El “síntoma”

Quién capitalizó estas limitaciones en la estructura distributiva y el descontento con oficialismo y oposición tradicionales? Libertad Avanza. Como bien señala la socióloga Fabiana Solano, Milei es un síntoma, donde se materializa el descontento de una sociedad muy maltratada por la pandemia, el deterioro en las condiciones de vida y la política de palacio.
Polarizar y mejorar ingresos: estrategias de cara a octubre

Como lo sostuvimos desde El Destape y hace más de dos años, la explicación fundamental de la derrota del Frente de Todos en el año 2021 fue la pérdida de 4,1 millones de votos que habían acompañado al oficialismo en 2019 y, mayormente, se ausentaron en las elecciones de medio término. En las PASO 2023, el mecanismo de erosión electoral 0ficialista fue similar.

La sangría de votos se observa con más claridad comparando las dos últimas elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.

El Frente de Todos obtuvo el 11 de agosto de 2019 12.205.085votos, o el 47,78% de los votos. Este domingo, el ahora Unión por la Patria llegó a los 6.460.689 sufragios, sumados los votos de Sergio Massa y Juan Grabois, casi la mitad de lo que consiguió cuatro años atrás, en el mismo lapso en que el padrón electoral crecía en 2 millones de electores.

Por otra parte, hay una merma notable de Juntos por el Cambio (1,5 millones entre PASO 2019 y PASO 2023).

La merma de Juntos por el Cambio, es tributaria de la memoria del trauma que provocara la gestión de Mauricio Macri y el efecto Javier Milei.

Adicionalmente en 2023 se dividieron en dos y no ganó ni el uno ni el otro, aunque Larreta fue el gran perdedor de esta PASO que volvió a mostrar el colapso de la tercera vía en una región y un país polarizado.

El centro político no existe, es una ficción de consultores y opinadores de derecha conservadora travestidos de moderados.

Ahora bien, la aparición de Milei encabezando las preferencias, agrega otro problema a Juntos por el Cambio en cabeza de Bullrich: ya no tienen por dónde crecer en la primera vuelta.

En efecto, para el sector más ideologizado del electorado de derecha, el efecto “voto útil” ahora se desplaza a Milei.

Esta larga introducción baja a tierra y se concreta más allá de la “narrativa”, al observar la estructura distributiva, en una serie que va desde el año 2016, cuando se retira Cristina Kirchner del gobierno, hasta el último dato publicado del año 2022. Es esta.

 

Como se observa durante el gobierno de Juntos por el Cambio la pérdida de participación de los trabajadores fue de 5,6 puntos porcentuales, récord en democracia.

Lamentablemente durante el gobierno del FDT esa inercia no se contuvo, por el contrario, la participación de los trabajadores cayó otros 2,3 puntos porcentuales.

En total desde que Cristina Kirchner dejó el gobierno los trabajadores perdieron 7,9 puntos de participación en la distribución del ingreso.

Para tener una idea de lo que significa esta pérdida de participación, FLACSO (1) señala “…considerando el período 2018-2022, cuando se desmorona la participación de los asalariados en el ingreso, la transferencia de ingresos del trabajo al capital alcanzó aproximadamente a 87.800 millones de dólares al tipo de cambio oficial. Medida en términos del tipo de cambio paralelo esa transferencia se reduce a 46.800 millones de dólares. 

Puesto que el diferencial entre el salario y la productividad ocurrió en un contexto de crecimiento económico es que en 2021 y 2022 se registraron las mayores transferencias de ingresos. Considerando el tipo de cambio oficial las mismas alcanzaron a 48.400 millones en tanto que medidas con el tipo paralelo fueron 25.800 millones”.

Mucha platita que no se perdió, se transfirió al noble empresariado que, entre otras retribuciones, nos devuelve 120% de inflación anual. ¡De nada!

En fin, que la eficacia electoral de la distribución del ingreso está claramente demostrada, no es el único factor, pero debe ser considerado central a la hora de analizar escenarios electorales. De lo contrario solo quedan átomos y opiniones. Siendo así, cuatro preguntas:

  1.  ¿Podía esperarse una participación electoral al mayor 68,9%? No parece La crisis de ingresos desmotiva a concurrir a las urnas, una tendencia que se trasladó al escenario nacional en las PASO de este domingo 13 de agosto, comicios que suelen tener -a lo largo de la última década- una menor participación que las elecciones generales.  Por otra parte, debe considerarse que este fenómeno no es aislado. La participación electoral bajó en 14 de las 16 provincias que eligieron gobernador en 2023, según el análisis de los datos realizado por el portal Infobae. Incluso siete de esas provincias no superan el 70% del padrón. Finalmente, la desmotivación llegó a los grandes distritos. Las PASO en Santa Fe lograron apenas el 60,6% de concurrencia y las últimas elecciones municipales en la ciudad de Córdoba tuvieron un 68,2 % de participación.
  2. ¿Podían esperarse mejores resultados para la oposición de JxC con esta estructura distributiva construida mayoritariamente por ellos cuando gobernaron? No parece.
  3. ¿Podían esperarse mejores resultados para el oficialismo con esta estructura distributiva? No parece.
  4. Quién capitalizó estas limitaciones y el descontento con oficialismo y oposición tradicionales? Libertad Avanza. Como bien señala la socióloga Fabiana Solano, Milei es un síntoma, donde se materializa el descontento de una sociedad muy maltratada por la pandemia, el deterioro en las condiciones de vida y la política de palacio.

Qué hacer entonces de cara a la primera ronda en octubre

Reiteramos, a la oposición tradicional solo le cabe rezar para que los votos libertarios tengan a bien acompañarlos, acompañamiento que, dado el nivel alcanzado por Milei, es muy dudoso. ¿Para qué votar perdedores de la vieja coalición Juntos por el Cambio, si ahora, el que gana, es el candidato libertario?

Al oficialismo sí le quedan recursos de gestión de cara a octubre.

La primera y principalísima: Mejorar ingresos familiares de los segmentos medios, medios bajos y bajos que son los que en el año 2019 lo votaron y debieran votarlo en el año 2023… si hace lo adecuado.

Al respecto y dado que el 80% de los ingresos de los hogares se realiza vía salarios registrados o no, obsérvese la evolución en picada de la masa salarial a valor real, entre enero del año 2016 y junio del año 2023.

El salario registrado se planchó con leve baja, pero el salario no registrado fue una catástrofe.

 

Si nos detenemos en el análisis comparado de todas las categorías salariales formales e informales entre los años 2019 y 2023 incluido el Salario Mínimo, Vital y Móvil, todas muestran caída interanual en el poder adquisitivo real: -0,46% para los salarios formales y -24,24% para los informales y -2,38% para el SMVM. Así es muy difícil.

No abundaremos con más datos, ya no es necesario. Está claro que, de cara a octubre, mientras la oposición de Juntos por el Cambio reza, el oficialismo debe dar señales claras sobre mejoras en los ingresos familiares, jubilaciones y pensiones incluidas, que muestran esta evolución muy preocupante, que ya señalamos en El Destape.

 

En fin, contra la contundencia de los datos, toda discusión se torna baladí. Pongan plata y luego sí, llamen consultores para ver si la campaña es así o es asá. Pero primero larguen dinero, guita, mosca, mosqueta, teca, chala, biyuya, tarasca. 

Finalmente, el gran derrotado de la PASO nacional en el plano ya de lo simbólico y conceptual, el alcalde Rodríguez Larreta, muestra el colapso de la moderación y la “tercera vía” como alternativa para la sociedad argentina.

Nadie puede “saltar la grieta” (solo Schiaretti que no llega a 4 puntos nacionales) . Sergio Massa debe tomar nota de este dato y alejarse de cara a octubre y la eventual segunda ronda de ese andarivel de tercera alternativa, francamente inexistente en el país y en la región.

Debe entonces polarizar con el polo de derecha y profundizar el proyecto que supone contener a Cristina Kirchner como líder del espacio. En otro contexto, ayer UP pierde “por no profundizar” y preservar así la identidad del proyecto, como sostuvo Néstor Kirchner tras la derrota bonaerense en Buenos Aires.

Y hablando de Buenos Aires, la gran elección de Axel Kicillof, que obtiene más de 200.000 votos de diferencia respecto a Juntos por el Cambio y un millón por sobre Libertad por Siempre, muestra que la preservación de la identidad, no solo es un acierto para la gestión, el posicionamiento político y socioeconómico, sino también es un gran atributo electoral en coyunturas complejas.

A pesar de la situación de ajuste nacional evidente, como señala Pablo Ibañez: “En la provincia de Buenos Aires, donde Massa y Kicillof sacaron casi exactamente los mismos votos -apenas 60 mil de diferencia, que se explican porque los extranjeros votan cargos provinciales y municipales pero no nacionales-. Es el 37% del padrón, el más grande de los tercios territoriales, el peronismo traccionó, aun con corte entre la boleta presidencial y las intendencias, y arrimó el 56% de los votos que UP sacó a nivel nacional.”

En síntesis, nada está dicho de cara a Octubre y mucho menos a la eventual segunda ronda de noviembre, salvo recordar la sentencia de Albert Einstein: Locura es pretender resultados distintos con iguales acciones.

En síntesis, nada está dicho de cara a octubre y mucho menos a la eventual segunda ronda de noviembre, salvo recordar la sentencia de Rita Brown: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes”

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