
En la última edición del año abordamos y analizamos el nuevo esquema de bandas, su comparación con otros esquemas utilizados y los desafíos de cara al 2026 específicamente.

La abrupta cancelación del viaje de Javier Milei al sorteo del Mundial de Clubes de la FIFA sorprendió incluso a sectores cercanos al Gobierno. El Presidente había sido invitado por el propio Donald Trump, con quien compartiría un palco exclusivo junto al titular de la FIFA, Gianni Infantino. El evento no era menor: funcionaba como una señal diplomática y política hacia el exterior, un mensaje de estabilidad y alineamiento internacional, además de una oportunidad para que la Casa Rosada explotara el prestigio global del fútbol argentino. Sin embargo, a pocas horas del anuncio, otro dato encendió aún más las alarmas: Scott Bessent, figura clave de las finanzas internacionales y carta fuerte del oficialismo para mostrar respaldo externo, también canceló su visita a Buenos Aires.

Para el autor, la economía real se desarticula, la economía financiera también, aunque esta siempre se reinventa con más deuda. Un sector de la sociedad ya le picó el boleto al gobierno, ( le descargó la SUBE) repitiendo un viejo comportamiento, "atesorar y esperar o transferir" ¿remonetizar? Palabras complejas para un contexto claro. El gobierno cree que "la macro está en orden", pero la realidad es que no es así para las familias y los hogares. Pocos ganadores y muchos perdedores.

Un nuevo libro sobre el fútbol de barrio y su pasado fabril arroja luz sobre algunos espacios olvidados de la experiencia de la clase trabajadora. Conversamos con su autor sobre la gentrificación, el escapismo y el potencial radical del fútbol no profesional. Un tema de particular interés en La Argentina donde la brecha de lucha contra el actual régimen de entrega y opresión, tiene en el sistema identitario que brindaron las camisetas futboleras en defensa de los más vulnerables, un referencia que quedó como acontecimiento político, en la mejor historia de la Patria.

Tras la deslumbrante fachada de la celebración de los Juegos Olímpicos se esconde la acumulación por desposesión y la militarización de la sociedad. Quienes pagan el precio más alto son siempre los territorios sacrificados y prescindibles, los trabajadores y las franjas más vulnerables de la población.