Portugal: Giro hacia la ultra derecha

Portugal ha confirmado el giro político radical que vive el país con el paso a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de la extrema derecha de Chega. Finalmente, han sido los candidatos del Partido Socialista, António José Seguro, y de la formación populista, André Ventura, los que se enfrentarán ya en un duelo a dos el próximo 8 de febrero.
André Ventura no consiguió ganar la primera vuelta, como pronosticaban algunos sondeos, pero sí fue segundo y a una gran distancia del candidato del centroderecha apoyado por el Gobierno, Luís Marquês Mendes, que quedó en una increíble quinta posición. Las elecciones las ganó el candidato socialista, António José Seguro, al conseguir concentrar el voto antiultra, con un 31,11% de los sufragios con el 99,8% escrutado. Le siguió el líder de Chega, con un 23,52%. El 8 de febrero, por tanto, los portugueses tendrán que elegir si prefieren que presida la república un socialista clásico -Seguro ha hecho una campaña basada en la moderación- o el radical Ventura.

Portugal: Nuevo avance neo-fascista en la primera vuelta de las elecciones presidenciales

Jorge Costa

El pasado domingo, 18 de enero, se han celebrado en Portugal elecciones presidenciales que tendrán una segunda vuelta el 8 de febrero.

El exlíder del PS, António José Segura, y el jefe de los neofascistas, André Ventura, disputarán esa segunda vuelta de unas elecciones presidenciales que confirman el giro de Portugal hacia la derecha. La concentración de votos en el PS ha relegado a la izquierda alternativa a nuevos mínimos históricos.

La suma de los votos del gobierno de derecha y los de los partidos ultraliberales y neofascistas supera la mitad de los votos emitidos. A pesar de ello, el candidato más votado fue António José Seguro (31 %, 1,7 millones de votos). Seguro lideró el Partido Socialista entre 2011 y 2014, años en los que el PS, fuera del Gobierno, colaboró en la aplicación del programa de austeridad bajo la troika.

Marques Mendes, apoyado por el PSD y el CDS, los partidos del gobierno, quedó en sexto lugar (11 %), superado por André Ventura, líder del partido neofascista Chega (23,5 %), y también por Cotrim Figueiredo, eurodiputado ultraliberal (16 %). La noche de las elecciones, y para sorpresa de muchos, tanto de la izquierda como de la derecha, el candidato del PSD y el primer ministro, al igual que la Iniciativa Liberal, declararon que no darían ninguna orientación de voto en la segunda vuelta, prevista para el 8 de febrero.

A pesar de ser el favorito en las encuestas iniciales, el militar Gouveia e Melo, antiguo jefe de la Marina de Guerra, terminó en quinto lugar, con el 12 % de los votos. En la noche electoral, este outsider sin pasado político —que se hizo famoso por ser el responsable del programa de distribución de vacunas contra la COVID-19 y que se sitúa “ni a la izquierda ni a la derecha”— no dijo nada sobre la segunda vuelta.

A pesar del amplio voto a los candidatos de la derecha radicalizada, el resultado de la primera vuelta fue recibido con alivio por la gente de izquierda: las últimas encuestas apuntaban a un empate técnico entre Seguro, Ventura y Cotrim. Para evitar una segunda vuelta entre el ultraliberal y el neofascista, se produjo una desesperada concentración de votos en el socialista. Así fue como los candidatos de los tres partidos de izquierda —que habían sumado un 9 % en las elecciones legislativas del pasado mes de mayo— se quedaron ahora en un 4,5 %. El partido Livre (verdes europeos, 4 % en las elecciones parlamentarias) vio cómo su candidato, Jorge Pinto, se quedaba en un 0,7 %. El candidato del Partido Comunista (3% en las elecciones parlamentarias) se quedó en un 1,6%. La que mejor resistió fue la candidata del Bloque de Izquierda, Catarina Martins (excoordinadora del partido y actual eurodiputada), que logró mantener el 2 % obtenido por el Bloque en mayo.

Este resultado se debe al excepcional desempeño de Catarina Martins, que había salido del ciclo de debates televisivos por encima del 5 % en las encuestas. Única mujer entre once candidatos, dio voz a la cuestión social y apoyó la huelga general de diciembre, centrándose en los temas del coste de la vida y la especulación inmobiliaria, así como en la situación internacional, siendo la única candidata que defendió abiertamente la salida de Portugal de la OTAN.

Neo-fascistas al frente de la derecha

En cualquier caso, esto ya supone una gran victoria para la extrema derecha: bastó con mantener el porcentaje que obtuvo en las elecciones parlamentarias para alcanzar un puesto en la segunda vuelta. Ahora, todo lo que consiga sumar contribuirá a que Ventura pueda proclamarse líder del “campo no socialista”, expresión popularizada en la televisión para designar a una derecha que, en el discurso y en la práctica del gobierno, ha abolido todas las fronteras con el neofascismo. El propio primer ministro promovió a su candidato atacando “los extremismos” de Ventura y de… ¡Seguro! En esta trumpización general del discurso de la derecha, el original siempre tiene ventaja sobre las copias.

Todas las encuestas apuntan a una cómoda ventaja de António José Seguro sobre Ventura en la segunda vuelta. El rechazo al neofascista sigue siendo amplio, incluso entre muchos votantes de la derecha. Pero es difícil predecir con certeza la respuesta de los votantes a esta equidistancia declarada de una forma nunca vista por los partidos de la “derecha democrática”, tanto la tradicional como la ultraliberal, aunque varios miembros del Gobierno y dirigentes de la IL ya se hayan pronunciado a favor del moderado Seguro. Lo cierto es que en esta segunda vuelta Ventura conseguirá miles de votos de votantes de la derecha que experimentarán por primera vez el voto neofascista. Su objetivo será superar el porcentaje obtenido por el PSD de Luís Montenegro el pasado mes de mayo y convertirse así en la líder más votada de la derecha y en una candidata definitiva a la presidencia. El actual Gobierno minoritario, apoyado por Chega para la aprobación de sus leyes y respaldado por el PS para la viabilidad del presupuesto del Estado, puede salir aún más precario de estas elecciones presidenciales.

La izquierda en mínimos históricos

La reducción de la fuerza electoral de la izquierda es una invitación a la reflexión de los militantes sobre la fragmentación de este campo. En la pendiente descendente de los últimos tres años, el único momento en que la izquierda marcó el debate público para disputar la opinión popular fue la huelga general del pasado diciembre, convocada conjuntamente por la CGTP y la UGT contra las nuevas leyes laborales que el Gobierno quiere imponer. El éxito de la huelga general puso a Ventura a la defensiva —dejó de acusar a la huelga de ser obra de la extrema izquierda y pasó a ofrecerse a dialogar con las justas razones de los huelguistas— y obligó a Seguro a prometer que, si es elegido presidente, vetará la nueva ley laboral.

Con o sin crisis política en el horizonte, la izquierda tiene que ensayar en las resistencias sociales los diálogos que le permitan evitar la marginalidad política. La huelga general es una señal del camino a seguir: más protagonismo para las luchas y el terreno extrapartidista, más compromiso con la solidaridad contra la fascistización, más espacios comunes para comprender juntos la época en la que nos ha tocado vivir. Estas son condiciones esenciales para que, en el próximo ciclo electoral, pueda existir una alternativa unitaria que ofrezca credibilidad en lugar de dispersión.»

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es uno de los dirigentes del Bloque de Izquierda de Portugal (Bloco de Esquerda) desde su formación en 1999. Fue elegido como diputado por el Bloque de Izquierda entre 2009-2011 y 2015-19, y hoy es miembro de la dirección permanente del partido.

Fuente:

https://alencontre.org/europe/portugal/portugal-presidentielle-nouvelle-progression-du-courant-neofasciste.html

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