Petróleo, guerra y dominación: Estados Unidos e Israel, Irán y América Latina en la disputa por el poder global

En un escenario global cruzado por la desinformación y las tensiones bélicas, el análisis internacional suele quedar atrapado en narrativas polarizadas que impactan de lleno en países alineados de forma incondicional con Washington, como la Argentina de Javier Milei donde la desinformación es la norma. La reciente entrevista del periodista Max Blumenthal en The Tucker Carlson Show expone los hilos detrás de la política exterior estadounidense frente a Irán, el valor estratégico del petróleo en Venezuela y el peso de los grupos de presión; un debate indispensable para comprender la geopolítica actual más allá de los discursos oficiales.Copete. La ofensiva estadounidense contra Irán y la disputa por el petróleo venezolano revelan una dimensión central de la política internacional: la defensa de los intereses estratégicos de Washington y de los capitales que buscan controlar los recursos energéticos. La entrevista de Max Blumenthal con Tucker Carlson pone sobre la mesa las redes de influencia que condicionan la política exterior norteamericana y los límites de la soberanía de los países periféricos. La conexión entre ambos conflictos es una hipótesis que merece investigarse; el avance sobre el petróleo venezolano, en cambio, ya tiene expresiones concretas.

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Petróleo, guerra y dominación: Washington entre Venezuela e Irán

La guerra abierta el 28 de febrero de 2026 entre Estados Unidos e Israel, de un lado, e Irán, del otro, no se deja leer ni como puro shock de mercado ni como pura ejecución de una agenda ajena. Las dos lecturas describen tramos distintos de la misma secuencia. La primera explica el reordenamiento de flujos una vez cerrado Ormuz. La segunda, formulada con particular nitidez por Max Blumenthal en la entrevista del 21 de septiembre de 2026 con Tucker Carlson, explica por qué se disparó y por qué el libreto ensayado en Venezuela se intentó exportar a Teherán.¹

Agencia y estructura

Blumenthal rechaza la fórmula del estallido. En el tramo inicial de esa conversación sostiene que la guerra no “rompe”: Trump ejecuta el deseo israelí y lo que llama la mayor fantasía de Netanyahu, el ataque a Irán. Carlson no corrige el encuadre. El reportaje que Blumenthal fue a hacer a Teherán —destrucción de barrios civiles en el este de la capital, bombardeo de la sinagoga Rafinia, funeral de Ali Khamenei— y la detención a la vuelta, con secuestro de teléfonos en Dulles, funcionan en el relato como prueba de que la objeción al libreto tiene costo interno. La presión que describe (Canary Mission, Laura Loomer pidiendo revocación de pasaporte, línea de interrogatorio alineada con esa campaña) no demuestra por sí sola la cadena de mando del 28 de febrero. Sí vuelve implausible la imagen de dos aliados que simplemente coinciden.²

Esa objeción de agencia no anula la estructura material. Cerca de un quinto del petróleo que se mueve por mar pasa, en tiempos normales, por Ormuz. El cierre de facto del estrecho y el memorándum del 17 de junio —fin de ataques, levantamiento del bloqueo, reapertura y una ventana de sesenta días— no devolvieron el mercado a 2025. La CEPAL estimó que el Brent promedio de 2026 quedaría entre 20 % y 25 % por encima de los 69 dólares del año anterior, aun si la tregua se sostenía. El impacto comercial es ligeramente positivo para Sudamérica exportadora y negativo para Centroamérica, Haití, República Dominicana y el Caribe no petrolero. Quien cierra la vía encarece el barril atlántico aunque su motivo sea otro.³

El molde venezolano

El puente que la entrevista tiende entre los dos teatros es explícito. Hacia la hora y once minutos, Blumenthal formula el objetivo grande: control de un Estado asentado sobre la vía por donde transita cerca del 20 % del gas natural licuado mundial, de modo que Rusia y China tengan que tratar con Israel en el corazón de esa ruta, con Estados Unidos “bajo el pulgar” israelí. La analogía inmediata es Venezuela. Lo que se hace en América Latina sería el ensayo de lo que se haría en Irán: país saqueado, élite residual administrando la renta bajo amenaza.⁴

Ese molde tiene fecha. La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de 2026 y la asunción interina de Delcy Rodríguez convirtieron a Caracas en precedente, no en retaguardia iraní. Blumenthal atribuye a Trump la expectativa de repetir la operación: una “Delcy Rodríguez iraní”, acaso Reza Pahlavi, en cuatro días, apoyada en el relato de las protestas de enero. El resultado fue el opuesto. De ahí su tesis de que Israel no tenía plan de posguerra, sino un plan de entrada: escalada permanente de Estados Unidos con Irán. El memorándum de junio, en esa lectura, no es estrategia cumplida. Es el residuo de una apuesta que no cerró.⁵

La red iraní previa en el hemisferio no contradice el molde; lo antecede y lo pierde. Los lazos con Venezuela, y en menor medida con Bolivia y Nicaragua, fueron conveniencia de sanciones y de ciclo político, no alianza estructural: votos, tanqueros, reparación de refinerías, símbolo de que Washington no cierra su patio. Tras enero, Washington presionó a Caracas para recortar cooperación con Irán y Cuba. La profundidad estratégica iraní en la región queda en diplomacia residual. El crudo sancionado sigue saliendo —picos recientes por encima de los dos millones de barriles diarios, casi todo a China—, pero ya no pasa por el Caribe. Pasa por transbordos y por la flota en la sombra que el Tesoro estadounidense siguió sancionando el 8 de octubre de 2026.⁶

La renta que se corre igual

Fallido el libreto, el mercado igual se reordenó. Las exportaciones de crudo de las Américas alcanzaron en 2026 un promedio récord de unos 11,7 millones de barriles diarios, frente a 10,3 en 2025, con Asia absorbiendo buena parte del excedente que el Golfo no podía entregar. Brasil empuja hacia un récord de 4,3 millones de barriles diarios. Vaca Muerta acelera y el cuello local deja de ser el precio para ser el ducto: el nuevo oleoducto de YPF, previsto para fines de 2026 o inicios de 2027, acercaría la oferta al millón de barriles diarios. Guyana sigue otra trayectoria. Para estos exportadores la guerra fue, en el margen, una transferencia de cuota. Para los importadores netos fue factura.⁷

Ese resultado no lo explica la fantasía de Netanyahu. Lo explica la fungibilidad del barril y la escasez de estrechos. Tampoco lo explica del todo la lectura de saqueo. Venezuela puede ser botín negociado bajo amenaza; Brasil y Guyana no lo son. El hemisferio no es un sujeto. Es un tablero partido entre quien carga un VLCC rumbo a Asia y quien paga el diésel.

China es el tercero que no firma el parte. Blumenthal la menciona como potencia que tendría que negociar con un Israel dueño de Ormuz. Omite el dato que hacía sostenible la resistencia iraní: Pekín absorbía la gran mayoría del crudo sancionado, iraní y en parte venezolano, a descuento. En 2025 ese flujo conjunto de barriles sancionados rondaba los 2,6 millones diarios, cerca del 22 % de las importaciones chinas. Sin ese cliente, la flota en la sombra no tiene a quién entregarle el cargamento. La guerra empuja a América Latina al papel de suplente confiable del Atlántico, no al de aliado de Teherán.⁸

El punto que el marco no cubre

Sea Lion muestra el límite de una causalidad única. El yacimiento, a unos 220 kilómetros al norte de las Malvinas, tiene decisión final de inversión de diciembre de 2025. Navitas Petroleum, israelí y cotizada en Tel Aviv, opera con 65 %; Rockhopper, británica, con 35 %. Fondos israelíes figuran entre los mayores accionistas de esta última. Primer petróleo previsto para 2028, unos 50.000 barriles diarios en la fase 1, inversión del orden de 1.800 a 2.100 millones de dólares hasta completar esa fase. En septiembre de 2026 Argentina inició un arbitraje bajo la CONVEMAR contra el Reino Unido y amenazó sanciones a las empresas. El gobierno que más se alineó con Israel en la región queda frente a capital israelí perforando en el área cuya soberanía reclama Buenos Aires.⁹

Carlson y Blumenthal no entran ahí. Su “obsesión con América Latina” cubre Venezuela, Cuba y el proyecto de cambio de régimen. No cubre el caso en que la misma alianza de seguridad deja avanzar un yacimiento bajo licencia británica. Seguridad diplomática, flujo de capital y reclamo territorial no maximizan la misma función. No hace falta un complot único para que el resultado sea jerárquico: basta con que cada decisión elija una racionalidad y deje las otras impagas.

Cierre

Integradas, las dos lecturas se reparten el proceso. La entrevista del 21 de septiembre explica mejor la decisión de febrero y el intento de repetir en Teherán el libreto venezolano: agencia israelí, ejecución estadounidense, expectativa de una élite residual en cuatro días, escalada como plan sustituto cuando esa expectativa falla. La estructura de flujos explica mejor lo que ocurre después: Ormuz caro, barril atlántico más demandado, exportadores sudamericanos con renta y flete, importadores del istmo y del Caribe con inflación, China como compradora que se corre del crudo sancionado al crudo confiable, y Malvinas como el punto donde la alianza con Israel y la soberanía argentina no caben en la misma decisión. El petróleo sigue siendo la palanca porque es fungible, pasa por pocos estrechos y financia Estados. No es, en esta guerra, ni la causa única ni el mero botín.

Notas

1. Tucker Carlson, “Max Blumenthal: I Went to Iran and Was Detained by the Trump Admin”, The Tucker Carlson Show, 21 de septiembre de 2026, https://www.youtube.com/watch?v=zw5H0fFkj-k. Índices relevantes: 0:00 (viaje y detención), 51:54 (guerra informativa y América Latina), 1:05:53 (objetivo israelí), 1:11:05 (plan de Netanyahu para entrar en guerra), 1:32:36 (cómo termina la guerra). Transcripción parcial en Podscripts, episodio del 21 de septiembre de 2026.

2. Ibid., tramo 0:02:54–0:24:32. Blumenthal fecha el inicio el 28 de febrero, atribuye la orden a la ejecución de un objetivo israelí y relata el secuestro de dos teléfonos en Dulles al regreso de Irán, en julio de 2026. El American-Arab Anti-Discrimination Committee documenta la recuperación judicial de esos teléfonos: ADC, “Max Blumenthal on Tucker Carlson: How ADC Got His Phones Back”, 8 de octubre de 2026.

3. CEPAL, “Conflict in Iran Will Have Effects on Latin America and the Caribbean Throughout 2026, Even if Recent Diplomatic Advances Hold”, comunicado, 10 de julio de 2026; ídem, Effects of the recent hostilities in and around the Islamic Republic of Iran on Latin America and the Caribbean, agosto de 2026. El informe toma las hostilidades iniciadas el 28 de febrero, el memorándum del 17 de junio y un Brent de 75–80 dólares para el resto del año.

4. Carlson, entrevista citada, alrededor de 1:11:58–1:12:18. Blumenthal equipara el control buscado sobre Irán con el saqueo que atribuye a Venezuela y trata el hemisferio como laboratorio del mismo libreto.

5. Ibid., alrededor de 1:13:37–1:14:12. La expectativa que Blumenthal atribuye a Trump es una “Delcy Rodríguez iraní” o Reza Pahlavi en cuatro días. Sobre el adelgazamiento de la relación Caracas–Teherán tras la captura de Maduro en enero de 2026, véase “Iran’s strategic depth in Latin America: benefits and limits”, Al Majalla, 19 de mayo de 2026.

6. Al Majalla, art. citado. Departamento del Tesoro de Estados Unidos, “Operation Economic Outcast Neutralizes Iranian Regime’s Remaining Shadow Fleet Network”, 8 de octubre de 2026: sanción a 17 buques de la flota residual. Los picos de exportación iraní por encima de los dos millones de barriles diarios, con China como destino casi exclusivo, en Maritime Executive, “Despite U.S. Sanctions, Iran’s Oil Exports Hit Record Levels”, nota de archivo noviembre de 2025, aún citada en el ciclo de sanciones de 2026.

7. “Iran Creates Oil Bonanza for the Americas”, MarineLink / datos Kpler, 1 de septiembre de 2026: 11,7 millones de barriles diarios exportados por las Américas en lo que va de 2026, Brasil en 2,5 millones exportados y trayectoria de producción de 4,3 millones según la AIE. El reordenamiento de fletes y el oleoducto de YPF, en “Latam’s oil trade is being rerouted by the Middle East crisis”, World Ports Organization, 9 de octubre de 2026.

8. Satish Sapru, “The US–Israel and Iran War: A Geopolitical Continuum”, BW Businessworld, 6 de marzo de 2026, con datos Kpler de 2025: unos 2,6 millones de barriles diarios de crudo sancionado importados por China, de los cuales cerca de 1,38 millones desde Irán y 389.000 desde Venezuela.

9. Reuters, “Israeli investors in crosshairs of Argentina’s Milei over Falklands oil project”, 4 de septiembre de 2026: Navitas 65 %, Gideon Tadmor cerca del 9 %, fondos israelíes entre los principales accionistas de Rockhopper, 1.700 millones de barriles estimados, primer petróleo en 2028 y 50.000 barriles diarios en la fase 1. Shale24, “Argentina Launches UNCLOS Arbitration Against UK Over Sea Lion”, 29 de septiembre de 2026: arbitraje CONVEMAR, FID de diciembre de 2025, 1.800 millones de dólares hasta el primer barril. Ficha de proyecto: Navitas Petroleum, “Sea Lion”, participación 65 %, primer petróleo planificado para marzo de 2028.

Referencia

The Grayzone

Max Blumenthal Nacido el 18 de diciembre de 1977 (48 años) Boston, Massachusetts, EE. UU. Educación Universidad de Pensilvania (BA). Ocupaciones Periodista, autor, bloguero. Carrera de escritor Años de actividad 2002-presente. Temas Política de EE. UU. Conflicto israelí-palestino Guerra civil siria. Obras notables Republican Gomorra (2009) Goliat (2013). La guerra de los 51 días (2015) La gestión de la barbarie (2019).

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