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"Es el error usual: ponen categorías de «dirigentes» en la misma bolsa sin distinción cualitativa. No comprenden nunca la cualidad de liderazgo que especifica a Cristina y la coloca en otra categoría.
Creer que es equivalente la figura de Duhalde en relación a Menem, la de Néstor en relación a Duhalde y la de Kicillof en relación a Cristina, es no comprender la naturaleza del liderazgo de Cristina ni hacia adentro ni hacia afuera. ¿No se dan cuenta que la única proscripta y encarcelada durante años es Cristina? Esta diferencia es elemental.
¿Cuándo van a entender esto?: que Cristina sea un ser humano igual que todos y una dirigente no significa que no sea diferente en cuanto a que es la única que mantiene un vínculo emocional con una parte significativa de la población.
Que ese vínculo esté latente (a causa de la prisión y proscripción) no lo hace menos real. En las circunstancias menos esperadas puede aflorar de nuevo y desencadenar consecuencias políticas muy temidas por el establishment." Oti

¿Es posible un peronismo sin Cristina?

 

Las dos posturas sobre la viabilidad

Ejes de la reconfiguración peronista.

Nuevos liderazgos: La necesidad de generar recambio generacional posiciona a distintos actores. El propio Axel Kicillof, Sergio Massa, y figuras del interior del país, intentan construir proyectos propios que capten un electorado más amplio y respondan al escenario político opositor.

Modelo de país y alianzas: Mientras muchos dirigentes consideran vital descentralizar el espacio y armar una oposición más federal y moderada para volver a ser competitivo, para otros Cristina Kirchner hoy, es la realidad efectiva del «hecho maldito» del que nos hablaba John William Cooke en los años 60 y mantiene un vínculo afectivo latente con amplios segmentos de la población.

 

 

La postura de indivisibilidad: Un importante sector del espacio sostiene que el kirchnerismo y el peronismo son inseparables. Para referentes diversos, solo algunos son integrantes de La Cámpora, intentar un peronismo sin Cristina es un error histórico, trazando un paralelismo con aquellos que intentaron crear un «peronismo sin Perón» durante la proscripción.

La postura de renovación y autonomía: Otra facción, impulsada por gobernadores, intendentes y sectores de la Confederación General del Trabajo (CGT), plantea que el movimiento debe superar el liderazgo vertical de Cristina y las restricciones judiciales que sufre, abriendo el juego a «nuevas» figuras y prioridades.

Vínculo que puede activarse en libertad y motivaron su intento de asesinato, luego apresamiento y proscripción como intento de supresión física primero y aislamiento político después por parte del bloque en el poder, mediante lúmpenes sicarios y lúmpenes judiciales. (*)

En este sentido Cristina Kirchner está presa y proscripta por lo que hizo, pero y fundamentalmente por lo que aún puede hacer.

Sin embargo, un nutrido y tradicional grupo dirigente persiste en alejarse de la figura de Cristina Fernánde, buscando así representar el centro político.

Como referimos en trabajos anteriores (**), el tema de la polarización y desconocer la doble campana de Gauss que supone, es el error conceptual que omite la existencia de la polarización que existe desde el año 2003 y en especial desde 2008 tras la crisis de la resolución 125.

Armar una campaña de pretensión centrista – “de una sola campana” – podía ser posible antes de la polarización que introduce la fase K del peronismo.

Años en los que predominaba el neoliberalismo como único proyecto socioeconómico y se discutían estilos, matices, e incluso pertenencias partidarias, pero no el modelo de acumulación.

Por ejemplo, la frase programática central con la que De La Rúa organizó su campaña fue “conmigo un peso un dólar” o sea, el modelo convertible, sigue, aunque “dicen que soy aburrido”, en otras palabras, tenía otro estilo y pertenecía a otra familia partidaria y de alianzas.

Es un error común de consultoría persistir en el viejo modelo despolarizado, que, a partir de la irrupción del kirchnerismo, es inexistente. Como en su momento señaló el publicista Morales Solá, en democracia “La grieta la trajeron los Kirchner”, como en su día la encarnó Perón y el peronismo inaugural.

Se puede entonces buscar el “centro” de cada polo del antagonismo, pero no “el centro entre polos”, porque sencillamente ese espacio no existe, salvo en la mesa de arena de los consultores.

Insistimos: Uno de los disparates políticos que induce este error, es tomar distancia de @CFKArgentina, para así disputar “el centro” político.

Esa búsqueda no conduce a nada, porque lo que se busca no es más que la nada misma.

La evidencia reciente de las derrotas de, Scioli, Larreta y el fracaso de gestión del FDT sacrificado en el altar de buscar “el centro”, muestra que este error no es apto para ganar elecciones y mucho menos para poder gobernar.

La polarización, marcó, marca y seguirá marcando el destino de la sociedad argentina, si los sectores popular democráticos resisten la ofensiva de la derecha y sus variantes y la de los diversos “centristas”, valga la redundancia,

Notas

(*) Utilizamos el término “lumpen” en el sentido que le da André Gunder Frank. Para Frank, a diferencia de la burguesía clásica europea, la burguesía latinoamericana es una clase dependiente y parásita y siempre debe buscarse en sus prácticas terminales exteriores que les asignan sentido a sus acciones.

(**) La tiranía de Gauss y los prejuicios de la normalidad en una sociedad polarizada
https://contraeditorial.com/la-tirania-de-gauss-y-los-prejuicios-de-la-normalidad-en-una-sociedad-polarizada/

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