El artículo "Turnos nocturnos, mataderos y niños" de Bruno Sgarzini propone una reflexión sobre un aspecto poco visible de la transformación del capitalismo contemporáneo: cómo la organización del trabajo termina reconfigurando la vida familiar, el cuidado infantil y la reproducción cotidiana de la fuerza de trabajo.
Lejos de presentar el trabajo nocturno como una simple modalidad laboral, el texto lo interpreta como el síntoma de un modelo económico que extiende la lógica de la producción durante las veinticuatro horas del día. Cuando la economía funciona sin pausas, también exige trabajadores disponibles permanentemente, trasladando los costos de esa disponibilidad a las familias.
El artículo recupera la imagen histórica de los mataderos y de los turnos industriales para mostrar que, aunque las tecnologías hayan cambiado, persiste un problema estructural: el tiempo del capital y el tiempo de la vida no coinciden. Mientras las empresas buscan maximizar la utilización de instalaciones y equipos mediante turnos continuos, las necesidades de cuidado de niños, descanso, educación y sociabilidad quedan subordinadas a esa lógica.
Desde esa perspectiva, la ausencia de jardines maternales nocturnos o de políticas públicas de cuidado deja de ser una simple deficiencia administrativa para convertirse en una manifestación de una contradicción más profunda. La economía necesita trabajadores disponibles de noche, pero no garantiza las condiciones sociales que permitan sostener esa disponibilidad. El resultado es que las familias —y especialmente las mujeres— absorben gratuitamente ese costo mediante redes informales de cuidado, sobrecarga doméstica

Uno de los casos más resonados es el de la empresa Packers Sanitation Services Inc, responsable de haber empleado a más de 100 niños para limpiar mataderos en 13 estados, según el Departamento de Trabajo de Estados Unidos. Los menores eran empleados durante los turnos de noche para que nadie los viese.
Un reporte interno de la empresa sostuvo por ejemplo, que en 2021 emplearon a un menor con dos nombres diferentes. Las denuncias contra la empresa por trabajo infantil datan de 2016. Ese año, las autoridades de una escuela secundaria llamaron a la policía porque una de sus alumnas de 14 años tenía heridas en sus manos por trabajar en la empresa.“Era de conocimiento común” que había menores trabajando en esas plantas, dijo un funcionario escolar. Un exgerente de la empresa afirma haber visto trabajar a niños de 12 años. “Me daba asco”.
Solo entre 2021 y 2023, hubo más de 250,000 niños que ingresaron solos a los Estados Unidos, y después fueron entregados a tutores sin controles
Los gerentes de la empresa durante el allanamiento a su planta en Grand Island intentaron borrar sus comunicaciones digitales. Al parecer, los gerentes contrataban menores con identificaciones falsas como una forma de “resguardarse”. Shannon Rebolledo, la funcionaria del Departamento de Trabajo que dirigió la investigación, afirmó que nunca “había visto violaciones tan grandes” a las leyes de trabajo infantil.
Packers Sanitation Services aceptó pagar una multa de 1,5 millones por emplear menores de edad. Un total de 15.138 dólares por cada niño empleado ilegalmente La empresa es propiedad del fondo de inversión Blackstone, uno de los más grandes del mundo, por lo que la multa no debe haberle afectado demasiado.
Este no fue un caso aislado; en Alabama, una subsidiaria de Hyundai empleó niños centroamericanos en 2023. Después del escándalo, la compañía vendió la filial señalada por la investigación. Según Reuters, “en medio de la escasez de mano de obra en la región, muchas de las plantas de Alabama dependían de empresas de personal para reclutar trabajadores de línea de montaje de bajos salarios con poca investigación. Cualquier retraso en la entrega de su cuota de piezas a Hyundai podría resultar en que las plantas acumulen cargos por demora de miles de dólares por minuto. Las multas reglamentarias por trabajo infantil, por el contrario, pueden ser relativamente pequeñas”.
Este fenómeno se disparó durante la pandemia cuando la cantidad de menores migrantes, no acompañados por sus padres. Para Hannah Dreier, periodista ganadora de un Pulitzer por un trabajo sobre el tema; “estos trabajadores son parte de una nueva economía de explotación. Los niños migrantes, que llegaron a Estados Unidos sin sus padres en cantidades récord, terminaron en algunos de los trabajos más penosos del país. Esta fuerza de trabajo en la sombra se extiende a través de industrias en todos los estados, burlando leyes de trabajo infantil vigentes desde hace casi un siglo. Techadores de doce años en Florida y Tennessee. Trabajadores de mataderos menores de edad en Delaware, Mississippi y Carolina del Norte. Niños aserrando tablones de madera en turnos nocturnos en Dakota del Sur. En su mayoría de Centroamérica, los niños son impulsados por la desesperación económica que empeoró con la pandemia. Esta fuerza laboral estuvo creciendo lentamente durante casi una década, pero se disparó desde 2021, mientras los sistemas destinados a proteger a los niños se derrumbaban”.
En 2023, En Arkansas, la gobernadora Sarah Huckabee Sanders del partido republicano promulgó una ley que “flexibiliza la protección de los niños”
Solo entre 2021 y 2023, hubo más de 250,000 niños que ingresaron solos a los Estados Unidos, y después fueron entregados a tutores sin controles. En 2023, Matt Haygood, director senior de la organización a cargo del apoyo a menores, escribió en 2021 un correo a varios funcionarios del Departamento con el título “preocupaciones sobre trata” en el que identificaba tendencias preocupantes en el área metropolitana de Chicago. Entre ellas destacaban la existencia de camionetas que recogían menores a horas “extrañas, lo que sugiere la posibilidad de fueran llevados a trabajar en fábricas”. Haygood pidió al Departamento que aumentara la vigilancia sobre los patrocinadores de menores en Chicago. En los registros del organismo público existía el dato de que más de 200 niños, en su mayoría guatemaltecos, habían sido entregados a tutores en las áreas que le preocupaban a director del Comité. Algunos casos habían sido marcados como sospechosos debido que se presumía que éstos iban a trabajar en lugar de asistir a la escuela.
Lo que nos lleva a algo mucho peor; las empresas estadounidenses buscan emplear mano de obra infantil ante la falta de trabajadores. Según el economista Zoltan Poszar, eso debe a varios factores; uno es que las políticas antimigratorias de Trump terminaron con los salarios bajos estancados, apoyados en los pagos bajos a latinos, y generaron, por ende, escasez de mano de obra. Eso ha hecho que algunos estados coqueteen con establecer normas que legalicen el trabajo infantil.
Indiana amplió, desde enero de 2025, el horario en que los adolescentes de 16 y 17 años pueden trabajar, equiparándolo al de los adultos y eliminando el requisito de permiso parental para turnos extendidos. Iowa, que ya en 2022 había bajado la edad mínima para trabajar cuidando niños en guarderías, insistió en 2024 y 2025 con proyectos para que adolescentes de 16 años puedan cuidar, sin supervisión directa, a varios bebés o niños pequeños a la vez
En 2023, En Arkansas, la gobernadora Sarah Huckabee Sanders del partido republicano promulgó una ley que “flexibiliza la protección de los niños”, según The Washington Post. La ley eliminó los requisitos para que el estado verifique la edad de los niños menores de 16 años antes de que puedan aceptar un trabajo. Es decir que niños, como los explotados en las empacadoras de carne, pueden mentir sobre su edad cuando son contratados. O mejor dicho, sus declaraciones pueden ser adulteradas por personas mayores de edad. Una aberración.
Desde 2021, 30 estados han propuesto leyes que revertirían las protecciones y regulaciones sobre el trabajo infantil, y 17 estados ya han promulgado dichas reversiones. La mayoría son estados republicanos que avalan estas prácticas promovidas, incluso, en el proyecto 2025, una hoja de ruta para la segunda Administración Trump por la fundación Heritage. En este contexto, el número de menores empleados aumentó de 1.012 niños en el año fiscal 2015 a 5.272 en el año fiscal 2025. Una clara tendencia hacia la legalización de, gran parte, del trabajo infantil.
“Si bien la administración Biden intensificó la aplicación de la ley en respuesta al aumento de las infracciones y las graves violaciones del trabajo infantil, la administración Trump ha presidido una drástica disminución en las inspecciones y la aplicación de la ley en materia de seguridad en el lugar de trabajo, incluyendo una disminución del 97% en los casos de aplicación de la ley relacionados con salarios y horas de trabajo y una disminución del 35% en los casos de aplicación de la ley relacionados con la salud y la seguridad”, según The Guardian.
Un capitalismo de rapiña y esclavista.