Basura de IA: No comprar

Alguien usó IA para escribir mi biografía. Miles de libros más de ese tipo están contaminando Amazon. ¿Quién está detrás de toda esta bazofia?

Hace poco recibí un extraño mensaje de texto de alguien que acababa de conocer. “¿¿¿Tienes tu propia biografía???”, decía. “¿Cómo es que no me lo dijiste?”

Esto era una novedad para mí. Me metí a Amazon a investigar. Ahí estaba. Una biografía de Kashmir Hill titulada La biografía de Kashmir Hill. Se había publicado hace casi un año, en agosto de 2025. La historia de mi vida tenía una portada marrón moteada y era de una editorial que nunca había escuchado. No tenía reseñas hasta que escribí una en la que pregunté, como protagonista de la obra, si podía por favor hablar con el autor. La edición de tapa dura costaba 26,99 dólares, lo cual me pareció un poco caro, pero mi editor se dio el lujo de comprar un ejemplar y me vi obligada a leerla.

Mi biografía tiene 90 páginas de largo y debería ser más corta. Combina datos sobre mí que están ampliamente disponibles en internet, como dónde crecí, con observaciones genéricas que podrían ser ciertas para cualquiera, como un horóscopo extendido a lo largo de decenas de páginas. “No se puede entender a Kashmir Hill sin entender sus contradicciones”, escribió mi biógrafo, junto con una descripción insoportablemente larga de mi elaborado ritual para preparar café. (Verificación de datos: mi esposo lo hace).

Tiene todas las señales del contenido basura de IA. Hice clic en el autor, un tal John Crane Miller. Su perfil lo describía como un “biógrafo y analista cultural experimentado”, y su retrato era una foto de archivo muy utilizada de un hombre blanco con traje hablando en una conferencia. La biografía de Kashmir Hill: la periodista de tecnología de The New York Times que expuso a Clearview AI, desafió a las grandes tecnológicas y redefinió la privacidad en la era digital era una de las 10 biografías que Miller había publicado en una sola semana, todas ellas sobre periodistas, incluido mi colega del Times Mike Isaac; Jeffrey Goldberg, el editor de The Atlantic; y Jake Tapper de CNN.

Al registrar mi interés en la hagiografía de periodistas, el algoritmo de recomendaciones de Amazon sugirió que revisara Dan Rather: verdad y tenacidad, de una autora inmensamente prolífica llamada Diane W. Gray. Ella publicó 60 biografías el verano pasado sobre un diverso elenco de celebridades, incluidos Joe Rogan, Celine Dion y la estrella del fútbol italiano Paolo Maldini. (Ese último tenía una sola reseña, de una estrella. “CONTENIDO BASURA DE IA”, escribió la persona. “NO COMPRAR”).

Al igual que yo, Rather había descubierto la existencia de su biografía. Diane W. Gray nunca había intentado hablar con el veterano presentador de noticias, escribió Rather en una publicación de Facebook el pasado agosto. Pero en un giro inesperado que me sorprendió a mí y a muchos de sus seguidores, dijo que la había leído y disfrutado. “El libro está disponible en Amazon para cualquiera que esté interesado”, añadió. (Rather declinó dar una entrevista al respecto).

A más de 20.000 personas les gustó su publicación. Como autora que soy, soy muy consciente de que los “me gusta” no se traducen necesariamente en ventas, pero seguramente algunos compraron el libro de Rather. Y esa, por supuesto, es la esperanza de las personas que los crean. Los influentes de “gana dinero rápido” y los entusiastas de los ingresos pasivos en Reddit han estado corriendo la voz desde hace algún tiempo: usa la IA para escribir un libro. Si se vende, es dinero gratis.

A Amazon no le importa si la gente vende libros generados por IA en su plataforma, a menos que sean verdadera y profundamente terribles. Charlie Kirk: un viaje inspirador de un joven conservador político y activista que lucha por Estados Unidos, publicado en febrero de 2025, se convirtió en un éxito de ventas en Amazon después de que Kirk muriera en septiembre del año pasado —lo que significa que probablemente vendió miles de ejemplares—. Pero después de que decenas de críticas mordaces lo llamaran “adormecedor”, “una estafa” y “una vergüenza”, Amazon lo retiró.

Un portavoz de Amazon, Josh Pflug, declinó hacer comentarios sobre el libro acerca de Kirk, pero dijo que la compañía invertía “una cantidad significativa de tiempo y recursos para asegurar que se sigan nuestras pautas”, y que “eliminaría los libros que no se adhieran a estas pautas”.

Entre los motivos para la eliminación está la “mala experiencia del cliente”. Eso es ciertamente lo que sentí al hojear mi biografía y leer que mi amor por mi esposo “se desarrolló con el tipo de certeza lenta que tiende a perdurar” durante “el sencillo intercambio de recomendaciones de libros”. Aburrido y falso. (Sucedió mientras cantábamos karaoke).

Dos profesores de escuelas de negocios, con curiosidad sobre los libros hecho por IA y sobre si a alguien realmente le gustan, recopilaron datos sobre 10 millones de libros publicados en Amazon durante los últimos cinco años. Descubrieron que el número de libros electrónicos publicados por mes se había triplicado desde el lanzamiento de ChatGPT, a más de 300.000 a fines del año pasado, desde alrededor de 100.000 en 2022. (Amazon dijo que sus métricas internas no mostraban ese nivel de crecimiento, pero no compartió sus cifras).

Debido a que el romance vende, los profesores pensaron que sería el género más susceptible a la intervención de la IA, pero en su lugar fue la no ficción, un término que probablemente debería usarse vagamente en este contexto. Aunque los libros asistidos por IA recibieron calificaciones de los clientes más bajas que los hechos por humanos, consideraron la entrada de la IA en el mercado como un desarrollo positivo, porque los libros se vendían, aunque fuera modestamente. Como economistas, me dijeron, les preocupa menos la calidad literaria o la satisfacción del cliente que el crecimiento de los ingresos y la expansión del mercado.

Cincuenta sombras de Grey es un libro maravilloso para los economistas porque aporta mucho valor a los consumidores”, dijo a modo de explicación una de las autoras, Imke Reimers de la Universidad de Cornell. Mi biografía no era Cincuenta sombras. La única parte dolorosa fue leerla.

Quería averiguar quién escribía estos libros de IA y cuánto dinero ganaban haciéndolo. Pero había un problema: mi biógrafo no quería hablar conmigo.

John Crane Miller no tenía información de contacto ni detalles reveladores en su perfil. Saber que combinaba “una investigación meticulosa con una narrativa cautivadora” no sirvió de nada para localizarlo. Pflug, de Amazon, dijo que la empresa no brindaba información de contacto de los vendedores para proteger su privacidad. Así que dejé esa reseña pidiéndole cortésmente al autor que había invadido mi privacidad que se pusiera en contacto.

Mientras esperaba una respuesta, seguí buscando, y me topé con otro biógrafo IA, llamado Bill Johns. En un artículo de noticias, Johns había sido identificado como una “persona inventada” por un auténtico autor humano de gran éxito en ventas que estaba frustrado de que imitaciones generadas por IA —incluido un libro de Bill Johns— compitieran con su propio libro exhaustivamente documentado.

Pero Bill Johns, de 70 años, no era inventado. Vivía en la bahía de Chesapeake en Maryland y, a diferencia de mi biógrafo, estaba dispuesto a conversar.

Bill Johns, un hombre con calvicie incipiente y cabello blanco rizado que le pasa de los hombros, está sentado al aire libre en una mesa de madera sosteniendo un libro abierto. Lleva anteojos y una camisa marrón de manga corta con botones sobre una camiseta naranja.

Bill Johns, en su casa en la bahía de Chesapeake, se enganchó a hacer libros con IA tras jubilarse. El hecho de escribir realmente un libro es una idea “romántica”, dice, “pero no tiene sentido desde el punto de vista económico”.
Credit…Kyle Myles para The New York Times

Johns, que tiene el pelo blanco largo y rizado y la piel bronceada de alguien que pasa una cantidad considerable de tiempo al aire libre, se jubiló en 2024 de su trabajo como consultor de ciberseguridad. Divorciado y viviendo solo con dos shih tzus, de repente tenía mucho tiempo libre. Tenía curiosidad sobre la IA y decidió experimentar con ella.

“Casi todo el mundo que conozco dice que quiere escribir un libro”, dijo. “Es un concepto muy romántico sentarse y esforzarse, página tras página y párrafo tras párrafo, pero no tiene sentido desde el punto de vista económico”.

Es difícil no estar de acuerdo con eso, aunque no puedo decir que esté de acuerdo con la solución de Johns: dejar que un chatbot de IA lo haga en su lugar. Gastó un par de semanas y 20 dólares en ChatGPT para que lo ayudara a escribir sobre la historia de los hackeos y publicó su primer libro, un enorme volumen de 651 páginas, en marzo de 2025.

Por supuesto, eso fue posible solo porque OpenAI, la empresa que creó ChatGPT, había ingerido el trabajo de esos esforzados románticos: editores de Wikipedia, comentaristas de Reddit, autores de libros y reporteros como yo. (Debo mencionar aquí que el Times tiene una demanda en curso por derechos de autor contra OpenAI, aunque la firma de IA dice que “carece de fundamento”).

El libro de Johns sobre hackeos, Fantasmas en la máquina, vendió solo un par de ejemplares, pero él quedó enganchado.

In one hand Bill Johns holds two of his books, the top one titled "John McAfee: Geinus Without Custody," and the other hand reaches toward a structure holding books with black spines and white letters. Mr. Johns's face is not visible.

Los temas favoritos de Johns incluyen los deportes, los genios excéntricos, los puentes famosos, el alcohol y la bahía de Chesapeake.
Credit…Kyle Myles para The New York Times
A white multi-level structure holds many, many copies of books by Bill Johns. They all have black spines with white lettering.
En los dos años desde su jubilación, Johns ha creado 445 libros con ChatGPT. Hace que Amazon imprima cada uno a pedido para exhibirlo en su casa.Credit…Kyle Myles para The New York Times

Johns ahora tiene 445 libros a la venta en Amazon. Pide un ejemplar de tapa blanda de cada uno y los guarda en cuatro estanterías blancas giratorias que están amontonadas torpemente junto a un sofá en su sala de estar. Todos muestran una foto de él con un traje oscuro y serio —la cual fue generada por IA—. “Era eso o ponerme un traje y tomarme selfis”, dijo.

Los libros están organizados aproximadamente por tema: deportes, genios excéntricos, puentes famosos, alcohol, la bahía de Chesapeake. Estos son temas que le interesan al excéntrico Johns, quien tiene una vista de esa bahía desde el bar tiki bien surtido que construyó en su patio trasero. Cuenta con una televisión de pantalla grande, ideal para ver eventos deportivos.

“Muchos libros nunca venden un solo ejemplar”, admitió durante una entrevista en su casa en junio. Pero sí vende unos cientos de libros por mes, que le reportan aproximadamente 7 dólares cada uno. La mayoría de sus ventas son libros físicos, que Amazon imprime a pedido, aunque apuesto a que las personas que los compran no se dan cuenta de ello.

La temporada de regalos navideños fue buena para Johns: vendió 821 libros con una ganancia de casi 6000 dólares, según el informe de ventas de Amazon que me mostró. “No diría que vuelan de los estantes”, comentó, “pero al menos es dinero para el bar”.pagado mi biografía para John Crane Miller, pero aún no me había respondido. Me había llevado La biografía de Kashmir Hill a Maryland y le pregunté a Johns qué pensaba de ella. Hojeó el delgado volumen y se burló. “No hay mucho contenido aquí”, dijo. “Yo podría hacer este para el mediodía”.

Se muestran unas manos envueltas en luz sosteniendo un libro marrón titulado “La biografía de Kashmir Hill”.
Mi biografía era de apenas 90 páginas. Johns pensó que yo merecía un “libro de 400 páginas” y se ofreció a hacerme uno. Decliné la oferta.Credit…Ahmed Gaber para The New York Times

Dijo que yo merecía un “libro de 400 páginas” y, aunque generalmente hace libros solo sobre personas fallecidas, se ofreció a escribirlo. Me reí, tal vez un poco histéricamente, y me negué.

Fuimos a la oficina de su casa, que tenía dos monitores de pantalla curva y un teclado mecánico con una llamativa retroiluminación de arcoíris. Johns se sentó y me mostró cómo comenzaría típicamente a escribir un libro.

En ChatGPT escribió: “Si fuera a escribir un libro sobre Kashmir Hill, ¿qué me recomendarías como enfoque?”. Luego pidió un índice mientras yo observaba, nerviosa.

Por lo general, dijo, hace un poco más de investigación primero, recopilando enlaces a sitios web relevantes, pasándoselos a ChatGPT y pidiéndole que identifique los “anclajes” históricos, económicos y culturales para un libro. Hace que ChatGPT redacte cada capítulo, pero poco a poco, porque si le pides demasiadas palabras de una sola vez, dijo, empieza “a desviarse y a alucinar”. Solía pedirle a ChatGPT que creara notas al final con citas hasta que notó que afirmaba falsamente que en realidad había entrevistado a personas. (Mi biógrafo no tuvo ningún escrúpulo de ese tipo. Afirmó haber leído mi diario de la infancia y hablado con personas que me conocen bien “y con aquellos que desearían no conocerme”).

Johns lee lo que produce ChatGPT, lo rebate si cree que necesita cambios y luego copia y pega el texto en un documento de Word. Apunta a entre 10 y 15 capítulos, lo que equivale a unas 300 páginas, y luego usa la aplicación Kindle Create de Amazon para convertir el texto en un manuscrito de libro electrónico. Hace que ChatGPT genere una imagen de portada —generalmente muy superior a la sencilla de mi biografía— y luego lo sube todo a Amazon, que no cobra por el privilegio. Su objetivo ha sido escribir 10 libros por semana, que es el máximo que permite Amazon.

Le pregunté si había leído sus libros. “Esa es una pregunta graciosa”, dijo. “Ciertamente los leo mientras se escriben”.

Hojeé algunos durante mi visita, pero encontré a Bill Johns, la persona, mucho más interesante que sus libros.

Cuando sube un libro a Amazon, la plataforma le pregunta si se usaron herramientas de IA para crearlo. Siempre responde que sí, para “toda la obra, con edición exhaustiva”. (Tal vez una exageración de la palabra “exhaustiva”). A los compradores de sus libros les gustaría saber sobre ese uso de la IA, pero Amazon no se los revela.

El Gremio de Autores ha estado presionando a Amazon desde 2023 para que etiquete los libros generados por IA, dijo Mary Rasenberger, la directora ejecutiva del grupo. Amazon se resiste, dijo, porque no quiere castigar a quienes son honestos sobre el uso de la IA mientras recompensa a las personas que mienten al respecto. (Amazon declinó hacer comentarios).

La propia Rasenberger compró sin darse cuenta un libro de contenido basura de IA en Amazon sobre el arte de la conversación.

“No había ni un solo punto interesante en el libro”, dijo. “La IA es solo una máquina de predicción de palabras. No hay pensamiento, ni creatividad real, ni alma detrás de ella”.

Cómo preparo mi café fue una de las muchas falsedades en mi biografía de contenido basura de IA. (En realidad, mi esposo me lo prepara).Credit…Sonny Figueroa/The New York Times

Un grupo de académicos planteó recientemente un argumento provocador: ¿qué pasa si el contenido basura de IA es bueno?

Eamon Duede, un filósofo de la ciencia de la Universidad Purdue y uno de los autores de un artículo titulado “Por qué importa el contenido basura”, dijo que la IA le daba alegría a las personas que querían crear algo que muy pocas otras personas encontrarían interesante, como imágenes de sus amigos en escenas históricas.

“La gente obtiene una enorme cantidad de disfrute y satisfacción al crear cosas si requieren poco esfuerzo”, dijo. Las personas que quieren ser creativas, pero quizás no sean muy buenas en ello, pueden recurrir a la IA y encontrar “un montón de barreras eliminadas”.

El artículo también sugiere que tal vez el contenido de IA no es —o no siempre es— la abominación estética que los críticos aseguran que es. La mayoría de las personas se quejan de la escritura con IA, pero cuando se les sometió a pruebas a ciegas de algunos párrafos, a veces se ha descubierto que la prefieren. (Esto también podría ser resultado de lo que se llama la “falacia de la prueba del sorbo”, el fenómeno que explica por qué la gente prefiere la Pepsi más dulce a la Coca-Cola en una prueba rápida de sabor, pero cambian su elección cuando tienen que consumir una lata entera).

Las críticas contra el contenido basura, argumentan los académicos, se asemejan a las dirigidas hace un siglo contra el “kitsch”: arte comercial producido en masa como las portadas de revistas y los cómics. Tal vez el contenido basura de IA algún día se tenga en mayor estima, de la misma manera que las ilustraciones del Saturday Evening Post de Norman Rockwell ahora son apreciadas a pesar de haber sido vistas alguna vez por la élite como carentes de alma y de mal gusto (una descripción que podría servir como un texto promocional preciso de mi biografía).

Tenía curiosidad por saber qué pensaban los lectores del kitsch de IA de Johns. Obtuvo cinco estrellas de una usuaria, pero ella no había leído el libro. Había sido un regalo para su esposo, y él, posiblemente un esposo de cinco estrellas que no quería herir sus sentimientos, “parece disfrutarlo”, escribió. Las reseñas de las personas que realmente habían leído los libros eran brutales.

“Uno de los peores libros que he comprado”, dijo un lector. “Aburrido, redundante y repetitivo”, dijo otro. “Si estás buscando un gran libro de fútbol americano universitario, este no lo es”, dijo un comprador de Dinastías del fútbol americano universitario de Johns, uno de sus libros más populares durante las fiestas. “Este libro está plagado de errores en su totalidad y el autor tiende a divagar y a ser muy repetitivo”.

Johns dice que si lee una reseña de una estrella y decide que “ese sujeto tiene razón”, retira el libro. “No me las tomo como algo personal”, dijo sobre tales reseñas.

¿Por qué habría de hacerlo? Técnicamente hablando, él no escribió el libro.

A mi propio biógrafo no pareció gustarle mi reseña pidiéndole que me contactara. Poco después de publicarla, La biografía de Kashmir Hill desapareció de Amazon, al igual que todas sus demás biografías.

Todo lo de John Crane Miller ha desaparecido de Amazon. Solo queda su página de autor.

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