Según los datos más recientes del INDEC correspondientes al cuarto trimestre de 2025, el decil 10 (más rico) gana 13 veces más que el decil 1 (más pobre), basándose en el ingreso per cápita familiar. El ingreso promedio per cápita familiar de toda la población alcanzó los $634.451 (dato del 3° trimestre de 2025 como referencia cercana).Lo analizamos entonces, sin pretensión de totalidad, tomando dos indicadores duros, como marco de análisis, la denominada “paradoja de Tocqueville”. En este contexto proponemos una relectura de la ya clásica advertencia de Cristina Kirchner: “No vienen por mí, vienen por sus derechos”, la que traducimos hoy también es que vienen por sus deseos. Veamos esto más de cerca.

La Remuneración Imponible Promedio formal asciende, según el último dato consolidado del cierre de 2025 arrojó un promedio de$1.798.332 mensuales.
En febrero de 2026, la Canasta Básica Total(CBT) en Argentina, que define la línea de pobreza para una familia tipo de cuatro integrantes, ascendió a $1.397.672 mensuales.
Complementariamente, para abril de 2026, el valor del alquiler promedio en Argentina varía drásticamente según la ciudad.
Por otra parte, el salario Pretendido, según el último informe de Bumeran, el sueldo promedio que piden los postulantes a empleos formales es de $1.731.592 mensuales.
Nadie aspira a más salario, apenas a superar la línea de pobreza y sin considerar alquiler, tomando como indicador para determinar esta módica aspiración el salario pretendido formal, o sea la cima salarial, por debajo del ingreso del cuentapropismo y el salario informal. Es este un ejemplo paradigmático de la “paradoja de Tocqueville” en acto.
Al respecto señalaba el filósofo Diego Tatian. Hace casi doscientos años, Alexis de Tocqueville señalaba en La democracia en América una paradoja cuya fuerza persiste aún: cuando la desigualdad social es abismalmente grande, se vive como natural, la imaginación social ni siquiera es capaz de plantearse la posibilidad de su supresión y a nadie se le ocurre intentar transformar el orden establecido.
Cuando, en cambio, esa desigualdad se reduce, los resabios de privilegio son mucho menos tolerados, las diferencias existentes cuestionadas y las jerarquías combatidas. Según esta idea, no es el deseo de igualdad lo que produce igualdad; es el avance de la igualdad lo que produce deseo de igualdad*.
Las condiciones estrictas del ajuste que a fin de año llevará una década, operan a nivel objetivo, el indicador que tomamos el salario formal ofrecido, como vimos, en línea con el valor del umbral de la pobreza para un hogar tipo (lo que resulta absolutamente congruente ya que el hogar promedio en el país es de 3,6 miembros).
Sin embargo, y tal vez con mayor potencia el ajuste opera a nivel subjetivo. El indicador seleccionado es el salario formal pretendido, que se emparenta con el salario ofrecido y está también en línea con el umbral de la pobreza. Para compensar esta carencia los hogares recurren al pluriempleo aumentando el número de perceptores de ingreso por hogar.
El número de perceptores de ingreso por hogar es clave para el bienestar económico, mostrando una gran disparidad. Según datos recientes del INDEC, el 61,7% de la población total percibe algún tipo de ingreso, con un promedio general de menos de dos perceptores por hogar, siendo los hogares de ingresos altos los que suelen tener mayor cantidad de perceptores activos.
Al respecto, a principios de 2026, el ingreso promedio por hogar en Argentina muestra una fuerte dispersión, con una mediana familiar de alrededor de $800.000, lo que significa que la mitad de los hogares percibe menos que esa suma. Para paliar la pobreza extrema que supone esta realidad, el gobierno ha recurrido a transferencias de ingreso particularmente via AUH que evolucionó sobre el nivel de inflación. La AUH se consolidó como el eje central de la política social frente a la carencia creciente de ingresos por hogar, mientras otros programas (como Potenciar Trabajo) fueron recortados.
Por caso el Ministerio de Capital Humano, a través de la resolución 13/2024 publicada en el boletín oficial, resolvió suspender el pago del salario social complementario a más de 27.000 titulares de los programas Potenciar Trabajo y Potenciar Empleo, por lo que hoy habrá múltiples piquetes que reclamen al respecto.
Veamos la evolución de la AUH, el muro de contención más importante del gobierno frente a la carencia de ingresos que su misma política económica genera.
| Año | Monto AUH (aprox.) | Variación |
|---|---|---|
| 2023 | $13.000 | Base previa al ajuste |
| 2024 | $19.000 | +47,48% respecto a 2023 |
| 2025 | $20.661 | +2,34% respecto a 2024 |
Mientras esperas que te aprueben ese crédito inmobiliario sin ser casta, te dejamos los 11 del Lila para hoy!!! pic.twitter.com/lzHCOuoZ7Z
— Sacachispas (@SacachispasOK) April 6, 2026
Dicho esto, y siguiendo la perspectiva de análisis anterior, recordemos que es habitual señalar que las grandes rebeliones populares no las despliegan, al menos inicialmente, los sectores sociales más vulnerables.
En el cordobazo de finales de los años sesenta fueron los obreros de la industria metal-mecánica, los mejor remunerados, junto a los estudiantes universitarios, los que encendieron la chispa de la patriada frente a la dictadura de Onganía.
Incluso en la crisis de salida de casi un cuarto de siglo de neoliberalismo, plasmada en el año 2001, fueron los segmentos medios al ver atrapados sus ahorros en los bancos, los que comenzaron la rebelión.
Grandes protestas que culminaron en las jornadas del 19 y 20 de diciembre y la huida, en medio de asesinatos múltiples, del presidente Fernando de la Rúa, muchos de cuyos funcionarios hoy siguen activos, tanto en el oficialismo cuanto en la oposición.
En esta perspectiva de análisis, los gobiernos de Juntos por el Cambio y el Frente de Todos contribuyeron de manera decisiva para que las condiciones estructurales agobien a la población de segmentos medios, medios bajos y sectores populares.
Un solo indicador es muy ejemplificador. Cuando Cristina Fernández deja el gobierno, los trabajadores participaban con el 51,8% del ingreso total generado, cuando Mauricio Macri pierde las elecciones en el año 2019, la participación de los trabajadores había caído ya al 46% y al concluir la gestión Alberto Fernández, la distribución seguía idéntica a la heredada de Mauricio Macri, con el agravante de que el del FdT era un gobierno que se suponía peronista.
Finalmente, retomando la pregunta que abre esta nota, aún y a pesar de esta debacle social, la reacción popular – que existe- no logra efectos contundentes ni unificarse. Las causas son múltiples, pero señalaremos una central: La defraudación que supuso el ajuste estructural que llevaron adelante y especialmente en el caso del gobierno autopercibido como peronista, los efectos subjetivos y descrédito en la dirigencia que promovió, adicionalmente a los cambios estructurales objetivos de notable regresividad.
Transformaciones subjetivas y de representación cuya expresión no única, pero la que queremos señalar acá, siguiendo a Tocqueville, es el desencanto con la dirigencia y la pérdida del deseo de igualdad tras más de una década de ajuste brutal acelerado por el actual gobierno que aún no permite percibir sus límites, a pesar de los esfuerzos narrativos de parte de la oposición, mucha comprometida con gobiernos anteriores, que predica el final del ajuste libertario, y una mayoría de ella lo hace prácticamente desde el 11 de diciembre del año 2023.
En fin, que lo hubieran pensado antes.