Mundial: The final cut

La derrota ante España en la final del Mundial 2026 no eclipsa otra actuación histórica de la selección argentina, pero sí instala un debate ineludible. En su balance del torneo, el periodista Sergio Levinsky sostiene que el ciclo de Lionel Scaloni alcanzó un punto de inflexión: la confianza en los campeones de Qatar demoró la renovación, Messi transita sus últimos capítulos con la camiseta albiceleste y el gran desafío ya no pasa por ganar otro título, sino por construir la selección que deberá aprender a competir sin el mejor futbolista de su historia. Hay que atreverse al corte final.

 

El Mundial dejó una certeza para Argentina: llegó la hora del recambio

 

Argentina volvió a demostrar que integra la élite del fútbol mundial. Alcanzó su segunda final consecutiva, confirmó la solidez de un proyecto que comenzó en 2018 y cayó apenas por la mínima frente a una España que representa el presente y, probablemente, el futuro del fútbol internacional. Sin embargo, para Sergio Levinsky el verdadero balance del Mundial excede el resultado deportivo: el torneo marcó el cierre de una etapa y dejó al descubierto la necesidad de acelerar un recambio que quedó postergado.

Uno de los principales cuestionamientos apunta a la confección de la lista de 26 jugadores. Según Levinsky, Scaloni privilegió la continuidad del grupo campeón del mundo por encima de la incorporación gradual de nuevas figuras. La fidelidad hacia quienes conquistaron Qatar 2022 fortaleció la cohesión del plantel, pero también limitó la competencia interna y redujo el espacio para consolidar una nueva generación.

En ese sentido, el periodista plantea un interrogante inevitable: ¿Scaloni terminó «casándose» con los campeones del mundo? La respuesta no implica desconocer los méritos de aquel grupo, sino advertir que la gratitud y la confianza acumuladas durante años pudieron influir más de la cuenta en decisiones que exigían una mirada estrictamente futbolística.

Levinsky también identifica un momento simbólico del torneo: el partido frente a Jordania. Aquella rotación masiva parecía destinada a consolidar alternativas para el equipo titular, pero terminó produciendo el efecto contrario. Varios de los futbolistas que tuvieron su oportunidad no lograron afirmarse y el cuerpo técnico volvió a refugiarse, en los encuentros decisivos, en los nombres de siempre.

La consecuencia fue una selección que siguió dependiendo de los mismos pilares que construyeron la gloria reciente: Lionel Messi como conductor, Rodrigo De Paul como sostén del mediocampo, Nicolás Otamendi como líder defensivo y Emiliano Martínez como garantía bajo los tres palos. Cuando el desgaste físico y futbolístico comenzó a hacerse sentir, Argentina tuvo dificultades para encontrar respuestas desde el banco.

Para Levinsky, el mayor desafío comienza ahora. La pregunta ya no es cuándo dejará Messi la Selección, sino cómo jugará Argentina cuando eso ocurra. El futuro exige construir nuevos liderazgos, redefinir la estructura ofensiva y desarrollar una identidad menos dependiente del capitán que marcó una época irrepetible.

En ese contexto, la continuidad de Scaloni aparece como la mejor opción para conducir esa transición. Pero si el entrenador decidiera poner fin a su ciclo, Levinsky entiende que el sucesor debería surgir del propio proyecto que revolucionó las selecciones nacionales. Nombres como Pablo Aimar o Diego Placente representan esa continuidad metodológica, mientras que la llegada de un técnico de otro perfil implicaría iniciar un proceso completamente distinto.

El subcampeonato mundial no constituye un fracaso. Al contrario, confirma que Argentina sigue siendo una potencia del fútbol internacional. Pero la derrota ante España dejó una enseñanza tan clara como incómoda: el ciclo que llevó a la Selección a la cima del mundo está llegando a su final y el éxito de los próximos años dependerá menos de la nostalgia por los campeones que de la capacidad para construir la Argentina que jugará después de Messi. Hay que atreverse al corte final.

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Sergio Levinsky es sociólogo desde 1989 y periodista desde 1983. Ha trabajado en Diario Popular, La Voz, Clarín, Sur, Ámbito Financiero y El Cronista y en las revistas Hum(R), Los Periodistas, El Porteño, El Gráfico y Goles; y en la agencia Diarios y Noticias (DyN). Ha sido el director de la revista deportiva semanal Orsai (1989) y de la colección «Los Mundiales» (la historia de los mundiales de fútbol) (1994). En México ha dirigido las revistas «Fútbol Total» y «Deporte Total» (2001) y en España, trabajó en los diarios «El País» y «El Mundo» y en la revista «Don Balón». Es autor de los libros «El negocio del Fútbol» (1995), «Maradona, rebelde con causa» (1996) y «El deporte de informar» (2002). Ha cubierto los Juegos Olímpicos de Seúl (1988) y todos los Mundiales desde México (1986) hasta Brasil (2014) y 10 de las 12 Copas América y 5 Mundiales de Clubes en Japón. Participó de las películas «El Mundial olvidado» y «Fútbol S.A.» y fue editor del libro «Messi», de Guillem Balagué en América. Actualmente es columnista del Diario Jornada (Mendoza) y de Yahoo (Japón), y colabora con Diario Perfil y medios de Alemania, Dinamarca, Holanda, Suecia, Inglaterra y Japón. Conduce el programa radial «RH Fútbol» por Palermo Sports.

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