Ya lo vas a entender

La “Ley de modernización laboral” es un intento de llevar las relaciones laborales a antes del surgimiento del peronismo. El gobierno nacional sostiene que la ley de contrato de trabajo es vieja e inadecuada, pero las nuevas formas de trabajo o son anuladas, o no las contempla el proyecto de ley aprobado en el Senado. Más allá de las opiniones, vos ya lo vas a entender .

Lo injusto como política de Estado 

La hipocresía brilla desde el título: “Ley de modernización laboral”. Es un intento de llevar las relaciones laborales a antes del surgimiento del peronismo. Se aduce que la ley de contrato de trabajo es vieja e inadecuada, pero las nuevas formas de trabajo o son anuladas o no las contempla el proyecto de ley aprobado en el Senado. La ley del teletrabajo N° 27.555 del 14 de agosto del 2020, una de las más modernas a nivel mundial, directamente es anulada y el trabajo de las plataformas no es contemplado, salvo que el contratante debe concertar una póliza contra accidentes a favor del contratado. Siguen sin ser considerados trabajadores: se los denomina “repartidores independientes”.

El proyecto de ley redactado en los estudios de abogados que defienden a las patronales es una oda a la inequidad. Es el equivalente del tratado comercial con los EE. UU, donde en forma impúdica la casi totalidad de las ventajas son para el país poderoso. Es una síntesis perfecta del gobierno de Milei: genuflexo y arrastrado ante EE. UU, soberbio, implacable con los trabajadores, demoliendo los derechos de los asalariados y trasladando privilegios a los empleadores. No hay un solo artículo a favor del más débil en la relación laboral. El ataque es generalizado, tanto en lo colectivo como en lo individual.

Banco de horas para suprimir las horas extras e impedir de esa forma la planificación de la vida del trabajador; anulación en los hechos del derecho de huelga; vacaciones fraccionadas atentando contra la familia, al reservarse el empleador el derecho de concederlas una vez cada tres años en verano; el sueldo puede ser pagado en dinero, sea en moneda nacional o extranjera, especie, habitación o alimentos; disminución del sueldo en caso de ausencia por enfermedad o accidente ocurrido fuera del trabajo (50% de quita); y reducción del sueldo en caso de enfermedad inculpable (25% de quita), más la disminución de los plazos de licencia paga para los trabajadores con más de 5 años de antigüedad, a quienes se les reduce a la mitad (3 y 6 meses en lugar de 6 y 12). Reducción de los conceptos a considerar en las indemnizaciones, lo que implica una disminución de éstas; posibilidad de ampliar la jornada laboral hasta 12 horas sin pago del plus de horas extras (se compensan con el “banco de horas”). Las asambleas sólo podrán realizarse en el lugar de trabajo, previa autorización patronal, y con descuento del salario por el tiempo de participación del trabajador. Acuerdos por empresa por encima del convenio colectivo; se elimina la ultraactividad que permitía que un convenio colectivo continúe vigente después de la fecha de vencimiento; se establece el progresivo traspaso de la Justicia Nacional del Trabajo a la justicia local de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (más proclive a beneficiar a los empleadores).

Pero hay algo insuperable, que es difícil imaginar que a alguien se le ocurra proponerlo, más inverosímil aún que se lo escriba en un proyecto de ley y ya formando parte de la literatura fantástica que 42 senadores lo hayan llegado a aprobar: se trata del FAL, el Fondo de Asistencia Laboral, que se crea derivando el 1% de los aportes previsionales patronales de las grandes empresas y el 2,5% de las Pymes que iban al ANSES, para los jubilados y el pago de la Asignación Universal por hijo, ahora se destinarán para que las empresas puedan despedir sin ningún costo.

Así, créase o no, los cinco millones de jubilados que cobran la mínima o alrededor de esa cifra, con un bono de $70.000 congelado desde el mes de marzo del 2024, se harán cargo de los despidos que realicen todas las empresas del país, incluida aquella cuyos dueños son multimillonarios.

Tanto hablar contra el inexistente comunismo que levanta el presidente Milei, para terminar construyendo un comunismo para empresarios.

Es fácil imaginarse una forma rápida de desprenderse de un trabajador apuntado por el empleador: se lo convoca a trabajar un día 12 horas y si no acepta se lo despide sin costo porque la indemnización la paga el FAL.

Parodiando al politólogo Andrés Malamud: “La paradoja argentina, elegir a un fascista de verdad, creyendo que es de mentira, por miedo a un comunismo de mentira que creen que es de verdad.”.

Se estima que el sistema previsional se verá privado de alrededor de 2.500 millones de dólares anuales. Dicho en otros términos: el costo para los jubilados para darle una mano involuntaria a los empresarios es estimado en 2.500 millones de dólares anuales. No es difícil predecir que en un tiempo no demasiado lejano el Presidente dirá:  «Prefiero decirles una verdad incómoda antes que una mentira confortable: no hay plata para los jubilados.”.

Así, Marcos Galperín de Mercado Libre, según la revista Forbes 2025, es la fortuna más grande del país con 8.000 millones de dólares. Está entre las 500 fortunas más grandes del planeta ocupando el lugar 382.  Mercado Libre recibe millonarios beneficios fiscales y exenciones impositivas bajo la Ley de Economía del Conocimiento superando los 100 millones anuales en ahorro de impuestos y contribuciones. En 2024 facturó 20.277 millones de dólares y ganó 2.000 millones de dólares. Según una nota de Infobae del 2020, ya entonces era la empresa más valiosa del país, valuada en alrededor de 37.000 millones de dólares. Los jubilados le pagarán los despidos.

Paolo Rocca, líder del grupo Techint, según la revista Forbes 2025, ocupa el lugar 605 del ranking de millonarios, con un patrimonio de 5.800 millones de dólares.

Según Ámbito Financiero del 18 de febrero del 2025, los resultados preliminares de Ternium Argentina, la acería del grupo Techint, cerró el ejercicio 2024 con una ganancia de $ 106.700 millones que representó un incremento del 67% contra los $ 64.000 millones del año 2023. Según el periodista Hernán Lacunza en una nota del Diarioar del 8-02-2026: “Entre 2016 y 2020, la empresa de Rocca invirtió US$1.900 millones en su proyecto de gas Fortín de Piedra y recibió US$1.500 millones de subsidio. Pretende otros US$640 millones por vía del reclamo judicial.” Los jubilados le pagaran los despidos.

No es una fake news. Es lo que votaron los 42 senadores libertarios, del PRO, radicales y algunos peronistas de provincias arrodilladas, bajo la pomposa denominación de “modernización laboral”. Es un triángulo del terror: Milei los hambrea, Bullrich los apalea(ba) cada miércoles (ahora lo hace con igual entusiasmo su sucesora y ex mano derecha Alejandra Monteoliva) y por iniciativa del ejecutivo, 42 senadores aprueban que los jubilados solventen los despidos de todas las empresas del país.

Es la radiografía más perfecta de lo injusto como política de Estado.

Merece citarse como excepción, la resistencia a la extorsión dibujada como negociación, a los gobernadores de Tierra del Fuego (Gustavo Melella), La Pampa (Sergio Ziliotto), Buenos Aires (Axel Kicillof) y la Rioja (Ricardo Quintela).

Los gobernadores cuyos senadores se alinearon con el gobierno traficando los derechos de los trabajadores por oscuras contraprestaciones que la historia no perdonará fueron: Raúl Jalil (Catamarca), Leandro Zdero (Chaco), Alberto Weretilneck (Río Negro), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Marcelo Orrego (San Juan), Alfredo Cornejo (Mendoza), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Nacho Torres (Chubut).

Finalmente, la feria de miserabilidades exhibió una CGT vacilante aferrada al mantenimiento de las cuotas sindicales, y no a la pérdida de derechos de sus representados. Los Bancos lograron desplazar a las billeteras virtuales en el pago de los sueldos y serán uno de los actores del gigantesco negocio del Fondo de Asistencia Laboral. Ahí hay una discrepancia entre La Libertad Avanza y el PRO que se exteriorizará en el tratamiento de este proyecto de ley en diputados: Macri y Ritondo a favor de las billeteras y en especial de Galperin (Mercado Libre); Bullrich a favor de los Bancos, en especial del Banco Santander.

No es extraño que en la historia de nuestro país se perpetren estafas legales en que los beneficios son para pocos y las cargas para la inmensa mayoría.

Así la dictadura establishment militar, antes de abandonar su ciclo trágico y sangriento estatizó la deuda privada. Alrededor de 15.000 millones de dólares de los principales grupos económicos del país, incluyendo fraudulentos auto préstamos, se socializó entre toda la población. Según Matías Kulfas y Martín Schorr en “Deuda Externa y Valorización Financiera”, “Se trató de una fenomenal transferencia de recursos públicos hacia los sectores más concentrados del capital. Basta con mencionar que sólo 30 grupos económicos nacionales y algo más de 100 grandes empresas trasnacionales concentraban aproximadamente 65% de la deuda externa privada”.

No es el “comunismo” que usan de espantapájaros los libertarios y sus socios, que en una ignorancia profunda o una intencionalidad maliciosa atribuyen al populismo. Es el sistema distributivo que consideran positivo.  Luego eso se completa en la existencia de un PBI permanente fuera del país resguardado en guaridas fiscales.

Y como es tradicional, desde los sectores dominantes sus escribas justifican la irracionalidad y desde sus medios, sus economistas proponen falsas soluciones para diagnósticos truchos. En un ejercicio de insulto a la razón presentan la mal llamada “Ley de modernización laboral” como el medio para contratar empleados formalizados cuando es la puerta para abaratar los despidos hasta transformarlos en gratis, acentuar la informalidad por la ventana del fomento del monotributo. Sin la vigencia de este proyecto de ley, Milei se ha felicitado y celebrado en haber dejado en la calle a 270.000 trabajadores. Entre risas, abrazos y tuits, el Gobierno celebró la media sanción de la Reforma Laboral. Karina Milei, Patricia Bullrich, Manuel Adorni y Diego Santilli celebraron el triunfo en el Senado, mientras que el presidente expresó en redes que se trató de un triunfo «histórico».

En estos tiempos del individualismo exacerbado, del corazón helado, de la crueldad como bandera, la mal llamada Ley de Modernización Laboral es la continuación de la línea que priva de remedios a los enfermos oncológicos o que libra una guerra increíble contra los discapacitados, o el cierre de institutos de salud mental y adicciones.

Además de lo ya enumerado, si una trabajadora se enferma de cáncer y debe tomarse días para su tratamiento de quimioterapia se le abonara sólo el 75% del básico y sólo por tres o seis meses, según tengan personas a cargo.

La gestionadora del proyecto de ley en el Senado fue Patricia Bullrich que ahora queda revelado nítidamente, un misterio que la envolvió durante la campaña electoral cuando era candidata a presidente por el PRO. Entrevistada por el periodista Diego Sehinkmanpara TN expresó: “Es pensar que los argentinos estamos muy dolidos, y vamos a armar un sistema que ponga el foco en el ser humano desde una perspectiva en la que todo aquello que tiene que ver con el ser humano (su vida, su educación, su cultura, su bienestar, su seguridad) esté todo bajo una filosofía muy interesante”. Antes el desconcierto del periodista que le manifestó que no entendía Bullrich contestó: “Ya lo vas a entender. Es que estamos rompiendo estructuras, vamos a hacer estructuras distintas…Es un sistema que va a mirar integralmente a los argentinos para que pasen del llanto a la alegría, de la destrucción y el devastamiento (sic) al progreso.”.

Todo el gobierno de Milei es una farsa, conformada en mentiras gigantescas e ideas estrafalarias, al punto que enarbolando la bandera de la libertad intenta hasta arrasar con el tiempo libre de los trabajadores. En su concepción, no hay patria sino mercado, no hay ciudadanos sino ganadores económicos, no hay soberanía sino genuflexión, y la libertad es un privilegio para pocos.

Mientras detienen a soldaditos de la droga el gobierno le abre las puertas del país a los carteles del narcotráfico con coberturas legales insólitas como la actual denominada hipócritamente de “inocencia fiscal”.

Albert Einstein sostenía:  «Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo.”.

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*Periodista. Conductor del programa radial El Tren.

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