electoral de su partido madre y destino, la UCR, y sus sucesivas camadas de dirigentes ni siquiera se deprimieron por la extinción del barco insignia. Contra lo que quisieran que se piense de ellos, que aún cantan en sus auto homenajes: “Franja Morada, la patria liberada” el verso altruista, rimado hace muchas décadas para no desencajar ni perder competitividad con las agrupaciones vicarias de las organizaciones armadas, sí que los franjistas fueron grandes promotores de la confusión entre propiedad pública y privada. Junto a la rutina de ganar y durar, desarrollaron un tercer ojo para descubrir zonas grises, no auditables.
Las oficinas de apuntes de las facultades y, muy especialmente, aquel populoso CBC de los inicios de la democracia, sus tres sedes de la universidad abierta al pueblo, Drago, Paseo Colón y Ciudad, fueron las inferiores de muchos futuros millonarios gracias a la política. Todo un gran mundo sin contabilidad, todo schwartze, que terminaba en cajones con lo que después se pagaban los almuerzos de los empleados y las salidas grupales al boliche. Esa confusión contable alimentó una didáctica de no cumplir objetivos, en tiempo y forma, ni de casualidad. Tal pretensión podía ser juzgada como tecnocrática.
A lo que voy es que Yaco no quiso privarse de liberar a la patria por dos denuncias y fue siempre para adelante, porque la mala fama también es buena suerte, atrae y aumenta la consideración de quien la recibe, su misterio, su poder. ¿Las cuatro mil menciones negativas que Pagni hizo de Angelici en los últimos años perjudicaron o confirmaron al Tano como mayorista en el tráfico de influencias en Comodoro Py? Yacobitti se mantuvo en que si es culpable de algo es de lo mismo que el resto de la gente que se dedica a la política. Disponer de los recursos, ponerlos en circulación de una manera que deje contentos a la mayor cantidad de aliados posibles, y cumplir con la palabra.
Es de los muy pocos casos, también, en que alguien supera la incubadora que lo formó como dirigente, en su caso la del apocado Coti Nosiglia, y se desprende, autonomiza y asciende sin lesionar su vínculo histórico. Mérito también de Nosiglia, aceptar el crecimiento de un pichón sin cortarle las alas ni ofenderse. Puede que no le hayan quedado alternativas, pero ahí nuevo mérito de Yaco al no desconocerlo (la araña que salvaste te picó, rito de pasaje habitual en la política), y mantener el criterio de felicidad para todos.
Sumemos otro mérito, aunque no lo quiero hacer llorar a Emiliano: no condenarse a ser un hombre de las profundidades, como hizo Coti, ni a sostener una carrera política sin roce, sin exposición; por el contrario, integró boletas electorales, sábanas, que permiten ir bajo el radar y se asomó como vicedecano de Económicas y luego como vicerrector de la UBA.
Cuando tomó el control del radicalismo porteño, se agenció su propio outsider, y armó una sociedad con Martín Lousteau, alguien que combina lo técnico con el jet set, un economista cheto en ojotas, articulado, femenino y feminista, runner. Desde el inicio pareció que esta sociedad donde uno pone los fierros y el otro el prestigio naufragaría por el individualismo propio de alguien que jamás perteneció a una organización y que no sabe lo que es ser uno más, pero hundió sus raíces mucho más profundo aún y escaló a actividades conjuntas lo que le permite a Martín, hoy, cerrar un blanco lo suficientemente alto como para vivir como el príncipe que verdaderamente es.
Yacobitti hizo un gran trabajo de limpieza de su imagen sin arrojarse a una laguna a salvar un niño. Buena parte de su salud reputacional presente se debe a un buen uso del eterno conflicto universitario por los salarios africanos de sus docentes y al servicio del intermediario Guillermo Seita, un hombre del subsuelo, cuya misión es alinear a los periodistas para que se salteen en las entrevistas que le arma a Emiliano las preguntas específicas sobre el funcionamiento de la UBA, su contabilidad presente y pasada, incluso cuestiones de actualidad casi insoslayables desde el punto de vista de la agenda periodística como sus relaciones con el super empresario Leonardo Scatturice y la presencia regular del vicerrector en Roldán, el restaurante propiedad de Daniel Vila y José Luis Manzano.
La prensa, se sabe, reduce todo a la estructura de casos, y así es con el tema universitario, que me cuentes tu historia, papá sacrificaba terneros en Pigüé, muy bueno papá, luchador, ignorante, sabio, que quería que yo fuera doctora, y hoy soy doctora. Emocionantes las historias de superación, todas incomprobables pero, en general, verdaderas. Y con un gran superpoder quitamanchas. Con la metralla afectiva de los casos acompañando cada previa de una manifestación emocional y masiva, ¿cómo vas a contar la historia de lo que funciona mal?
Se aplica desde este año la doctrina Bercovich, el periodista, que en su entrevista de reconciliación con Yaco el día previo a la marcha la prologó diciendo que “hay temas más importantes” para evitar transitar esos otros asuntos pesados que el mismo periodista aportó valientemente hace algunos años sobre las compras en el Hospital de Clínicas y que tanto contribuyeron a desmejorar la imagen del vicerrector cuando era secretario de Hacienda de la UBA.
Después del waiver al aire, Yaco felicitó a Ale por el cumpleaños, y el conductor lo invitó a ponerse el bonete con que lo recibieron sus compañeros para festejarlo, así es la radio por youtube. Emiliano declinó porque era demasiado hasta para él.
La entrevista fue, naturalmente, en Radio Con Vos, que hoy reúne al tout universitario y al oyente votante progresista, donde Yaco consolidó no sólo un cortafuego contra la mala onda, sino una plataforma para que su grupo político vaya por más y que, ahora mismo, Lousteau ensaye nuevas formas de seguir vigente, ¡frescas!, integrándose como columnista. La primera ocurrencia fue que comente libros, como Dua Lipa, en el programa del número 6 de la lista de Catterberg, el platense Ernesto Tenembaum.
Radio Con Vos es la Radio Diez de Progregiales, donde vive, o quiere vivir, que es lo mismo, el caído en desgracia kirchnerismo bilingüe y alrededores políticos, y en la cual se performan todos los mantras de la coalición del déficit, incluidas dimensiones no políticas made by Ernesto como lo que él siente o su pálpito sobre si alguien es una buena o una mala persona. De hecho, ya se habla en muchos quinchos de “la zona Tenembaum”, una playa de estacionamiento ideológica donde la política opositora hace banco hasta que el otro, el gobierno, se equivoque completamente; incapaces de liderar a la sociedad, o de liderar siquiera a un pequeño grupito de locos o equivocados, siguen el llamado Piripipi de Ernesto, su editorial apasionada de las 8 am, como el sonido del shofar que los despierta de un sueño profundo pero sólo para recordarles que hoy son lo mismo que eran hasta ayer.
Ya termino
Compañeros, a la cabeza de la universidad más importante del país podría quedar alguien que construyó su carrera desde el descrédito y que logró volverse, si no respetable, al menos lo suficientemente potable para sortear los otros marcadores de viabilidad política como son la justicia y la prensa. Le puso huevo, paciencia y plata y lo logró.
Esta prevalencia de Yaco, con su energía, salud y recursos, da una idea de que tendrá ascendiente y capacidad de veto sobre la política nacional los próximos diez años, por decir poco, y todo lo que a su grupo político le interese o no le interese influirá sobre el conjunto. El rectorado será una manera de ver, incluso, hasta dónde puede llegar él mismo como personaje, como sujeto elegible. Su poder e influencia actual traspasa por mucho la esfera de la universidad y el radicalismo, que igualmente mantiene pisado, y es un apoyo táctico tanto de Santiago Caputo, como material de Leandro Santoro.
Alejado del desprestigio, se dirige al fin a la zona romántica de la política, con la UBA, luchando con o contra las derechas, con o contra la ignorancia, lo que sea más fácil de asimilar y vender. La marcha universitaria de hace algunas semanas nos dio la muestra anual de dónde estamos parados con nuestra élite, con las personas más educadas e importantes de la Argentina, nuestro mejor millón. Cuando hablan en voz alta siguen enchufados a la máquina de repetir consignas como temiendo el horror al vacío, si no lo hicieran, y el país quedase envuelto en un silencio de cripta a la espera de una verdad nueva que no va a llegar nunca porque no la pueden ni empezar a pensar.
Su beatificación blanquea su gestión hacia atrás sin que la costumbre de cómo administrar recursos escasos en la universidad se haya modificado. Todo será igual, pero sin los beneficios de la duda, y la lucha presupuestaria, de la universidad pública, abierta, libre, adquiere un formato de cómic. Solo superhéroes contra ajustadores, obviando, de punta a punta, las tramas internas que impiden funcionar bien a la universidad más allá de la cuestión salarial. Cualquier asterisco sobre malas prácticas administrativas sería una contradicción secundaria que debe suspenderse en nombre de lo que verdaderamente importa. Y como la universidad está tan lejos de su óptimo presupuestario, el llanto organizado puede durar no menos de quinientos años.
Ideal, porque Yaco necesita a la UBA en trance para sostener su alianza hacia la izquierda, que da fueros, como enseñó Néstor Kirchner, mientras que su alianza hacia la derecha, la nube de los jueces, la ordena el tano Angelici.
Con más o menos outsiders consiguiendo los votos, el futuro nacional depende de políticos como el vicerrector Emiliano Yacobitti para que a la Argentina le levanten una lápida o le hagan un monolito, como decía nuestro más reputado lumpen Minguito Tinguitella.
Extra
Se sabe que la inteligencia artificial no le quitó el trabajo a nadie todavía, pero mi tesis es que muchas patronales no aprendieron lo suficientemente bien a pedirle cosas, así que no hay ni una lucecita de esperanza de que no suceda, pero al menos hay una ventanita de tiempo para prepararse antes de que el gran reemplazo comience y la guillotina funcione a repetición. Ahora mismo, en muchos sectores, la sola expectativa del apocalipsis laboral naturaliza que nadie pida más salario si su destino mediato es volverse obsoleto. Cada país va a establecer su estrategia de amortiguación para que la gente coma, se sienta útil y no se suicide, pero adónde voy, yenchi: si hay un país que ya podemos predecir que no tendrá esa estrategia es el nuestro. Porque, compañeros, en qué oscuro rincón de la librería y cafetería Naesqui desayuna esta mañana el político de corazón progresista que recopile los papers que ayuden a diseñar el paraguas necesario o, más importante aún, que esté en condiciones de conversar, no te digo discutir, con los dueños de los superátomos, las computadoras cuánticas, las maquiladoras de bits.
(Al cierre de esta edición veo que JuanGrabois se reunió con Peter Thiel. Uno a la altura de la circunstancia).
Extra II
Las viejas herramientas de occidente o del mundo moderno que conocemos, el voto popular, la rebelión, la guerrilla, muchas veces ilusiones, otras muchas funcionales como amenaza, para obtener ventajas parciales o postergar afanos escandalosos, serán inocuas dentro de muy poco.
(Es una pregunta)
PD: Schmidt también curte la cultura del agotamiento que refiere esta nota y pide ayuda para afrontar sus elevados costos, gym, dieta keto, semillas de todo tipo, y con palabras escritas con un fino pincel de pelo de camello, agrega «Estos son los bonos compañeros, es hoy, no estiren más».
Bonos