¿Podrá «Occidente»?

En el contexto de los recientes ataques en Oriente Medio (marzo de 2026), se ha reportado que Irán ha destruido varios sistemas de radar críticos de Estados Unidos, con un valor total estimado cercano a los 2.000 millones de dólares (dos billones en la escala corta en español). Expertos y analistas señalan que, debido a la complejidad tecnológica y las tasas actuales de producción, el reemplazo de estos sistemas podría tardar entre 2 y 8 años. Bastante.

El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) calculó que las primeras 100 horas de la Operación Epic Fury costaron 3.700 millones de dólares, a un ritmo de 891 millones diarios, con 3.100 millones destinados exclusivamente a la reposición de municiones. El modelo Penn Wharton de la Universidad de Pensilvania proyectó que una guerra de dos meses contra Irán podría demandar entre 40.000 y 95.000 millones de dólares, una cifra que varía según el nivel de involucramiento terrestre. El daño más grande, sin embargo, es de más de dos billones de dólares en equipos militares dañados, como radares de alerta temprana y de sistemas antimísiles Thaad, desplegados en las bases estadounidenses en las monarquías de El Golfo y Jordania, puntos claves para la posición estadounidense en Medio Oriente.

En Bahréin, el cuartel general de la Quinta Flota en Manama recibió impactos de misiles y drones iraníes que destruyeron dos terminales de comunicaciones satelitales AN/GSC-52B —con un valor combinado de 20 millones de dólares—, dos domos de radar principales y varias estructuras de gran tamaño, según confirmaron imágenes satelitales de Planet Labs. Un dron Shahed fue registrado en video en el momento en que golpeaba una antena de radar dentro de uno de esos domos. La Armada ordenó la evacuación del barrio de Juffair y declaró la zona como insegura para militares y contratistas. Los drones iraníes también alcanzaron edificios residenciales en la capital, entre ellos la torre Era Views y el hotel Crowne Plaza. Para el 5 de marzo, Bahréin había absorbido el impacto de 70 misiles y 59 drones. Se cree que el equipo más dañado habría sido el radar el AN/TPS-59 en Baréin de un valor de más de 40 millones de dólares.

Las pérdidas más graves en términos humanos se produjeron en Kuwait. Los drones iraníes golpearon la base aérea Ali Al Salem —que albergaba tropas estadounidenses e italianas—, Camp Buehring y el aeropuerto internacional. En un trágico incidente de fuego amigo, un caza kuwaití F/A-18 derribó tres F-15E Strike Eagles estadounidenses; los tripulantes sobrevivieron, pero el costo material ascendió a 282 millones de dólares. El golpe más letal ocurrió alrededor del 1 de marzo, cuando un dron iraní impactó el puerto civil de Shuaiba, adyacente a Camp Arifjan, y mató a seis soldados estadounidenses que se habían alejado del campamento como medida de precaución. Fue el ataque individual más mortífero contra fuerzas de Estados Unidos desde el golpe a la Torre 22 en Jordania, en enero de 2024.

La base Al-Udeid en Qatar fue atacada varias veces. El activo más valioso reportado como dañado fue un radar de alerta temprana AN/FPS-132, cuyo valor estimado supera los 1.100 millones de dólares. Este radar tiene una importancia estratégica; “el AN/FPS-132 forma parte de un grupo más amplio de sistemas de alerta temprana estratégica, ampliamente relacionados, que también se encuentran en servicio en el ejército estadounidense en múltiples emplazamientos de Estados Unidos, así como en Groenlandia”, según el experto militarTyler RogowayLos escombros de misiles interceptados hirieron a 16 personas. En los Emiratos Árabes Unidos, el sistema THAAD desplegado en la ciudad industrial de Al-Ruwais fue destruido, incluyendo un radar AN/TPY-2 valorado en 500 millones de dólares —uno de apenas diez existentes en el mundo—. Los EAU reportaron haber sido blanco de 165 misiles balísticos, 2 misiles de crucero y 541 drones. Los escombros provocaron incendios en el hotel Fairmont de Palm Jumeirah y causaron daños en las inmediaciones del Burj Al Arab.

Imagen de radar destruido en Qatar.

En Jordania se interceptaron dos misiles balísticos iraníes, uno de ellos cerca de la base aérea de Muwaffaq al-Salti en Azraq, donde imágenes satelitales confirmaron la destrucción del radar THAAD AN/TPY-2 mediante cráteres de cuatro metros de diámetro. “El radar es un elemento crucial del sistema de interceptación de misiles de alta gama, que se utiliza para interceptar y destruir misiles balísticos mientras vuelan hacia su objetivo”, de acuerdo a Gianluca Mezzofiore de la CNN en inglés. El radar es tan importante que el Pentágono está apurado a sustituirlo, según The Wall Street Journal.

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Para Tyler Rogoway; “el radar AN/TPY-2, con barrido electrónico activo, se asocia principalmente con el sistema de misiles antibalísticos THAAD (Defensa Terminal de Área a Gran Altitud) de EE. UU., pero también ha demostrado su capacidad para alimentar datos a los sistemas de misiles tierra-aire Patriot . El THAAD es un sistema defensivo clave de alto nivel desplegado en Oriente Medio, capaz de neutralizar los misiles iraníes más potentes desde su fase final de vuelo hasta su fase terminal. Los radares AN/TPY-2 también pueden desplegarse como sensores independientes en una red de defensa aérea integrada más amplia. El radar se monta en un remolque y es técnicamente móvil en carretera, pero no está diseñado para utilizarse en movimiento ni para trasladarse rápidamente de un lugar a otro”. Sin esos radares, los misiles interceptores de los THAAD son inútiles. En Irak, la República Islámica de Irán reivindicó 67 ataques con drones y misiles entre el 28 de febrero y el 3 de marzo

En Arabia Saudita, drones atacaron la embajada estadounidense en Riad y la refinería de Ras Tanura. Sin embargo, el daño más grave se habría dado a un radar AN/TPY-2 del sistema Thad en las afueras de la base saudí príncipe Bin Sultan.

Imágenes de Planet Labs sobre el daño hecho a una instalación donde se ubicaba un radar del sistema Thaad a las afueras de la base príncipe Bin Sultan.

“El ejército estadounidense y sus aliados han dedicado años ( y miles de millones de dólares ) a construir un escudo de defensa antimisiles regional, cuyos componentes principales son los AN/TPY-2 y el AN/FPS-132 de Qatar. Si bien Irán y su creciente arsenal de misiles balísticos han sido los factores impulsores de esos esfuerzos, el gobierno estadounidense también considera estos activos como un elemento clave de su arquitectura global de defensa antimisils”, según Tyler RogowaySi bien, en su opinión, esta cobertura aérea puede ser cubierta por otros equipos, “los líderes políticos y militares iraníes creen que sus operaciones con misiles balísticos y drones contra bases e infraestructuras estadounidenses han logrado en gran medida su objetivo de degradar los principales sistemas de radar y agotar las reservas de interceptores”, según un oficial militar iraní consultado por el periodista Jeremy Scahill.

Sin embargo, uno de los grandes dolores de cabeza de Estados Unidos, e Israel, es su capacidad industrial para recomponer los equipos dañados y el costo asociado a este esfuerzo bélico. “Para el radar AN/FPS-132 de Qatar, fabricado por Raytheon, se tardará entre cinco y ocho años en construir uno nuevo con un costo de 1.100 millones de dólares. Mientras tanto, Lockheed Martin necesitará al menos de 12 a 24 meses y un presupuesto estimado de entre 50 y 75 millones de dólares para reemplazar el AN/TPS-59, según el contrato original de Ventas Militares Extranjeras de Baréin ajustado a la inflación. El mayor problema para la industria de defensa será el abastecimiento de los 77,3 kilogramos de galio necesarios para ambos sistemas, un material del que China controla el 98 % del suministro mundial. Esto sin mencionar los 30.610 kilogramos de cobre que también se necesitarán, un producto cuya demanda en el sector tecnológico está en auge”, según un análisis de Macdonald Amoah , Morgan D. Bazilian y Jahara Matisek en Foreign Policy.

Por eso, la destrucción de estos equipos, al igual que el ritmo de gasto de los misiles interceptores, pone de relevancia una pregunta clave para los investigadores; “¿Podrá Occidente reabastecer sus arsenales con la suficiente rapidez como para que su estrategia sea relevante?”

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