La llamada “economía de la adicción” ya no puede pensarse como un fenómeno marginal: apuestas online, pornografía y consumos problemáticos se expanden al amparo de un capitalismo digital que convierte la vulnerabilidad social en negocio. Entre la desregulación, la precarización y el pragmatismo fiscal, el Estado corre el riesgo de pasar de garante de derechos a socio indirecto de industrias que lucran con la dependencia, mientras una generación de jóvenes queda atrapada entre el mercado, el endeudamiento y la ausencia de expectativas de futuro. En la apertura Tucker Carlson dialosga con Saagar Enjeti que habla sobre quiénes se están enriqueciendo con la destrucción de los hombres jóvenes en Estados Unidos.
Saagar Enjeti es el presentador de Breaking Points with Krystal and Saagar, disponible en YouTube y en tu plataforma de podcasts favorita. Saagar trabajó anteriormente en The Daily Caller como corresponsal en la Casa Blanca. En este reportaje es particularmente interesante porque nos muestra otra faceta de "hacia dónde estamos yendo" en nuestro país.
El periodista estadounidense Saagar Enjeti, conductor del programa de análisis político Breaking Points, formuló una pregunta que interpela directamente los fundamentos morales del modelo de gobernanza contemporáneo: ¿Qué tipo de gobierno impulsaría de forma deliberada las apuestas, la pornografía y las drogas entre su propia población?. La tesis de Enjeti sostiene que el orden socioeconómico actual ha facilitado e impulsado la proliferación de estas industrias, enriqueciendo a corporaciones masivas a expensas de la destrucción de la productividad, la estabilidad financiera y la salud mental de los hombres jóvenes en los Estados Unidos.
Este fenómeno, lejos de circunscribirse al territorio norteamericano, se manifiesta con alarmante similitud en América Latina. En el caso de Argentina, la confluencia de la desregulación digital, la crisis económica prolongada y la flexibilización fiscal ha consolidado una «economía de la adicción» que impacta de manera directa en la población adolescente y juvenil.
La normalización institucional de estas industrias no responde a las categorías ideológicas tradicionales (izquierda o derecha), sino a una convergencia de dos corrientes globales:
A. El fenómeno de las apuestas online
En los Estados Unidos, la desregulación federal de las apuestas deportivas en 2018 democratizó el acceso al juego de azar mediante plataformas móviles. En Argentina, este fenómeno explotó con características socioeconómicas particulares. A falta de una legislación nacional uniforme, la regulación quedó fragmentada en las 24 jurisdicciones subnacionales.
Impulsado por billeteras virtuales de fácil acceso para menores y campañas masivas de publicidad en transmisiones de streaming y camisetas de fútbol, el juego se instaló en las aulas. Datos de UNICEF Argentina revelan que 1 de cada 4 adolescentes declaró haber apostado online alguna vez, situándose la edad promedio de inicio en los 13 años. Ante la magnitud de la crisis de ludopatía infantil, múltiples provincias argentinas implementaron restricciones estrictas, incluyendo la prohibición total de teléfonos celulares durante los recreos escolares y regulaciones estrictas a las publicidades masivas de plataformas de juego.
B. Sustancias y el mercado gris corporativo
El proceso de legalización del cannabis recreativo en los Estados Unidos reconvirtió un mercado informal en un oligopolio corporativo altamente rentable para las arcas estatales. En Argentina, la creación de herramientas de salud pública como el REPROCANN (Registro del Programa de Cannabis) cumplió fines terapéuticos legítimos, pero en la práctica convivió con un vacío regulatorio que normalizó el consumo recreativo masivo entre jóvenes. Esto ocurre de forma simultánea con el avance del narcotráfico y el consumo de sustancias sintéticas y de bajo costo en barrios con altos índices de vulnerabilidad social.
C. Pornografía y deshumanización de los vínculos
El acceso irrestricto, anónimo e hiperestimulante a la pornografía digital desde la infancia temprana ha sido señalado por psicólogos clínicos como un factor de alteración del sistema neurobiológico de recompensa. En los Estados Unidos, analistas sociales asocian este factor con niveles récord de soledad crónica y deserción del mercado laboral y educativo en hombres jóvenes.
En Argentina, el fenómeno adquirió además una dimensión laboral de supervivencia: ante la devaluación monetaria y la precarización del empleo formal, el uso de plataformas de monetización de contenido explícito (como OnlyFans o Cafecito) se consolidó entre jóvenes adultos no solo como consumo, sino como una estrategia de generación de ingresos en divisa extranjera, acelerando la mercantilización de los vínculos afectivos y humanos.