Dijimos que sin liderazgo el peronismo es vertebrado por los sectores dominantes. En esta dirección preguntamos sobre el sentido actual de algunas figuras conceptuales solemnes en la narrativa populista. Una, con gran tradición, es la de «columna vertebral» y sus derivas organizativas más ilustres: La representación sindical centralizada y el sindicato por ramas de actividad. La respuesta inicia una discusión que no debe eludirse. Miguel Pichetto toma posición y la fundamenta de manera transparente. Finalmente también sobrevolamos el concepto de cambio de paradigma de Thomas Kuhn (1962) que aplicados al desarrollo científico en principio, sugieren bastante en ontros campos de reflexión, incluídas la certezas que dominaron un formato político durante largo tiempo, constituídas cuasi en metafísicas, vacas sagradas de la narrativa en este caso, populista.

A fin de abrir un debate y sin ninguna pretensión que no sea la discusión, mostramos una historia de compromiso con los sectores de poder de una, solo una de las vértebras prominentes, muy activa en darle consenso a la ley de «modernización laboral». De todas formas, visto los acontecimientos, veremos si no abrieron la caja de pandora. En el año1969, los sindicatos por empresas dieron origen a una división de la UOM respecto a su conducción nacional por rama y aparecieron SITRAC y SITRAM, el sindicalismo cordobés de base y combativo que, junto a Luz y Fuerza Córdoba -con otra visión alternativa a la de Luz y Fuerza nacional- conducida por el paradigmático dirigente Agustín Tosco, impulsaron el «Cordobazo» que, finalmente, tumbó al dictador Onganía, autócrata que también se suponía eterno.
La historia seguramente no se repetirá, por caso el marco geopolítico regional y la estructura productiva nacional han cambiado sustancialmente, pero la soberbia del poder es la misma y la certeza de perpetuidad su deriva común más notable.
La respuesta que nos dió el lector Oti , merece ser discutida y forma parte de un debate necesario, mientras la CGT también debate sobre un paro.
«La columna vertebral es una metáfora que alude al soporte de una estructura y que permite el movimiento.»
El sindicalismo de origen peronista (la CGT, los trabajadores organizados) es el soporte de la estructura del movimiento peronista.
Ahora, existe una dinámica de eso. La CGT de los ’40 y ’50 movilizó y sostuvo las conquistas sociales de los trabajadores durante el gobierno del líder de conducción, que fue la época en que se formó la burocracia la cual su mera existencia era un indicador de que a la clase trabajadora le iba bien durante ese gobierno.
Luego, en el llano, es otra cosa. A la clase trabajadora ya no le va tan bien como antes, los gobiernos son dictaduras o pseudo constitucionales, se detiene el progreso de la clase trabajadora y, en muchos casos, se revierte. Las personificaciones de la burocracia (lugar estructural que existió gracias al progreso de la clase trabajadora durante la vigencia del liderazgo de conducción en años pasados) tratan de gestionar la nueva situación donde se trata más de sobrevivir que progresar. Algunos se adaptan y otros resisten y se pelean entre ellos por esa divergencia, posiciones que, en principio no tienen por qué ser de naturaleza contradictoria y mucho menos antagónica. Los comandantes de un ejército que lucha contra otro pueden enviar delegados para negociar un armisticio e incluso la paz. Eso no significa que los que están negociando son per se traidores.
Desde la desaparición física de JDP los trabajadores fueron perdiendo cada vez más en el largo plazo, salvo el segundo mandato de CFK que logró una detención de ese proceso y una relativa recuperación respecto a los años ’90, pero nunca se volvió a los niveles de bienestar de antaño. A grandes rasgos, para lograr los mismos bienes y servicios de mediados de los ’70 o una calidad de vida más o menos aproximada, hay que trabajar el doble o deben trabajar 2 personas, cuando antes se lograba lo mismo con una sola.
A medida que, a lo largo de todos estos vaivenes, se achica económica y socialmente la clase trabajadora, la burocracia (que es residuo de la época de gloria) se va especializando cada vez más en la mera supervivencia, tratando de «resistir» al achicamiento sin desaparecer, siempre negociando o tratando de negociar una cuota de «ventaja» para sí. Este reflejo se hace cada vez más agudo en ese contexto de achicamiento.
Esto es lo que tuvo claro la dictadura cívico-militar, para destruir la organización de los trabajadores hay que destruir la economía en la que esa organización prosperó. Si mal no recuerdo Germán Abdala cuando vivía, insistía en esto. La dictadura desarticuló (por medio de la desocupación industrial, la apertura comercial, etc., etc.) el escenario económico y social donde el movimiento obrero podía caminar.
La burocracia es como una reliquia del antiguo escenario pero con funciones cada vez más defensivas, en achicamiento constante, en estos contextos de declive y decadencia económica y social.
En este análisis no hay ningún juicio de valor, solo se trata de entender las relaciones sistémicas dentro de un proceso global.
Cuando JDP hablaba de que los trabajadores organizados son la columna vertebral lo hacía bajo la suposición de estabilidad de largo plazo del régimen de progreso económico y social en la Argentina, o sea bajo la suposición de que los logros y conquistas se mantienen y van evolucionando. Bueno, esa suposición se cumplió en vida de Perón pero no después de su muerte».
El diputado nacional es muy crítico sobre la marcha de la economía. Defendió a Paolo Rocca tras las críticas del Presidente. Y advierte que si el peronismo no cambia, “está liquidado”.
«No comparto el sindicato por empresa. Hubo experiencias en los ’60 y ’70, especialmente en Córdoba, y fueron complejas. Es mejor negociar en la cúspide. Abajo hay mayor presencia de sectores duros del sindicalismo y de la izquierda. La estructura tradicional tiene fallas, pero hay que garantizar acuerdos razonables y vinculados a la realidad económica.»