Los consultores describen un escenario competitivo en el que La Libertad Avanza conserva el liderazgo, aunque con signos de desgaste, mientras el peronismo mantiene capacidad de disputar el poder si logra ordenar su oferta política. Sin embargo, todas esas mediciones están condicionadas por un hecho central: la proscripción de Cristina Fernández de Kirchner. La exclusión de la principal dirigente opositora restringe la oferta electoral y obliga a interpretar los sondeos como la fotografía de una competencia institucionalmente limitada, donde la ausencia de una candidata con alta representatividad incide tanto en la dinámica del peronismo como en la calidad democrática del proceso electoral, transformandola en una farsa.
Este es el diagnóstico de los consultores sobre la situación de la oposición.
En términos futbolísticos: difícil, no imposible. El rival (Javier Milei, La Libertad Avanza) enfrenta el hecho de que más de la mitad de los argentinos quiere el cambio, no aguanta la situación económica, no llega a fin de mes. Pero, del otro lado, lo apoya más o menos el 40 por ciento, un porcentaje que le da chances de ganar. El problema parece estar en la oposición. La dispersión en el peronismo, la falta de un armado y una nítida propuesta alternativa cuando la perspectiva es que las cosas en cada caso se pongan aún más difíciles. Este es el diagnóstico -con algunas diferencias entre ellos- de buena parte de los consultores, encuestadores y asesores en campañas electorales, cuando falta exactamente un año para presentar las listas -si sobreviven las PASO- de cara a las elecciones presidenciales 2027.
Raúl Timerman sostiene que “cuando preguntás a la gente quién le gustaría a usted que sea el próximo presidente, aparece primero Javier Milei con 26 puntos, después Axel Kicillof con 20, y tercera Cristina Kirchner con 11 puntos. Todo el peronismo suma 35 puntos. Esto es una pregunta espontánea, es no guiada”. El consultor explica que “el peronismo es competitivo, pero está dividido. ¿Y quién garantiza que lleguen a un acuerdo? Podría haber también un candidato opositor no peronista. Myriam Bregman aparece con 4 puntos, lo mismo que Victoria Villarruel también con 4. Pero como están las cosas hoy, no parece animarse nadie que salga de esos nombres. Se habla de Jorge Brito, de Daniel Hadad, de Carlos Melconian, de Dante Guebel. Pero ninguno ha dicho ‘yo voy a jugar’“.
Alfredo Serrano Mancilla, “la oposición, tiene, justamente, la dificultad de estar muy desordenada. Esa es la principal variable negativa”. Y agrega: “Y no es sólo desorden porque no están claras las candidaturas, sino tampoco las herramientas para constituir un frente anti-Milei, claro y nítido. De hecho, se está gastando demasiado tiempo en lamentarse por la eliminación de las PASO. Hay que hablar de métodos para encontrar las candidaturas, hay que hablar de quiénes constituyen y quiénes no constituyen el frente. Y luego elegir bien los ejes, sobre todo a la hora de explicarle a la ciudadanía las cosas que le ocupan y le preocupan”.
Roberto Bacman considera que la unidad es una condición para tener chances en 2027. “Las chances de la oposición dependen de tres condiciones. La primera, la unidad, que es muy importante para los peronistas. La segunda condición es la democratización. Las candidaturas tienen que salir de una elección democrática. Y la tercera condición es que el peronismo tiene que plantearle a la sociedad un proyecto alternativo y antagónico, que seduzca no sólo a los peronistas, sino también a los que se oponen al proyecto de derecha. La realidad hoy en día es que la interna entre Cristina-La Cámpora y Axel Kicillof, junto a intendentes del Gran Buenos Aires no pasa por su mejor momento. Parece no tener solución”, sostiene.
Hugo Haime cree que en la oposición no aparece una propuesta de alternativa. “Hay que pensar que dentro de los que piden cambio, hay un sector renuente a votar al peronismo. Esa es la dinámica que veo. La oposición parece enfocada en resolver sus problemas más que en armar una propuesta superadora. Las PASO serían un instrumento interesante para el ordenamiento opositor”, describe.
Para Federico Aurelio el peronismo, como fue en el 2023 y 2025, es el principal espacio opositor. “Hoy, quien mide mejor es Axel Kicillof. No existe una búsqueda de terceras opciones, pero falta mucho y el argentino está concentrado en sus preocupaciones día por día. Una mejora en la economía le va a aumentar aún más la probabilidad de ganar a Milei. Una caída en la economía lo va a llevar al balotaje, casi indubitablemente y habrá que ver si la gente mantiene el acompañamiento que tiene hoy o apostará al cambio”, indica.
Artemio López considera que la oposición tiene una “limitación estructural insalvable que es la proscripción de Cristina Fernández, su principal líder político y electoral”. Y agrega que: “Su debilidad expresada en la fragmentación creciente debe atribuirse básicamente a esta circunstancia anómala. Las PASO podrían contribuir a atenuar la fragmentación de la oposición, en especial la peronista, por eso el interés oficialista en su eliminación, aunque debemos señalar que la dimensión electoral no resuelve diferencias políticas profundas, en especial en el peronismo, el reconocimiento o no de la conducción”.
Santiago Giorgetta cree que “la oposición se encuentra sumida en discusiones dirigenciales ajenas a los problemas de la sociedad. Solo algunos dirigentes que demuestran capacidad de gestión aparecen como opción competitiva”.
Hugo Haime, de Haime y Asociados, coincide con buena parte de sus colegas en que hay una mayoría por el cambio. “Tenemos una situación en donde un 60 por ciento de la población demanda un cambio y 40 por ciento pide continuidad. Los que piden continuidad no es que acuerdan con todo, pero les gusta la baja de la inflación y una parte critica la falta de republicanismo. Por el lado de los que piden cambio, un sector rescata la estabilidad económica. En la medida en que no aparezca una oposición por derecha o centro que pueda conquistar al sector republicano (Mauricio Macri, Victoria Villarruel, Patricia Bullrich), Milei se va a afirmar en ese 40 por ciento. Nadie tiene nada asegurado, pero si no aparece una oposición que pueda tomarle votos propios al gobierno, este puede hacer alarde de porcentajes que le eviten una segunda vuelta. Ahora, las cosas se le pueden complicar si no mejora, o peor, si empeora la situación del bolsillo”.
Alfredo Serrano Mancilla, titular del Centro de Estratégico Latinoamericano de Geopolítica, pone el acento en que “el oficialismo llega de cara al 2027 con ventajas e inconvenientes. Yo creo que lo que ha logrado Milei es ordenar, en términos de liderazgos, al bloque conservador argentino. No hay otra alternativa en términos de liderazgo y, por lo tanto, de candidatura. Es decir, llegan con un cierto orden. Es una ventaja competitiva. Sin embargo, también llega erosionado, electoral y políticamente. Llega con mucho menos fuerza de la que partía en el 2023, con mucho menos entusiasmo. No ha resuelto el problema económico cotidiano, sino todo lo contrario. Lo empeoró. Le quedan pocas banderas. Una es el electorado que sigue odiando una alternativa nacional y popular y que se va a abrazar a Milei para que no ganen los otros. No es de subestimar, pero tiene un nivel más chico que en 2023”.
Raúl Timerman, de Grupo de Opinión, considera que “después de la salida de Manuel Adorni y la entrada de Diego Santilli en el gobierno, da la impresión de que todo se encolumna en el único objetivo real que es la reelección. Arranca con una aprobación de gestión de 39 puntos, un voto seguro de entre 25 y 27 puntos que, sumado a un probable, lo lleva a 37 o 38, muy cercano a la aprobación que tiene. Tratándose de una elección presidencial, seguramente va a estar por encima de eso, calculando que LLA sacó 41 por ciento a nivel país en la elección de octubre. Está en una posición sólida. El único punto de debilitamiento es un deterioro aun mayor en el poder adquisitivo de los argentinos. Además, en este momento no tiene con quién perder una elección, porque la oposición está en vías de construcción, más dispersa que otra cosa”.
Roberto Bacman, al frente del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), ve que “el oficialismo atraviesa un momento difícil. No sólo por el affaire Adorni, que instala fuerte la corrupción, sino por el rechazo de la sociedad al modelo económico. 60 de cada 100 argentinos dicen que no resisten más, los sueldos que no alcanzan y hay endeudamiento. Sólo esperan cambios. Sin embargo, el gobierno nacional resiste y ni piensa en cambiar el modelo. Todo lo contrario, piensa en profundizar el ajuste. El problema para lograr el cambio está en la oposición”
Federico Aurelio, titular de Aresco, evalúa que “el acompañamiento al oficialismo, al gobierno nacional, está estable desde el mes de abril, en alrededor de 40 puntos, y eso lo está traduciendo bastante bien en votos. Cuando uno hace escenarios, Milei lidera la intención de voto, con una diferencia favorable respecto al segundo, que es Axel Kicillof. Obviamente que esas mediciones son de hoy. Habrá que ver cómo evoluciona el humor con el gobierno”.
Santiago Giorgetta, de Proyección, no ve un panorama favorable para el gobierno. “El oficialismo transita un momento de mucha dificultad para ganar en un eventual balotaje y también la tiene complicada en primera vuelta. Depende de que se arme una arquitectura muy compleja en acuerdo con gobernadores y que, además, haya una oposición fragmentada. El contexto es que el gobierno, luego de seis meses, pudo contener la caída en la opinión pública. Venía bajando y bajando en nuestras encuestas y ahora eso se frenó”.
Artemio López, de Equis, tiene un análisis particular. “El oficialismo tiene su suerte atada al soporte que le brinde la administración Trump, ya que ha probado que su ‘modelo’ no se auto sustenta. Hoy mantiene niveles de popularidad cercanos al 30 por ciento cuyo sostenimiento depende exclusivamente de la continuidad del respaldo exterior, tanto que estamos por recibir por primera vez en la historia a Kristalina Ivanova Georgieva, la directora gerente del FMI. Proyectar cómo llegará a las elecciones generales de 2027 es imposible pues la variable principal para proyectar no depende de ninguna decisión del gobierno nacional”.
Como se ve, los consultores no son unánimes. Hay miradas que ponen el acento en que Milei parte de una base fuerte, el 40 por ciento, mientras que los demás lo ven más vulnerable, con fuerte incidencia en la exigencia de cambio de una mayoría. Si se evalúa lo que está pasando en la región y en el mundo, son muy pocos los oficialismo que logran reelegir, sean del signo que sean. No lo logró la derecha en Uruguay, ni el progresismo en Chile o Colombia, cayó estruendosamente en Hungría el oficialismo más parecido al de Milei y todo indica que Donald Trump tiene serias chances de perder en las elecciones legislativas de noviembre. Sólo Lula aparece como favorito en Brasil. La gente está disconforme con los gobiernos en casi todo el mundo.
Un país de mierda: Dulce de leche o el Carem? – el blog de Artemio López
La imposibilidad de que Cristina Fernández de Kirchner compita electoralmente vuelve a instalar un debate que trasciende su situación personal. El centro de la discusión no es jurídico, sino político: qué… pic.twitter.com/M5v6M7V7yd
— Artemio López (@Lupo55) July 11, 2026
🗣️ La proscripción de un liderazgo con fuerte arraigo social no solo condiciona la competencia electoral: también debilita la capacidad de quienes intentan sucederlo para construir una legitimidad propia.
✍🏼 @Lupo55https://t.co/itecitjCnx
— Contraeditorial (@Contraeditor) July 10, 2026