¿Qué sucedió en la semana, eh?

Una semana más, una semana menos en Argentina. El presidente Javier Milei viajó a Estados Unidos para hablar bien de Israel y en contra del Socialismo; el Gobierno libertario restituyó la vigencia de la Ley de Tierras y desarticuló la sesión opositora en el Congreso para voltear el DNU 70/23; se desarrolló la Quinta Marcha Federal Universitaria pero terminó con represión; algunos periodistas le echaban la culpa a los manifestantes diciendo que eran terroristas y que querían hacer un Golpe de Estado, pero otros criticaban el operativo de la Policía; en la marcha detuvieron a 31 personas pero las tuvieron que dejar libres porque ningunohabía participado de los desmanes; sigue la interna peronista con Kicillof contra Cristina Kirchner; el abogado de Cristina dijo que si la ONU falla a su favor espera que la Justicia Argentina acate y confirmó que la ex presidenta puede presentarse en las PASO; Milei demintió que esté por despedir al ministro de Economía Luis 'Toto' Caputo y la inflación volvió a subir en septiembre, pero en el Gobierno igual salieron a festejar.

Los protagonistas de la semana fueron Javier Milei, Luis Caputo, la Marcha Federal Universitaria, Lilia Lemoine, la represión, los manifestantes/terroristas, la inflación, Cristina Kirchner y sus abogados, Axel Kicillof, Videla, Feinmann y muchos más.

1. El ilusionismo del DNU 70/23 en Diputados

La oposición pensó que juntar 121 diputados sentados en sus bancas era suficiente para jugar a la democracia, pero la magia libertaria demostró que la verdadera destreza política consiste en el arte de la desaparición. Faltaron exactamente 8 legisladores para el quórum. ¿Dónde estaban? Algunos gobernadores «aliados» redescubrieron de golpe los beneficios del federalismo (o sea, de que no les corten las transferencias) y sus diputados sufrieron una repentina amnesia geográfica que les impidió encontrar el recinto. El megadecreto sigue ahí, invicto, demostrando que en el Congreso no gana el que tiene mejores argumentos, sino el que logra que sus diputados jueguen mejor a las escondidas. [1]

2. El Día de la «Lealtad» (versión Kicillof vs. Cristina)

El peronismo celebró su fecha patria de la forma que mejor le sale: mostrándose un amor tan profundo que roza el canibalismo. Axel Kicillof armó su propio escenario en La Matanza y, en un despliegue de equilibrismo digno del Cirque du Soleil, logró la hazaña de decir que Cristina Kirchner está injustamente perseguida y, en la misma frase, postularse él mismo para «poner el cuerpo» de cara a liderar el futuro del espacio.

3. La matemática cuántica de la inflación

Para el INDEC, el índice minorista dio 1,9% en septiembre, pero los precios mayoristas saltaron alegremente un 3,2% impulsados por el petróleo y el gas. En cualquier economía del planeta, si tus costos mayoristas suben casi el doble de lo que le cobrás al público, los manuales dicen que tenés un problema latente. Pero la macroeconomía libertaria funciona en otra dimensión: en los pasillos de Gobierno se descorcha porque toda cifra menor a una hiperinflación cósmica es considerada un milagro de las fuerzas del cielo. Los comerciantes miran las boletas de luz, el Gobierno mira sus planillas de Excel, y el ciudadano promedio mira su billetera tratando de entender en qué parte del «éxito rotundo» se le licuó el sueldo

4. La gira internacional: Exportando el León

El viaje presidencial a Estados Unidos fue otra obra maestra de las relaciones públicas cuánticas. Mientras el país debate si las universidades llegan a pagar la boleta de luz del mes que viene, el líder de las Fuerzas del Cielo se subió al avión para recordarle al planeta que el verdadero enemigo de la humanidad no es el hambre, ni el desempleo, ni el estancamiento económico: es el socialismo. Lo fascinante es el fervor místico de la comitiva, que regresa al país con la satisfacción del deber cumplido tras haber salvado, una vez más, al mundo occidental en territorio norteamericano. Un éxito rotundo de la diplomacia ideológica.

5. El «Protocolo» de Seguridad y los sospechosos de siempre

La cobertura mediática y policial de la Quinta Marcha Federal Universitaria merece un Martín Fierro a la mejor ficción dramática. El libreto oficial dictaba que la plaza estaba repleta de peligrosos terroristas internacionales camuflados con mochilas de lona y apuntes de fotocopiadora. Para desactivar semejante amenaza a la seguridad nacional, las fuerzas de seguridad recurrieron a su ya tradicional ensalada de gas pimienta y camiones hidrantes. La cumbre del absurdo llegó cuando la justicia tuvo que liberar en tiempo récord a los 31 detenidos porque, tras revisar minuciosamente las pruebas, resultó que ninguno de ellos portaba armas de destrucción masiva; solo pasaban por ahí. Otro triunfo de la inteligencia aplicada al orden público.

6. Lilia Lemoine y el selecto club de protagonistas de reparto

Por supuesto, ninguna semana argentina está completa sin sus actores de reparto favoritos sumando su cuota de surrealismo. Desde análisis sociopolíticos basados en teorías de internet hasta cruces tuiteros elevados a la categoría de debate institucional, las figuras más pintorescas del oficialismo garantizan que el espectáculo nunca decaiga. Entre culpas repartidas a Videla, acusaciones cruzadas de «Golpe de Estado» por parte del periodismo militante de ambos extremos y panelistas televisivos jugando a ser analistas de la CIA, el ecosistema demostró que la grieta no solo sigue viva, sino que ahora se nutre de la más pura e inimaginable comedia.

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