Un nefasto proyecto neoconservador

Jeffrey Epstein mantuvo una relación financiera verificada con Peter Thiel que incluyo $40 millones invertidos en Valar Ventures (2015-2016), múltiples reuniones documentadas en calendarios personales, y correspondencia por correo electrónico. Los documentos liberados por el House Oversight Committee del Congreso estadounidense, en septiembre y noviembre de 2025, junto con investigaciones del Wall Street Journal y The New York Times, establecen una relación verificable entre Jeffrey Epstein y Peter Thiel que comenzó alrededor de 2014.

Cómo Jeffrey Epstein ayudó a crear el complejo industrial de cibervigilancia moderno (a través de su relación con Peter Thiel de Palantir)

Bruno Sgarzini

El calendario personal de Epstein muestra al menos tres reuniones programadas con Thiel en su residencia de Manhattan durante septiembre de 2014. Una entrada del 27 de noviembre de 2017 documenta un almuerzo entre ambos.

Leamos lo que dice The San Francisco Standard;

En 2014, mientras la élite de Silicon Valley comenzaba a construir la próxima generación de tecnología bélica, Jeffrey Epstein intentaba presentarla a la clase política de Israel.

“Tengo a Peter Thiel el día 19 en Nueva York, si quieres”, dijo el financiero caído en desgracia, que se enfrentaba a…(se abre en una nueva pestaña)Renovadas acusaciones de que abusó sexualmente de menores, enviaron un correo electrónico al ex primer ministro israelí Ehud Barak en abril de 2014.

Barak estaba intrigado. «Peter Thiell podría ser muy interesante», respondió, escribiendo mal el nombre del famoso inversor de riesgo y cofundador de Palantir.

Ese mismo año, Ron Prosor, entonces embajador de Israel ante la ONU, envió correos electrónicos a Thiel al menos seis veces en un intento de conseguir un encuentro cara a cara con el gigante tecnológico (y un trabajo, aparentemente buscando un lucrativo puesto de asesor en la secreta empresa de análisis de datos que Thiel cofundó).

“Almorcemos fuera de la oficina”, le escribió Prosor a Thiel en mayo de 2014. “Para que podamos pasar un rato agradable juntos sin interrupciones”.

Los correos electrónicos filtrados de funcionarios israelíes (obtenidos por el grupo de hackers vinculado a Irán Handala, subidos por la organización sin fines de lucro Distributed Denial of Secrets y revisados ​​por The Standard) muestran que años antes del ascenso de Palantir, los funcionarios israelíes estaban compitiendo por la atención de Thiel y el acceso a su empresa.

El archivo, que incluye correspondencia entre Barak, Prosor, el ex ministro de Defensa israelí Benny Gantz y otras figuras israelíes de alto rango, ofrece una mirada poco común detrás de la cortina de la diplomacia de tecnología de defensa, una especie de puerta giratoria en la que funcionarios de seguridad nacional, capitalistas de riesgo y otros titanes geopolíticos trabajan para influirse unos a otros.

También muestra cómo Silicon Valley y el establishment político de Israel han estado entrelazados durante mucho más tiempo y de manera más íntima de lo que muchos imaginan.

Los correos electrónicos pirateados, que datan de principios de la década de 2000 a 2018, parecen una lista de contactos de las grandes figuras de Silicon Valley: Thiel, Alex Karp, director ejecutivo de Palantir, Larry Ellison, presidente de Oracle, Safra Catz, vicepresidenta ejecutiva de Oracle, y Jeff Bezos aparecen, principalmente como destinatarios de las súplicas de los funcionarios israelíes a Silicon Valley. Algunos de los correos electrónicos se publican aquí por primera vez.

En aquel entonces, Palantir era una estrella de Silicon Valley, con una valoración de 15 000 millones de dólares a finales de 2014, pero pequeña en comparación con Lockheed Martin y General Dynamics, cuyas capitalizaciones bursátiles eran de 60 000 millones y 46 000 millones de dólares, respectivamente. Liderada entonces y ahora por el director ejecutivo Karp, Palantir estaba formando su equipo en Israel, llenando la oficina con exagentes de inteligencia israelíes y presentando su software al gobierno del país.

Los emails filtrados también documentan que Epstein promovió la startup israelí Reporty (ahora Carbyne) a Valar Ventures en 2016, aunque la propuesta fue rechazada por ser “prematura”. Sin embargo, en 2018, Founders Fund (otra firma cofundada por Thiel) invirtió $15 millones en Carbyne. Esta empresa, que desarrolla tecnología de emergencias 911 con acceso a cámara y GPS de smartphones, fue cofundada por veteranos de la Unidad 8200 (inteligencia de señales israelí) y recibió inversión directa de Epstein junto con Barak. La historia, al parecer, comienza en 2013, cuando el exprimer ministro israelí salió del gobierno de su país. “Nunca he conocido a Peter Thiel. Y todo el mundo dice que salta por ahí y actúa de forma muy extraña, como si estuviera drogado. Sin embargo, tiene una empresa llamada Palantir donde te podría poner en la junta directiva”, le recomendó, en un mail, Jeffrey Epstein a Barak. Un año después, Barak le escribió en un correo a una persona no identificada que era posible que en su primera reunión con Thiel, hablaran mucho de “geopolítica”. No se sabe bien que sucedió en esa reunión, pero en 2016, el fundador de Palantir financió, a través de su fondo de inversión, Founders Fund, la empresa Carbyne, que desarrolla tecnología de emergencias 911 con acceso a cámara y GPS de smartphones, creada por veteranos de la Unidad 8200 (dedicadas a tareas de espionaje del Ejército israelí) y financiada por Epstein y Barak.

Ya había intentado hacerlo a través de Valar Ventures, otro fondo de inversión creado por él. Sin embargo, según uno de los mails de Epstein, los ejecutivos de Valar no estuvieron de acuerdo.

Al parecer, Thiel, de esta manera, aportó su granito de arena para el desembarco de ambos en el mundo de las startup tecnológicas de ciberespionaje. El propio Barak fue nombrado director ejecutivo de la compañía gracias a que se convirtió en uno de los accionistas mayoritarios través del fondo limitado Sum (EB). Este fondo, propietario de las acciones de Barak en Carbyne, recibió un millón de dólares de Southern Trust, la firma registrada por Epstein en las Islas Vírgenes, donde era propietario de dos islotes, y 500 mil dólares de Nicole Junkermann, colaboradora de Epstein, a través de Montilla Internacional, según una investigación de Calcalist.

Ehud Barak’s business network

Ehud Barak's business network

Gracias a su inversión, Barak se convirtió en 2015 en presidente de Carbyne y lideró sus rondas de “financiamiento” hasta 2020 cuando, al parecer, sus vínculos con Epstein lo obligaron a renunciar y vender sus acciones. Durante esos cinco años, Barak consiguió que se sumaran como “inversores” Founders Capital de Peter Thiel, dueño de Parlantir, y Columbus Nova Technology Partners (CNTP) del oligarca ruso Viktor Vekselberg, cercano a Vladimir Putin y su primo Andrew Intrater, según una investigación del medio israelí Narativ. Vekselberg, durante los años de su inversión, fue investigado por el fiscal especial Robert Muller por haber contratado los servicios de la compañía Essential Consulting, utilizada por el exabogado de Trump, Michael Cohen, para pagarle a la actriz porno Stormy Daniels para que no hablase de su relación con el actual presidente estadounidense. Muller trabajó bajo la tesis de que Vekselberg era el nexo de Trump con Vladimir Putin bajo el famoso caso de la trama “rusa”, desechado por las autoridades estadounidense.

Durante la presidencia de Barak, socio del oligarca ruso Intraner por unos años en la firma CIFC LLC, Carbyne tuvo en su consejo de administración a figuras como Nicole Junkermann y Pinchas Berkus, exdirector general del Ministerio de Defensa durante el gobierno de Barak y exjefe de la unidad 8.200 de las Fuerzas de Defensa de Israel dedicada al ciberespionaje. También como asesores del directorio a personas como Michael Chertoff, exdirector Departamento de Seguridad Nacional durante la administración de George Bush y autor de la famosa Ley Patriota que liberalizó el espionaje contra estadounidenses post 11/09, y Trath Sthepens, director de Founds Capital de Peter Thiel. En concreto, la compañía ofrece acceso sin precedentes a la cámara y al GPS de la persona que llama al 911, lo que le provee al operador telefónico una señal de video en vivo. El sistema, además, cruza, de forma automático, la identidad de quien llama con una base de datos que permite rastrear si, por ejemplo, tiene antecedentes penales. Todos estos datos son extraídos desde el teléfono celular desde donde se realizan los llamados de emergencia, lo que la da a la compañía un acceso importante a información sensible sobre eventos que pueden estar relacionados a la “seguridad nacional del país”, como ataques “terroristas”, sabotajes, tiroteos, magnicidios y secuestros, entre otros. Lo que despierta algunas dudas sobre su operación en algunas ciudades latinoamericanas de México y Colombia, por ejemplo,

Carbyne, antes conocida como Reporty, pertenece al ecosistema de empresas que el escritor Antony Loewenstein, autor del libro El Laboratorio Palestino, llama la nación “stard up”, en alusión a las compañías de seguridad tecnologías israelíes que comercian armas y herramientas de ciberespionaje testeadas en los Territorios Palestinos Ocupados. Uno de sus fundadores es Amir Elichai, un exoficial de los servicios especiales de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) cuya experiencia afirma que es “clasificada”. Elichai, sirvió en el grupo de inteligencia militar de élite de Israel, según una investigación de los periodistas israelíes Zev Shalev y Tracie McElroy. Otra creadora de la compañía es Lital Leshem, quien también afirma en su perfil de Linkedin haber trabajado para la Inteligencia militar de las FDI. Leshem, además, integró la firma de espionaje privado Black Cube, calificada como el Mossad de la inteligencia privada por la cantidad de exagentes de espionaje israelíes dentro de sus filas.

Para la periodista Whitney Webb tanto Elichai, como Leshem, formaron parte de la estratégica Unidad 8200 de la inteligencia militar israelí, dedicada a la ciberguerra, el descifrado de códigos y la inteligencia de “señales”. En un gran número, los antiguos oficiales de esta unidad se han reconvertido en empresarios tecnológicos, o altos ejecutivos de otras compañías, basados en la venta de servicios de software y herramientas cibernéticas. “Los proyectos de desarrollo que antes se realizaban internamente en el ejército y las agencias de inteligencia israelíes ahora también se transfieren a contratistas externos que ya han trabajado para el Ministerio de Defensa israelí”, según el medio Calcalisteh. Por esto, en el último tiempo, ha habido una auge de este sector tecnológico.

Según el propio Benjamín Netanyahu, la promoción de empresas de Stard Up tecnológico, como Carbyne, forma parte de un plan deliberado para que la inteligencia militar, la academia y la industria tecnológica “unan esfuerzos en un solo lugar”. La historia de Carbyne es un ejemplo de plan; dado que el exprimer ministro israelí Barak fue seducido para invertir por Pinchas Berkus, exjefe de la unidad 8.200, cuando la compañía era un embrión sin grandes contratos, según el diario israelí Haaretz. Barak, desde este tiempo, se convirtió en cofundador, o accionista, de otras firmas de ciberespionaje como Parangon que presta servicios para acceder a la información de los celulares de las personas. Su software ha sido usado para espiar activistas de derechos humanos y periodistas de Europa, según Amnistía Internacional.

La estructura de inversión, utilizada por Epstein en Carbyne, casi es replicada en otra empresa israelí de ciber inteligencia, llamada Levitection, una startup de imágenes electromagnéticas formada por veteranos de la empresa israelí de armas Rafael Advanced Defense Systems. En un correo, Barak, le pidió que invirtiera en esta compañía que, años después, ganó “contrato de 1,5 millones de dólares con el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. en 2020 para desarrollar «imágenes electromagnéticas e inteligencia artificial para detectar amenazas y objetos ocultos en espacios abiertos». La inversión, al parecer, nunca se materializó pero muestra el interés de Epstein, en sus últimos años, por reconvertirse en un financista de herramientas de ciber inteligencia y ciber espionaje.

Esto se ve reflejado en uno de sus mails enviados a Barak en 2015; “Disfruto de la estrategia y la planificación estratégica, y al mismo tiempo me asombra la velocidad con la que la tecnología se ha incorporado al sector privado», reflexionó Epstein en un correo electrónico de abril de 2015”.

 

Después está la cotidianidad de los intercambios de los correos electrónicos entre Thiel y Epstein. En agosto de 2016, tras recibir un correo electrónico sobre Tom Barrack —asesor de la campaña presidencial de Trump—, Thiel le preguntó a Epstein: «¿Tienes alguna idea sobre la campaña?». Epstein respondió: «Muchas. Deberías estar más cerca para que tengan en cuenta tu consejo». Thiel le propuso llamarlo, Epstein contestó: «A la aplicación Signal», en aparente referencia a la plataforma de mensajería cifrada. En febrero de 2016, Epstein propuso a Thiel un encuentro en su isla privada. «Como probablemente sabes, represento a los Rothschild. Esperaba encontrar una forma de que el banco, que tiene 160 mil millones en gestión de activos, haga algo en tecnología», escribió Epstein. Añadió: «Estaré en Europa de nuevo entre el 20 y el 28, luego en la isla. Si quieres venir mientras el mundo se desmorona, ven a la isla. ¿O te gustaría reunirte en Arabia Saudita a fin de mes?». El 26 de junio de 2016, tres días después del referéndum en el que el Reino Unido votó abandonar la Unión Europea, Epstein envió a Thiel un mensaje lacónico: «brexit. solo el comienzo».

Veamos cuál eran los planes de Epstein con Thiel;

Para 2015-2016, la relación entre Thiel y Epstein se extendió más allá de las finanzas y las cenas ocasionales: evolucionó hacia una línea de comunicación sobre política y causas mutuas . En 2016, Thiel emergió como uno de los pocos líderes de Silicon Valley que apoyaban abiertamente la campaña presidencial de Donald Trump. Epstein, mientras tanto, cultivaba contactos en la órbita de Trump a pesar de (o debido a) su propia historia controvertida con Trump. Los correos electrónicos de los archivos de Epstein muestran que Thiel y Epstein se correspondían sobre la carrera presidencial y otros temas durante este período . En abril de 2016, el propio Thiel inició una reunión: “¿Qué harás el viernes? ¿Intentamos almorzar?”, le escribió a Epstein el 5 de abril de 2016 [18] . Acordaron reunirse en la oficina de Thiel en Nueva York al mediodía [18] . Esto sugiere que Thiel se sintió lo suficientemente cómodo como para recibir a Epstein en su lugar de trabajo, lo que quizás indicaba que tenían asuntos comerciales o políticos que discutir. Notablemente, este almuerzo fue solo unas semanas después del veredicto del juicio de marzo de 2016 contra Gawker, una demanda financiada en secreto por Thiel como venganza por haberlo delatado años antes. Epstein se interesó mucho en esa saga: en mayo de 2016, Epstein le envió un correo electrónico a Thiel: “Con mucho gusto habría compartido sus gastos para la demanda de Gawker”. [19] Esta oferta extraordinaria (que se produjo después de que se hiciera público el respaldo de Thiel a la demanda de Hulk Hogan contra Gawker) muestra a Epstein alineándose con la vendetta de Thiel contra los medios. No está claro si Thiel respondió o aceptó alguna ayuda (lo más probable es que no necesitara el dinero de Epstein), pero el gesto subraya una creciente camaradería. Epstein aparentemente vio puntos en común con Thiel en la lucha contra los enemigos de los medios. Ambos hombres tenían razones para resentirse con ciertos periodistas: Thiel por razones personales y Epstein por los reportajes de investigación sobre sus crímenes.

A lo largo de la campaña de 2016, Epstein y Thiel intercambiaron ideas sobre las elecciones y las perspectivas de Trump . A finales del verano de 2016, después de que Thiel hablara en la Convención Nacional Republicana en apoyo de Trump, Epstein estaba proporcionando con entusiasmo asesoramiento político. En un intercambio de correos electrónicos de agosto de 2016 , Thiel le preguntó a Epstein “¿Alguna idea sobre la carrera?” , refiriéndose a la contienda Clinton vs. Trump [20] . Epstein respondió con muchos consejos: “muchos, y deberías estar más cerca. Para que se tenga en cuenta tu consejo”, escribió, instando a Thiel a acercarse al círculo íntimo de Trump [20 ] . Epstein incluso sugirió que cambiaran a comunicaciones seguras: “aplicación de señales”, instruyó en un correo electrónico, haciendo referencia a la aplicación de mensajería cifrada Signal [20] . Thiel aceptó una llamada telefónica con Epstein sobre el asunto [21] . Este intercambio revela que Epstein actúa como una especie de susurrador político tras bastidores. En realidad, estaba alentando a Thiel a aprovechar su influencia en la campaña de Trump (tal vez Epstein esperaba aprovecharse de esa influencia él mismo).

Una conexión de terceros jugó un papel clave aquí: Tom Barrack , un inversor inmobiliario y viejo amigo de Trump que presidió el comité inaugural de Trump. Epstein conocía bien a Barrack y vio una oportunidad de conectar a Barrack y Thiel. En julio de 2016 , Epstein presentó a Barrack a Thiel por correo electrónico , promocionando las credenciales de Barrack. La respuesta inicial de Thiel a Epstein fue reveladora: “¿Quién es ese?” , respondió, indicando que no conocía a Barrack personalmente [22] . Epstein respondió que Barrack era “sólido, [con] gran criterio inmobiliario”, y enfatizó el papel de Barrack como un importante recaudador de fondos de Trump [23] . Epstein estaba negociando efectivamente una introducción entre el multimillonario tecnológico y el magnate inmobiliario, probablemente para forjar una alianza pro-Trump más fuerte. La introducción dio sus frutos: Barrack y Thiel se conocieron (aparentemente en un evento relacionado con la RNC). En un mensaje de seguimiento el 31 de agosto de 2016 , Epstein le dijo a Thiel: “A Tom Barrack le agradaste mucho, me contó [sobre] la conversación en la sala verde”. [24] Esto indica que Epstein estaba en contacto activo entre ellos: Barrack le informaba a Epstein sobre cómo se llevaban bien con Thiel. Es bastante revelador que Epstein, un delincuente sexual convicto en ese momento, se mezclara cómodamente en los círculos de poder del Partido Republicano por correo electrónico y sirviera como pegamento social entre los ricos partidarios de Trump. Las propias opiniones políticas de Epstein eran turbias, pero claramente vio un valor estratégico en sumarse al ascenso de Trump. Al alentar el papel de Thiel y vincularlo con Barrack, Epstein se insertó (aunque sutilmente) en el drama electoral de 2016.

Durante este mismo período, Epstein siguió siendo un incansable networker en otros dominios también. Tanto Thiel como Epstein tenían intereses en tecnologías emergentes como criptomonedas y biotecnología , aunque la evidencia de que ambos colaboraran directamente en esos campos es escasa. Epstein sí se involucró en inversiones tecnológicas más allá de Valar; por ejemplo, contribuyó discretamente a una ronda de capital semilla de 2014 para la startup de Bitcoin Blockstream a través de Joi Ito del MIT [25] . (Los círculos de Thiel se superponían aquí, ya que Reid Hoffman y otros en tecnología también estaban conectados a las donaciones de Epstein al MIT Media Lab [26] [27] .) Epstein también se mantenía al tanto del mundo de las criptomonedas a través de contactos como Brock Pierce , el fundador de la stablecoin Tether, a quien Epstein consideraba un mentor en asuntos de criptomonedas [28] [29] Thiel, un destacado inversor en criptomonedas, seguramente discutió el mercado de criptomonedas y las ideas fintech con Epstein como parte de esos “problemas económicos globales”. Aunque no se ha publicado ningún correo electrónico específico sobre Bitcoin o blockchain entre Thiel y Epstein, es lógico que surgiera el tema, dada la curiosidad demostrada por Epstein (incluso escribió en 2018 que tenía que tener cuidado con las “criptobombas” debido a preocupaciones éticas si su nombre estaba asociado [30] ). De manera similar, la biotecnología y la ciencia de la longevidad eran pasiones de Thiel (que ha financiado nuevas empresas antienvejecimiento) e intereses de Epstein (que patrocinó la investigación científica y habló infamemente de sembrar vida humana con su ADN). No se conoce ningún proyecto biotecnológico conjunto entre ellos, pero esta área habría proporcionado abundante material de conversación. En resumen, para 2016 su relación abarcaba finanzas, política y liderazgo intelectual en industrias de vanguardia . Epstein parecía ver a Thiel como un aliado influyente, alguien cuyos proyectos podía financiar y cuya influencia política podía ayudar a canalizar.

Esta cotidianidad se tradujo también en innumerables almuerzos y desayunos juntos, entre 2014 y 2017, al punto tal, que en un mail, la exjefa de gabinete y asistente ejecutiva principal de Thiel, Alisa Bekins, compartió una lista de restricciones dietéticas «en caso de que desayunen”. El inicio del vínculo se remonta a 2014 cuando Thiel fue presentado a Epstein en Silicon Valley por Reid Hoffman, parte del núcleo fundador de Paypal y dueño de Linkedin. Antes de esa reunión, el oscuro financista intentó conocer al creador de Palantir, a través de diversos amigos en común por recomendación de figuras como el empresario de tecnología Ian Osborne. Esta madeja de relaciones en común incluyó una cena el 2 de agosto de 2015 en Baumé, un exclusivo restaurante Michelin en Palo Alto, San Francisco, organizada por Hoffman en honor al neurocientífico Ed Boyden del Instituto Tecnológico de Massachusetts, conocido por su trabajo en optogenética, una técnica para controlar neuronas con luz. Los asistentes incluyeron a Epstein, Thiel, Elon Musk, Mark Zuckerberg, y su esposa Priscilla Chan, y Joi Ito, director del MIT Media Lab. Epstein describió la cena como «salvaje» en un mail donde habló de su experiencia con los tecno oligarcas.

El intercambio de mensajes en esta época demuestra cómo Epstein buscaba reconstruir su red de relaciones e incluir en ellas, a varios billonarios como el propio Thiel. Por eso, en la primera parte de la segunda década de los 2000, invirtió tiempo y dinero en empresas de criptomonedas nacientes, como Coinbase, SpaceX de Elon Musk y Jawbone, una startup que fabricaba auriculares Bluetooth. Una de las cuestiones que parecía ofrecer a cambio Epstein a estos billonarios era acceso a su portafolio de reconocidos vínculos, según el periodista Brendon Beebe; Epstein era conocido por ser «un loco de las redes», según las propias palabras de Thiel , y en 2014 estaba reconstruyendo agresivamente su red. Para Thiel, que entonces tenía unos 45 años y era famoso por cofundar PayPal y Palantir, estos encuentros le ofrecieron acceso a la lista de contactos VIP globales de Epstein; Bill Gates y el exsecretario del Tesoro Larry Summers, entre otros . Una de las presentaciones mutuas resultantes fue la reunión de Thiel con Woody Allen”. El financista conectó, por ejemplo, en 2014, al billonario con Serguéi Belyakov, un viceministro ruso y asesor principal de Oleg Deripaska, uno de los oligarcas y operadores internacionales más leales de Vladimir Putin.

Leamos un poco lo que cuenta The New York Times;

Las conexiones del Sr. Epstein con importantes líderes tecnológicos, como Bill Gates, Sergey Brin, Reid Hoffman y el Sr. Thiel, han sido bien documentadas, y algunos han expresado su arrepentimiento por haber colaborado con el financiero. La última tanda de archivos ofrece una visión más profunda de cómo el Sr. Epstein amasó su fortuna tras su condena en 2008 y continuó financiando un estilo de vida lujoso acumulando activos por valor de más de 600 millones de dólares antes de su arresto en 2019, según una auditoría de sus finanzas incluida en los archivos.

El Sr. Epstein conoció Coinbase gracias a Brock Pierce, un emprendedor de criptomonedas con un historial financiero complejo , quien posteriormente le enviaba actualizaciones frecuentes sobre el estado del negocio, firmadas por el Sr. Ehrsam o el director ejecutivo de Coinbase, Brian Armstrong. En 2018, una firma de inversión fundada por el Sr. Pierce intentó comprar la mitad de las acciones de Epstein en Coinbase por 15 millones de dólares. No está claro si el Sr. Epstein vendió la otra mitad, ni cuándo.

Las conexiones del Sr. Epstein con la tecnología se remontan al auge de las puntocom, antes de que se hicieran públicas sus actividades delictivas. Era un invitado frecuente en conferencias tecnológicas y cenas de la Fundación Edge , que reunían a las figuras más destacadas de la industria.

El inversor Jason Calacanis se mantuvo en contacto con Epstein después de su condena en 2008 y tres años después ayudó al financiero a contactar a un par de desarrolladores de Bitcoin, según los correos electrónicos incluidos en los documentos.

“Apenas lo conocía, pero estaba en todas partes”, escribió el Sr. Calacanis en una publicación en redes sociales tras la publicación de los documentos. Añadió que “su interés en mí probablemente se debía a que era un inversor ángel en startups tecnológicas”.

Hosain Rahman, cofundador de Jawbone, una startup que fabricaba auriculares Bluetooth antes de expandirse a los monitores de actividad física portátiles, conoció al Sr. Epstein en una conferencia TED. En 2012, Ian Osborne, asesor de ejecutivos y figuras políticas, los reencontró y animó al Sr. Epstein a invertir en Jawbone. Cuando Woody Allen rodaba “Blue Jasmine” en San Francisco, el Sr. Epstein invitó al Sr. Rahman a visitar el set, donde el Sr. Epstein mostró unas gafas de alta tecnología.

“Tengo ideas muy interesantes”, le escribió el Sr. Rahman al Sr. Epstein en un correo electrónico en 2012. “¿Podemos hablar más sobre ello?”. Ese otoño, el Sr. Rahman fue al Rancho Zorro, la extensa propiedad del Sr. Epstein en Nuevo México.

El Sr. Epstein invirtió 5 millones de dólares en Jawbone en 2012 y aumentó sus participaciones a 11,25 millones de dólares en 2017, según los documentos.

Jawbone quebró y se liquidó en 2017. El Sr. Epstein amenazó con emprender acciones legales contra el Sr. Rahman por el fracaso e incluso contrató a un investigador privado para intentar obtener información comprometedora sobre él, según un informe publicado por el Departamento de Justicia. En 2018, el Sr. Rahman le ofreció a Epstein un puesto como “asesor sénior” en una empresa recién formada, Jawbone Health, para intentar evitar las amenazas legales.

“Epstein creó una entidad con fines específicos para invertir en Jawbone, y desearíamos que no lo hubiera hecho”, declaró el Sr. Rahman en un correo electrónico. El Sr. Osborne declinó hacer comentarios.

El Sr. Epstein accedió a otros acuerdos gracias a sus relaciones con Deutsche Bank, que lo contrató como cliente en 2013 y posteriormente pagó una multa de 150 millones de dólares por su papel en la expansión de su influencia. Fue a través de una conexión en Deutsche Bank que Paul Barrett, asesor financiero del Sr. Epstein, recibió la oportunidad de invertir en SpaceX con una firma de capital de riesgo, según correos electrónicos publicados por el Departamento de Justicia.

En octubre de 2017, el Sr. Barrett se reunió con Vy Capital, una empresa de capital riesgo con sede en los Emiratos Árabes Unidos, que le ofreció la oportunidad de invertir en una filial con acceso a 50 millones de dólares en acciones de SpaceX, según correos electrónicos publicados por el Departamento de Justicia. En ese momento, el fabricante de cohetes de Elon Musk tenía un valor de 22 000 millones de dólares.

El Sr. Epstein desarrolló una relación personal con el Sr. Musk, quien invitó al financiero a almorzar y a visitar la sede de SpaceX en 2013. El Sr. Epstein también tuvo al menos una oportunidad previa en 2016 de invertir en la empresa a través de un asesor financiero diferente, según sus correos electrónicos, pero no está claro si alguna vez lo hizo.

En una declaración, una portavoz de Vy dijo que la firma solo tuvo “una única llamada introductoria de 30 minutos organizada por Deutsche Bank” con Barrett y que nunca hizo negocios ni interactuó con Epstein.

“Consideramos que su conducta es aborrecible y nunca nos hemos asociado, ni lo haríamos, con él de ninguna forma”, dijo la portavoz, añadiendo que la firma se enteró de las conexiones del Sr. Barrett con el Sr. Epstein solo después de que The New York Times se puso en contacto con ella.

Un portavoz de Deutsche Bank declinó hacer comentarios. El Sr. Barrett no respondió a una solicitud de comentarios. En redes sociales, el Sr. Musk afirmó haber mantenido muy poca correspondencia con Epstein, pero no mencionó sus reuniones con él ni la gira de SpaceX.

En 2017, el Sr. Epstein conoció a Masha Drokova, profesional de relaciones públicas, ahora conocida como Masha Bucher. La Sra. Bucher, quien dirige un fondo de capital de riesgo llamado Day One Ventures, organizó una serie de reuniones para el Sr. Epstein con periodistas de Forbes, Nature, The Times y otros medios. También facilitó la conexión entre el Sr. Epstein y emprendedores, entre ellos Bryan Johnson, el emprendedor e influencer de longevidad.

El Sr. Johnson declaró que había mantenido una videoconferencia con el Sr. Epstein y que “salió de la llamada sintiéndose como si Epstein fuera la persona más oscura y malvada que jamás había conocido”. Un representante de la Sra. Bucher no respondió a una solicitud de comentarios.

El Sr. Epstein mantuvo varias conexiones con pequeñas figuras tecnológicas e inversores a lo largo de los años, incluyendo al desarrollador de Bitcoin, Jeremy Rubin, y al emprendedor de ciberseguridad, Vincenzo Iozzo, quienes le brindaron oportunidades de inversión. En junio de 2018, el Sr. Epstein decidió crear un vehículo de inversión específico llamado Deploy Capital para el Sr. Rubin. Los correos electrónicos sugieren que el plan era financiarlo con 5 millones de dólares.

La familiaridad entre Epstein y Thiel se tradujo en propuestas del financista para que el fundador de Palantir evadiese impuestos. “Sospecho que su régimen fiscal personal necesita algunos ajustes”, le escribió el 12 de junio de 2014 para ofrecer su asesoría tal como hizo a otros billonarios como Leon Black, creador del fondo de inversión Apollo Global Managment. “Podría proteger tu futuro”, prometió. En el mismo mensaje, Thiel solicitó reunirse con Epstein para hablar del asunto con más detalle. En los mails, también resaltan consejos para enfrentar posibles nuevos impuestos y la administración fiscal de una cuenta de “jubilación individual” de Thiel con un importante número de acciones de Palantir.

Si bien en varios mails Epstein habla con Thiel de comprar acciones en Palantir, lo cierto es que la segunda gran asociación entre ambos sucedió en Valar Ventures, un fondo de inversión creada por el billonario para poner dinero en tecnología financiera y empresas emergentes. “Se estructuró como una participación de socio limitada en los fondos de riesgo , lo que significa que el patrimonio de Epstein tendría derecho a los rendimientos. Y los hubo: esas inversiones se dispararon en valor a aproximadamente $ 170 millones para 2025. De hecho, la apuesta de $ 40 millones de Epstein en la perspicacia de Thiel se convirtió en el activo más grande del patrimonio de Epstein después de su muerte . Un análisis confidencial del patrimonio fijó el valor en aproximadamente $ 170 millones (una ganancia de $ 130 millones) a mediados de la década. Esta ganancia inesperada habla del éxito de la cartera de Valar: los fondos respaldaron nuevas empresas tecnológicas de rápido crecimiento (por ejemplo, Valar fue uno de los primeros inversores en empresas de tecnología financiera como TransferWise / Wise y Xero)”, según Beebe. Este vinculo dejo la mayor riqueza del patrimonio de Epstein después de su muerte.

De toda la historia, lo que queda claro es que Epstein buscaba reinventarse dentro del entramado de empresas, y nacientes corporaciones, de ciber vigilancia y tecnologías financieras, como las criptomonedas. Para la escritora Whitney Weeb, autora del libro “Una nación bajo chantaje”, la empresa de Thiel es un reflejo de la experiencia de Epstein: “Palantir es la privatización y recreación de un nefasto proyecto neoconservador, cuyas herramientas han hecho que las operaciones de chantaje sexual, como las de Epstein ya no sean necesarias o relevantes”.

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