Sin duda, septiembre de 2025 fue el «peor momento» en términos de debilidad política y electoral del gobierno nacional.
Sin embargo el balotage ad hoc que implicó el desdoblamiento electoral bonaerense, si bien consolido a los intendentes oficialistas, perjudicó al provincial y ayudó al gobierno nacional -a resolver al menos circunstancialmente- la debilidad en que había quedado tras las elecciones de primera ronda en setiembre. Como todo ballotage - institución creada por el dicatador Lanusse en el año 1972 para impédir el triunfo de Hétor Cámpora elegido por Perón, el ahora llamado desdoblamiento, convocó a unificar el voto antiperonista y promovió la intervención del tesoro norteamericano y Trump en el "rescate", que no fue decisiva, pero contribuyó en el margen.
El resultado fue la derrota de octubre, donde el oficialismo nacional remontó 14 puntos y hasta se impuso por mínima diferencia. Obviamente el escándalo del ex-todo Manuel Adorni volvió a dar por tierra con el supuesto "contrato moral" con el votante oficialista que buscaba transparencia por lo que el "gap" entre los resultados económicos críticos y la percepción social de los miismos comienza a cerrarse. Hoy no hay la misma cuota de "paciencia" social para el «ajuste» impiadoso que «dice» pilotear Luis Caputo, la misma "paciencia" que no por nada suplica Milei en sus últimos discursos. Loco pero no boludo.
Conclusión: septiembre de 2025 fue un golpe político y electoral muy fuerte que podría haber sido letal para el gobieno nacional de no haberse desdoblado la elección bonaerense.
Por otra parte la crisis de abril de 2026, tras el caso Adorni, ocurre en un escenario de mayor vulnerabilidad social, y menos "paciencia" ciudadana, por lo que los hechos de corrupción pueden acelerar el malestar social de base.
Pero, aún así, la oposición no debe almorzarse la cena y dar por resuelto lo que aún esta por verse, entre otras variables, las candidaturas de cara a casi dos años vista.

Esta pérdida de participación de los trabajadores es de una contundencia y magnitud nunca registrada en décadas anteriores, salvo en la crisis del año 2001.
La circunstancia obliga a preguntarse si en medio de esta catástrofe distributiva la sociedad tolera casos de corrupción como el que impacta sobre figuras centrales del Gobierno: Milei, Karina Milei o Manuel Adorni, ahora que el “extodo” (vocero, candidato, etc.) está en la cresta de la ola de agua podrida.
Probablemente, si la situación socioeconómica fuera otra y el patrón distributivo no mostrara la obscenidad que muestra, estos casos pasarían sin demasiado revuelo.
Hay antecedentes, el peronismo menemista fue una escuela de latrocinio y sin embargo, debido al efecto antipobreza de la convertibilidad en sus primeros años y a venta de activos estatales, la situación social se mantenía bajo control y la corrupción explícita no lograba quebrar el sostén electoral de un gobierno que incluso, tras el show privatizador de su primera etapa, fue electo con más votos en su segunda gestión que en la primera.
A medida que la cuestión socioeconómica empeoró, los hechos de corrupción ayudaron a empeorar la imagen del gobierno y el peronismo en particular, a punto tal que ganó un personaje como Fernando de la Rúa, una especie de Milei que también vivió empastillado, pero era mucho más aburrido.
La pregunta que cabe entonces es, dada la inclinación viajera e inmobiliaria de Manuel Adorni, ¿es este el peor momento del gobierno nacional?
La respuesta es NO. Tras las elecciones bonaerenses de septiembre del año 2025 se consolidó el peor momento del gobierno nacional, ellas dieron una muestra cierta, basada en el voto popular –no en las encuestas, que las hay para todos los gustos–, del deterioro del oficialismo nacional, generando un momento mucho más complicado que el que desató Adorni y que hoy engalana al conjunto de medios nacionales, sean oficialistas u opositores.
Retomando el tema de las elecciones bonaerenses del año 2025, ciertamente no es normal perder el equivalente a 14 puntos de padrón en solo dos años, porque el peronismo bonaerense solo ganó entonces 250 mil votos entre los años 2021 (la peor elección peronista de medio mandato) y 2025. El modelo estaba acabado, no solo en su consistencia socioeconómica, que jamás tuvo, sino ya también electoralmente
Ahora bien, mucho menos normal fue el desdoblamiento que fungió de balotaje y unificó el voto antiperonista que, recordemos, precisamente para eso fue impuesto el balotaje por el dictador Lanusse en 1972.
Día 304° de militancia para la tercera Presidencia de Cristina✌️🐧👠
«La propuesta en el peronismo se encarna, tiene historia, nombre y apellido. El bloque de poder lo sabe e hizo con Cristina lo mismo que con Perón: proscripción y encarcelamiento (o exilio) «#CristinaLibre🇦🇷💞 pic.twitter.com/HGKGGlx0u4— MilitandoLaTercera (@2027CFK) April 18, 2026
El desdoblamiento de las elecciones bonaerenses fue de hecho un balotaje ad hoc, complementado a posteriori de la elección de septiembre con el rescate del tesoro norteamericano y la injerencia electoral de Donald Trump.
Insólita intromisión que ya hasta indicó a quién votar, injerencia cuyo peso real hay que medir desapasionadamente, pues lo mismo hizo y con mucha más intensidad en Hungría –con viaje de JD Vance incluido– este pasado domingo y salió muy mal, dando cierre a un ciclo de 16 años de Viktor Orbán en el gobierno.
Feliz fin de semana! Aunque no me crean, Javier Milei 🇦🇷subió esto a sus redes sociales😳 pic.twitter.com/REnHEvUAoJ
— Carlos Montero (@CMonteroOficial) April 18, 2026
Sin desconocer el peso en el margen de la injerencia yanqui en octubre, en septiembre de 2025 sí sucedió que la coalición teórica entre LLA y el PRO no se concretó y sobrevino la debacle electoral, unidad antiperonista que sí se consiguió en la segunda ronda de octubre de aquel año, vía el balotaje ad hoc, llamado asépticamente “desdoblamiento”.
Así las cosas, la evidencia muestra que los errores propios pueden cambiar el rumbo de las cosas, tanto para el oficialismo como para la oposición, por lo que no hay que dar por resuelto el tema de la continuidad ni el reemplazo del actual gobierno, aun siendo como es, el peor desde el año 1983, medido por el indicador socioeconómico que se lo mida.
No hay que almorzase la cena, estimados lectores de PERFIL.
*Director de Consultora Equis.