La nota que publicamos se inscribe en un debate más amplio sobre la relación entre el Vaticano, el gobierno argentino y el peronismo. Desde la llegada de León XIV al pontificado existen especulaciones sobre una posible visita al país, impulsadas tanto por sectores eclesiásticos como por el propio gobierno. Diversas versiones periodísticas señalaron durante las últimas semanas que el viaje estaría siendo evaluado para fines de 2026, aunque sin confirmación oficial de la Santa Sede.
La intervención de De la Serna expresa una posición minoritaria dentro de la Iglesia institucional, pero significativa dentro de los sectores pastorales vinculados al trabajo territorial y a los movimientos populares. Su argumento central no es religioso sino político: considera que, en las actuales condiciones, la visita podría fortalecer simbólicamente a un gobierno que identifica con un proyecto de ajuste y exclusión social.
Más allá de la cuestión eclesial, el episodio refleja la creciente polarización argentina. La figura del Papa aparece convertida en un terreno de disputa simbólica: para el oficialismo, una eventual visita representaría un gesto de normalización de las relaciones con el Vaticano; para sectores opositores y del catolicismo social, existe el temor de que ese gesto sea utilizado para neutralizar críticas al rumbo económico y social del gobierno. En el cierre el avance del evangelismo nucleado en ACIERA que firmó un convenio marco de cooperación con el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI). El acuerdo fue suscrito por el presidente de la Alianza, pastor Christian Hooft, y el titular del INAI, licenciado Claudio Avruj, ( Secretario de Derechos humanos de Macri), entidad que depende del Ministerio del Interior.

Juan Carlos Molina le pidó al Pontífice que no visite la Argentina gobernada por Javier Milei y Peter Thiel. También le dejó una carta por la libertad de Cristina Fernandéz de Kirchner .
Por Lucas Schaerer
“No es un buen momento para que venga a la Argentina”, le dijo Juan Carlos Molina en la cara al Papa León XIV.
En la visita apostólica del Pontífice a España, más precisamente en la ciudad de Madrid, que el diputado Molina, con dispensa sacerdotal, contó su exposición al líder terrenal de una de las organizaciones más numerosa y antiguas de occidente, la iglesia católica, apostólica y romana.
“El modelo que hoy DESgobierna. Anda buscando apoyo y bendiciones para seguir destruyendo”, agregó Molina en su posteo de redes sociales hace seis días atrás.
“Le expresé lo que sucede con el salario, los trabajadores, los jubilados, la salud, los universitarios, la soberanía”, explicó el cura-diputado que apuntó a Peter Thiel, uno de los adversarios planetarios del Vaticano, el dueño de Palantir y uno de los amos del ghetto de Silicon Valley, que se instaló en el país que el Papa Francisco calificó “como el fin del mundo”.
El sacerdote dispensado y diputado nacional por el peronismo de la provincia patagónica de Santa Cruz le aportó otros temas de relevancia política.
“Le acerque una carta firmada por Estela de Carlotto, de Abuelas; Taty Almeida, de Madres – LF y de Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz. Esa carta tiene una consigna fundamental para la democracia: Cristina libre porque Cristina es inocente”, y le sumó al último monarca absolutista de Europa el drama de los pueblos indígenas en la provincia del Chaco, por “la persecución del gobernador Zdero en complicidad con el Poder Judicial”, y confesó que León XIV “no podía creer que ‘tiraron’ a la calle a 50 niños por el solo hecho de descartar, en complicidad con los órganos de gobierno que tendrían que defender a los niños, Unidades de Protección Integral (UPI)”.
Otro capítulo de su ponencia ante el Pontífice es el avance del narcotráfico: “el Estado se corrió: en los barrios y en el sistema financiero con el régimen de Inocencia Fiscal, hecho a medida para narcos y corruptos”
Asimismo, Molina pidió al Papa Prevost su solidaridad con los argentinos aún privados de la libertad en Libia: “Le pedí especialmente que nos ayude con la liberación de los dos argentinos secuestrados cuando iban con ayuda humanitaria a Gaza”, entonces le insistió que “no puede venir a la Argentina si seguimos con hermanos secuestrados y el Gobierno de Milei no mueve lo que tiene que mover”.
Hubo un momento que el cura ex salesiano y creador de la fundación Valdocco, dedicado a los menores de edad de la comunidad wichi, agradeció al obispo de Roma por haber escrito en su primera encíclica “como modelo de fraternidad y justicia al obispo mártir asesinado por la peor dictadura de la Argentina, Enrique Angelelli. No sólo es un reconocimiento a la Argentina sino también un rechazo contundente al modelo político, económico y social que desaparece gente (tirándola de un avión o dejándolas morir por falta de medicación)”.
Por último, el parlamentario, de orden presbiteral, le presentó a su “jefe” en la tierra el proyecto de ley del “Día Nacional del Papa Francisco, de la Fraternidad, la Esperanza y el cuidado de la Casa Común” que firmó con más de 100 diputados y diputadas.
Juan Carlos Molina cerró su posteo escribiendo: “Yo sé que nunca le voy con buenas noticias, también se lo dije y se acordaba de la última charla (lo visitó el año pasado en el Vaticano, audiencia general de los miércoles, en la Plaza San Pedro)…sé que es importante que escuche lo que muchos no se animan o no quieren decirle. Con un oído en el Evangelio y otro en el Pueblo”.

La Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), firmó un convenio marco de cooperación con el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI). El acuerdo fue suscrito por el presidente de la Alianza, pastor Christian Hooft, y el titular del INAI, licenciado Claudio Avruj, entidad que depende del Ministerio del Interior.