Una nueva identidad nacional a través de los muros

En América Latina, nuestro arte está directamente ligado a nuestra identidad que surgió bajo regímenes autoritarios; cuando los artistas iniciaron sus obras monumentales donde plasmaron la violación de los derechos humanos y a su vez la búsqueda de una nueva identidad artística.
En este movimiento, separado del street art, no es tan común ver la sátira como algo recurrente, las escenas que vemos son directamente relacionadas con la realidad de la vida cotidiana, muchas veces con una estética influenciada por el surrealismo alemán y donde la iconografía latinoamericana siempre está presente.

El lado underground: Muralismo militante

 

Mural de Doma Fase

El muralismo latinoamericano nace en México, donde tras la finalización de la dictadura de Porfirio Díaz (1830-1915) el país quedo en terribles condiciones económicas y sociales, donde los trabajadores rurales vivían en las peores condiciones.

Después de la Revolución Mexicana (1910-1917) los muralistas SiqueirosOrozco y Diego Rivera, mostraban en sus obras la difícil realidad en la que se encontraba la sociedad, realizando críticas al régimen capitalista; provocando al espectador sentimientos de desolación, tristeza y melancolía, pero sobre todo dando a conocer la violencia que había en el país.

Se trató de una nueva identidad nacional a través de los muros, naciendo como un nuevo movimiento artístico originado de la protesta ciudadana; haciendo presentes los temas políticos y sociales en el espacio público; y buscando el cambio en las ideas raciales contra los indígenas con la intención de inspirar y movilizar la conciencia social.

Mural de Orozco

Estos artistas, movilizadores y revolucionarios, fueron perseguidos en varias ocasiones por traer ideas comunistas luego de realizar sus estudios en Europa. David Alfaro Siqueiros, por ejemplo, fue obligado a salir de su país en varias ocasiones, lo que lo llevó a conocer a otros artistas y difundir el muralismo como un arte militante en el resto de latinoamérica; que también atravesaba momentos de injusticia y violencia, donde los derechos humanos eran dejados de lado.

Su llegada a la Argentina marca fuertemente nuestra tradición. En el clima político opresivo que se atravesaba, estos murales no ocuparon grandes espacios públicos, pero se hicieron en sótanos y edificios abandonados.

Artistas locales, como Antonio Berni, se sintieron atraídos por este movimiento revolucionario, y fueron parte de él con la producción de murales portátiles, como por ejemplo,”Manifestación” en 1934.

Mural de Berni

En 1933, se realizó Ejercicio Plástico, mural cuya ubicación es el sótano de la quinta de Los Granados. Obra de Siqueiros, donde fue acompañado por SpilimbergoAntonio BerniJuan Carlos Castagnino y el escenógrafo Uruguayo Enrique Lázaro, quienes formaban parte del Grupo Poligráfico Ejecutor.

Si bien esta obra no tiene un contenido político-social, fue un momento de experimentación y utilización de nuevas técnicas como el stencil; además del reemplazo de los bocetos por imágenes proyectadas, que posteriormente utilizaron en sus propias obras.

En 1944 se forma el “Taller De Arte” por CastagninoBerniUrruchúa,Colmeiro y Spilimbergo. Estos artistas formados desde el oficio comenzaron a desarrollar un lenguaje visual propio de protestas y resistencias.

El uso del stencil saltó a las calles durante la crisis económica del 2001, cuando el colectivo de arte “Doma Fase” intenta inyectar optimismo al espacio público, y crea obras callejeras que rompen la monotonía instaurada por los políticos. Eligieron lugares abandonados de la ciudad para pintar sus personajes coloridos a gran escala, y así sus simples y vibrantes imágenes crearon un contraste único con los alrededores de la ciudad.

Actualmente el muralismo se transformó. Aunque persiste como un arte social donde los artistas y militantes plasman la realidad; las herramientas y los materiales cambiaron. A los artistas no se los censura, incluso son convocados por los gobiernos, y participan de festivales internacionales y recorridos turísticos.De todas formas, las intenciones y el contenido son los mismos. El muralismo sigue siendo una forma de hacer presente las revoluciones y de evidenciar las diferencias sociales. La iconografía latina, la dualidad en las imágenes, los colores vibrantes y muchas veces el realismo, nos diferencian del resto del mundo y reflejan nuestra identidad.

JAZ

Se lo reconoce como uno de los primeros grandes artistas en pintar las calles de Buenos aires en la década de los 90’. Crea murales figurativos aplicando técnicas y soportes de la escenografía y elementos de los graffitis con protesta política; propios de nuestra ciudad. En sus obras utiliza pintura látex, gasolina, pintura en aerosol, collages de papel y alquitrán para explorar el concepto de identidad tanto a nivel individual como cultural. Realiza criaturas híbridas, mitad hombre – mitad animal, presentando así una dualidad muy propia de la iconografía Argentina y Latinoamericana, previa a la colonización.

NAZZA STENCIL

Una artista que relaciona la práctica artística con su activismo político. Su obra plasma sus ideales, enfocados por ejemplo, en relación a los Desaparecidos durante la última dictadura militar argentina; a Abuelas y Madres de Plaza de Mayo; o a la cultura de los pueblos originarios.

Milagros Correch

Muralista argentina, uno de sus murales realizado en la ciudad de Quilmes en 2017, fue reconocido por el sitio especializado “Street Art Today”, en Holanda, como uno de los siete mejores del mundo. En sus obras se aprecian criaturas mitológicas y antropomórficas utilizando iconografía latino americanas precolombinas. Así como también, fuertes desnudos femeninos, a veces con los rostros tapados, revolucionadas y empoderadas.

Bibliografía:

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