IA: El punto central es quién controla su desarrollo, quién captura sus beneficios y quién asume sus costos sociales.

Trump convirtió una discusión compleja sobre poder, tecnología y regulación en otra batalla cultural. El 14 y 15 de septiembre calificó las advertencias sobre riesgos de la IA de “conspiración enfermiza” y de “hoax”, y afirmó que la única barrera de seguridad necesaria es “un presidente fuerte e inteligente”. La operación discursiva es clara: deja de discutirse qué controles democráticos requiere una tecnología disruptiva y se discute quién tiene autoridad para definir qué riesgos son reales. Esa autoridad, en su relato, recae en el poder presidencial y en el desarrollo empresarial acelerado.

Zachary Basu

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