Hoy, el rentismo ha terminado de matar a nuestra compañera Maricarmen
Alicia del Río

 

Esta denuncia de una de las portavoces del Sindicato de Inquilinas, la organización que ha acompañado a Maricarmen en la lucha contra su desahucio hasta el último día, viene a expresar de forma muy rotunda la conmoción que ha provocado su muerte, el pasado 7 de octubre, en una amplia y plural mayoría social; incluso más allá de las fronteras del Estado español. La crueldad y el ensañamiento lleno de bulos que han mostrado con ella, tanto el fondo buitre como el bloque reaccionario político, judicial y mediático, han quedado completamente desenmascarados sin excusa alguna. La rabia y la indignación que han ido manifestándose en las protestas contra su desahucio desde el pasado 23 de septiembre llegan ahora hasta niveles nunca vistos y dan más razones si cabe a la continuidad de un movimiento cada día más potente, como ya se está demostrando en las acampadas y en las nuevas acciones de solidaridad en todo el Estado con quien se ha convertido en un símbolo del movimiento.  En todas ellas, como se escribía desde la Acampada de Sol, “Maricarmen ha sido y será un símbolo y ejemplo para todes nosotres, para la protesta por la vivienda digna y para seguir organizándonos por nuestros derechos. Ha sido la mecha que ha encendido este fuego de lucha imparable”.

Esta dura y triste noticia llegó después de la decisión de Pedro Sánchez de convocar elecciones generales el 29 de noviembre, convencido de que el estallido social por la vivienda le puede ofrecer la mejor oportunidad posible para removilizar al electorado de izquierdas y contrarrestar el pronóstico, de la práctica totalidad de las encuestas, de una victoria por mayoría absoluta de la coalición PP-Vox. Coincide además con el apoyo de la práctica totalidad de los sindicatos de ámbito estatal y autonómico a la iniciativa del Sindicato de Inquilinas de convocar una Huelga General, acordada ya para el 11 de noviembre.

La decisión final de Sánchez de adelantar las elecciones era ya prácticamente inevitable tras el rechazo de Junts al primer decreto de la vivienda y sin esperanza alguna de que la presentación de presupuestos generales contara con una mayoría parlamentaria. Sánchez también ha debido tener en cuenta que difícilmente iba a encontrarse ante una coyuntura mejor en los próximos meses, dado que la inflación sigue aumentando (actualmente, 4,9 %) y que el acoso judicial (casos Zapatero, Leire Díez, familiares) no va a cesar. Por eso optó por anunciar esa convocatoria con un discurso en el que ha vuelto a emplear una retórica antiélites y a presumir de algunas de sus moderadas medidas en el plano social, o de los datos favorables sobre el crecimiento económico, pese a que éstos siguen contrastando con el empeoramiento de las condiciones materiales de vida –y, sobre todo, de los salarios, de la vivienda y de los precios, por no hablar de la sanidad y la educación– de la mayoría de la clase trabajadora.

Además, Sánchez ha optado  por volver a aprobar en el Consejo de Ministros, con algunas modificaciones, los dos decretos 1 que fueron derogados en el Congreso, con el fin de lograr que se apruebe al menos el primero en la Diputación Permanente en el plazo de un mes. Pretende demostrar así que sigue reconociendo la presión del movimiento de la vivienda, tratando de aparecer como aliado del mismo frente a PP, Vox, Junts y UPN (Unión del Pueblo Navarro).

Con todo, no le será tan fácil lograr una remontada, como en julio de 2023, que ahora tendría que ser mucho mayor porque el avance de las derechas, principalmente de Vox, parece difícilmente reversible. A esto se suma que la desafección respecto al gobierno de coalición PSOE-Sumar ha aumentado sustancialmente entre mucha gente trabajadora como consecuencia de muchas de las políticas que ha practicado o no ha llegado a cumplir –en relación con la vivienda, pero también con la derogación de la Ley Mordaza– durante los 8 años de legislatura.

La respuesta de PP y Vox ante el adelanto electoral no se ha hecho esperar, pese a su desconcierto inicial, ya que hasta el desahucio de Maricarmen era la crisis de Ceuta la que les ofrecía un mejor escenario para su campaña racista y sus expectativas electorales 2. Feijóo ha mostrado no obstante su satisfacción, ya que se ve, “por fin”, como futuro presidente del gobierno. Aun así, no parece estar convencido del todo, porque ha vuelto a recurrir a la amenaza de fraude electoral, siguiendo la estela de Ayuso y de Vox como fieles vasallos del trumpismo. Eso sí, al líder del PP, apenas se le oye hablar de propuestas programáticas, más allá de querer derogar todo lo que de progresista haya podido hacer el sanchismo, de su obsesión contra las bajas laborales y de anunciar eslóganes como “PSOE o democracia” o “España contra el PSOE”.

Pero, una vez más, quien ha vuelto a hablar más claro ha sido el expresidente Aznar, dando un sentido transcendental a las elecciones del 29N. Llega a sostener que éstas son las más importantes desde la Transición porque el futuro del régimen del 78, con la monarquía a la cabeza, estaría en juego…

En cuanto a Vox, sus proclamados ejes de “prioridad nacional, desregulación y remigración” no dejan lugar a dudas sobre cuáles son sus propósitos si llegan al gobierno: imponer una política racista, aporófoba, machista, negacionista del cambio climático y ultraliberal, confirmada ahora en un tema clave: la contrarreforma de las pensiones, que ya ha anunciado ese siniestro personaje que es sudiputado Figaredo: el que llamó a la caza del migrante en Ceuta. Así que, la que nos espera si estos partidos llegan al gobierno en un contexto de ascenso de la Internacional reaccionaria, como estamos viendo ahora en Alemania y Brasil, es una verdadera contrarreforma en el plano político, social y cultural.

Por otra parte, la convocatoria electoral ha cogido en medio de una disputa a las fuerzas a la izquierda del PSOE de ámbito estatal que han gobernado con ese partido. La disputa tiene que ver con quién será líder de la coalición Sumar –que ahora pasa a denominarse Frente Amplio- y a la posibilidad o no de un acuerdo con Podemos. Como vaticinan las encuestas, el electorado potencial de ese espacio se ha reducido mucho durante esos ocho años y probablemente sea mayor si se presentan por separado, en beneficio del PSOE o de la abstención. En otros espacios se encuentran las izquierdas soberanistas de ámbito autonómico (como EHBildu, BNG, ERC, Compromís, Chunta Aragonesista o Adelante Andalucía), con un anclaje territorial real, que se presentarán con sus propias siglas. Queda por saber con qué programa y con qué discurso van a hacerlo para valorar si reflejan una voluntad de reorientación política tras la mayor o menor subalternidad que han mantenido respecto al PSOE hasta ahora. Casos aparte son los de  Adelante Andalucía, defensora de un andalucismo anticapitalista, y de la CUP, cuya dirección nacional ha decidido no presentarse, si bien esta decisión tiene que ser ratificada en referéndum interno.

Por otro lado, lo que también se está haciendo visible en estas movilizaciones es la emergencia de una nueva generación de activistas sociales y políticos que, junto con sectores significativos de aeriores generaciones anteriores, están expresando un nuevo proceso de radicalización que demanda con urgencia unas izquierdas rupturistas e independientes del socioliberalismo todavía hegemónico 3.

Preparar, organizar la Huelga General
En cualquier caso, la preparación de la Huelga General el 11 de noviembre exige la mayor unidad de acción posible de las organizaciones convocante en la construcción de comités de barrio, de centros de trabajo y de estudio en todo el Estado, como ya han propuesto el Sindicato de Inquilinas y otras organizaciones sindicales, feministas, ecologistas y sociales en general. Tiene que ser, como ya se propuso con éxito en la Huelga General feminista del 8 de marzo de 2018, ”una huelga laboral, del trabajo de cuidados, de consumo y estudiantil”, si bien entonces su alcance en las fábricas fue limitado, ya que los sindicatos mayoritarios sólo convocaron a paros parciales de 2 horas.

Por tanto, hay razones suficientes para confiar en que el acuerdo alcanzado en torno a esta convocatoria  permita caminar hacia la creación de un escenario de paro prácticamente total que sería inédito en vísperas del inicio de una campaña electoral. Un proceso que, además, se da en un contexto de probable otoño caliente europeo que no se producía desde hace tiempo, como estamos viendo ya en Francia y Bélgica.

Obviamente,  existen distintas corrientes y estrategias dentro de ese bloque y, por tanto, habrá que esforzarse por evitar toda instrumentalización con fines electoralistas, dotando a esta convocatoria de unos objetivos compartidos que, partiendo de las exigencias de una vivienda y unos salarios dignos y unos precios justos, vayan más allá y apunten contra un capitalismo rentista, especulador y depredador.

Una movilización que no ha de ser indiferente ante la amenaza que supone una victoria electoral de las derechas, a la que habrá que hacer frente con toda nuestra fuerza colectiva. Pero habrá que hacerlo reivindicando la autonomía del movimiento, así como su disposición a continuar luchando gobierne quien gobierne, a cualquier escala, antes y después del 29N. Con mayor razón cuando las principales competencias sobre vivienda están en manos de las comunidades autónomas y ayuntamientos, mayoritariamente bajo gobiernos del PP, en muchos de ellos en coalición con Vox.

Entramos en unas semanas decisivas en las que  la beligerancia creciente por parte del bloque reaccionario, la patronal y los lobbies del rentismo (con mayor motivo tras su capacidad de chantaje demostrada ante Junts) no van a cejar en emplear todos los recursos posibles de guerra sucia para impedir que la Huelga General se convierta en un éxito capaz de cambiar la relación de fuerzas actual.

Jaime Pastor es politólogo y miembro de la redacción de viento sur

  • 1
    Sobre algunas de las limitaciones y contradicciones de estos decretos y la necesidad de “prohibir la compra de vivienda que no sea para habitarla”, véase: “Vivienda: una situación insostenible”, Gloria Marín y María Gómez, viento sur, 3/10/2026,  . Para una perspectiva histórica sobre el modelo inmobiliario español, la burbuja de 1997-2007 y sus consecuencias hasta el momento actual: “Urbanismo con burbujas, auge de las operaciones y declive del planeamiento”, José Manuel Naredo, viento sur, 7/10/26. También, “Con la carne de gallina: Desbandada de los fondos buitre, la desregulación y la vivienda”, Fátima Martín, viento sur, 10/10/26. ↩︎
  • 2
    Una encuesta electoral, realizada entre el 7 y el 8 de octubre, publicada en El País el 9 de octubre, o sea, después del desahucio de Maricarmen y del adelanto electoral, da un 50,8 % de votos al bloque de PP (31,9 %) y Vox (18,9 %), mientras que el PSOE obtiene el 28,1 %, Sumar el 5,3 % y Podemos 2,3 %. Esto daría una cantidad de casi 200 escaños al PP más Vox, mientras que la coalicion progresista no llegaría a 130. A estos últimos habrá que añadir los que puedan obtener fuerzas políticas de izquierda de ámbito no estatal, pero aun así queda a una distancia muy superior a la que se daba antes del inicio de la campaña electoral de 2023. ↩︎
  • 3
    Antes incluso del efecto Maricarmen, ya había encuestas que anunciaban esa tendencia: “Los votantes de izquierda se sitúan más a la izquierda en una España que gira a la derecha”, Público, 19/09/26. ↩︎