Spinoza, el judaísmo y el genocidio en palestina

Spinoza, el expulsado del judaísmo holandés en tiempos coloniales, persevera como “problema” para la institución judaica actual. ¿Qué nos dice semejante insistencia sobre el conflicto histórico entre Israel y Palestina y sobre el genocidio perpetrado por el Estado de Israel tras el ataque terrorista de Hamás? Conversamos con el filósofo spinozista Diego Tatián y con el humorista e ilustrador legendario Sergio Langer.

¿Son posibles un pensamiento y una política de la paz como "idea adecuada" en tiempos de dicotomías simplificadoras y de guerras intestinas gestionadas por algoritmos?

Diego Tatián es un reconocido filósofo, autor de numerosos libros y cofundador del Coloquio Internacional Spinoza. Sergio Langer, dibujante humorístico con un recorrido prominente, desde la revista Humor, hasta la revista Barcelona, pasando por la tira La Nelly, entre tantas otras, y autor del libro “Judíos”.

La conversación entre Diego Tatián y Sergio Langer parte de una pregunta filosófica que es también profundamente política: ¿por qué Baruch Spinoza, excomulgado por la comunidad judía de Ámsterdam en 1656, sigue siendo una figura incómoda para ciertos sectores del judaísmo contemporáneo?

El significado político de Spinoza hoy

Según Tatián, Spinoza representa una dificultad porque cuestiona toda identidad cerrada, toda comunidad fundada en la exclusión y toda autoridad que pretenda monopolizar la verdad. Su pensamiento apunta hacia una idea de humanidad común que desborda las fronteras religiosas, étnicas o nacionales.

La persistencia de la excomunión de Spinoza adquiere entonces un valor simbólico: expresa la tensión entre una concepción universalista de la convivencia y una concepción identitaria del Estado y la comunidad política. Para Tatián, esa discusión tiene consecuencias directas para pensar el conflicto entre Israel y Palestina.

Gaza y la crítica al nacionalismo excluyente

Uno de los ejes centrales es la crítica a la idea de un Estado definido por una identidad religiosa exclusiva. Desde una lectura spinozista, la política debería organizar la coexistencia de las diferencias y no suprimirlas.

Tatián ha sostenido en otros textos que la filosofía de Spinoza puede servir para pensar una comunidad política compartida entre judíos y palestinos, basada en la igualdad de derechos y no en privilegios étnicos o religiosos.

Desde esa perspectiva, la devastación de Gaza posterior al ataque de Hamás del 7 de octubre aparece como una expresión extrema de una lógica de enemistad absoluta: el otro deja de ser un adversario político para convertirse en una amenaza existencial que debe ser eliminada.

La paz como «idea adecuada»

Langer: “No puedo salir a convencer a nadie de algo tan obvio como rechazar  un genocidio” - Revista Zoom

La noción spinozista de «idea adecuada» es fundamental en la entrevista. Para Spinoza, comprender las causas reales de los acontecimientos permite escapar de las pasiones tristes —miedo, odio, resentimiento— que suelen alimentar la violencia política.

Tatián contrapone esta tradición filosófica a las dinámicas contemporáneas de polarización, donde los algoritmos de las redes sociales amplifican emociones negativas y simplifican conflictos complejos en dicotomías morales absolutas: buenos contra malos, civilización contra barbarie, democracia contra terrorismo.

La paz, en este marco, no es la ausencia de conflicto sino una construcción política que reconoce la pluralidad y canaliza los antagonismos sin destruir al otro. Para Spinoza, la concordia surge del conocimiento de las pasiones humanas y de instituciones capaces de transformarlas políticamente.

El aporte de Sergio Langer

La presencia de Langer introduce una dimensión autobiográfica y cultural. Como intelectual judío crítico del gobierno israelí, su intervención muestra que la oposición a las políticas del Estado de Israel no implica necesariamente una ruptura con la tradición judía. Más bien señala la existencia de múltiples formas de ser judío, algunas de las cuales se reconocen en la herencia universalista de Spinoza.

Lectura política más amplia

Desde una perspectiva histórica, la entrevista puede leerse como una crítica a la tendencia de los nacionalismos contemporáneos —no sólo en Israel— a construir cohesión interna mediante la producción permanente de enemigos.

La recuperación de Spinoza funciona aquí como una defensa de tres principios:

  1. La prioridad de lo común sobre las identidades excluyentes.
  2. La crítica del odio como fundamento de la política.
  3. La posibilidad de una democracia basada en la coexistencia de diferencias irreductibles.

Por eso Gaza aparece en la conversación no sólo como una tragedia humanitaria concreta, sino también como un laboratorio extremo de una pregunta universal: si es posible construir comunidades políticas que no necesiten producir exclusiones masivas para afirmarse. Para Tatián, la actualidad de Spinoza reside precisamente en esa interrogación abierta sobre cómo vivir juntos sin convertir la diferencia en una guerra permanente.

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