Un peronismo sin Cristina Fernández de Kirchner es una posibilidad latente, pero el proceso representa un desafío histórico, complejo y de profunda reconfiguración para el movimiento.
La viabilidad de esta etapa genera intensos debates internos y se divide en distintas corrientes de pensamiento y estrategias. Las dos posturas sobre la viabilidadLa postura de indivisibilidad: Un importante sector del espacio sostiene que el kirchnerismo y el peronismo son inseparables. Para referentes diversos , solo algunos integrantes de La Cámpora, intentar un peronismo sin su figura es un error histórico, trazando un paralelismo con aquellos que intentaron crear un "peronismo sin Perón" durante la proscripción. La postura de renovación y autonomía: Otra facción, impulsada por gobernadores, intendentes del interior y sectores de la Confederación General del Trabajo (CGT), plantea que el movimiento debe superar el liderazgo vertical y las restricciones judiciales, abriendo el juego a "nuevas" figuras y prioridades.
Ejes de la reconfiguración peronista.
La reestructuración del Partido Justicialista (PJ) y la búsqueda de nuevos liderazgos se estructuran en torno a varias dinámicas clave:
Nuevos liderazgos: La necesidad de generar recambio generacional posiciona a distintos actores. El propio Axel Kicillof, Sergio Massa, y figuras del interior del país, intentan construir proyectos propios que capten un electorado más amplio y respondan al escenario político opositor.
Disputas internas: El reordenamiento del PJ tras los últimos reveses judiciales de la exmandataria ha provocado fricciones. La disputa se centra en cómo y quién debe tener el poder de decisión para el armado de listas electorales.
Modelo de país y alianzas: Mientras muchos dirigentes consideran vital descentralizar el espacio y armar una oposición más federal y moderada para volver a ser competitivo, para otros Cristina Kirchner hoy, es la realidad efectiva del "hecho maldito" del que nos hablaba John William Cooke en los años 60 y mantiene un vínculo afectivo latente con amplios segmentos de la población.
Vínculo que puede activarse en libertad y motivaron su intento de asesinato, luego apresamiento y proscripción como intento de supresión física primero y aislamiento político después por parte del bloque en el poder, mediante lúmpenes sicarios y lúmpenes judiciales.
En este sentido Cristina Kirchner está presa y proscripta por lo que hizo , pero y fundamentalmente por lo que aún puede hacer.

Artemio López: “Estamos viviendo una situación similar a la de 1955”
El sociólogo, consultor y analista político analizó las posibilidades de que en 2027 haya un partido de centro que se imponga en las urnas.
Por Marcelo Capece
¿Qué lugar habrá en las elecciones presidenciales del 2027 para partidos del centro? Tras cuatro años de Gobierno de Javier Milei, de desregulación y de ajuste fiscal constante, ¿la búsqueda será por un partido que Estado presente y asistencialista o irá por un híbrido entre varios modelos?
Entrevistado por Radio 750, el sociólogo, consultor y analista político Artemio López lanzó duras críticas al gobierno libertario y explicó cómo cree que podría llegar a ser el escenario electoral del año próximo.
En primer lugar, López comenzó cuestionando qué tan posible es dejar atrás el concepto de “sociedad polarizada” que molesta a tantos y tantas y tantes , claro
“La no polarización era común cuando el régimen socioeconómico hegemónico era el neoliberal. Ahí se discutían aspectos que podrían ser importantes, como la calidad institucional o la ayuda social, cómo iba a ser la intervención de los partidos políticos en una reforma de la Constitución, pero no el modelo de acumulación», dijo.
Pero, sostuvo, cuando emergió Néstor Kirchner se puso fin a un cuarto de siglo de hegemonía neoliberal. “Con Kirchner se interrumpió, se puso fin al ciclo neoliberal y los gobiernos de Néstor y Cristina tuvieron como característica esa circunstancia disruptiva”, dijo.
Aquí se retomó una dinámica de péndulo. “Luego sabemos qué sucedió desde el año 1983, con una interrupción breve durante la gestión de Bernardo Grispun, que no logró consolidar un modelo alternativo. Salvo esa circunstancia, la sociedad argentina tuvo el modelo neoliberal como hegemónico hasta la llegada de Néstor Kirchner en el año 2003”.
“Mientras eso acontece, la búsqueda del centro político era uno de los objetivos. Pero cuando el país se polarizó y se enfrentaron dos modelos antagónicos, la búsqueda del centro ya no dio un resultado positivo electoralmente fue un fiasco y se transformó en una utopía de consultoría. Hubo la búsqueda consenso entre dos modelos antagónicos, un logaritmo amarillo”, afirmó.
Y añadió: “Son dos proyectos que siguen teniendo un nivel de confrontacióny antagonismo irreductible. Y buscar una vía intermedia no va a conducir a ningún buen puerto ni político, programático y mucho menos electoral. Me parece que eso sigue presente. Sobre todo a los sectores de poder les parece que eso es así”.
Esto, dijo López, se observa claramente en cómo la principal referente del proyecto popular, Cristina Kirchner, luego de ser suprimida físcamente en condiciones de complicidad con dirigentes hoy muy activos en el gobierno nacional cuya actividad no se investigó, atraviesa una proscripción injusta y sin ningún argumento jurídico sólido.
“No es tampoco novedad. La aparición del peronismo inaugural polarizó a la sociedad argentina. Y cuando apareció el kirchnerismo peronista, que retomó aquellas viejas banderas emancipadoras, nuevamente la polarización se hace presente. Y no cedió ni cede”, a pesar del empeño de propios y extraños.
Tras lo que sumó: “Lo vemos con el tratamiento que recibe la primera referente de este modelo alternativo al neoliberalismo. Por lo tanto, no digo ninguna novedad. Lo confiesan ellos con el mal trato sistemáitico que le dan a la oposición real y a la figura de Cristina Fernández. Le temen, en estas condiciones esta de hoy es apenas una formalidad democrática”.
“Estamos viviendo una situación similar a la de 1955 un liderazgo proscripto en medio de un proyecto de entrega y un ejército de dirigentes que opfertran reemplazar el liderzago silenciado. Hubo proyectos de neoperonismo múltiples, ninguna novedad tampoco en eso. En el 55 mismo Bramuglia, ministro estrella del gobierno de Perón y conforntado por Eva siempre, inició un proyecto de peronismo sin Perón. Lueho hubo varias alternativas la más emblemática fue la iniciada por Augusto Vandor desde su fortaleza gremial en el país de gran centralidad de la UOM, hoy inexistente. Ninguno de ellos prosperaron”, reflexionó.
Y cerró: “Y lo que se intenta buscar es un peronismo sin Cristina, funcional al bloque en el poder que obviamente presenta fisuras como siempre sucedió. No hay grandes diferencias históricas. Te imaginarás que como es habitual en el peronismo, hay un elenco estable que se ofrece a llevar adelante ese tipo de proyectos. Pero el escenario está muy abierto, sumanete incierto. No veo que sea sencillo resolver esta cuestión de votar peronismo con Cristina desplazada , si es que se pretende mantener vocación de mayoría electoral y básicamente si aún se quiere guardar algún tipo de formalidad democrática”.
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