Desde el inicio de su segundo mandato, los ataques del presidente Donald Trump contra la prensa trascienden cada vez más el ámbito de la retórica y las políticas públicas y se traducen en restricciones físicas impuestas a los periodistas.
Reporteros Sin Fronteras (RSF) recopila ocho medidas adoptadas por la Administración estadounidense para restringir físicamente el acceso de los periodistas a zonas en las que antes podían ejercer su profesión libremente.
RSF condena esta estrategia y pide a la Administración Trump que ponga fin a estas políticas para garantizar la transparencia y la responsabilidad del Gobierno.
En el video de apertura Tucker Carlson discute cómo en todo Occidente, criticar al gobierno de Netanyahu es ahora un delito punible con prisión. Su interlocutor, Glenn Greenwald habla sobre el fin de la libertad de expresión, particularmente en la restricción creciente a las críticas de la políticas del estado de Israel.
Glenn Greenwald es un periodista ganador del Premio Pulitzer y presentador de System Update, disponible en YouTube y en tus plataformas de podcast favoritas. Su trabajo se puede encontrar en greenwald.substack.com
La propaganda de guerra es terriblemente efectiva
Glenn Greenwald
“Los ataques de Donald Trump a la libertad de prensa suelen manifestarse de forma abstracta, a través de sus políticas y su retórica. Pero Donald Trump también reduce el espacio físico reservado al periodismo. Se trata de una táctica muy básica, pero supone un duro golpe para la libertad de prensa. Al igual que intenta controlar el discurso en la prensa escrita, la radio o la televisión ejerciendo presiones gubernamentales o emprendiendo acciones legales contra los medios de comunicación, también intenta controlarlo restringiendo el acceso de la prensa a los lugares donde se toman las decisiones cruciales, evitando cualquier transparencia y obligación de rendir cuentas.”
After much reflection, I have decided to resign from my position as Director of the National Counterterrorism Center, effective today.
I cannot in good conscience support the ongoing war in Iran. Iran posed no imminent threat to our nation, and it is clear that we started this… pic.twitter.com/prtu86DpEr
— Joe Kent (@joekent16jan19) March 17, 2026
El 31 de octubre, la administración Trump anunció nuevas restricciones al acceso de los periodistas a la Casa Blanca. Estas normas, que entraron en vigor de inmediato, prohíben a los periodistas acceder “sin cita previa” a la zona que comprende las oficinas de la portavoz de la Casa Blanca y otros adjuntos de prensa, situadas en la segunda planta. Este espacio, conocido como “Upper Press”, era un lugar de encuentro privilegiado para los periodistas, que disfrutaban de un acceso relativamente libre para entrevistar a los responsables de la Casa Blanca.
La Casa Blanca justificó estas restricciones por la necesidad de proteger la información sensible, ya que el Consejo de Seguridad Nacional tiene sus oficinas en el mismo lugar. En la práctica, esto significa que los periodistas han perdido un valioso contacto con las autoridades gubernamentales.
El 28 de octubre, dos periodistas del Capital News Service recibieron la orden de abandonar un tribunal de inmigración de Maryland hasta que obtuvieran la autorización de la administración Trump para cubrir las audiencias. La situación se complicó por el reciente cierre del Gobierno estadounidense, ya que los empleados del Departamento de Justicia, encargado de tramitar estas solicitudes, fueron puestos en situación de excedencia forzosa. Las autoridades federales revirtieron posteriormente su decisión, afirmando que las audiencias de inmigración “suelen estar abiertas al público, incluidos los medios de comunicación”.
Mario Guevara, periodista hispanohablante originario de El Salvador, fue expulsado de Estados Unidos el 3 de octubre. Había sido detenido el 14 de junio de 2025 mientras retransmitía en directo una manifestación contra las redadas de inmigrantes en el estado de Georgia y puesto en prisión preventiva antes de su expulsión. A pesar del escrito amicus curiae presentado por RSF, Mario Guevara fue devuelto a El Salvador. Esto ilustra cómo la administración Trump intenta intimidar a los medios de comunicación internacionales para impedir cualquier cobertura crítica. Con la expulsión de Mario Guevara, hay un periodista menos en EEUU cubriendo las políticas de inmigración del presidente Trump.
El 19 de septiembre, responsables del Departamento de Defensa en el Pentágono publicaron nuevas normas para los periodistas, que implican no cubrir ningún tema que no haya sido aprobado por el secretario de Estado Pete Hegseth, ni siquiera los que no sean clasificados. Tildadas como normas de “sentido común” por Pete Hegseth, éstas han recibido el respaldo del presidente Trump. La mayoría de los grandes medios de comunicación, entre ellos ABC News, AP, Fox News y Newsmax, se han negado a cumplir estas normas y han pedido a sus empleados que devuelvan sus acreditaciones de prensa. De este modo, el Ministerio de Defensa queda en gran medida al margen de cualquier control externo.
Tras la publicación en septiembre de un artículo del Wall Street Journal (WSJ) sobre las relaciones pasadas de Donald Trump con el empresario y depredador sexual Jeffrey Epstein, el presidente prohibió a sus periodistas viajar a bordo del Air Force One. También presentó una demanda por difamación, reclamando diez millones de dólares por daños y perjuicios. El WSJ fue deliberadamente excluido del avión presidencial durante el viaje de Donald Trump a Escocia en julio y su visita a Asia en octubre. Estas medidas de represalia sientan un precedente alarmante, ya que indican que el presidente Trump solo se rodeará de periodistas que lo traten de forma favorable, lo que impide que los medios fiscalicen a la Casa Blanca y que el público tenga una visión completa del uso de los fondos públicos por parte de sus representantes electos.
En agosto, el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (DHS) propuso una nueva normativa que restringe drásticamente la duración de la estancia y el trabajo autorizados para los periodistas extranjeros en los Estados Unidos. Según el sistema propuesto por el DHS, los visados de los periodistas se limitarían a 90 días para los ciudadanos chinos y a 240 días para los ciudadanos de otros países. Estos cambios supondrían una carga insólita para los periodistas extranjeros, ya que les obligaría a enfrentarse a la burocracia cada siete meses y generaría una gran incertidumbre cada vez que se acerca el plazo de renovación. Estas nuevas restricciones de visado podrían dejar a los periodistas en la incertidumbre de una posible cancelación de su visado como consecuencia de la desaprobación de su contenido por parte de un solo responsable político.
El 11 de febrero, la Casa Blanca prohibió el acceso a sus convocatorias a los miembros de Associated Press (AP) debido al uso persistente por parte de la agencia de noticias de la expresión “Golfo de México”, que el presidente Trump rebautizó como “Golfo de América” por decreto. Esta medida tenía por objeto sancionar a la agencia de noticias independiente por negarse a modificar su manual de estilo para ajustarse a la agenda política del presidente, lo que constituye una flagrante violación de la libertad de prensa garantizada por la Primera Enmienda.
El 9 de abril, un juez federal falló a favor de Associated Press y restableció su acceso a los eventos de la Casa Blanca. Sin embargo, están en marcha acciones legales para determinar si la Administración respetará esta decisión.
Estados Unidos ocupa el puesto 57 de los 180 países y territorios analizados en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2025 de RSF.
Por suerta acá no pasa
Así reaccionó EN VIVO la Negra Vernaci después de enterarse, en el corte, que ya no formaba parte de la POP. pic.twitter.com/l9i6F8U0ZU
— Real Time (@RealTimeRating) March 18, 2026